sábado, 22 de octubre de 2011

LA SALA NÚMERO SEIS

El doctor Andrei Efímich es un hombre acostumbrado a su cómoda vida, a su cerveza de media tarde, a dejarse acompañar por su amigo Mijaíl Averianich. Su vida se limita a sus costumbres entre las que se encuentra acudir al hospital a trabajar pocas y desganadas horas. Un día entra en la sala número seis, un lugar donde están encerrados los dementes, y allí se encuentra con un personaje poco común que llama mucho su atención, Iván Dmítrich. Su inteligencia y lo agradable que le resulta hablar con él es lo que hará que sus visitas se repitan un día tras otro, hasta que, unos por envidia, otros por ese afán de meterse donde nadie les llama, otros más, en busca de escalar posición si la salud del doctor es puesta en entredicho, comienzan a hacer ver que el médico ha perdido la razón, que aquellas visitas y sus conversaciones con el loco, son síntoma de que algo no funciona bien en su mente.
Una vez más, esa pregunta que todos hemos oído alguna vez: ¿Quiénes son los locos, los de dentro o los de fuera?
Anton Chéjov hace una crítica del sistema de funcionamiento de los hospitales de aquella Rusia, pero más en concreto de la manera de tratar a los enfermos mentales (o a quienes son diagnosticados como tales) a quienes se recoge y encierra en espacios aparte, sin posibilidad siquiera de salir, son seres molestos para la sociedad y hay que quitarlos de la vista, porque su presencia puede sentirse como un reproche a lo que hacemos o dejamos de hacer por ellos. Fuera de la circulación, se acabó el problema.
Esas reflexiones podemos trasladarlas a otros ámbitos de la vida actual, lo que hacemos con los ancianos, con los niños... Pero también a nuestra propia vida, a nuestro trabajo en fábricas, oficinas, talleres, comercios, a una vida alienada, la nuestra y la de muchos de los que nos rodean y nada hacemos por solucionarlo, sólo criticar, como hace el doctor Efímich, quien reconoce que aquello está mal, pero se dice a sí mismo que él nada puede hacer por cambiarlo, víctima de su pusilánime forma de ser.
De cuando en cuando, Chéjov nos deja sus pensamientos sobre algunos otros aspectos de la sociedad de su tiempo, de las instituciones llamadas a velar por el bienestar y la paz ciudadana, corrompidas y desviadas de los principios que debían inspirarlas. Este párrafo es una muestra de esos pensamientos:

Quienes en razón de su cargo deben tratar con los sufrimientos ajenos, por ejemplo, los jueces, los policías y los médicos, con el tiempo, por la fuerza de la costumbre, se insensibilizan hasta tal extremo que, aunque lo quisieran, no pueden mirar a sus clientes más que de un modo formal; por otra parte, no se diferencian en nada del mujik que, en el corral, degüella carneros y becerros sin reparar en la sangre. Con esa actitud formal e insensible hacia la persona, para desposeer a un inocente de todos sus derechos y bienes y condenarlo a presidio, el juez no necesita más que una cosa: tiempo. Sólo tiempo para observar ciertas formalidades, por lo cual le abonaban su sueldo, y luego todo había terminado.

Después de más cien años ¿seguimos igual que en la Rusia zarista?
Yo no me atrevo a ser tan contundente, pero sí es cierto que los avances no han ido parejos en todos los aspectos, mientras en algunas áreas estamos a años luz de aquellos tiempos, en algunas otras cosas, no puede decirse que hayamos avanzado tanto.
Quizá el libro de Chéjov sea más actual de lo que cabría desear.


12 comentarios:

  1. Hola Trece: no,no, yo no creo que estemos en esos tiempos zaristas,pero sí se podría decir que el poder siempre conlleva los mismos vicios.Hemos avanzado mucho,ya los enfermos mentales,por ejemplo, no están en psiquiátricos o mejor dicho manicomios,terribles cárceles que iban justo contra la salud mental y que nada tiene que ver con aquellos sanatorios de Micenas (siglo 1600 y 1100 a.C)sabios para esa época de la historia humana,y creo que mucha gente ,cada día más son conscientes de que la marginación no conduce a buen camino,no soluciona nada.En todos lo gremios hay todo tipo de personas,no creo que se insensibilicen ,muy al contrario muchos cada día en su ardua labor son más conscientes ,pero existe la distancia terapeútica, muy necesaria si se quiere ejercer bien y con profesionalidad.Bonito relato ¿verdad?.Un saludo Trece

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  2. Claudia, yo tampoco creo que los tratamientos a los enfermos mentales tengan nada que ver con los de aquella época, por eso digo que "los avances no han ido parejos en todos los aspectos" y cuando digo que hay cosas en las que no hemos avanzado tanto, me refiero sobre todo al párrafo que cito de la novela en el que se habla de policías, jueces y médicos.

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  3. Trecce, creo que es sano y necesario tomar distancia en estos trabajos de alto componente humano.
    No quiere decir insensibilidad y siempre nos tenemos que quedar con lo positivo, el médico que pasa guardia los domingos, que te da una palabra de ánimo...
    El juez que lucha contra la corrupción. El policía que te pide por favor los papeles del coche...etc.
    Y por supuesto me alegro mucho de no estar igual que en la Rusia zarista.
    Me gusta mucho como escribes.
    Un saludo.

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  4. Sí Trece yo te comprendí y yo creo que en medicina sí avanzamos,otra cosa son esos intereses ocultos de algunas empresas... pero si sólo digo esto no hay comentario JAJAJAJAJA. y además creo sería un tema para debates más profundos.Hasta otra Trece,un gusto tu gusto por la lectura y el cine.Feliz tarde del sábado.

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  5. De acuerdo, Paloma, generalizar es malo.
    Y precisamente esos que hacen lo que dice Chejov, aunque sean pocos, es tanto el daño que causan que tiran por tierra la imagen de esos otros que tú citas.

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  6. El gusto es tu presencia aquí, Claudia, tus comentarios de los que siempre se aprende.

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  7. Otra vez me he perdido el libro. Claro que hay tantos.

    Tienes razón, las cosas no están como en la época zarista, por lo menos por aquí.

    Sin embargo, en muchos casos, los médicos, policías, jueces, y demás se distancian tanto, que no ven a la persona y sus circunstancias, y lo que hacen es quitarselos de encima.

    La policia y los jueces, unos detienen y otros los sueltan.

    Y los médicos, (psiquiatras) dejan a los enfermos en sus casas, porque no hay instituciones, y dá lo mismo el grado de enfermedad que tengan, los que terminan cogiendo moscas, son los familiares más allegados a ellos, que tienen que pelear con ellos.

    No, no estamos en esa sociedad, estamos en la sociedad de salvese quién pueda.

    Un abrazo.

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  8. Hola Trecce.
    -Interesante entrada sin duda.
    -Ahora todo a cambiado y la medicina avanza.
    -Por otro lado si analizamos el día a día de hoy de nuestro tiempo actual con lo que había antes se ha mejorado bastante. Eso si, si se aplicara el sistema de antes creo que los manicomios no iban a dar abasto, hay muchos que van de normal por la vida y la realidad están más colgao que un pulpo a disecar para sopa.
    -En España por ejemplo después de la guerra civil se usaba mucho la corriente.
    -Os dejo este enlace:

    http://www.antipsychiatry.org/sp-ect.htm

    para que veáis que crueldad, la diferencia es que en los años 30 y 40 se llegaba a matar a la persona o dejarla más pirada de lo que estaba.
    -Los casos de metralla en la cabeza en la guerra hizo que estos trabajos se dispararan la demanda, todo un negocio que a más de una familia arruino en aquellos entonces.
    -Hoy en dia sigue siendo un gran negocio el electroshok. En algunas cosas no ha cambiado mucho que digamos, solo que los aparatitos son más modernos y el negocio prospero, porque esto vale una pasta antes y ahora.
    -El tratamiento es una ruina para el bolsillo y sus pacientes quedan al borde de la muerte cada vez que se tratan...no se puede ser más cruel y más ladrón.
    Saludos cordiales Trecce.

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  9. Seamos serios,cuando hay una crisis grave,los enfermos mentales tienen unidades en los hospitales, y además unidades de día en algunas CCAA.Después los médicos no tienen por qué asumir todos los problemas familiares que existan, si son serios estos problemas hay otros profesionales que los abordan.Deberían de haber profesionales ,otra cosa es que los políticos doten de suficientes recursos.
    No se utilizan desde hace mucho los electroshock y cada día los tratamientos están más acertados,pero hay enfermedades que no se curan.Quien vaya por lo privado, en problemas de salud mental,no piensen que tienen las mejores garantías,los mejores profesionales y medios están en la pública.
    Faltan muchos recursos ,eso sería lo más acertado decir,pero depende de los políticos,no de los profesionales que abogo por ellos porque sé que están bien formados,hay de todo por supuesto y gente sin escrúpulos en todas las profesiones.Y las familias con estos problemas en algunas CCAA tienen apoyos profesionales,aún así la legalidad dice que son la familia directa quien tiene que asumir sus cuidados y no lanzarlos a instituciones ,no es lo mejor para los enfermos.Es que España con esto de las CCAA...Además cada caso es un mundo propio.
    Y la distancia terapeútica es fundamental,un médico,sea psiquiátrica o otra especialidad,implicarse más de lo debido no es bueno ,ni habría quien aguantara el dolor humano que muchos pacientes dejan en las consultas.
    A ver todo es mejorable, pero no estamos tan mal.Y desde luego las garantías de que todos tengamos una buena Sanidad está en garantizar los mismos derechos para todos,eso supone mantener lo público haciendo mejoras,entre ellas dotar de los recursos necesarios.
    Los jueces es algo parecido, no están bien dotados de medios,recursos. Y las causas se acumulan. Y la policía de este país es la mayoría honesta, no pasa como en otros muchos países donde son unos delincuentes más.En fin.Saludos Trece.

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  10. Isis, yo creo que un sector (sólo un sector) de la gente que trata con personas en su trabajo, está un tanto deshumanizada. Si no son conscientes del daño que pueden hacer, la cosa puede ser disculpable, el problema es el de aquellos que sabiéndolo, no son capaces de asumir su responsabilidad.

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  11. E.P., afortunadamente los métodos de tratamiento de mediados del pasado siglo han quedado superados.
    En cuanto a que hoy se siga utilizando el electrosock de forma indiscriminada, no lo sé, pero me sorprende.
    Por lo demás, aprovechados hay en todos los lados y hay quienes tienen la suficiente falta de escrúpulos para hacer negocio del dolor ajeno, afortunadamente son los menos, al menos eso quiero creer.

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  12. Claudia, gracias por tu detallada intervención.
    Si algo me alegra de estas "disputas" pacíficas, es que pueden arrojar algo de luz sobre problemas que en ocasiones están olvidados en nuestra sociedad, por ello me congratulo de que desde la simple reseña de un libro, puedan surgir debates enriquecedores como este, en buena parte gracias a personas que, como es tu caso, conocen el asunto.

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