viernes, 18 de agosto de 2017

UNA SERIE DE CATASTRÓFICAS DESDICHAS DE LEMONY SNICKET

Violet (Emily Browning), Klaus (Liam Aiken) y Sunny (Kara y Shelby Hoffman) son los tres hermanos Baudelaire. Violet es una gran inventora y en muchas ocasiones, su imaginación desbordante, está maquinando nuevos inventos. Nadie mejor que su inteligente hermano Klaus para probarlos, Klaus es un empedernido lector y todo lo que lee, lo recuerda. La pequeña Sunny, muerde todo lo que está a su alcance y habla un lenguaje de bebé, cuyos sonidos, solamente sus hermanos pueden entender. Los tres viven una infancia feliz con sus padres, pero un día, esta idílica existencia se verá quebrada por un misterioso incendio que destruye la casa familiar, muriendo los padres en él. Los pequeños Baudelaire se ven huérfanos de repente.
El Sr. Poe (Timothy Spall), encargado del patrimonio Baudelaire, los confía a su "pariente más cercano", el desagradable conde Olaf (Jim Carrey), que sólo está interesado en el dinero que Violet heredará cuando cumpla 18 años. Pierde la custodia de los niños después de haber intentado sin éxito deshacerse de ellos en un accidente de tren.
Poe decide envíar a los Baudelaire a vivir con su tío, el Dr. Montgomery Montgomery (Billy Connolly), un herpetólogo alegremente excéntrico. Planifica un viaje con los niños al Perú, pero su estancia con el tío Monty se corta cuando Olaf aparece disfrazado como un hombre llamado Stephano, que asesina a Monty.


Aún recuerdo con agradable nostalgia, la lectura de los libros que sirven de base a esta película, escritos por Daniel Handler bajo el seudónimo de Lemony Snicket, e ilustrados por Brett Helquist, con una acertada traducción de Néstor Busquets. En una cuidada edición de LUMEN, sólo llegué a leer los cuatro primeros (la serie consta de trece), que son los que estaban en la estantería de mi hijo. Libros de literatura juvenil, rezan los catálogos, pero creo que son adecuados para los adultos y, desde luego, están escritos pensando que los niños no son tontos y que tienen suficiente inteligencia como para disfrutar de sus ingeniosos argumentos.
La película se basa en los tres primeros relatos y, en principio, pensaban hacer una segunda película, algo que nunca se llegó a realizar.


Brad Silberling llevó a la pantalla esta parte de la historia de los pequeños Baudelaire, creo que con bastante acierto, con unos maravillosos decorados y con unas interpretaciones dignas de alabanza. El histrionismo de Jim Carrey, si bien en algún instante se hace un poco pesado, le viene bien al personaje y los niños están encantadores todos ellos, incluso las mellizas que interpretan a Sunny. También intervienen en ella algunos actores muy conocidos, Meryl Streep (siempre estupenda), Billy Connolly, una brevísima aparición de Dustin Hoffman o la voz del narrador de Jude Law en la versión original.
La película logra captar el especial atractivo de la historia, que a mí me recuerda de lejos, algunos de los relatos de Dickens, con esos toques góticos y el particular humor negro que acompaña las desventuras de los muchachos, de las que salen con bien gracias a su inteligencia y, sobre todo a la solidaridad y el amor que preside su fraternal relación.
Película muy entretenida, divertida y bien realizada pero, si pueden, no se pierdan los libros, al menos alguno de ellos.




jueves, 17 de agosto de 2017

ZONA HOSTIL

A un convoy americano escoltado por la Legión española le estalla una mina al norte de Afganistán, y el inexperto Teniente Conte (Raúl Mérida) queda al mando de una dotación para proteger a los heridos hasta que los evacuen. La capitán Varela (Ariadna Gil), médico militar, acude al rescate en un helicóptero del Ejército Español, pero el terreno cede durante el aterrizaje y el helicóptero vuelca, dejando a los rescatadores atrapados junto a los legionarios en medio de la nada. El impulsivo Comandante Ledesma (Antonio Garrido) propone un arriesgado plan para rescatarlos a todos y, además, llevarse el aparato siniestrado.
La película dice estar basada en hechos reales y así es, en efecto, este es el relato resumido del comandante Francisco Antonio Barbancho Leal, publicado en el número 874 de la revista Ejército:
Dos helicópteros superpuma despegaron de la base de Herat en misión de rescate durante la noche del 3 de agosto de 2012. Uno de ellos, medicalizado, intenta aterrizar, mientras el otro permanece en vuelo, alerta para una posible intervención de cobertura.
El aterrizaje del HD.21-12 no salió bien. Tras dos intentos de posarse en el suelo, frustrados por la gran cantidad de polvo que levantaba (y que impedía ver bien el suelo sobre el que se iban a posar), al tercer intento el suelo cedió bajo la rueda trasera izquierda, el helicóptero se inclinó hacia babor y volcó de ese lado. Afortunadamente entre la tripulación del aparato no había heridos. A las 22:25 el otro Super Puma, que permanecía en vuelo, comunicó lo ocurrido a Herat. El comandante del helicóptero accidentado ordenó a su compañero, aún en vuelo, dirigirse a la base española de Qala-i-Naw, a 100 Km de allí, ante la falta de combustible.


Inmediatamente de tener noticia del accidente, el Ejército de Tierra español en Afganistán, comenzó a trabajar en una misión de rescate en dos fases: Una primera para rescatar a la tripulación y otra para, por medio de un Chinook (el helicóptero de transporte de mayor tamaño que tiene España), tratar de llevarse los 6.000 kilos del Superpuma accidentado hasta un lugar seguro. Mientras, dos Black Hawk estadounidenses aterrizaron en el lugar del incidente, evacuando a sus compatriotas.
A las 6:58, cuando los helicópteros españoles se aproximan a la zona, son conminados por tropas norteamericanas que están sobre el terreno, a no entrar allí, pues están siendo atacados por insurgentes. Dos helicópteros de ataque Mangusta AW-129 del Ejército italiano son enviados al lugar y, tras algún intento infructuoso, logran despejar la zona y poner en fuga a los insurgentes.
Los dos Chinook españoles llegan por fin a la zona, tienen el tiempo muy limitado: dispone de sólo 5 minutos para enganchar el HD.21-12 con una eslinga de 200 metros. La operación no es nada fácil pues se levanta mucho polvo, pero finalmente se consigue el objetivo y en unas condiciones extremas, la preciada carga es izada y llevada por el Chinook a Qala-i-Naw, con la escolta de uno de los Mangusta italianos. El otro permanece en el lugar del incidente para proteger al otro Chinook, que aterriza para recoger al personal y el equipo que ha desmontado del HD.21-12. El primer Chinook y el Super Puma rescatado junto a su escolta italiano llegan a Qala-i-Naw a las 12:37. Diez minutos después llega el segundo Chinook con su escolta.




Traigo a colación la historia real, porque el film se toma algunas licencias que, en primer lugar, en nada hacen desmerecer a la película en sí y, por otro lado, son más debidas al escaso presupuesto que a la voluntad de guionistas y realizador por ocultar o cambiar cosas, o enaltecer más de la cuenta la actuación de los españoles. Y es que se olvida por completo la actuación de americanos e italianos una vez producido el accidente. Los americanos transportaron a sus heridos y los italianos fueron los que dispersaron desde el aire a los insurgentes abriendo lo que en lenguaje militar se conoce como una ventana para que pudieran intervenir los Chinook del Ejército español. Pero con un casi ridículo presupuesto de 5 millones de euros, pretender que los americanos hubieran prestado helicópteros Apache o los italianos sus Mangusta, era pedir demasiado, así que el guión ha dejado todo el peso de la trama para los soldados españoles, pero insisto en que el resultado queda igual de bien.
Además, también cito esa historia, porque, por una vez (y espero que sirva de precedente), alguien ha sabido desarrollar un guión sobre un hecho real que lo estaba pidiendo a gritos.


El desierto de Almería, el emblemático entorno del spaghetti western, fue donde se rodó esta película que, en líneas generales, está bien hecha, técnicamente es bastante buena, con magníficos efectos especiales, buenos ángulos de filmación y estupendas escenas de combate. Los actores, bien elegidos y con interpretaciones creíbles, cualquier persona normal y corriente puede verse reflejada en estas mujeres y hombres sometidos a una situación límite y que se apoyan en el grupo para resolverla.
La tensión está bien mantenida a lo largo del film, pero todo ello sin estridencias, sin acudir al recurso de actos heroicos que tanto vemos en este tipo de films bélicos, todo es aparentemente sencillo dentro de la tremenda dificultad y el peligro, podríamos decir que muy humano y esa es una de las mayores virtudes del film.
La pena que te queda es que no haya más películas de este tipo en nuestra filmografía, uno ha de retrotraerse para encontrar algo parecido a Guerreros, de Daniel Calpasoro, aunque el trabajo de Adolfo Martínez es superior se mire por donde se mire. Aquí, como digo, no hay heroicidades, pero tampoco blandenguerías, se presenta a unos soldados muy profesionales, respetuosos con el protocolo de actuación, pero que cuando tienen que disparar y matar al ser atacados, no tienen mayores reparos.
La orden, disfrazada de consejo, que la capitán Varela dirige a la novata cabo Sánchez (Ingrid García Jonsson), que acude como sanitaria a su primera misión de guerra, es quizá un buen resumen de lo que quieren contar y cuentan con esta película: "Ten siempre a punto tu material. Aquí nunca ocurre nada hasta que ocurre"


Sobre la película, opinaba Arturo Pérez Reverte: "Zona hostil no es militarista ni antimilitarista. Cuenta cosas y las cuenta bien. Quien haya vivido la guerra la reconocerá en ella. Y reconforta ver banderas españolas llevadas con naturalidad, como identificación,sin que nadie las ondee ni tampoco escupa en ellas"
"Con más películas como Zona hostil, quizá España sería diferente, o quizá es como es porque no se hacen películas como esta".

Un buena película, muy entretenida, bien resuelta y con algunas secuencias y planos realmente buenos. Muy recomendable.




miércoles, 16 de agosto de 2017

EL MERCADER DE VENECIA

Venecia, 1596. Como en tantos otros lugares de Europa, corren tiempos de tremenda intolerancia con los judíos y la ciudad estado no es una excepción a pesar de su tradición liberal.
Bassanio (Joseph Fiennes) pide ayuda a su amigo Antonio (Jeremy Irons) para que le preste dinero y así poder conseguir la mano de la bella Porcia (Lynn Collins), pero Antonio ha invertido toda su fortuna en la carga de unos buques, con lo que carece de efectivo, por lo que decide pedir un préstamo de 3.000 ducados al prestamista judio Shylock (Al Pacino). Enojado por los insultos que le profiere Antonio, Shylock deja muy claras las condiciones que se deberán cumplir en caso de que aquél se demore en el pago del préstamo. Cuando los negocios de ultramar de Antonio se van al traste por culpa de una tormenta, Shylock se enfurece todavía más, pues su hija Jessica (Zuleikha Robinson) se ha fugado con el noble Lorenzo (Charlie Cox). Al no devolvérsele el préstamo, Shylock reclama ante el tribunal de Venecia, que se le resarza con una libra de carne del propio Antonio, tal cual establece el contrato que firmaron. Con desespero, Bassanio trata de evitar este destino reservado a su amigo, pero Shylock reclama la ejecución del trato, sin aceptar otro acuerdo que el cumplimiento de lo establecido en el contrato.


El guión se basa en la obra homónima de William Shakespeare. A primera vista puede resultar curioso que el genio de la literatura inglesa haya sido adaptado a la gran pantalla en muchas ocasiones y, sin embargo, esta sea la primera vez que se traslada a la misma "El mercader de Venecia".
Claro que si nos paramos a pensar en el mensaje de la obra, el asunto se nos vuelve menos extraño, pues su claro y cruel mensaje antisemita, sin duda hace que esta obra de Shakespeare, resulte poco adecuada, cuando no repulsiva a los ojos del espectador actual en lo que a su retrato del judío Shylock y, por extensión, a sus hermanos de raza y religión se refiere.


La versión sigue bastante fielmente el original, aunque despojado del aire cómico que el autor le confirió.
Vestuario muy cuidado, las interpretaciones desiguales, aunque sin duda, destaca el magnífico trabajo de Al Pacino.
Estoy seguro de que no es la mejor adaptación de esta obra, de hecho hay muchas representaciones teatrales que son bastante mejores que esta versión, pero siempre resulta agradable acercarse a un clásico de la talla de Shakespeare y descubrir ese lado oscuro que representa el odio a los judíos que se les profesaba en toda la Europa del momento y que aquí se quiere achacar a la Iglesia católica, cuando en la Inglaterra de entonces, también estaban en igual situación.




martes, 15 de agosto de 2017

LA LIBRERÍA DEL CALLEJÓN

Libro curioso que, como ya he comentado con otros en ocasiones anteriores, ha dejado en mí sensaciones contrapuestas, por un lado, como siempre, mi respeto por una persona que es capaz de escribir un libro que tiene interés y consigue publicarlo, como es el caso de Manuel Hurtado Marjalizo, por otro, he de confesar que se me ha hecho pesado.
El libro narra la historia de un pintor, Adrián Fadrique, que en los años 30 sufre una especie de desdoblamiento de personalidad, y que, durante el frustado alzamiento militar en Madrid, es víctima de una brutal agresión por los rebeldes que le hace perder la memoria de unos cuantos años de su vida. Cuando la Guerra se da por perdida, Fadrique, que ha estado trabajando como restaurador en el Museo del Prado, huye a Francia y tras un año de exilio regresa a Madrid en busca de su pasado.
Al tiempo, hay una historia paralela que tiene que ver con un cuadro que pintó Fadrique y es comprado en una subasta de Sotheby’s por el Museo Modernista de Madrid, pero que traerá muchos problemas al director del mismo que ha sido quien lo adquirió, ya que tanto unos supuestos continuadores de la siniestra labor de la Ahnenerbe alemana, como el Mossad israelí están interesados en hacerse con el cuadro a cualquier precio porque esconde un secreto de suma importancia.
La novela está ambientada en el Madrid de la posguerra en lo que respecta a la historia de Fadrique, una ciudad plagada de espías extranjeros que conspiran para que el Régimen entre en la guerra o se mantenga neutral, según los intereses de cada cual, retrata las penurias de la época que tiene sumida a la población en el hambre y las dificultades económicas y de abastecimiento.
Mezcla situaciones y personajes reales, con otros fruto de la imaginación de autor, así junto a las zonas míseras de Madrid y a la abandonada librería que da título al libro, visitaremos el café Pombo o la sala de fiestas Pasapoga y al lado de los personajes creados para la novela, desfilan por ella Serrano Súñer, el general Gómez-Jordana, el ministro Valentín Galarza, el empresario del wolframio Johannes Bernhardt, o los embajadores Eberhard von Stohrer(Alemania), Georges Renom de la Baume (Francia) o Samuel Hoare (Reino Unido) y, sobre todo la persona que va a extorsionar a Fadrique, Hans Lazar, el agregado de prensa de la embajada alemana, un tipo peculiar, cuya historia es poco conocida actualmente, pero que tuvo mucho poder en la España de los primeros años cuarenta. Lazar es un personaje realmente fascinante, porque hay constancia de que era el hombre más influyente y más poderoso de la colonia alemana en Madrid. En aquella etapa de carencias tremendas, durante la que no había prácticamente comida y las cartillas de racionamiento estaban a la orden del día, Lazar daba fabulosas fiestas en su casa de Madrid, un fastuoso palacio de la Castellana que era propiedad de la familia Hohenlohe. Estaba casado con una condesa rumana, la baronesa de Petrino, y con los bienes y el dinero que manejaban las 350 empresas alemanas que había en España consiguió comprar las voluntades de periodistas muy influyentes de la época.
Por todo ello, no es de extrañar que Lazar fuera un personaje realmente odiado por los Aliados. Samuel Hoare, el embajador británico por aquella época, lo catalogaba como una persona repulsiva cuando escribió sus memorias, poco después de la Segunda Guerra Mundial, aunque al tiempo señalaba que era la persona más influyente y más poderosa del Madrid de aquella época puesto que conseguía colocar las ideas de Hitler en la mayoría de los periódicos españoles. Y si bien los Aliados intentaban lo mismo, nunca tuvieron ni parecido éxito. La verdad es que Lazar era un hombre muy curioso del que se sabía muy poco. Tenía una gran afición por las obras de arte, con las que mercadeaba en la capital de España, y mantenía unas excelentes relaciones con la Iglesia. No en vano, solía proponer a numerosos párrocos repartidos por toda la geografía española el tener su propia parroquia gratis y, en definitiva, transmitir las ideas a sus feligreses gratuitamente. Yo les montó su hoja parroquial, su propaganda eclesiástica, con dinero de las empresas alemanas en España, les decía, y los curas aceptaban pensando que era una buena oportunidad para trasladar sus ideas a los fieles. Sin embargo, en aquellas hojas parroquiales, más de 250, Lazar conseguía incluir la propaganda a favor de Hitler y de esta forma influir en la sociedad española.
La verdad es que la historia que monta Hurtado Marjalizo es muy atractiva, pero se pierde en explicaciones prolijas, repeticiones y, en muchas ocasiones, situaciones muy, pero que muy poco creíbles, como si le faltara imaginación para crear una trama realmente convincente.
Quizá a lectores que estén un poco perdidos en la reciente historia de España, les entretenga descubrir ciertas cosas de la época, a otros nada nuevo les aportará en este aspecto.
La parte de la historia que se refiere a Fadrique, no está mal, aún con todas sus carencias, pero la ambientada en la época actual queda bastante increíble desde su propio inicio, que no hay quien se lo trague y con muchas de las situaciones que propone, todos sabemos como se las gasta el Mossad y, sin embargo, aquí parecen principiantes. Además tiene un tufillo a Código da Vinci que echa para atrás.
En fin, luces y sombras y, sobre todo, demasiado larga para lo que cuenta.



lunes, 14 de agosto de 2017

YO PUTA (WHORE)

Rebecca Smith (Denise Richards), una atractiva estudiante universitaria, prepara su doctorado en antropología, para lo cual intenta escribir un libro sobre la prostitución, viéndose arrastrada al circulo mas exclusivo de ese mundo. La encargada de guiarla entre prostitutas y proxenetas es Adriana (Daryl Hannah), vecina del mismo portal, una actriz venida a menos que utiliza sus encantos para seducir a amantes ricos. Entre sus clientes está Pierre (Joaquim de Almeida), un atractivo y morboso "voyeur" que intentará seducir a Rebecca.
La película, dirigida por María Lidón, toma como base el best seller de la escritora uruguaya Isabel Pisano en el que entrevista a unos cuantos personajes que se mueven alrededor de este mundo de la prostitución, personas de varias nacionalidades, algunas conectadas con el ambiente de la pornografía, mujeres (y hombres también), que han llegado a vivir de su cuerpo de diversas maneras, desde la prostituta clásica que se gana la vida en la calle o en tugurios más o menos presentables, hasta aquellas otras que lo hacen porque su nivel de vida necesita complementos salariales que, de llevar un tren más discreto no necesitarían, pasando por aquellas que lo hacen sin motivo aparente, puede que por morbo o para aumentar su autoestima al verse deseadas por hombres que están dispuestos a pagar por disfrutar de su compañía y de su cuerpo.


La película pierde buena parte de la profundidad que tiene el libro, está más pendiente de lo que podríamos llamar la parte estética y se olvida de ahondar en la denuncia que queda enunciada y en buena medida en segundo plano.
Las imágenes del film están concebidas a base de planos clásicos en este tipo de películas que incluyen entrevistas, con primeros planos del entrevistado, utilizando " imágenes en "croma" como fondo y, de vez en cuando, juagando con incursiones vanguardistas que no siempre vienen a cuento.
Un film que utiliza el morbo para atraer al espectador y que se queda a medio camino entre el documental y la película, sin decantarse por ninguno y sin saber conjugar ambos. Al final, ni lo uno, ni lo otro.




viernes, 11 de agosto de 2017

YO, ROBOT

1. Un robot no puede dañar a un ser humano ni, con su inactividad, permitir que un ser humano sufra daño alguno.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le den los seres humanos, excepto cuando tales órdenes supongan conflicto con la Primera Ley
3. Un robot debe proteger su propia existencia siempre que dicha protección no suponga conflicto con la Primera ni con la Segunda Ley.
Son las tres leyes de la robótica que deben presidir las relaciones entre los robots y los humanos. En el Chicago del año 2035, los humanos viven en completa armonía con robots inteligentes. Cocinan para ellos, conducen sus aviones, cuidan de sus hijos y confian plenamente en ellos debido a que se rigen por las Tres Leyes de la Robótica que les protegen de cualquier daño. Inesperadamente un robot se ve implicado en el crimen de un brillante científico y el detective Del Spooner (Will Smith) queda a cargo de la investigación, ayudado por una psicóloga de robots, la Dra. Susan Cavin (Bridget Moynahan) y un robot programado para tener sentimientos, Sonny (Alan Tudyk). Este trío se verá inmerso en una impactante carrera contra el tiempo, llena de desagradables imprevistos. Su único objetivo será evitar que se lleve a cabo un complot donde los robots dominarán la raza humana.


“La película está inspirada en la obra de Isaac Asimov, pero no es en realidad una traducción directa de la misma,” manifiesta Alex Proyas, realizador del film. “Ha sido difícil llevarla a la pantalla porque tratar de derivar una narración concisa de la colección original de nueve relatos breves es virtualmente imposible. Nos hemos tomado, evidentemente, no pocas licencias para crear nuestro propio relato dentro de los límites del mundo y las ideas de Asimov. Hemos intentado seguir el espíritu de lo que él creó a la vez que aportábamos una toma cinematográfica nueva a este mundo.”


Es precisamente esta última frase de Proyas (...aportábamos una toma cinematográfica nueva a este mundo), la que encierra el quid de las distintas maneras de ver el film entre quienes son acérrimos de la obra de Asimov y quienes ven un film que adapta a la pantalla algunos de los relatos del norteamericano de origen ruso.
El film introduce cosas que para nada están en esos relatos, pero con ellas quiere dar dinamismo, cuando no puro entretenimiento a la narración.
De este modo, puede haber a quien le rechinen un tanto las gracietas de Will Smith, por poner un ejemplo, pero yo creo que, en general, la adaptación está bastante conseguida, añadiéndole ese toque de entretenimiento, a través de las persecuciones, sobre todo, tan del cine de Hollywood y que pienso que en este caso, están bastante conseguidas.


Así pues, la película mezcla el universo de un mundo en el que los robots están integrados en la vida diaria, con todos los problemas morales que esto plantea, es decir, el que podríamos llamar universo de Asimov, con otra parte que podríamos llamar más comercial, puro entretenimiento, pero cuidando los detalles, por ejemplo, los automóviles que utilizan, el Audi que conduce Smith, no está pensado de cualquier manera, sino que realmente fueron variando las formas de los modelos que hay en la actualidad y pensando con cierta lógica cómo podría ser en el año 35 de nuestro siglo.
Para mí, una película muy entretenida, con un buen ritmo narrativo y un planteamiento lo suficientemente interesante como para mantener al espectador atento a la pantalla, en buena parte, gracias a la historia, a un pequeño punto de suspense que se resuelve casi al final y a los estupendos efectos visuales.




jueves, 10 de agosto de 2017

EL PUENTE DE REMAGEN

Estamos en los meses finales de la II Guerra Mundial, cuando los ejércitos aliados han conseguido llegar a las puertas de territorio alemán.
Hasta ese momento, los alemanes han vivido una guerra que se libraba fuera de sus fronteras, si bien es cierto que los bombardeos, cada vez más continuos, ya les llevaban castigando desde tiempo atrás. Sin embargo, a partir de que las tropas aliadas llegan a las fronteras germanas, van a sentir en su propio suelo lo que ellos han estado haciendo durante años con las naciones vecinas: serán ocupados por tropas extranjeras.
Pero para que esto se produzca, los aliados buscan desesperadamente una manera segura de atravesar el Rin (Rhein en alemán), un río que se presenta como una barrera infranqueable. Los alemanes, en su desesperado repliegue, han ido volando todos y cada uno de los puentes que unen las dos orillas de este río, de modo que el 1 de marzo de 1945, sólo quedaban cuatro puentes sobre el Rin: en Colonia, Bonn, Urmitz y Remagen. Los alemanes hicieron estallar el puente Hohenzollern en Colonia el 6 de marzo; el puente de Bonn en la tarde del 8 de marzo; y el príncipe Wilhelm (un puente ferroviario) en Urmitz el 9 de marzo. Los norteamericanos descubren que, increiblemente, el puente de Ludendorff en Remagen, continúa intacto, aunque los alemanes se aprestan a su voladura a costa de quedar a 50.000 de sus soldados, lo que resta del XV Ejército, en la orilla equivocada. ¿Lo harán dejando a tantos hombres copados a merced del enemigo? ¿Lograrán los norteamericanos salvar el puente antes de que salte por los aires?


El film narra los hechos ocurridos alrededor del Puente de Ludendorff, el único que sobrevivió a la destrucción sistemática de las comunicaciones entre ambas orillas del Rin cuando el ejército germano comenzó el repliegue a su propio territorio. Hitler había dado la orden de que ninguna fuerza extranjera pisara el suelo de la amada patria, como si eso dependiera de su voluntad o de la fe ciega que en él mantenían aún una parte de los combatientes y de la población, cada vez menos, es cierto.
El caso es que el puente no pudo ser dinamitado porque la tubería metálica por la que discurrían los cables que unían los explosivos al detonador, había sido dañada por el fuego artillero y cuando se procedió a ejecutar el plan B, que consistía en encender una mecha al modo tradicional, la baja calidad y escasa potencia de los explosivos que les habían enviado, hizo que la detonación que, al final se produjo, no consiguiera derribar el puente.
En cualquier caso, debido a los daños estructurales, el puente se derrumbó diez días después de ser tomado por los aliados, no sin antes haber permitido el paso de vehículos y tropas al otro lado.


Los hechos históricos se recogen con veracidad a grandes rasgos y se nos cuentan a través del avance de un contingente blindado de reconocimiento, que los americanos envían por delante del grueso de las tropas.
Esta patrulla, al mando del teniente Phil Hartman (George Segal) y su segundo, el sargento Angelo (Ben Gazzara), no encuentra tregua en su avance, sin apenas descanso, muertos de sueño y fatiga, van quedando diezmados y serán la avanzadilla que hará posible la toma del puente defendido por un puñado de hombres, bajo el mando del mayor Paul Kreuger (Robert Vaughn).
La película narra la tensión que existe entre estos hombres, enviados al sacrificio, pues como dice un general norteamericano, más vale perder cien hombre si con ellos salvamos miles de vidas, que se enfrenta a las decisiones de sus superiores, pero que acaba acatando, a pesar de ver como van cayendo la mayor parte de los integrantes de la patrulla.
El film retrata con cierta ecuanimidad a los contendientes, los alemanes son tratados con respeto y como combatientes esforzados que cumplen las órdenes con valor. ¿Que barren para casa en algunas cosas?, bueno es lógico, pero no lo hacen con el descaro que en algunas otras películas, de hecho puede pasar desapercibido para el espectador medio y si se ve a los norteamericanos descontentos con las órdenes de sus superiores, lo mismo se refleja en los alemanes que esperan unos refuerzos que nunca llegarán, al tiempo que se les exige resistencia hasta más allá del límite.


Bastante bien fotografiada, con algunos planos realmente brillantes, las escenas bélicas son de gran calidad, de lo mejor que he visto, tanto los combates artilleros, como el avance de los tanques, sin recrearse en ese recurso tan típico de la colocación de los explosivos para crear tensión en el espectador, no le hace falta recurrir a ello, porque, sobre todo en la segunda parte, el film tiene suficiente brío como para mantener el interés.
Buena ambientación, con detalles muy cuidados en cuanto a uniformidad, armamento, etc. Un ejempo: Algunos de los jeeps que emplea la patrulla norteamericana, llevan una barra vertical en la parte delantera. Esto está tomado de la realidad y era para cortar los finos cables colocados por los alemanes entre dos árboles, que conseguían en algunas ocasiones decapitar a los soldados enemigos.
Una buena película bélica, sin grandes estrellas en el reparto, pero con algunos de los grandes secundarios del cine de Hollywood, lo que contribuye a dar protagonismo al conjunto sin centrarse especialmente en ninguno de ellos.
Como anécdota, contar que el film comenzó a rodarse en Checoslovaquia en 1968 y se vio interrumpido por la invasión soviética, el equipo hubo de ser evacuado deprisa y corriendo en 28 taxis y el rodaje continuó en tierras de Austria e Italia.
Los agentes soviéticos difundieron el rumor de que los soldados norteamericanos de la película eran reales, cuando la mayor parte de ellos eran extras contratados entre estudiantes checos. Además los accesorios utilizados en el film, fueron presentados como prueba de los envíos de armas a los "reaccionarios" locales e incluso se informó de que tanques estadounidenses estaban circulando por las calles y ocupando las ciudades.




miércoles, 9 de agosto de 2017

3 METROS SOBRE EL CIELO

Babi (María Valverde) y Hugo Olivera Castro (Mario Casas) son dos jóvenes que viven en mundos absolutamente diferentes que no tienen nada que ver el uno con otro. Ella pertenece a una familia adinerada que quiere para su hija al mejor hombre que pisa la Tierra. Él es un chico de barrio que, montado en su moto, recorre la vida a toda velocidad.
Ya en la primera escena, vemos a H (así le gusta que le llamen) como acusado de un delito de lesiones en un juicio y cuando acaba la vista, sale sin querer saber nada de la gente que le ha ayudado (su padre, su hermano, su abogado...) para volver a lanzarse a la vorágine de las calles donde el se siente verdaderamente a gusto, desafiando a la sociedad que le rodea, incumpliendo sus normas constantemente, tratando de vivir siempre al límite del sentido común.
Ella, por contra, es una chica de clase media-alta educada en la bondad, en la inocencia y en el sometimiento a las normas.
Un día, cuando sus destinos se cruzan, entenderán que a partir de ese instante será difícil separarles. Su historia se convertirá en un amor imposible y los arrastrará a la peor de las locuras: enamorarse perdidamente y sin remedio. Pasión, celos, peleas y un deseo irrefrenable caracterizan esta historia que quiere poner de manifiesto la existencia, a veces, de estrechas relaciones entre dos mundos opuestos.


Tres metros sobre el cielo es una película española dirigida por Fernando González Molina y protagonizada por Mario Casas, Álvaro Cervantes, María Valverde y Marina Salas. Basada en la novela homónima publicada por el italiano Federico Moccia, se estrenó el 3 de diciembre de 2010 y se convirtió en la película más taquillera del año en España.
Ya había sido adaptada en Italia con el título de "Tre metri sopra il cielo", dirigida por Luca Lucini.


Película increíble por la que, al parecer, las quinceañeras (y otras que ya ven de muy de lejos esa edad), perdían el sentido, supongo que merced a los atributos corporales de Mario Casas que no hace más que quitarse la camiseta y quedarse a pecho descubierto, sin necesitar excusa alguna.
A mí me ha parecido el retrato de un maltratador, el perfil es de manual, repite constantemente "puta" y "hostia", aunque de vez en cuando varía e introduce la palabra "gilipollas". Cuando algo le contraría, es decir, siempre, se lía a golpes con lo que tiene más a mano, lo mismo le da la pared, el teléfono o alguien que pase por allí, así que le rompe la nariz a otro macarra como él, al amante de su mami, al pretendiente de la chica que le gusta, a un conductor que se apresta a socorrer a la chica... y para rematar la faena, un día que está enfadado, o sea, un día cualquiera, porque siempre lo está, le mete una "hostia" (perdón, es su lenguaje, recuerdo) a su novia, que le queda la cara del revés.
¿Ella qué hace?, ¡ay!, le quiere mucho, si bien al final pretenden suavizarlo un poco porque le deja, aunque creo que hay secuelas, en las que supongo que volverán a las andadas.
El tipo es un rebelde, pero tiene una moto de gran cilindrada, y no trabaja que se vea, así que es de esos que pueden permitírselo, para ello tiene un hermano al que desprecia porque no sabe vivir la vida y se dedica al mundo de los negocios, pero no tiene reparo en sacarle la pasta y, encima, se le mete en casa, duerme hasta el mediodía y se junta con otra panda de gente como él que se dedica a hacer competiciones para ver quien está más tonto de todos (esa es la impresión que me dio a mí), aunque parece que eso es lo que les gusta a las bobas que les rodean (lo siento, pero así las pintan).
En fin, una joya de película, de argumento y de enseñanzas para los y las jóvenes.




martes, 8 de agosto de 2017

NORMAN BETHUNE

En febrero de 1937, Málaga cae en poder de las tropas nacionales practicamente sin resistencia. Miles de personas huyen de la ciudad por la carretera de Almería. En pleno éxodo, un médico canadiense, Norman Bethune, que se había desplazado desde Barcelona al enterarse del inicio de la ofensiva, se encuentra con un desolador panorama, pues entre la riada de gente, muchos estaban enfermos o heridos y decidió descargar los aparatos de la furgoneta que hacía las veces de ambulancia para hacer hueco a los niños más graves y llevarlos con prontitud a Almería.
Bethune había llegado a España el 3 de noviembre del 36, como médico del Batallón Mackenzie-Papineau, que estaba integrado por comunistas de Canadá y otros izquierdistas. Este hombre, que había ejercido como médico en Montreal durante los años de la Gran Depresión, auxiliando con frecuencia a los más desfavorecidos, a los que dio atención médica gratuita, presionó, sin éxito, para que el gobierno realizara reformas radicales de atención médica y servicios de salud en Canadá, convirtiéndose en uno de los primeros defensores de la medicina socializada. En 1935, viajó a la Unión Soviética para observar de primera mano su sistema de atención de salud. Durante ese año se hizo comunista y se unió al Partido Comunista de Canadá. No obstante, y debido a su falta de convicción de que el comunismo fuera la solución a los problemas del mundo, declinó la oferta de ser líder del partido.
Bethune había observado que una causa frecuente de muerte en el campo de batalla era el llamado shock circulatorio, que se produce en las primeras etapas de la herida y que puede causar la muerte instantánea de un combatiente cuyas heridas no parecían graves. Así que puso en marcha un sistema nunca antes puesto en práctica: llevar la sangre hasta los frentes de guerra con una unidad móvil de transfusión. Planteó su propuesta a los servicios médicos republicanos, y el propio Bethune decidió asumir la organización y la financiación de la misma. "Siempre tuvimos presente la idea de la movilidad, por ello, todos los aparatos que compramos, refrigeradores, autoclave, incubadoras, etc. podían funcionar con gasolina o queroseno, sin necesidad de corriente eléctrica", concretó el propio Bethune. De esta manera, el cirujano canadiense se sumó a los servicios médicos de las Brigadas Internacionales, y comenzó una labor inédita con la que salvó vidas primero en Madrid, después en Guadalajara, Valencia y Barcelona y, también, durante el mencionado éxodo en la carretera de Málaga a Almería.
Al parecer, tuvo diferencias con el gobierno de la República y con los propios comunistas, por su inhumanidad, por lo que regresó a Canadá, donde se dedicó a recaudar fondos para la causa republicana, enviando el dinero, pero ya no volvió.
En 1938, marchó a China para unirse a los comunistas de Mao en la Segunda Guerra Chino-japonesa. Tras las batallas atendía a los heridos y fue proverbial que atendía a las víctimas de ambos ejércitos sin hacer distingos de ningún tipo. A finales de 1939, se produjo una herida en un dedo mientras llevaba a cabo una operación de urgencia, lo que le provocó una infección en la sangre que se propagó por todo el cuerpo y produjo su muerte, víctima de sepsis.
Prácticamente desconocido en su patria durante su vida (y en España hasta hace poco más de una década), Bethune recibido el reconocimiento internacional cuando Mao Zedong publicó su ensayo titulado "En memoria de Norman Bethune".




lunes, 7 de agosto de 2017

LA VENTANA SECRETA

La vida de Mort Rainey (Johnny Depp), un escritor de éxito, no pasa por sus mejores momentos que digamos. Está atravesando un doloroso divorcio que ha degenerado en un asunto sucio y desagradable. Esta situación le sume en una grave crisis que le hace perder toda su energía y creatividad, al tiempo que bloquea su capacidad para escribir. Aún sabiendo que debería estar sentado ante la pantalla del ordenador intentando escribir algo o, en su defecto, haciendo algún tipo de ejercicio que le devuelva la inspiración, se pasa el día en su sofá favorito durmiendo mucho más tiempo del que está despierto.
Por si todo esto fuera poco, ante su puerta se presenta John Shooter (John Turturro), un psicótico que asegura que Rainey le ha plagiado y exige una satisfacción. A pesar de los esfuerzos de Rainey para calmarle, Shooter se vuelve cada vez más insistente y hostil, insinuando una forma de justicia que podría incluir el asesinato a sangre fría.
Obligado a jugar al gato y el ratón, Rainey descubre que posee más astucia y determinación de lo que nunca hubiera imaginado. Al final, parece que el escurridizo Shooter parece conocerlo mejor de lo que él mismo se conoce.


Basada en un relato de Stephen King titulado "Secret window, secret garden" ("Ventana secreta, jardín secreto").
Como en algunos otros de sus relatos, el gran creador de historias de misterio y terror, nos pinta a un protagonista que es recurrente ya en sus relatos: el escritor al que le cuesta encontrar la inspiración; recuerden la que quizá sea la adaptación más conocida de Stephen King, El resplandor, en la que el protagonista se va a un solitario hotel con su familia, precisamente porque espera que la tranquilidad que se respira allí, le ayude a escribir su próxima novela en la que no puede concentrarse. Pero entre los relatos del gran escritor, hay más ejemplos, a King debía resultarle divertido presentar al escritor con el síndrome de la página en blanco.


Por las críticas del film, uno se enfrenta a él con bajas expectativas, ya que no son demasiado halagüeñas, sin embargo ya adelanto que a mí, en líneas generales, me ha gustado.
Bien interpretada, con un John Turturro tan fiable como de costumbre y Johnny Depp que se desenvuelve sin demasiado esfuerzo aparente en su papel.
La película sabe mantener la tensión suficiente como para atrapar al espectador y quizá, por ponerle algún pero, declina un tanto en los cinco últimos minutos. Si hacemos caso a una frase que el protagonista le dice al sheriff: "En un cuento lo importante es el final", pues aquí fracasa, pero durante casi hora y media, creo que está a un buen nivel y es que los relatos del maestro son casi garantía de éxito, eso sí, hay que saber adaptarlos y pienso que, en líneas generales, el guión acierta en esta ocasión.
Muy entretenida.




viernes, 4 de agosto de 2017

EL DIARIO DE NOA

Duke (James Garner), lee todos los días unas páginas de un viejo y descolorido cuaderno a Allie Calhoun (Gena Rowlands), a la que visita regularmente en la residencia de ancianos donde ambos viven.
Aunque los recuerdos de ella se han desvanecido, le fascina la emotiva historia de Allie Hamilton (Rachel McAdams) y Noah (Ryan Gosling) y durante unos momentos es capaz de revivir la época apasionada y turbulenta en la que juraron pasar el resto de su vida juntos.
Décadas atrás, una adolescente Allie había llegado a la ciudad costera de Seabrook (Carolina del Norte) para pasar el verano con su familia. En la feria conoce a Noah Calhoun, este, nada más verla, sabe que ambos están hechos para vivir juntos, aunque ella es de una familia adinerada y él un humilde trabajador de un aserradero, a lo largo del verano, se enamoran profundamente.
Las circunstancias -y la entrada de los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial- les separan, pero ambos conservan vivo el recuerdo del otro. Cuando años después Noah regresa de la guerra, Allie ha salido irremisiblemente de su vida pero no de su corazón.
Aunque Noah lo ignora, Allie ha vuelto a Seabrook, el lugar donde se enamoraron. Pero está comprometida con Lon Hammond (James Marsden), un soldado de su misma clase social que conoció mientras hacía trabajos como voluntaria en un hospital militar.


Basada en la novela "The Notebook" de Nicholas Sparks.


El film es, ante todo, una película romántica con todos los aditamentos del género que harán las delicias de un cierto público, sobre todo femenino. Estamos ante lo que se conoce como un drama romántico que explota con talento cada uno de los estereotipos de este tipo de obras.
Además del alegato a favor del amor eterno, hay una reflexión sobre uno de los males que aquejan a nuestra sociedad, cual es el de las enfermedades que tienen que ver con la pérdida de la memoria, enfermedades que han existido desde siempre, pero que al aumentar la esperanza de vida, afectan cada vez a un mayor número de personas. La paciencia, el amor y la compañía son presentados como las mejores recetas para acompañar en su soledad a las personas que las padecen.


A uno le puede gustar o no la película y la historia que narra, pero hay cosas que, a mi modo de ver, están muy conseguidas, empezando por la espléndida fotografía que denota un gusto especial por los contraluces y acabando por que está muy bien contada y excelentemente interpretada.
De lo demás, allá cada cual con sus gustos y con la capacidad o no de dejarse llevar por la historia de Allie y Noah que a muchos hará derramar alguna lagrimilla.




jueves, 3 de agosto de 2017

EN TIERRA HOSTIL

Bagdad, 2004. Un equipo de tres artificieros del ejército estadounidense que se dedican a la desactivación de explosivos, está estudiando, ayudado por un robot manejado a distancia, la composición de un artefacto que se halla en el interior de un saco.
El sargento Matt Thompson (Guy Pearce), decide que se puede detonar el explosivo sin que vaya a causar demasiados daños materiales y sin peligro aparente para las personas. La operación se llevará a cabo haciendo estallar junto al artefacto encontrado, una carga preparada por los soldados, que será llevada hasta allí en un carrito remolcado por un robot. Cuando está a punto de alcanzar su objetivo, el remolque pierde una rueda. El sargento, protegido por un voluminoso traje de seguridad, se aproxima al pequeño vehículo averiado y coloca manualmente la carga encima del objetivo, pero cuando está regresando junto a sus compañeros para detonar el artefacto, un hombre acciona una secuencia de números en su teléfono móvil, sin que los compañeros de Thompson logren impedirlo. El artefacto explota y el sargento muere.
Mientras los compañeros de Thompson están tremendamente afectados, no tanto por su muerte, sino por no haberse decido a disparar contra el hombre que accionó el explosivo a distancia, un nuevo líder llega al grupo, se trata del sargento William James (Jeremy Renner), su comportamiento imprudente, hará que sus compañeros se planteen seriamente el riesgo que corren.


La acción tiene lugar durante la ocupación de Irak, en aquella guerra que su promotor, George W. Bush, llamó de liberación y que también se conoce como Segunda Guerra del Golfo. La justificación fue que el régimen iraquí tenía y estaba desarrollando, armas de destrucción masiva que, por lo visto posteriormente, aún deben estar buscando, porque jamás se encontró nada que confirmase tal afirmación.


A mí me ha recordado mucho a estas películas que, cíclicamente, produce Hollywood sobre colectivos concretos: bomberos, sanitarios, aviadores, cooperantes, camioneros..., en este caso dedicado a los desactivadores de explosivos del ejército. La verdad es que todo el rato nos está contando la misma historia, son episodios diversos en los que se repite el mismo esquema con ligeras variaciones, pero que te dejan la sensación de que te están contando lo mismo de manera reiterativa.
Se pretende dar al film un aire de documental, para lo que se recurre mucho a las tomas cámara en mano, tratando de crear ese ambiente tan típico de los reportajes televisivos, en los que la cámara se mueve constantemente. A ello contribuye también la buena ambientación, con paisajes que reproducen el entorno al que se refiere la narración, ya que los exteriores se rodaron en la vecina Jordania.


Lo cierto es que no deja de sorprenderme la cantidad de premios que tuvo este film, saca uno la conclusión de que es una de esas ocasiones en las que los norteamericanos se miran al ombligo, porque yo no acabo de verle el interés a una mala historia a la que acompaña un guión mediocre y unos diálogos muy pobres, sin apenas tensión, porque para tratar de trasmitirla al espectador recurre constantemente a los mismos recursos que acaban cansando por ya vistos y reiterativos.
Además, lo que se cuenta resulta poco menos que increíble, con un descerebrado como líder de un equipo de desactivación que se salta los protocolos constantemente. Esto resulta poco menos que increíble y más increíbles son las acciones que llevan a cabo, pero no porque suenen a falsas, sino por absurdas. Un par de ejemplos: Una calle con los edificios medio arruinados, los soldados han conseguido desalojar a la población y el especialista se pone a desmontar el artefacto. Supongo que un caso así, se le hace explotar mediante un cebo y santas pascuas. Otro caso es el del árabe que va con un cinturón de explosivos y cuando dicen que se lo han puesto encima y que él no quiere morir, se acercan a intentar desactivarlo, cuando en la primera escena del film hemos visto cómo accionan los explosivos mediante un teléfono móvil. Hay unos cuantos ejemplos más, pero tampoco voy a desmontar aquí toda la trama.
A mí no me ha parecido que merezca mucho la pena, de hecho, antes que esta, recomendaría otras sobre las intervenciones recientes de EE.UU. en el extranjero.




miércoles, 2 de agosto de 2017

EL AÑO DEL DILUVIO

El verano especialmente caluroso  de 1953, Sor Consuelo (Fanny Ardant), la dinámica y valerosa superiora de una orden religiosa dedicada a la medicina caritativa, se plantea transformar el destartalado hospital del pueblo en un moderno asilo de ancianos dotado de todos los adelantos. Para financiar el proyecto, la monja visita a Augusto Aixelá (Darío Grandinetti), un terrateniente rico con fama de mujeriego que habita en las proximidades del pueblo. Así se inicia una relación pasional y tormentosa que contemplan con asombro, entre otros, Lastre (Francesc Orella), cabo de la guardia civil; Bartolo (Eloy Azorín), afectado de un retraso mental que trabaja como jardinero del convento y el apuesto Balaguer (Ginés García Millán), jefe de una pequeña partida de “maquis” que opera en las montañas y que anda también en busca de dinero, aparentemente para financiar la revolución. El destino y unas fuertes tormentas de verano complicarán aún más la cosa, poniendo en entredicho la estructura religiosa, política y social del lugar, y llevando a Sor Consuelo a un paroxismo romántico que no olvidará hasta el último día de su vida.
El guión, de Jaime Chávarri y Eduardo Mendoza, se basa en una novela del mismo título escrita por este último.


Ambientada en los años posteriores al final de la II Guerra Mundial, cuando el maquis español ya estaba dando sus últimos coletazos abandonado definitivamente a su suerte; tras la historia romántica y de perseverancia de la protagonista, se hace un estudio somero de la vida en zonas rurales de Cataluña (extensible a otras del resto de España).
La película tiene sus momentos, pero están inconexos y buena parte de ella transcurre a empujones, con unos diálogos que no son nada del otro mundo, a pesar de estar basada en la novela de un escritor del prestigio de Mendoza.
Curiosa, pero de resultados bastante pobres.