lunes, 2 de febrero de 2026

DESPERTAR EN EL INFIERNO

 


John Grant (Gary Bond), trabaja como profesor en el remoto pueblo australiano de Tiboonda, donde habrá de permanecer para recobrar una especie de fianza de 1.000 dólares que el estado le hace depositar a cambio de ofrecerle un puesto de trabajo. Al final del trimestre, durante las vacaciones de Navidad, planea visitar a su novia en Sídney. Para coger un vuelo, toma un tren hasta un cercano pueblo minero llamado Bundanyabba, en el interior del país, con la intención de pasar la noche antes de tomar el avión. Pero su única noche se extiende a cinco y se precipita hacia su propia destrucción. 


El guion adapta la novela Wake in Fright, del periodista, documentalista televisivo y periodista australiano Kenneth Cook, publicada en 1961. En 2017 se realizó otra adaptación de la novela, en este caso para una miniserie televisiva.


Cuando la niebla inducida por el alcohol se disipa, el educado John Grant ya no está. En su lugar, hay un hombre que se odia a sí mismo en un páramo desolado, sucio, con los ojos enrojecidos, sentado en el suelo de la casa destartalada y sucia donde vive el Doctor Tydon (Donald Pleasence) y en sus manos sostiene un rifle al que le queda una bala. 
Dirigida por el canadiense Ted Kotcheff y con unas magníficas interpretaciones, la película narra el descenso a los infiernos del protagonista, un hombre supuestamente cultivado que se deja arrastrar por el alcohol y un ambiente embrutecido. Pero las decisiones que toma Grant, por más disculpas que se quieran poner, son siempre fruto de su voluntad, nadie le pone una pistola en la espalda para que beba, juegue y pierda su dinero o se vaya sumiendo en una cada vez más oscura sima que ya estaba dentro de él, pero que sale a la superficie cuando el entorno es propicio para ello. 
Con un montaje trepidante en algunos tramos, asistimos al drama de este hombre que contempla como se desmorona su mundo por una serie de decisiones equivocadas que le convierten en un ser desconocido para sí mismo.