miércoles, 24 de mayo de 2017

PLENILUNIO

Manuel (Miguel Ángel Solá), un inspector de policía  que ha estado destinado muchos años en el País Vasco, concretamente en Bilbao, en la época de más asesinatos de la banda terrorista ETA con la consiguiente vida angustiosa marcada por el miedo y las amenazas, obtiene destino en la ciudad donde pasó su adolescencia en un internado de los jesuitas. El inspector busca la tranquilidad y la seguridad que no había tenido en Bilbao. El contacto con el dolor y la muerte provocados por el terrorismo y la relación distante con su mujer le han convertido en un individuo infeliz y escéptico.
En su nuevo destino vuelve a encontrar otro tipo de violencia irracional, la que protagoniza un asesino y violador de menores (Juan Diego Botto), un hombre de aparente vida normal, pero perturbado, que se dedica a intentar violar y asesinar niñas en las noches de luna llena.
Alrededor de las investigaciones policiales se describe la vida de los personajes que mantienen relación estrecha con el inspector: su mujer, Carmen (Charo López); la maestra de una de las víctimas, Susana Grey (Adriana Ozores), el padre Orduña (Fernando Fernán Gómez), el médico forense Ferreras (Chete Lera) y el propio asesino.
Como contrapunto a esta historia criminal el inspector vuelve a encontrar el amor con Susana, la maestra, que le devuelve la ilusión de vivir.


Basada en la novela del mismo título de Antonio Muñoz Molina, el guión es de Elvira Lindo, pareja a la sazón del escritor y recrea el crimen y la investigación llevada a cabo diez años antes por un policía del horripilante asesinato de una niña que conmocionó a la ciudad de Granada. El crimen fue perpetrado el 29 de octubre de 1987 y sumió a la ciudad en un estado de psicosis, hasta que siete meses después, en mayo de 1988, fue detenido un joven de 21 años como principal sospechosos del crimen.
Para la resolución del caso, fue decisiva la declaración de otra niña a la que el mismo individuo había asaltado en parecidas circunstancias: a punta de navaja en el portal de su casa y conducida a una zona especialmente arbolada del bosque de la Alhambra.


La narración está estructurada en dos plano, lo relativo a los crímenes y su investigación y la historia romántica entre el inspector y la maestra. El nexo de unión es el policía y pienso que la película ha acertado de pleno con la forma en que nos acerca esta relación y no logra mucho relieve con la parte negra, la de los asesinatos, al menos no está a la misma altura que la historia de amor entre Manuel y Susana, apoyada en espléndidas actuaciones del argentino Miguel Ángel Solá, que consigue un papel sobrio y cautivador y una Adriana Ozores que da la talla de gran actriz.
Es una buena película de esas que pueden equipararse perfectamente a filmes de cierto nivel de otros paises, con un tema que resulta atractivo y que está bien llevado.
Como anécdota, señalar que, aunque en ningún momento se menciona donde transcurre la acción, la película se rodó en Palencia.




martes, 23 de mayo de 2017

LOS OLVIDADOS DE ROMA

Lo que sobrevive del Imperio Romano es en gran parte las palabras y las vidas de los ricos y poderosos: emperadores, filósofos, senadores. Sin embargo, el fulgor y la decadencia a menudo asociados con la élite romana se sustentaba en las tribulaciones diarias de los ciudadanos comunes. Aquí, el eminente historiador Robert Knapp trae a esos habitantes invisibles de Roma y su vasto imperio a la luz.
Robert Knapp, doctor en Historia Antigua y reputado divulgador, bucea en los usos y costumbres de los protagonistas invisibles de Roma y su imperio desde la época de Augusto, a principios del primer milenio, hasta la llegada al poder de Constantino tres siglos después. Les da voz a través de los vestigios que aún se preservan.
Busca a los hombres ordinarios que trabajan, a las amas de casa, a las prostitutas, a los libertos, a los esclavos, a los soldados, y a los gladiadores, que formaron la columna vertebral del mundo romano antiguo, y a los proscritos y los piratas que estaban más allá o simplemente al margen. Encuentra sus rastros en los rincones de las historias, tratados, obras de teatro y poesía creados por la élite. La gente cotidiana cobra vida a través de fuentes originales tan variadas como graffiti, encantamientos, textos mágicos, proverbios, fábulas, escritos astrológicos, e incluso el Nuevo Testamento.
Knapp ofrece una visión de un mundo muy alejado del nuestro, pero que resuena a través de la historia, y que nos permite ver cómo aquellas gentes buscaban a diario sobrevivir y prosperar bajo las aflicciones de la enfermedad, la guerra y la violencia, y controlar sus destinos ante poderes que los oprimían y los ignoraban.
Es cierto que el trabajo que aborda el profesor Knapp es arduo y muy complicado por la escasez de fuentes, insistimos en que estamos hablando de gente que apenas aparece en ellas y por eso, antes de nada quiero dejar patente el reconocimiento al esfuerzo realizado y a la valentía de abordar tarea tan ingrata. Dicho lo cual, advierto que hay partes del libro un tanto didácticas, lo que no es un defecto en sí, pero que puede resultar aburrido a quien vaya buscando una lectura más ágil.
Por otro lado, supongo que por esa escasez de fuentes que le obligan a sacar casi de donde no existe, hay muchas cosas que me han parecido un tanto forzadas, al dejar la selección casi restringida a inscripciones y deducciones a partir de historias y textos que tratan de otras cosas.
El resultado, en general, no resulta demasiado atractivo para el gran público y pienso que a los especialistas nada nuevo les descubre, al final, los temas en los que está estructurado el libro, terminan por ser una lista de hechos o supuestos que parecen casuales y le queda a uno la sensación de haber leído una serie de anécdotas inconexas, de generalizaciones propuestas por el autor, a veces no demasiado realistas, basadas en algunos relatos que el autor repite en varias partes del libro.
En fin, quizá estas opiniones sean debidas a que el libro no me ha llegado a atrapar en ningún momento.



lunes, 22 de mayo de 2017

EL PORTERO

Ramiro Forteza (Carmelo Gómez) es un portero de Primera División que ha jugado en el Real Madrid y a quien la Guerra Civil y los rigores de la posguerra han obligado a ganarse la vida yendo con una vieja camioneta de pueblo en pueblo retando a los aldeanos a que le intenten meter un gol de penalti a cambio de unas monedas. Sin embargo, su vida se complicará a partir de una noche en que llega a un pequeño pueblo asturiano y conoce a Manuela (Maribel Verdú), una joven madre soltera que que tiene un hijo de color y que sobrevive, entre otras cosas, cosiendo para Úrsula (Elvira Mínguez), la esposa del sargento de la Guardia Civil, que a su vez, está cansada de su marido y de sus ideas y que acabará engañándole con el médico del pueblo .
Las exhibiciones de Forteza y su relación con Manuela atraen la atención del sargento Andrade (Antonio Resines), que le hará una propuesta: Quiere llevar a cabo una competición entre la Guardía Civil y los habitantes del pueblo, que consistirá en que dos equipos de dos hombres cada uno, respresentando a los correspodientes contendientes, hagan una apuesta y lancen penaltis a Forteza, hasta que quede un vencedor. El cura del pueblo será el encargado de arbitrar tan peculiar competencia.


Basado en un cuento de Manuel Hidalgo, que es también el guionista junto a Gonzalo Suárez, que es a la vez, realizador del film.
La película se rodó en Asturias y el paisaje de mar y verde montaña, ofrece un agradable telón de fondo a la acción.
En el film se narra, por un lado, la relación entre Forteza y Manuela y, por otro, el enfrentamiento entre los maquis, con los que simpatiza todo el pueblo, y la Guardia Civil. Los veinte minutos finales de la película, que se corresponden con el enfrentamiento futbolístico, acaban siendo una representación de este enfrentamiento.


La película quiere tener sus momentos graciosos, pero la verdad es que no consigue hacer demasiada gracia.
Quiere ser una parábola de la España de la postguerra, con el enfrentamiento entre maquis y guardias, pero aquello se convierte más bien en una retahíla de tópicos.
Quiere ser más cosas, pero se queda en un relato amable, sin demasiada sustancia en el que todo se resuelve sin demasiadas estridencias.
Suárez estaba contento con haber hecho la película, yo creo que técnicamente está bastante bien, se nota mucho oficio en todos los participantes, actores incluídos y se ve con agrado. Afortunadamente el film dura lo que tiene que durar, porque no da para más, quizá ese sea su mejor acierto.




viernes, 19 de mayo de 2017

TARDE PARA LA IRA

José (Antonio de la Torre) es un hombre silencioso y circunspecto que pasa sus días en un bar con el dueño Juanjo (Raúl Jiménez) y sus amigos. José sufre de insomnio y está interesado por Ana (Ruth Díaz), cuñada de Juanjo, que trabaja como camarera en el bar de su hermano, hablando con ella por Internet durante la noche. Esta vida tranquila y apacible termina cuando Curro (Luis Callejo), el hermano de Juanjo y novio de Ana, con la que tiene un hijo, sale libre de la cárcel después de cumplir ocho años de condena por un robo a una joyería donde el dueño terminó en coma permanente y la empleada murió con la cabeza destrozada a golpes por uno de los ladrones. Después de una fuerte discusión entre Curro y Ana, José convence a Ana para llevarla a la casa que era de sus padres y que está en un pueblo lejos de la ciudad, para mantenerlos distanciados de Curro, aprovechando la situación para chantajear a Curro, que piensa que los tiene secuestrados y así forzarle a que le revele la identidad del resto de la banda, buscando venganza por el joyero y la vendedora muerta, que en realidad eran el padre y la novia de José. Forzado a seguir las instrucciones que recibe si quiere ver de nuevo a Ana y a su hijo, Curro y José comienzan un viaje por algunas ciudades en busca de los socios de Curro en el crimen.


Debut en la realización de Raúl Arévalo, que se ve ha tomado buena nota de lo que otros directores hacían en las películas en que ha trabajado como actor.
Se trata de un proyecto largamente acariciado por el madrileño de Móstoles, ocho años nada menos tratando de sacar adelante su película, hasta que la productora Beatriz Bodegas hipotecó su casa para sacar adelante un proyecto sin una televisión privada que les respaldara.
Es una historia bien narrada, potente, interesante y que atrapa al espectador desde la primera secuencia.
Rodada en 16 mm., alejada de los formatos digitales que se estilan ahora, esta opción le proporciona una estética que nos recuerda, como algunos críticos han señalado, las películas de Peckinpah, salvando todas las distancias que se quiera.


Film trepidante, cuyos posibles defectos, lógicos de un debutante, quedan ocultos por la acción sin tregua, con unas buenas interpretaciones, entre las que cabe señalar, aparte del triángulo protagonista, la de Manolo Solo, que le valió un Goya, uno de esos actores de reparto impagables, que únicamente aparece en una escena, pero vaya escena que se marca.
La historia de una venganza tramada con paciencia y frialdad, un trabajo solvente, que sabe sacar provecho del escaso presupuesto con el que contó para acercarnos un producto de calidad de los que demuestran que en el cine español hay talento para sacar adelante proyectos que nada tienen que envidiar a los de la gran industria.




jueves, 18 de mayo de 2017

HEADHUNTERS

El protagonista de la novela, Roger Brown, una rara combinación entre ejecutivo de cuello blanco y ladrón de arte de alta gama, es un ser amoral que se dedica a conseguir talentos para puestos de director ejecutivo de importantes empresas, el mejor en su especialidad. Aquel a quien Alfa, la empresa para la que trabaja Brown, propone como candidato al puesto, es el elegido.
Sin embargo, el alto tren de vida y los números rojos de la galería que regenta su esposa, una especie de walkiria llamada Diana, obligan a Roger a completar su salario con el robo de obras de arte.
Cuando está buscando un candidato para el puesto de director ejecutivo en Pathfinder, una empresa tecnológica que trabaja el campo de los GPS, se presenta ante él Clas Greve, un holandés alto y guapo, ex-soldado de élite del ejército de su país, que trabajó en una empresa del mismo ramo que ha sido comprado por uno de los gigantes del sector y que con las ganancias obtenidas, se ha convertido en rico. Greve posee en su casa un Rubens que se cree perdido desde hace mucho tiempo y Roger quiere aprovechar la oportunidad que se le presenta para dar el golpe de su vida que le proporcionará el suficiente dinero para no tener que efectuar más robos.
Sin embargo, pronto veremos que ha elegido al hombre equivocado, todo se hunde bajo sus píes, incluída Diana, que se le escurre de entre las manos.
Roger Brow es un antihéroe y la narración de Jo Nesbø hará que nos pongamos del lado de este estafador, cuya divertida maldad nos acaba ganando.
Es cierto que tras el éxito incontestable de la trilogía Millenium, todas las editoriales se lanzaron a descubrir nuevos o consolidados talentos escandinavos dedicados a escribir novela negra, aunque ya conocíamos al policía Kurt Wallander, del excelente creador Henning Mankell y como siempre ocurre con las sobredosis, casi consiguen el efecto contrario al buscado y entre tanta novela, se ha colado no poca mediocridad.
Este no es el caso y quien se adentre en la aventura de Roger Brown, seguirá con interés creciente las desventuras de este yuppie metido a ladrón que creía tenerlo todo controlado y al que las cosas se le empiezan a torcer cuando se topa con la horma de su zapato y de buenas a primeras se encuentre con que no es tan listo como creía, sino un auténtico aficionado sometido a un verdadero depredador que no se va a limitar a perseguirle, sino que quiere martarle tras despojarle de todo lo que ama.
Una novela que atrapa, con constantes giros narrativos conforme avanza la trama que hacen que no puedas dejar su lectura en pos de conocer la solución a tanto crescendo en la intriga.



miércoles, 17 de mayo de 2017

LOS PANZERS DE LA MUERTE

En 1943, el ejército alemán está sufriendo grandes pérdidas en el frente oriental, a pesar de lo cual, Hitler da la orden de no retroceder ante el enemigo, algo que a la vista de los hechos consumados no deja de ser una quimera.
El 27º Regimiento Panzer, es en realidad un batallón de castigo, compuesto en su mayoría por delincuentes comunes o políticos, que van desde los condenados por incesto, hasta los disidentes.
El regimiento acaba de regresar de Stalingrado, donde ha resultado diezmado por los soviéticos tras un año de sangrienta lucha.
Recibe el encargo de llevar a cabo una misión tras las líneas enemigas, habrán de volar un convoy ferroviario que transporta gran cantidad de combustible destinado a vehículos y tanques del Ejército Rojo.
En caso de que la misión acabe con éxito, la unidad podría obtener el perdón total y el ejército alemán dispondría de un tiempo precioso para proceder a una retirada táctica que le dará oportunidad de reagruparse.
El jefe de la unidad aspira a ganarse la Cruz de Hierro si la operación se resuelve con éxito, aunque queda la duda de si se puede confiar en los altos mandos que han diseñado la misma.


Está basada en la novela del mismo nombre del escritor danés Sven Hassel que combatió enrolado en el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial, publicada por primera vez en 1959 y que fue la segunda de la serie que escribió apoyada en sus propios recuerdos, aunque esto ha sido puesto en duda.


Los protagonistas de la película son un variopinto equipo que forma parte del 27º Regimiento, entre los que encontramos al sargento Willie Beier (apodado El Viejo) (Keith Szarabajka), un hombre que teme por la seguridad de su esposa e hijo si desobedece a los nazis; el cabo Joseph Porta (Bruce Davison), un autoproclamado comunista que siempre intenta mantener el ánimo, ya sea a través del juego, la bebida o la simple tontería; el cabo Hugo Stege (Branko Vidak); el joven Sven Hassel (Slavko Stimac), personaje basado en el verdadero Sven Hassel, el escritor de la novela; Wolfgang Creutzfeldt (también conocido como Hermanito) (Jay O. Sanders), un corpulento y a menudo violento gigantón y Bauer (Boris Komnenic), un individuo silencioso pero amable convicto de asesinato. A ellos se suman Alfred Kalb (alias El Legionario) (David Patrick Kelly), ex-miembro de la Legión Extranjera de Francia que dice ser musulmán, convicto de poligamia; un joven soldado inexperto, apodado Freckles (Anton Sosic), convicto de incesto con su hermanastra y su nuevo comandante Capitán Erich von Barring (D.W. Moffett), un oficial de recto proceder que esperaba una posición mejor que la que ocupa, pero hace su trabajo obedientemente de todos modos.


Los batallones de castigo eran considerados a menudo prescindibles, en ocasiones un verdadero engorro, pues lo mejor era librarse de quienes los integraban, así que no dudaban en enviarlos para acometer misiones suicidas, por lo que el sádico coronel Von Weisshagen (David Carradine) decide enviar al 27º a la misión que hemos mencionado al principio.


Como testimonio bélico, el film está en bastantes aspectos alejado de la realidad, ni los batallones de castigo tripulaban tanques, ni menos aún estos vehículos pululaban por ahí poco menos que a su albedrío como se ve en la película.
Otras cosas tampoco parecen muy reales, pero sirven para darle al conjunto el tono entre irónico y jocoso que Hassel imprimía a algunos capítulos de sus novelas.


En otros aspectos, deja bastante que desear, se nota que es una película de bajo presupuesto y ni la ambientación, ni los efectos especiales, tan importantes en este tipo de películas, están demasiado conseguidos, dando en todo momentos sensación de pobreza.
Algunas actuaciones retratan bastante acertadamente a los personajes de la novela en que se basa y en la película intervienen, más como reclamo que por otra cosa, Oliver Redd y David Carradine, si este tiene un papel pequeño, aunque desempeñado con solvencia, aquel, apenas aparece en una escena.
El resto del elenco, irregular, con algunos personajes que, como queda dicho, sí que están bastantes de acuerdo con los que pueblan las novelas de Hassel, quizá Hermanito y sobre todo Porta, sean los que proporcionan más juego.


No es una buena película, aunque quienes hayan leído las novelas del autor danés podrán reconocer y quizá emocionarse con los recordados personajes y quienes leyeran concretamente Los panzers de la muerte, revivirán alguno de los episodios que en ella se relatan.
El espectador que no conozca la obra de Hassel, puede perderse muchos detalles e incluso resultarle caótico y confuso, el desarrollo de la acción.
Lo mejor, algunos diálogos de los personajes y el justiciero final de la película.




martes, 16 de mayo de 2017

LA CIUDAD DE LOS PRODIGIOS

"La ciudad de los prodigios" es la obra más ambiciosa y extensa de Eduardo Mendoza.
En el periodo de tiempo que transcurre entre las dos Exposiciones Universales celebradas en Barcelona –esto es, entre 1888 y 1929–, asisitimos a la ascensión de Onofre Bouvila, repartidor de folletos de propaganda anarquista y vendedor ambulante de crecepelo, hasta la cima de un poderío a la vez delictivo y financiero.
La ciudad, Barcelona, se convierte en otro personaje importante de la novela y, entre estas dos emblemáticas fechas, la narración nos relata cómo va creciendo y cambiando su fisonomía por mor de las nuevas construcciones, de las situaciones sociopolíticas y de los recién llegados que vienen a poblarla.
Puede que lo más llamativo de la novela sea el juego continuo entre realidad y ficción del que Mendoza hace partícipe al lector, que se ve subyugado por la maestría con que el autor mezcla ambas circunstancias, haciendo aparecer personajes históricos y situaciones reales que mezcla con la ficción hasta hacer dudar al lector, sobre todo cuando relata pequeñas anécdotas, prácticamente cotilleos, de si aquello en verdad sucedió o es fruto de la imaginación del escritor.
Junto a Bouvila y otros personajes totalmente ficticios, aparecen, bien relacionados con el protagonista o simplemente mencionados en relación a la trama, el general cartaginés Anibal Barca, Cánovas del Castillo, el príncipe Nicolás I de Montenegro, el Papa León XIII, el torero Lagartijo, Alfonso XIII, su madre, la reina María Cristina de Habsburgo o su esposa Victoria Eugenia de Battenberg, el general Primo de Rivera, los alcaldel Francesc Rius i Taulet y Darius Romeu i Freixa, Antonio Gaudí, además de San Restituto, Santa Leocadia, Santa Quiteria, San Ezequiel, Santa Lucía, Santa Eulalia y muchos más personajes históricos que, como digo, se entremezclan con los ficticios.
Onofre Bouvila, es un personaje en el que se realizan los sueños de todos quienes se han visto obligados a llevar una vida sin futuro, muchas veces al servicio de los poderosos, y por su mediación se cumplía una venganza colectiva. Y si efectivamente ha sido un malhechor, ¿qué más da?, decían sus conciudadanos, ¿acaso le cabe a un hombre hoy en este país otra salida? Gracias a las aventuras del protagonista, la novela tiene buen ritmo y su lectura se hace amena, además, de cuando en cuando, el particular e inteligente sentido del humor de Eduardo Mendoza, sale a relucir para redondear este singular juego de realidad y ficción que despierta la imaginación del lector y que viene a conseguir una maravillosa novela.



lunes, 15 de mayo de 2017

AMERICAN PSYCHO

Me llamo Patrick Bateman (Christian Bale). Tengo 27 años. Me gusta cuidarme, sigo una dieta equilibrada y un programa de ejercicios riguroso. Por la mañana, si tengo la cara un poco hinchada me pongo una máscara relajante mientras hago flexiones. Ahora llego hasta mil. Cuando me la quito, me pongo una loción para limpiar los poros. En la ducha, me aplico un gel purificador al agua y luego un limpiador corporal de miel y almendras. En la cara, un gel exfoliante. A continuación, una mascarilla facial a la menta. Me la dejo diez minutos mientras sigo con mi rutina. Siempre uso una loción para después del afeitado con poco o nada de alcohol porque el alcohol reseca la piel y te hace parecer mayor después, un fluido hidratante, un bálsamo contorno de ojos anti arrugas y para terminar, una loción protectora hidratante.
Así se nos presenta este ejecutivo de Wall Street y es que en el ambiente en que se mueve, nada hay más importante que la imagen.
Patrick es un narcisista que empieza a estar obsesionado con Paul Allen (Jared Leto), un hombre al que empieza a considerar más perfecto, más guapo, más elegante y con más clase que él. No soporta eso. Un día se va con Paul a cenar a un restaurante y le emborracha. Le lleva a su piso, pone su CD favorito y le sienta en un sofá cuidadosamente cubierto para no mancharlo todo. Después se pone un chubasquero para no salpicarse el traje, y le propina un hachazo en la cara.


El guión adapta la novela del mismo título de Bret Easton Ellis. En realidad coge los capítulos más significativos de la misma y los plasma en imágenes, en general capta bastante bien la esencia de la misma.


Magistral interpretación de Christian Bale en un papel lleno de matices y de cambios de personalidad, un tipo complejo que supone todo un reto de interpretación del que Bale sale airoso.
Llamativa banda sonora que incluye algunos éxitos de los 90 y espléndidos trabajos de fotografía, ambientación y vestuario.
Es de esas películas que tienen muchos momentos para el recuerdo, con escenas que perduran en la memoria y que, casi siempre tienen que ver con situaciones violentas, como el asesinato de Paul Allen, que nos trae a la cabeza momentos de La naranja mecánica o Reservoir Dogs; o el encuentro con el mendigo en el callejón; pero también hay otras escenas muy ilustrativas del espíritu de la película, tales como el pago con tarjetas en el restaurante, al inicio del film o el desafío por ver qué tarjeta de visita es más bonita. Pero hay muchas más.


Si alguien tiene curiosidad y busca información sobre este film, encontrará una catarata de opiniones e interpretaciones sobre él. Precisamente este es uno de los atractivos de la película, que el final que se nos propone, deja abiertas un montón de dudas sobre qué es lo que hemos estado viendo, si un relato de situaciones en las que ha participado el protagonista, si todo era producto de su imaginación o si unas veces eran situaciones reales y otras imaginadas. Mary Harron lo plantea tan bien y con tanta imaginación que te tienes que rendir a su habilidad y a los recursos visuales que emplea para meter al espectador en este barullo en el que se le deja la posibilidad de que sea él quien decida qué es lo que ha ocurrido, porque para cualquiera de las soluciones va dejando pistas que hace que todas ellas sean posibles.
No es un film de terror, como se ha vendido en las promociones, aquí no hay sobresaltos ni se juega con el miedo del espectador, todo lo contrario. Lo que sí abunda es un humor negro, negrísimo y una crítica despiadada contra este mundo de yuppies en el que la apariencia lo es todo, poblado por una fauna de gente que ha estudiado en los más prestigiosos colegios y universidades que forman parte de una casta en la que es muy complicado entrar porque muchos de ellos forman parte de ella desde la cuna y que, a pesar de su buena preparación y de que son personas cultivadas, no siempre están en un puesto para trabajar, de hecho algunos, como el protagonista, se ve que trabajan poco, siempre le vemos en su pequeño pero lujoso despacho viendo la tele, ordenando a su secretaria que le reserve mesa en algún restaurante de moda, escuchando música o teniendo largas conversaciones telefónicas en las que se habla más de apariencias y cotilleos que de trabajo.
Una película de culto que no todo el mundo apreciará, seguramente habrá muchos espectadores que no le encuentren la sustancia, sin embargo a mí me parece que es un gran film.




viernes, 12 de mayo de 2017

PANTALEÓN Y LAS VISITADORAS

La historia se desarrolla en Perú, cerca de la frontera con Colombia. "Altos mandos” del ejército se reunen y acuerdan poner en marcha una "difícil misión". El hombre elegido para llevar adelante la empresa es el capitán Pantaleón Pantoja (Salvador del Solar), honrado, trabajador, honesto esposo y hombre dedicado a su institución, que será enviado por sus superiores a Iquitos con el encargo de mantener todo bajo el mayor de los secretos. El encargo consiste en montar un servicio ambulante de prostitutas para la zona de frontera en la selva amazónica y aliviar así los fogosos ímpetus libidinosos de la tropa. Las mujeres han de estar dispuestas a viajar por los ríos de la selva. Pantoja, tan organizado como siempre, rellena estadillos con los nombres de guerra de las chicas, les hace una especie de uniformes y desarrolla un plan basado en los minutos que cada soldado puede tener con ellas.... Lo reservado de sus misión obliga a Pantaleón a ocultar las cosas a su esposa Pochita (Mónica Sánchez). Todo va bien hasta que Pantaleón cae rendido ante los encantos de la bella Colombiana (Angie Cepeda), y el interesado locutor de radio El Sinchi (Aristóteles Picho) hace público el tinglado. Un confuso incidente termina por complicar las cosas para Pantaleón, quien después de pronunciar en el cementerio un responso en uniforme por la Colombiana liquida toda posibilidad de conservar su secreta misión.


Llevar al cine la novela de Vargas Llosa fue una idea de José Enrique Croucillat, un productor peruano que quería hacer algo para televisión y al final terminó haciendo esta película, a pesar de que al director Francisco Lombardi no le entusiasmaba la idea porque, aunque le encantaba la novela de Vargas Llosa en que se basa, le parecía muy difícil de adaptar, porque está construída sobre los informes que envía Pantaleón a sus superiores, por lo que no es una novela que esté planteada en términos de escenas dialogadas. Y el encanto de la novela está, evidentemente en el argumento, que es original, es curioso, pero sobre todo en la gracia que le producen al lector dichos informes y la forma en que están redactados.
Seguramente esa es la razón de que Lombardi imponga una visión muy personal de la novela en la que subyace una impresión mágica, un relato con algo de fantástico e irreal en el que mezcla lo actual (teléfonos móviles, ordenadores portátiles...), con lo antiguo, a lo que contribuye el gran trabajo de fotografía que abunda en tonos amarillos y rojizos que tratan de darle el aspecto que tenían las películas antiguas norteamericanas sobre África.


El film es algo más que una comedia graciosa, que lo es, porque en algunos momentos no puedes evitar una sonrisa, incluso una carcajada, debajo de ese envoltorio, muy bien conseguido, por cierto, está la complicada y emotiva historia de amor entre el protagonista y la Colombiana y la tremenda crítica contra la hipocresía social, contra el periodismo manipulador, contra las anquilosadas estructuras de ejército y por ende del poder (incluída la Iglesia), donde los que mandan jamás dan la cara cuando las cosas van mal y siempre buscan a alguien a quien endosarle los fracasos.
Una película bien hecha, bien interpretada, con una estupenda Angie Cepeda que, además de un físico explosivo, sabe dar a su personaje un tono de misterio y voluptuosa seducción que resulta fascinante.
Todo un descubrimiento de un cine que apenas conocemos, que nada tiene que ver con el del poderoso vecino del norte y que demuestra que también tienen buenos profesionales y gente con el arte suficiente como para hacer un producto no exento de calidad. Recomendable.




jueves, 11 de mayo de 2017

TAMAÑO NATURAL

Michel (Michel Piccoli) es un dentista parisino de 45 años con un matrimonio en decadencia, aunque su mujer, Isabelle (Rada Rassimov) acepta sus continuas infidelidades. Michel, dentro de su creciente soledad, recibe por correo un maniquí del que se enamora y decide divorciarse de Isabelle. Las personas cercanas a él asumen la realidad de diverso modo. Su madre admite de buen grado la situación, vistiendo a la muñeca con sus trajes de cuando ella era joven mientras la habla, llegando a afirmar sarcásticamente que ya había pasado más tiempo con el maniquí que con Isabelle, con quien mantiene una mala relación. Sus amigos encuentran la situación hilarante, regalándole una muñeca pequeña como si se tratara de su hijo. Isabelle, cuando descubre que su marido se ha enamorado de un maniquí, enfurece y acaba por comportarse como si también fuera una para intentar recuperar a Michel.
El enamoramiento de Michel es total. Admite que su muñeca, a la que da diversos nombres a lo largo de la película, cumple todos los requisitos que él espera de una buena mujer: es atractiva, su piel no envejece, no habla, ni enferma, ni tampoco pide caprichos. En su delirio, llega a escenificar una boda y grabar en vídeo sus mejores momentos. Sin embargo Michel descubre las infidelidades de su maniquí con varios hombres, acabando simbólicamente con la vida de la muñeca.


Controvertida película del maestro levantino que aún hoy sigue siendo valorada de forma dispar, desde quien considera que es una genialidad, hasta quien la califica como un error absoluto en la carrera de Berlanga.


Sea como fuere, para el propio Berlanga, era la película que más le satisfacía, junto a El verdugo. Estaba feliz no sólo del resultado, sino de lo medios con los que había contado, con los actores y con haber podido tener a sus órdenes al gran decorador Alexandre Trauner, un verdadero mito en la profesión, que había colaborado con directores de la talla de Billy Wilder, Howard Hawks, Orson WellesJohn Huston, Joseph Losey, Fred Zinnemann o Bertrand Tavernier y que ganó un Oscar por El apartamento.
El film es fetichismo puro, al menos en su envoltorio, por debajo se pueden sacar varias lecturas, quizá la más obvia, la crítica a una cierta clase de burguesía insatisfecha que no acaba de madurar a lo largo de su vida, comportándose siempre de manera infantil.
En España, cuando se estrenó, fue recibida de manera desigual, pues Luis Buñuel echó pestes sobre ella y la calificó de casi pornográfica, algo que Berlanga no comprendió nunca y más teniendo en cuentas que Buñuel no era un mojigato precisamente y pensando que era lo que más se acercaba al cine de Buñuel de cuanto había hecho, pero esta opinión del genio de Calanda, hizo que una parte de los cineastas españoles emergentes, pusiera reparos a la calidad del film.
El maniquí que aparece en la película, fue hecho ex profeso, costó una pasta y el presidente de la Paramount, que producía la película, al enterarse de lo que había costado, manifestó que por ese precio, prefería haber contratado a Brigitte Bardot y tenerla quieta durante toda la película.
Lo cierto es que la película está hoy casi olvidada dentro de la filmografía de Berlanga, incluso mucha gente ni sabe que es de él.




miércoles, 10 de mayo de 2017

LAS NORMAS DE LA CASA DE LA SIDRA

Al hospital St. Cloud´s se acercan muchas parejas o mujeres solas en situaciones desesperadas, dispuestas a abortar o abandonar a un hijo no deseado, que ponen en manos de un médico modélico, el doctor Wilbur Larch (Michael Caine), un profesional curioso de la medicina, mitad pediatra y mitad ginecólogo, aficionado al éter y muy afectuoso con los niños de su orfanato. Éste siente un cariño especial por Homer Wells (Tobey Maguire), al que tras dos intentos fallidos de adopción empieza a entrenar en las labores que él mismo desarrolla en la institución, entre ellas, la práctica de abortos. Wells quiere al doctor Larch como a un padre, pero no está convencido de estas prácticas y se niega a realizarlas, para disgusto del doctor Larch, a pesar de lo cual este transmite a su pupilo cuanto sabe de medicina. Homer cree que necesita crecer fuera del hospicio y conocer mundo. La ocasión se le presenta cuando una joven pareja de novios, Candy Kendall (Charlize Theron) y Wally Worthington (Paul Rudd), hace su aparición con la intención de que a ella le practiquen un aborto. Enamorado de Candy, Homer abandona con ellos el hospital y consigue trabajo como recolector de manzanas junto con unos temporeros negros. En la casa de la sidra donde se aloja conocerá el amor, pero también que las verdaderas normas que rigen nuestra vida sólo puede dictarlas el corazón.


Adaptación de una novela del mismo título, que John Irving, autor también del guión, escribió en 1985 y que en algunas ediciones españolas he visto titulada “Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra”, una frase de Dickens con la que el doctor Larch despide cada noche a los jóvenes internados en el orfanato (Goodnight, you princes of Maine you kings of New England!). Digo que me extraña este título para el libro en castellano, porque en su versión inglesa, que yo sepa, se titula como después se tituló la película: The Cider House Rules.
Sea como fuere, la adaptación le valió a Irving un Oscar al mejor guión adaptado, que dedicó a todos los profesionales que trabajan en el área de la planificación familiar y ayudan a las mujeres a tomar la decisión de tener un hijo o interrumpir su embarazo.


Esta es una de esas películas que lo tienen casi todo, una excelente fotografía, estupendo acompañamiento musical de Rachel Portman y unas buenas actuaciones.
En cuanto a la historia, no crean que el film es una buena película solo porque detrás hay una buena historia, de hecho cuántas veces vemos guiones que machacan la novela, sin embargo aquí, el sueco Lasse Hallström, en algunas fases, mejora el original literario, por ejemplo, hay unas cuantas escenas en las que se ven las caras de los niños del internado, sobre todo cuando algún compañero es adoptado, que producen en el espectador una sensación que es muy difícil transmitir con palabras y que a través de las imágenes que consigue la película, nos llegan al corazón.
La película aborda una serie de asuntos, sobre todo el del aborto, pero también otros, como la convivencia interracial, el incesto o las relaciones de pareja, y lo hace con suma delicadeza logrando llegar al corazón, sin tener que recurrir a recursos sensibleros y sin que se lancen sobre el espectador mensajes moralizantes.
Las actuaciones están a la altura, quizá destacar a Charlize Theron que demuestra una vez más que no es sólo un rostro agraciado y una figura escultural, sino además una gran actriz y sobre todo la lección de interpretación que nos ofrece un Michael Caine sublime, que se llevó el Oscar al mejor actor de reparto, sección en la que competía con Tom Cruise, al que Caine le dijo: No te preocupes Tom, es mejor que no ganes en esta categoría o siempre serás actor secundario y nuestros trailers son siempre más pequeños, igual que nuestros sueldos.
Una estupenda película, que transcurre con calma, pero que no se hace pesada, todo lo contrario, con un estilo sencillo y con delicadeza y mesura a la hora de abordar los temas que centran su mensaje.
Muy emotiva.




martes, 9 de mayo de 2017

EL INFIERNO DE LOS JEMERES ROJOS

Denise Affonço trabajaba en la embajada francesa en Phnom Penh, la capital de Camboya, cuando los jemeres rojos tomaron el poder en abril de 1975. Affonço y su familia fueron deportados al campo, como la mayoría de los habitantes de las ciudades camboyanas; el régimen había decidido instaurar un estado agrícola y todos los ciudadanos fueron obligados a trabajar la tierra.
En el libro, la autora relata su experiencia durante aquellos años y para ello se basa en los cuadernos que escribió en 1979, pocos meses después de ser liberada, mientras preparaba su testimonio en el proceso contra Pol Pot, principal líder de los jemeres rojos, convirtiéndose en uno de los escasos testimonios publicados sobre el terrorífico régimen que se mantuvo en el poder en Camboya entre 1975 y 1979 y uno de los más desgarradores relatos sobre la opresión política que han visto la luz en los últimos años.
Denise, camboyana de nacimiento, hija de padre francés y madre vietnamita, vivía en este país, encrucijada de intereses internacionales hasta la llegada de los jemeres rojos, a los que los pobladores de Phnom Penh recibieron entre vítores creyendo que llegaban los auténticos liberadores de la opresión vivida en aquel antiguo protectorado francés.
Pronto caerían en la cuenta de que el descenso a los infiernos era lo que de verdad había llegado y en abril de 1975, comenzaba en Camboya su gran tragedia histórica, en el que quería ser un modelo de estado antiimperialista dirigido por unos enloquecidos fanáticos que se mostraron como crueles y despiadados asesinos.
En cuatro años, dos millones de personas (la cuarta parte de la población) murieron a base de torturas o dejándoles perecer de hambre para ahorrar munición. A los occidentales nos resulta una historia, aunque conocida, lejana, en parte también porque el resto del mundo volvió la cabeza para no ver el horror. Angkar, el partido omnipresente, impersonal, todopoderoso, reestructuró sus vidas desde el nuevo diseño de una sociedad supuestamente feliz basado en varios mandamientos que debían aprender de memoria: todo el mundo será reformado por el trabajo; tendrá prohibido robar; habrá que decir la verdad a Angkar, a quien se obedecerá ciegamente; quedará prohibido expresar sentimientos de alegría o de tristeza, así como sentir nostalgia del pasado; nunca nadie se podrá quejar de nada; será obligatoria la autocrítica en público en reuniones diarias de adoctrinamiento; la ropa nunca será de colores y los niños serán separados de sus padres, ya que a partir de ese momento serán educados en la única dependencia del partido.
Aunque pueda parecer sorprendente, la tragedia pasó poco menos que desapercibida en occidente, cuando no negada o suavizada por una parte de la grey progresista que hablaba de propaganda anticomunista. Denise Affonço que había presenciado la muerte por inanición de su hija pequeña y de sus cuatro sobrinos, había perdido a su marido y había sobrevivido cuatro años durmiendo en una esterilla, trabajando quince horas al día en los arrozales camboyanos y sobreviviendo a base de insectos, saltamontes y hierbas del campo, mientras veía a los hijos de los dirigentes locales y a los delatores bien alimentados, incluso gordos, decidió rescatar sus apuntes y buscar quien se los publicara, precisamente cuando oyó a uno de estos progres hablar de que en Camboya no había ocurrido nada de lo que se contaba.
En cualquier caso, el libro es un testimonio de primera mano, un relato demoledor de algo que la propia autora pensaba que no podía repetirse tras la caída del régimen nazi treinta años atrás, pero como se viene a demostrar, la maldad del ser humano, no tiene límites y hay locuras colectivas que siguen siendo posibles hoy en día, todos los estamos viendo cada jornada en los noticiarios con los fanáticos religiosos que buscan sembrar la muerte y el pánico y que, en ocasiones, nos llevan a pensar que lo único que nos queda es rezar para que todas estas tragedias, no nos pillen de cerca.



lunes, 8 de mayo de 2017

EL TALENTO DE MR. RIPLEY

En una fiesta privada que se celebra en el ático de un apartamento neoyorkino, actúa una cantante clásica para un selecto grupo de invitados, al piano la acompaña el joven Tom Ripley (Matt Damon), un tipo sin muchos recursos que trabaja como mozo en unos lavabos. Para no desentonar en el evento, Ripley ha tenido que pedir prestada una americana y la que le han dejado lleva el escudo de la universidad de Princenton.
Al final de la actuación, el rico industrial Herbert Greenleaf (James Rebhorn) charla con él y le pregunta si fue condiscípulo de su hijo, Ripley no deshace el equívoco y da a entender que en efecto fue compañero de estudios en Princenton de Dickie Greenleaf (Jude Law), hijo de Herbert y queda citado con él para visitarle en el astillero de su propiedad. En esta visita, Herbert Greenleaf, pide a Ripley que viaje hasta Mongibello, una ciudad al sur de Nápoles donde Dickie y su novia Marge Sherwood (Gwyneth Paltrow) se dan la gran vida. Herbert Greenleaf confía en que Tom convenza a Dickie para que regrese con el fin de hacerse cargo del negocio familiar y acompañar a su madre enferma. Tom viaja a Europa con un cheque de mil dólares en el bolsillo, cortesía del señor Greenleaf y cuando conoce a Tom y a Marge queda fascinado por el tipo de vida que llevan, estableciendo con ambos una turbia y compleja relación en la que entran en juego su astucia y capacidad para el engaño.


Basado en la novela del mismo título de la norteamericana Patricia Highsmith, publicada por primera vez en 1955. El personaje central, Tom Ripley, volverá a protagonizar otras cuatro novelas de la autora.
La historia había sido llevada anteriormente a la pantalla en una película francesa de 1960, titulada A pleno sol y protagonizada por Alain Delon.


Anthony Minghella estaba rodando El paciente inglés, cuando se enteró del fallecimiento de Patricia Highsmith y supo que tenía que hacer un homenaje a la escritora que había llenado algunos de sus mejores momentos como lector, así que en cuanto tuvo ocasión se puso a escribir el guión de esta película y lo hizo con la maestría que le llevó a ganar un Oscar y a ser nominado como candidato a mejor guión por esta que ahora comentamos.


Tom Ripley es un personaje fascinante, un tipo complejo, turbio y amoral que explota la hipocresía social para ascender precisamente en esta sociedad y que, al contrario de lo que ocurre en otras obras, no será detenido, ni castigado por sus crímenes, sino que encontrará una salida hacia arriba en sus aspiraciones.
Bien interpretada, la película tiene algunos momentos en los que se impone una intriga bien llevada, aunque no se hace especial hincapié en ella y no es de lo más llamativo, sino que forma parte de un todo en el que lo principal es el estudio de los personajes y en concreto del protagonista.
La película es entretenida, aunque para mi gusto, hubiera quedado mejor con bastante menos tiempo, porque en algunos momentos, ese gusto de Minghella por el detalle y las escenas que podíamos llamar decorativas, ya que aportan poco o nada a la narración, hace que pueda resultar aburrida en esos tramos para algunos espectadores.




viernes, 5 de mayo de 2017

YERMA

Yerma (Aitana Sánchez-Gijón), es una mujer del campo andaluz, que lleva dos años casada con su esposo Juan (Juan Diego), pero no pueden concebir hijos y esto acaba por convertirse en una verdadera obsesión, pues para ella la maternidad es, no solo la culminación, sino la verdadera esencia de la vida de una mujer. Su esposo pasa mucho tiempo trabajando en el campo, especialmente de noche, y pone más esfuerzo en ganar dinero que en crear una familia. Yerma está convencida de que la poca pasión que Juan pone en sus relaciones es la verdadera causa de que el ansiado embarazo nunca llegue.
Al principio de su matrimonio, Yerma aún tiene la esperanza de que podrá tener hijos, pero los embarazos de sus amigas le provocan celos y tristeza.
De hecho, su amiga María (Mercedes Sanz-Bernal) le dice que es la única de todas las novias de su edad que aún no es madre. Un día en que va al campo a llevar la comida a su esposo, Yerma se encuentra con una Vieja (Irene Papas) que le pregunta si realmente le gusta su marido. Ella dice estar siempre dispuesta a tener relaciones con él, pero que sólo ha sentido el deseo verdadero con un joven que trabaja como pastor, Víctor (Jesús Cabrero), cuando apenas tenía 14 años y éste la cogió en sus brazos para saltar una acequia.
El guión de la película es de la propia realizadora del film, Pilar Távora y se basa en la obra teatral homónima de Federico García Lorca.


Estamos ante una película bien hecha, con una interesante selección musical basada en aires populares andaluces, llevada a cabo por la directora del film, con un vestuario diseñado por Victorio & Lucchino y con el señuelo de una actriz tan reputada como la griega Irene Papas en el reparto que encabezan Aitana Sánchez-Gijón, que sale airosa de la ocasión y Juan Diego, que intenta estar más contenido que en algunas otras de sus actuaciones. Es una especie de homenaje al poeta granadino en el centenario de su nacimiento.
Ver hoy día cualquiera de las tres grandes tragedias de Lorca (las otras dos son Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba ), sigue produciendo admiración en el espectador, parece increíble que sus textos y sus entornos sean tan modernos y que un hombre supiera penetrar de aquella forma en el sentimiento de algunas almas femeninas, no es solamente esa especie de sensibilidad de la que carecen otros y que se atribuye a algunos homosexuales, va más haya, este hombre tenía un don, por eso cada vez que me acerco a él a través de su obra, se me saltan las lágrimas pensando en la salvajada que hicieron segando una vida que a saber lo que nos podía haber regalado aún de haber tenido la posibilidad de seguir con su obra. ¡Una tragedia! Además de a un hombre mataron la cultura y la sensibilidad de uno de los mejores.
El texto de Lorca, la simbología que emplea y ese retrato que hace él de mujeres oprimidas pero fuertes, valientes y seguras de sí mismas, es tan potente que buena parte del trabajo de Távora, sus esfuerzos por ofrece un envoltorio digno a la tragedia que escribió Federico, quedan totalmente eclipsados y nos parece una nadería lo que en otra película hubiera sido digno de mayor aplauso.
Incluso el gran trabajo de Aitana, se oscurece cuando pensamos en que esta obra ha sido representada por mujeres cuyo nombre, al pronunciarlo, nos empuja a una reverencia: Margarita Xirgu y Núria Espert.




jueves, 4 de mayo de 2017

¡VIVAN LOS NOVIOS!

Una pareja de burgaleses llega a Sitges para contraer matrimonio.
Leonardo Pozas (José Luis López Vázquez), el novio, decide correrse una noche de juerga antes de casarse. Por ello, en cuanto puede, se desembaraza de la madre y de la futura mujer, a las que deja en en apartamento en el que se encuentran hospedados, y sale a la calle dispuesto a todo. En su aventura encuentra personajes de lo más exóticos para él: féminas “guiris” que se besan entre ellas y un hombre de raza negra transformista al que confunde verdaderamente con una mujer. Todas estas “novedades” acaban por hacerle desistir de sus patéticos intentos de conquista anquilosados en una rancia tradición española.
Al día siguiente, cuando va a ver a su madre, descubre que ha muerto ahogada en la piscina del apartamento en la dejó la noche anterior. Tratando de evitar que este suceso entorpezca la boda, su mujer y su cuñado tratan de esconder el cadáver. Leo ya no sabe dónde se encuentra y qué esta haciendo con su vida, y solo tiene ojos para todos esos bañadores que lucen chicas francesas y americanas. Con ello trata de olvidar el futuro de luto (físico y espiritual) que le espera.


Segunda de las tres películas que Berlanga había firmado con Suevia Films, la productora de Cesáreo González. Nunca llegaría a filmar la tercera.


Tras el fiasco de La Boutique, Berlanga pensaba que nada podía ir peor, pero se equivocaba.
Esta vez pudo contar con la pareja protagonista que había pensado ya para su film anterior, pero se encontró con unos cuantos problemas, además de los habituales con la censura, la productora escatimó todo lo que pudo los medios y el dinero para una película que ya de por sí estaba concebida como de presupuesto medio bajo.
El realizador siempre se mostró descontento con el resultado y consideraba que lo que había filmado era una mala película, como ejemplo la última escena, en la que había imaginado que el cortejo fúnebre se convierte en una gigantesca araña que se va desparramando por las blancas calles de Sitges, una escena que había programado para tres días de rodaje y que al final quedó reducida a uno, pero como la chica irlandesa de la que se enamora el protagonista aparece en el aire, navegando colgada de una especie de cometa y aquel día había mucho viento, cuando intentó posponerla, los productores le conminaron a que rodara como fuera y acabase de una vez. La escena se rodó de cualquier manera en una mañana y la araña gigantesca quedó reducida a una miniatura cuyas patas formaban apenas tres o cuatro personas.


Leo por ahí cosas que hacen que una sonrisa se asome a mis labios, que si es una crítica a la España del desarrollismo, que si Berlanga pone en solfa al Régimen... Explicaciones que siempre tratan de buscar un significado político a las películas del director levantino.
En realidad lo que hace Berlanga es una crítica a la sociedad española del momento, pacata y anclada en viejos prejuicios, que con su tela de araña (de ahí la importancia metafórica de la escena final que le chafaron), coarta los sueños de libertad del protagonista, pero no nos referimos a libertad política, algo que no se menciona para nada en el film, sino de forma de vida en general, como contrapunto a la manera de vivir que ve en los turistas que pueblan las costas españolas.
De cualquier manera no es una película destacable, aunque en ella se ven atisbos del cine berlanguiano, sobre todo en su segunda mitad, con escenas que tienen algo de surrealistas.
Una película hecha como a golpes y de la que el mejor recuerdo que se llevó Berlanga fueron las gamberradas que hacían algunos miembros del equipo (incluído él) con las suecas (fueran de donde fueran, así las llamaban), a las que ataban a las farolas y hacían el paripé de que rodaban escenas del film, las dejaban allí un buen rato y cuando les parecía las soltaban y ellas encantadas porque pensaban que iban a salir en la película.