Tras más de cinco años sin verse, el capitán Donal Harvey (Clie Brook) —un médico militar— y Lily (Marlene Dietrich), una mujer con fama de aventurera, vuelven a coincidir en el tren camino de Shanghai. Compartirán viaje con un grupo de pasajeros de distintas nacionalidades y clases incluido un comerciante muy sospechoso rechazado por la bella Lily. Cuando el tren es asaltado por rebeldes chinos, el capitán Harvey es tomado como rehén y el comerciante se revela como el líder de los rebeldes. Ahora Lily se encargará de hacer tratos con quien sea necesario con tal de salvar al hombre al que nunca dejó de amar.
Rodada prácticamente de manera íntegra en estudio, quizá la historia del film, que deriva desde unos diálogos algo cínicos a un romance en el que ella está dispuesta a sacrificarlo todo por su amor, no sea lo más llamativo de la película, a pesar de la condición de prostituta de la protagonista, algo de lo que apenas se habla, pero que se intuye claramente; de la variedad de personajes estereotípicos que la acompañan y de una cierta dosis de suspense.
Será la presencia de Marlene Dietrich, lo más recordado de este film dirigido por Josef von Sternberg.
En muchos momentos, Dietrich, más que interpretar, parece estar posando, lo que ocurre es que lo hacen tan bien como nadie y, en esencia, la película es más que otra cosa, un vehículo para el lucimiento de la señora Dietrich, luciendo magníficamente fotogénica bajo la delicada y precisa dirección de Sternberg y ataviada con los espectaculares diseños de Travis Banton.
























