lunes, 17 de agosto de 2026

KAMCHATKA

 


Los años de la dictadura militar argentina son contemplados por Harry (Matías Del Pozo), un niño de unos diez años que lo único que desea es jugar y hacer travesuras con su hermano pequeño. Sin embargo, en 1976, cuando su familia, perseguida por la dictadura, se ve obligada a esconderse en el campo, comienza para él una nueva vida que pondrá fin a su infancia.


Cierto es que la película es una crítica a una situación política determinada en un país concreto, la Argentina de la dictadura militar, claro que extensible a tantos otros lugares donde hay gente a la que le han arrebatado la voz, gente normal a la que las autoridades consideran un peligro porque piensan diferente, o quizá simplemente porque piensan. 
El film es la historia de una de las familias que se esconden fuera de Buenos Aires en 1976, a la espera de que la situación se calme. El padre es abogado, la madre profesora universitaria. Sus dos hijos tienen que huir con ellos y ver limitado su mundo, sus amistades y sus juegos, a la finca a la que se trasladan.


Pero la película de Marcelo Piñeyro no se recrea en la amargura y el dolor, sino que se transforma en un bello relato gracias a que quien nos lo cuenta es Harry y él no entiende de militares, ni de represión, ni de perseguidos. Lo que le gusta es jugar y ver series de televisión como Los invasores, leer comics, pero sobre todo, Harry quiere ser escapista, como Houdini
Kamchatka es la última región del mundo que le queda al padre de Harry en una partida de Risk que casi gana su hijo hacia el final de la película. Pero aunque se pasan toda la noche jugando, esta región logra resistir hasta que los dos caen rendidos por el sueño, y la partida no se concluye. Kamchatka son ellos, son miles de personas que no se rindieron ni cuando parecía que no había escapatoria. 
Una película magníficamente interpretada, con Ricardo Darín, Cecilia Roth o Héctor Alterio, entre otros, que nos habla de una familia normal y de una infancia perdida, en un tiempo y un lugar donde los bárbaros amargaron la vida de tantos.




viernes, 14 de agosto de 2026

ROMA

 


Joaquín Góñez (José Sacristán), un escritor exiliado en España desde principios de los setenta, vive aislado mientras se enfrenta a su último trabajo, un libro autobiográfico. La entrada en su vida del periodista Manuel Cueto (Juan Diego Botto) hará que afloren las emociones y los recuerdos: los amigos, los años más salvajes vividos en Buenos Aires en los años 60 y 70, su amor por Renée (Marcela Kloosterboer) y la curiosa relación con Roma (Susú Pecoraro), su madre, una mujer fuerte e inteligente, que apoyó sus ideales de juventud.


Dirigida por Adolfo Aristarain, con guion del propio realizador y de su esposa Katy Saavedra con la colaboración de Mario Camus y con una excelente fotografía de José Luis Alcaine. La película nos habla sobre la lealtad, la amistad, el amor filial y el de pareja, las convicciones religiosas, la familia, el compromiso y la falta del mismo.


El film, además de un homenaje a la madre, seguramente a su propia madre, también llamada Roma, es un recorrido por la historia reciente de Argentina, narrado con clasicismo, con emociones contenidas que aparecen en el momento preciso, adornadas por esos diálogos discursivos y cargados de intención (quizá para algunos de pedantería intelectual), que tan bien domina el maestro argentino, en una película que tiene algunos altibajos y algunos momentos no demasiado conseguidos, para rematar con un final, no digo decepcionante, pero que deja un regusto un tanto insípido, porque ya la película viene un poco en declive en su última fase.




jueves, 13 de agosto de 2026

LUGARES COMUNES

 


Fernando Robles (Federico Luppi) ya ha cumplido los sesenta y es profesor de literatura en la universidad. Lleva toda la vida casado con Liliana Rovira (Mercedes Sampietro), española, hija de catalanes, ama de casa que colabora trabajando en barrios marginales de Buenos Aires. Su vida puede decirse que es feliz, sin embargo, esta tranquilidad se verá alterada por la jubilación anticipada que recibe Fernando debido a la crisis en el país. Tienen un hijo, Pedro (Carlos Santamaría), casado y con dos hijos, que tiene un buen trabajo como informático, en Madrid, tras haber renunciado a su vocación literaria. Allí vive en una urbanización de clase media acomodada. La relación con el hijo tiene aspectos traumáticos, ya que su vida simboliza todo aquello que Fernando y Liliana repudiaron siempre. Apoyados por su amigo Carlos Solla (Arturo Puig), un abogado de cierto prestigio, Fernando y Liliana toman la decisión de trasladarse a vivir a una chacra en la provincia de Córdoba (Argentina), vendiendo su apartamento, poniendo así fin a sus problemas económicos, con una pensión que no les llega para vivir e iniciando una nueva vida. En el viaje al campo se hacen ilusiones de continuar siendo felices viviendo con más austeridad, pero la experiencia resultará más amarga de lo previsto.


El guion, del propio realizador, Adolfo Aristarain y de Kathy Saavedra, adapta la novela El renacimiento de su primo Lorenzo F. Aristarain. Tanto el guion, como la actriz Mercedes Sampietro, fueron galardonados con el Goya en 2003. Ésta última, también recibió la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián.


La historia de un amor indestructible y romántico que desafía y supera las tentaciones externas y la pérdida de entusiasmo propia del paso de los años. 
Con ese tono discursivo que es cierto tienen algunas películas de Aristarain, en la que expone su manera de pensar y su compromiso con sus ideas, estamos ante un film sobre la misma vida, contada en un tono lleno de lucidez y cargada de valores sociales y de compromiso con las cualidades morales que defiende el personaje protagonista.
En el film se habla mucho, pero los diálogos son tan brillantes que no es que haya que disculpar este asunto, por el contrario, lo que hay que hacer es disfrutarlos. Y además, una historia muy tierna y emotiva.




miércoles, 12 de agosto de 2026

MARTIN (HACHE)

 


Martín Echenique (Federico Luppi) es un director de cine argentino que lleva más de veinte años viviendo en Madrid. No echa de menos a su país porque no cree en las patrias y se niega a recrearse en la nostalgia. Su hijo, al que todos llaman Hache (Juan Diego Botto), tiene 19 años y vive en Buenos Aires con su madre. Ni estudia ni trabaja; callejea y toca su guitarra eléctrica. Después de cinco años sin verse, vuelven a encontrarse en Buenos Aires cuando Hache sufre una sobredosis. La exmujer de Martín propone que el chico viva con su padre. En Madrid les esperan dos personas: Alicia (Cecilia Roth), la amante de Martín, una mujer más joven que él y harta de estar con un hombre que es incapaz de asumir ningún compromiso; y Dante (Eusebio Poncela), un actor que es el mejor y casi único amigo de Martín, y cuyo mayor placer es vivir en la cuerda floja. Martín comparte su vida con gente apasionada, pero él no se permite el lujo de sentir. El que ama está expuesto al dolor, y eso le da pánico.

                             

Dirigida por Adolfo Aristarain con música de Fito Páez, se trata de un drama crudo entre cuatro personajes, que apenas dejan de hablar, con diálogos de estudiada naturalidad y en ocasiones casi filosóficos.


Martin padre es un personaje que hace sufrir a los que tiene cerca, que le aman de veras. Dante, su amigo, se lo hace ver, siendo una especie de conciencia del otro. A la vez, recibe las confidencias de Hache, a quien trata de orientar en su desconcertada juventud. Pero, a su vez, Dante es un personaje contradictorio, un epicúreo, como el se define, que busca en la vida gozar del placer al máximo, ya sea a través del sexo o de las drogas.


El trabajo de Aristarain nos ofrece una visión pesimista del ser humano, con una soledad interior y una condición moral que se ahoga en el egoísmo. Eso sí, la lealtad entre los amigos y los lazos de sangre ofrecen un leve rayo de esperanza.




martes, 11 de agosto de 2026

THE HONOURABLE WOMAN

 


Eli Stein (Aidan Stephenson) es un empresario británico con pasaporte israelí, asesinado ante los ojos de sus hijos cuando se disponen a comer en un restaurante, en una brutal escena que sirve de apertura a la serie dirigida por Hugo Blick, autor también del guion. 
Con el paso de los años, los dos niños, Nessa (Maggie Gyllenhaal) y Ephra (Andrew Buchan), se convertirán en los respetados responsables de la gran empresa de su padre. Nessa se convierte en miembro de la Cámara de los Lores, en una controvertida decisión y su deseo es que la Fundación Stein Group, sirva de puente, mediante iniciativas filantrópicas, que ayude a la reconciliación entre Occidente (Israel incluido) y Oriente Medio. Sin embargo, las buenas intenciones de Nessa saltarán por los aires cuando explote el barril de pólvora sobre el que se sustenta la corporación, víctima de los apetitos económicos y de poder de todos los implicados en el conflicto palestino-israelí. El gobierno británico, la CIA, los mandatarios de Jerusalén y los grupos árabes que se mueven en Gaza, empiezan a tirar de sus hilos, todos tienen alguna implicación, no solo por el negocio en sí, sino por lo que este supone. La narración no sugiere quién está en el lado correcto de la historia, porque cada cual lleva sus muertos, engaños, mentiras y traiciones a sus espaldas en este turbulento avispero que es Medio Oriente, en el que, unos por ideología y otros por intereses comerciales (ya saben aquello de "A río revuelto..."), tratan de hacer valer sus razones. 
El entorno en que se desenvuelva la serie es propicio para el suspense, la tensión y el misterio, en la mejor tradición de autores británicos que todos recordamos (Greene, Le Carré, Forsyth...), porque aquí, los espías y su enrevesado mundo, cobran especial protagonismo. Lo cierto es que la serie, producida por la BBC, está magníficamente rodada, con interpretaciones muy logradas, un peso muy grande del elemento femenino y planos muy cuidados, algunos realmente conseguidos y llamativos, en este producto que mezcla historia y ficción a la perfección. Una serie que merece mucho la pena y de la que yo saco mi particular lectura: Aquello no hay quien lo arregle, son tantos los intereses, los muertos, el odio y el rencor que arrastran unos y otros que el conflicto tardará generaciones en resolverse una vez que acabe la lucha armada y como, al parecer, ésta no termina, ni tiene visos de hacerlo, pues ya me dirán ustedes.




lunes, 10 de agosto de 2026

CENIZAS DEL PARAÍSO

 


Dos muertes inician la historia. La primera es la del juez Costa Makantasis (Héctor Alterio), que muere al caer desde la terraza del Palacio de Justicia. La segunda es la de Ana Muro (Leticia Brédice), una joven de veintidós años, novia del menor de los hijos del juez, cuyo cadáver, atravesado por quince puñaladas, es encontrado esa misma noche en la casa del Juez. Cada uno de los tres hijos del Juez se acusa a sí mismo de ser el único autor del crimen de la muchacha. Una jueza, la doctora Beatriz Teller (Cecilia Roth), será la encargada de resolver el caso, de desarmar la trama de los hermanos Makantasis y de descubrir las conexiones entre ambas muertes.


Una narración no lineal, en la que cada uno de los acusados tiene su propio flashback. Nicolás (Daniel Kuzniecka), Pablo (Leonardo Sbaraglia) y Alejandro Makantasis (Nicolás Abeles), batallan por demostrarse culpables, conocen, cada uno, piezas distintas de la trama del asesinato. Pero no hay sólo un crimen a desvelar. Indagando en profundidad en el núcleo de esas vidas, como si se atravesaran capas de un mismo objeto, una revelación provoca otra, creando la ilusión de acercarse al secreto compartido y enterrado. Recorriendo los momentos, las imágenes de estas realidades diversas, incluso contradictorias, surge la víctima, Ana. La doctora Teller es quien intentará armar el rompecabezas. Todo cambiará para ella cuando se interne en estas vidas. Descubrirá que ella misma forma parte de la historia que crece en los expedientes, que hay más de una verdad y que quizás no haya siquiera la posibilidad de una mínima justicia.


Dirigida por Marcelo Piñeyro, la película transcurre en la Argentina de hoy, un país extremo, violento, corrompido, lujoso y miserable, lúdico y represor. Un país embelesado por sus devaneos europeizantes, pero sometido por la otra Argentina, la injusta y la corrompida. 
Un argumento en el que se entremezclan enrevesadas pasiones, ambiciones y corruptelas, bien construido y en el que la intriga se va entregando en pequeñas dosis al espectador.




viernes, 7 de agosto de 2026

ÚLTIMOS DÍAS DE LA VÍCTIMA

 


Raúl Mendizábal (Federico Luppi) es un asesino a sueldo que trabaja para clientes anónimos. Cuando recibe el encargo de eliminar a Rodolfo Külpe (Arturo Maly), antes debe investigarlo. A medida que lo vigila, la rutina de seguimiento hace que aparezcan cosas que no encajan, entre otras la aparición de una mujer que era la esposa de su anterior víctima.


Adaptación de la novela del mismo título del argentino José Pablo Feinmann, autor también del guion junto al propio realizador Adolfo Aristarain.


Todo en la película funciona de manera ajustada mientras vamos descubriendo las capas que conforman la personalidad de este hombre que se mueve en el anonimato, implacable y frío en su trabajo, humano en su vida diaria y en las relaciones que la componen. 
Brillante la presentación del personaje en las primera secuencias, en que vemos a Mendizábal deambular por un apartamento lujoso, que luego descubrimos no es su hogar. Se sirve un trago y come un canapé que hay en el frigorífico. Pone música y espera. Al poco tiempo llega Carlos Ravenna (Julio De Grazia), el propietario, involucrado en una cooperativa de construcción de viviendas que está en la quiebra. Mendizábal cumple con su trabajo.
A partir de ahí y del siguiente encargo que recibe, se desarrolla una trama en la que el suspense cobra importancia y en la que vemos desfilar a unos personajes que se nos hacen cercanos, igual que los entornos por los que transcurren sus vidas.
Entretenida, bien construida y mejor interpretada.




jueves, 6 de agosto de 2026

UN LUGAR EN EL MUNDO

 


Mario (Federico Luppi) y Ana (Cecilia Roth), voluntariamente exiliados de Buenos Aires, viven en un remoto valle argentino con su hijo Ernesto (Gaston Batyi), de 12 años. Mario dirige una escuela y una cooperativa de lana; Ana, una médico, dirige una clínica con Nelda (Leonor Benedetto), una monja progresista. A esta familia idealista llega Hans (José Sacristán), un geólogo español de vuelta de muchas cosas, que inspecciona la tierra para el cacique local, para ver si se puede construir una represa para generar energía hidroeléctrica, lo que obligaría a los campesinos a dejar la tierra y trasladarse a la ciudad.


Mediante un largo flashback que ocupa toda la película, un Ernesto ya adulto, que regresa por un día al valle, rememora su infancia y las circunstancias que han determinado su vida hasta entonces. 
La película fue premiada con Concha de Oro del Festival de San Sebastián en 1992 y, en el mismo año, con el Goya a la mejor película extranjera de habla hispana.


Con guion y realización de Adolfo Aristarain, el poder, la corrupción, las clases sociales, la cultura, la amistad o el amor toman presencia en la película que va más allá de los posicionamientos políticos, para convertirse en una entrañable historia llena de emociones y sueños rotos, en la que el amor por la tierra que nos sustenta se nos contagia a través de unos personajes llenos de magnetismo y muy bien interpretados que, de vez en cuando, nos regalan diálogos cargados de intención y poesía.




miércoles, 5 de agosto de 2026

UN OSO ROJO

 


Oso (Julio Chávez) nunca ha superado la separación de su esposa e hija después de haber sido condenado por robo a mano armada y homicidio y enviado a prisión. Ahora, tras siete años de cárcel, está en libertad condicional, para conseguir por fin su parte del dinero y reunirse con su familia o, al menos, reparar el daño causado.


Oso ha perdido el afecto de Natalia (Soledad Villamil), su esposa, que ahora vive con otro hombre, un obrero sin trabajo y adicto al juego. Su pequeña hija Alicia (Agostina Lage), que tenía un año cuando ingresó en prisión, apenas lo recuerda, pero él está dispuesto a recuperarla y a reparar los daños causados tras años de ausencia, pues la familia está en apuros económicos. Decide entonces proteger a su hija sin abandonar el mundo del delito.


La película nos habla de un hombre marginal y justiciero que parece destinado a un final violento y trágico, en el entorno duro de un suburbio de Buenos Aires, con boliches (bares) poblados de gente dudosa, entorno deprimente, gente bebiendo mate a todas horas, calles peligrosas y plagadas de delincuentes, y Oso caminando cual vaquero urbano, presto a apretar el gatillo de su revólver al menor movimiento extraño. La periferia de Buenos Aires como lugar de marginalidad y desesperanza. 
El uruguayo Israel Adrián Caetano, sabe imprimir ritmo y sabor a un relato emocionante y que mantiene la atención del espectador. El retrato de la barbarie, fruto de la decadencia y la impunidad, de un submundo en el que, aunque haya leyes, están en manos de personas corruptas y el contexto resulta irrespirable.




lunes, 3 de agosto de 2026

LAS DOS AMIGAS Y EL ENVENENAMIENTO

 

La joven asesina, llamada Elli Link en la novela, es descrita como "una rubia guapa" y "de aspecto inocente". Alfred Döblin introduce una sensación inicial de desarreglo al mencionar su "placer" al "atraer hombres", para dejarlos de lado a continuación. Uno de estos hombres se casará con ella, revelándose rápidamente como un borracho violento con una fuerte inclinación al sadismo sexual, y que finalmente será envenenado. Si bien Elli Link inicialmente encuentra cierto placer masoquista en la sexualidad violenta de su marido, tal como lo describe Döblin, muy pronto siente solo asco. Esto no pasa desapercibido para él; al contrario, alimenta aún más su violencia sexual. Con el objetivo de someterla definitivamente, recurre a todo tipo de humillaciones, "burlándose" de ella, por ejemplo, "como de un insecto" o arrojándole la comida en la cama. Sin embargo, su agresión también se dirige hacia sí mismo, e intenta suicidarse varias veces. Pero ella lo salva cada vez, liberándolo de la soga. Para entonces, ya ha decidido divorciarse. Finalmente, huye de él y se esconde. Su padre, sin embargo, con su mentalidad patriarcal tradicional, se pone del lado de su marido, lleva al verdugo hasta su hija y la convence de que regrese con él. 
Poco después de la boda, la atormentada Elli conoció a otra mujer, solo un poco mayor que ella, quien en la novela se llama Margarete Bender. Las dos mujeres se hacen amigas rápidamente, desarrollan confianza mutua y, finalmente, se enamoran. Mientras que Elli es descrita como muy femenina, Grete prácticamente se despoja de su feminidad; la "extraña criatura" es descrita como una "figura alta y huesuda" y "rasgos marcados, casi severos". Inicialmente, parece que a Margarete Bender se le asigna el rol "masculino" en la relación amorosa de las mujeres. Sin embargo, pronto queda claro que, por el contrario, es Elli Link quien asumirá este rol. El marco heterosexual, no obstante, permanece intacto, como si un amor entre mujeres "femeninas" fuera inconcebible. Igualmente sorprendente es el hecho de que ambas mujeres alimentan su amor mutuo a través de un odio constante hacia los hombres. En última instancia, incluso el amor lésbico gira en torno al hombre. Él es su centro y su motor. Al parecer, la imaginación masculina no permite otra cosa. 
En cuanto al asesinato en sí, no se comete a la ligera ni a sangre fría, sino con gran escrúpulo, pues la asesina y su cómplice dudan repetidamente y se muestran inseguras sobre si realmente desean llevar a cabo el crimen. El veneno mezclado con la comida provoca que el hombre se consuma lentamente durante varias semanas. Resulta algo chocante el paralelismo que se establece entre las violaciones que Elli sufrió a manos de su marido y su intención de matarlo. Además, si bien esto exonera al perpetrador, también la despoja de sus derechos. 
Aunque parece un caso claro, más después de la confesión de la principal acusada, la comparecencia de  Elli, complica el asunto, pues ya hay que mirarlo desde otros parámetros que van más allá del simple asesinato. Döblin explica en el epílogo del libro que, con su adaptación literaria de los hechos reales, que en su momento causaron gran revuelo en la opinión pública alemana, quiso mostrar las dificultades del caso y disipar la idea de que se comprende todo, o casi todo, de una situación tan compleja.



domingo, 2 de agosto de 2026

CABALLOS SALVAJES

 


José (Héctor Alterio) es un septuagenario que un día entra en un banco y exige a un empleado que le entregue los 15.344 dólares que, según él, le robaron, con la amenaza de pegarse un tiro allí mismo. El otro le entrega todo el dinero que, sorpresivamente, encuentra en un cajón de la mesa del vicepresidente, un dinero que no figura en la contabilidad del banco. Pedro (Leonardo Sbaraglia), el empleado, sabe que los de seguridad o la policía, disparará al anciano, así que le sirve de escudo humano y huyen en su propio automóvil. Fuera, un reportero de televisión está haciendo una encuesta callejera, testigo presencial de la fuga de los dos individuos, usará la noticia para ascender profesionalmente.


En el camino, la pareja de fugitivos se cruza con Ana (Cecilia Dopazo) que les roba la bolsa, pero al ver el contenido se asusta y se la devuelve, ofreciéndose para despistar a la policía y a unos sicarios pues están buscando a dos y no a tres, involucrándose en un viaje que prevemos no va a resultar demasiado plácido. En tanto, la prensa, al recibir un vídeo de los dos fugitivos los califica como los indomables y envían a Martín (Fernán Mirás), el reportero que fue testigo de la huida, y a su camarógrafo a obtener la primicia mientras García del Campo (Antonio Grimau), institución televisiva, narra y maneja la opinión pública desde su puesto de presentador estrella.


Marcelo Piñeyro aborda en su película la corrupción del sistema y de las instituciones que lo sostienen y de dos tipos que deciden enfrentarse a él. José, el viejo anarquista que lo único que quiere es que el banco le devuelva un dinero que, con artimañas, considera le fue robado 18 años atrás (el destino que quiere dar al dinero, lo conoceremos al final de la película) y Pedro (Peter el yuppie), cuyos sentimientos de nobleza e idealismo, que ya estaban ahí ocultos, salen a la superficie y decide no permitir el suicidio de alguien a quien no conoce, algo que sacudirá su propia vida, teniendo que dejar de lado la comodidad en que vive instalado. 
El film cuestiona también a los medios de comunicación, que en su afán de conseguir noticias, cuanto más llamativas mejor, las trastocan en un espectáculo de masas y no interesa la verdad sino cuánto tiempo se pueda exprimir el asunto y subir los rankings. Mientras los dueños del dinero, que procede del blanqueo, han enviado matones para darles una lección a José y a Pedro, la gente del pueblo los considera héroes y mediante cadenas clandestinas se solidarizan y ayudan al particular trío para que puedan llegar a completar su huida. 
Es cierto que la historia no resulta demasiado verosímil que digamos, pero Piñeyro lo que quiere es poner sobre el celuloide la idea que expone José al principio del film: "Se puede hacer algo para estar completamente vivo antes de estar definitivamente muerto", y los dos jóvenes, se contagian de una vitalidad que nunca antes han sentido, para emprender este viaje que es la pura esencia del idealismo en un mundo perverso y cínico.
La banda sonora incluye varios temas de Andrés Calamaro.




sábado, 1 de agosto de 2026

TIEMPO DE REVANCHA

 


Pedro Bengoa (Federico Luppi) es un ex activista sindical que previa “limpieza” de su pasado consigue trabajo como dinamitero en unas minas de granito en el sur de Argentina, explotadas por la multinacional Tulsaco. En este nuevo destino se reencuentra con un compañero del pasado que le propone simular un accidente y hacerse pasar por mudo para demandar a la empresa y exigir una indemnización. Accidentalmente, en la explosión en que debía simular quedar afectado, Bruno di Toro (Ulises Dumont) muere y será Pedro quien ocupe su lugar en el plan llevando la demanda contra la multinacional hasta las últimas consecuencias.


El propio director y guionista del film, el argentino Adolfo Aristarain, comentó en una entrevista que siempre se había dicho que la película era una alegoría de lo que estaba pasando con la dictadura, pero él mantenía que no, que lo que hacía era seguir a los personajes y meterse en su piel, otra cosa es que funcionase como alegoría. 
Lo cierto es que ya desde la frase que figura en el propio cartel del film ("Un hombre honesto es hoy, algo muy peligroso"), la película supuso un desafío para la censura y muchos aún no se explican cómo dejaron que se estrenara. El caso es que se estrenó y obtuvo muy buenas críticas y muchos premios en los siete festivales internacionales en los que fue exhibida.


Más allá de estas alegorías acerca de los presos políticos y los desaparecidos o de la persecución empresarial y sindical de la época, el film lanza un mensaje, si se quiere más universal, una crítica sobre el capitalismo despiadado y sus métodos. La Tulsaco ha cometido un fraude de esos de aúpa, en la mina no hay cobre, como ellos dijeron, solo granito, pero compraron a algún geólogo que hizo un informe a medida y el cebo del cobre permite a la corporación obtener elevados créditos bancarios, mientras tanto en la cantera mueren obreros porque no se cumplen las medias de seguridad mínimas y a la empresa no le interesará ir a juicio para que no se destapen los chanchullos, así que Bengoa decide tomarse venganza y extorsionarles.
Hasta aquí la historia resulta de lo más interesante, pero Aristarain se guarda un as en la manga y en la última media hora, aquello da un giro de esos que echan al espectador hacia adelante en su asiento. Bengoa, un viejo luchador que ha claudicado, de repente reflexiona, en parte por los reproches de su padre, que poco antes de morir le ha echado en cara que se haya plegado a los intereses empresariales, pero también por la mala conciencia por la muerte de su amigo y porque quiere vengarse de verdad del despiadado consorcio empresarial y toma una decisión que va más allá de toda lógica y pondrá en peligro toda su existencia y la de algunos otros.
Hasta entonces la lucha ha sido entre dos timadores, a partir de ahí, los conceptos morales entran en juego.




jueves, 30 de julio de 2026

CRÓNICA DE UNA FUGA

 


En 1977, el portero de un humilde equipo de la Primera B argentina, Claudio Tamburrini (Rodrigo de la Serna), es secuestrado ilegalmente en su casa, arrestado por las fuerzas gubernamentales y enviado con los ojos vendados a la Mansión Seré, un centro de detención clandestino. Su conocido Tano (Martín Urruty), que había sido torturado durante mucho tiempo, había acusado falsamente a Claudio de ser revolucionario. Durante meses, Claudio permanece desnudo y esposado junto con los presos El Gallego (Lautaro Delgado), El Vasco (Matías Marmorato) y Guillermo Fernández (Nazareno Casero), y sometido a todo tipo de humillaciones y torturas, hasta la noche en que deciden escapar de su encarcelamiento en la antigua mansión.


La película de Israel Adrián Caetano, muestra parte del modus operandi de los llamados Grupos de Tareas (GT), apodados vulgarmente patotas o la pesada, grupos de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales del Estado y grupos paramilitares que se dedicaban al secuestro, tortura, violación, asesinato y desaparición de opositores políticos, guerrilleros, intelectuales, dirigentes gremiales, docentes, estudiantes y sus familiares y amigos, además de la gestión de centros clandestinos de detención, en el marco del terrorismo de Estado durante la dictadura cívico-militar argentina, entre 1976 y 1983. 
El film recrea un hecho real, pues el 24 de marzo de 1978, en coincidencia con el segundo aniversario del golpe militar, el futbolista Claudio Tamburrini, Daniel Rusomano, Guillermo Fernández y Carlos García Muñoz, lograron evadirse descolgándose desnudos y esposados desde una ventana del primer piso. Aquello supuso el principio del fin de este centro clandestino de detención, la tristemente célebre Mansión Seré que, tras la fuga fue incendiada y dinamitada y los prisioneros enviados a varias unidades penales.


La película cumple su cometido de denuncia mostrando los horrores que se vivieron en estos centros de detención, en que los prisioneros eran humillados y torturados sin contemplaciones y aunque la narración no ahorra la crudeza del relato, no se muestra explícita con las situaciones macabras. Quizá donde cobra más altura es en los momentos finales, consiguiendo crear suspense, tensión y emoción, cuando narra la fuga de los detenidos.




miércoles, 29 de julio de 2026

GARAGE OLIMPO

 


Durante la dictadura militar, María Fabiani (Antonella Costa), vive con su madre francesa Diane (Dominique Sanda) en una casa antigua de Buenos Aires, subalquila habitaciones y en una de ellas vive Félix (Carlos Echevarría), un joven tímido enamorado de María, sin ser correspondido y que al parecer trabaja de vigilante en un garaje. María enseña a leer y a escribir en un barrio pobre y, además, pertenece a una organización que lucha contra la dictadura militar. Una mañana, unos soldados la detienen y la llevan al Garage Olimpo, uno de los lugares donde se tortura a los activistas ante la indiferencia o ignorancia general.


El chileno de ascendencia italiana Marco Bechis, nos acerca, a través de la historia de María y de Félix, la tremenda paradoja que se vive entre torturador y torturado, cada uno tiene marcado su camino, uno el de su infame trabajo, otra, a la que han privado de su dignidad y de su propia vida en pro de no se qué circunstancias en que se amparan siempre las dictaduras, el sufrimiento y la tortura a que se ve sometida.


La película muestra el "trabajo" de los torturadores como algo cotidiano, fichan la entrada y la salida y cuando se van a la calle se olvidan hasta la siguiente jornada, viviendo su rutina con naturalidad, en familia, como cualquier otro ciudadano. Durante los interrogatorios, ponen la radio a todo volumen y en ella se escuchan las canciones de moda o las retransmisiones de los partidos de fútbol. El mal se ha banalizado, al menos para ellos.
Vemos en la película, como en el mismo garaje se almacenan electrodomésticos y otros enseres de los detenidos, que eran incautados por quienes les detenían; o el cuarto, en el mismo edificio, donde retenían a los hijos pequeños de las víctimas, a la espera de torturarlos también para obligar a sus padres a confesar, o entregarlos en adopciones ilegales.
Mientras en los subsuelos de la ciudad muchos sufren y con ellos sus familias que no saben dónde están, los planos aéreos nos muestran una Buenos Aires cuyo día a día transcurre como si nada de aquello estuviese ocurriendo: Por las noche domicilios y vías públicas iluminados y por el día, el incesante discurrir del tráfico por la Plaza del Obelisco y calles adyacentes.
Cuando han sacado toda la información posible a los secuestrados, sus despojos, pues en eso han quedado sus cuerpos tras las torturas, recibirán un sedante que los adormece y serán arrojados vivos al mar.
Muchos de los torturadores, siguieron sus vidas cuando el régimen cayó, algunos en el propio país, otros como refugiados en el extranjero, pero los desaparecidos, jamás regresaron.
Bechis se centra en la peculiar historia de estos dos personajes, representan a aquellos seres anónimos, detrás de los que había personas con nombres y apellidos y esto es lo que la cinta pretende que no quede en el olvido, que unos y otros no eran las simples cifras que figuran en los informes, sino personas reales, unas que sufrieron y otros que hicieron sufrir.