viernes, 23 de agosto de 2019

AGENTE OO7 CONTRA EL DR. NO

El agente del MI6 John Strangways (Tim Moxon) es asesinado en Jamaica por tres asesinos conocidos como "los tres ratones ciegos", después es asesinada su secretaria. Los asesinos roban dos carpetas con documentos.
En Londres, en el cuartel general del MI6 se esperaba la transmisión de costumbre de Strangways pero al no contestar éste, M (Bernard Lee) ordena alertar a su mejor agente: James Bond (Sean Connery), que, tras llegar al despacho de M, será puesto al corriente de la situación y de algunos detalles de la misión que se le encomienda.
Al día siguiente, llegará a Kingston, la capital de Jamaica, donde contacta de una manera un tanto peculiar con Félix Leiter (Jack Lord), agente de la C.I.A., ya que los americanos han solicitado ayuda de las autoridades británicas porque sospechan que alguien está tratando de desviar sus satélites dirigidos. Leiter trabajaba con Strangways y sospecha que su muerte está relacionada con este asunto.
Mientras, Bond, comienza a investigar a quienes estuvieron en las últimas horas con su compatriota desaparecido. Contacta con Quarrel (John Kitzmiller), un pescador de la zona amigo de Strangways que desconoce los motivos de su desaparición y con el profesor Dent (Anthony Dawson), un geólogo también conocido de Strangways, para preguntarle sobre las muestras de roca que Strangways sacó junto con Quarrel, pero Dent argumenta que solo son rocas comunes y corrientes y que no tienen valor alguno. Sin embargo, Bond descubre rastros radiactivos en la barca en que se transportaron las muestras y sabe que Dent oculta algo.
Todos los indicios le conducen a la cercana isla de Crab key, propiedad de un chino multimillonario, el  Dr. Julius No (Joseph Wiseman).


Supongo que pocos podían imaginar en aquel lejano 1962, que estábamos ante el nacimiento de una de las sagas más exitosas y longevas de la historia del cine, únicamente comparable a las franquicias de Star Wards o Harry Potter, por ejemplo.
La película, basada en la novela Ian Fleming "Dr. No", publicada en 1958, es quizá la más fiel al espíritu del personaje creado por el autor británico, en ella la solución de los problemas y situaciones peligrosas en que se ve inmerso el protagonista, halla solución más en su inteligencia, astucia y capacidades físicas que en el empleo de artilugios como ocurre en las siguientes.
El film ya tiene todos los ingredientes que caracterizan al agente con licencia para matar y que son parte de su éxito: Persecuciones en automóvil, peligros aparentemente imposibles de esquivar, un villano malvado e inteligente, entornos glamourosos, chicas bellas y sofisticadas, sexo sin amor, un toque de humor, muertes, alguna frase brillante que caracteriza al personaje (mi nombre es Bond, James Bond; Martini seco, mezclado, no agitado...) y, sobre todo, mucha acción.


La película se apoya en una buena banda sonora, con fragmentos de calypso, rock y composiciones melódicas e incluye el conocido y reconocible tema que cualquiera identifica al escucharlo con James Bond. Títulos de crédito muy pop art, obra de Maurice Binger que, en mi opinión no ha superado ninguna de las posteriores entregas, incluyendo el inmortal encuadre a través del cañón de la pistola.
Una película que creó escuela, de cuyo personaje se continúan haciendo producciones en la actualidad y que supuso un camino a seguir dentro del género.




jueves, 22 de agosto de 2019

LA DIOSA (SHEN NU)

Una joven viuda con un hijo a su cargo, que durante el día dedica su tiempo a atender con amor y devoción las necesidades del muchacho, por la noche vende su cuerpo en las calles de Shangai, esperando a que los clientes compren sus servicios, para procurarse el sustento propio y el de su pequeño.
Una noche en que la policía está llevando a cabo una redada, la muchacha trata de escabullirse entre el tumulto de personas que corren huyendo de los agentes de la ley. Uno de los policías se fija en ella y la persigue hasta que queda acorralada en un lugar de salida imposible. Entonces toma una decisión que poco imagina las graves repercusiones que va a tener en su vida: Empuja una puerta y entra en la casa de un tipo que malvive en aquella descuidada y sucia habitación, es un jugador que se hace llamar El Jefe, que la esconde y le dice al policía que allí no entró nadie. Pero cuando el agente ha marchado, le exige a la muchacha, en pago a su ayuda, que se quede allí esa noche.
Al día siguiente se presentará en su casa con dos de sus secuaces y le comunica que a partir de ese momento, ella trabajará para él. La chica huye e intenta ganarse la vida con una profesión honesta, sin embargo, El Jefe la busca y la encuentra, obligándola a volver a la prostitución bajo amenazas y coacciones, pues en principio, la hace creer que ha vendido al niño por 200 dólares, aunque en realidad lo tiene uno de sus compinches. Se lo devuelve a la mujer, pero esta ya sabe lo que le espera si no sigue las instrucciones de su nuevo proxeneta.
Cuando el niño crece, su madre lo envía al colegio, donde, al igual que le ocurre en el barrio, los niños de su edad le rehuyen debido a la profesión de su madre y, no solo eso, los otros padres, piden que sea expulsado del colegio por considerarlo una mala influencia para sus hijos. El director del colegio intenta convencer al resto del claustro para que no tomen tan drástica medida, pero no consigue convencerlos y el crío será expulsado.
La vida de la madre, ya dura de por sí, entra en una espiral descendente atrapada entre las garras de su despiadado "protector" que se queda con la mayor parte del dinero que ella consigue y el desprecio de la sociedad que la rodea.


La vida de una mujer, atrapada por la vida y la sociedad que la proscribe y le niega el derecho a darle una educación a su hijo para que pueda salir de este pozo negro, haciéndole así culpable, en su inocencia, de los posibles pecados de su madre.
Toda una crítica a la hipocresía social de la China de aquel momento, un país, por una parte sumido en la pobreza, algo que posibilitó, entre otras razones, que el comunismo campase a sus anchas, que contrasta con el lujo y la modernidad de algunos barrios de Shanghai, ya en aquel entonces poblados de neones y anuncios que invitaban al consumo.
La pantalla se llena con la presencia de la protagonista del film, Lingyu Ruan, una belleza oriental de rostro hermoso y apacible, que interpreta a la perfección a la desgraciada mujer. Murió joven, cuando estaba a punto de cumplir 25 años, víctima ella misma de maledicencia social y de los posibles malos tratos de su pareja del momento, que la empujaron al suicidio.
Ruan, que ya era una estrella en aquel momento y quién sabe dónde podría haber llegado, hace una interpretación magistral lejos de las actuaciones melodramáticas, tan típicas del cine mudo y sus estados de ánimo son representados con absoluta naturalidad y realismo.


Estamos ante una película fuera de época, algo trasnochada, pues se trata de un film mudo estrenado en 1934, cuando ya después de 1927, el cine silente había ido perdiendo terreno y en la década de 1930, el cine sonoro era un fenómeno global.
Sin embargo, en otros aspectos, la película resulta muy moderna para el momento, con encuadres originales y una historia que se presenta sin reiteraciones, yendo directamente al grano de lo que se nos quiere contar.
En cualquier caso, es un film muy interesante, que se ve con agrado y además de ser una historia atractiva, resulta muy instructivo para quien quiera seguir el rastro de la evolución del cine.




miércoles, 21 de agosto de 2019

EL MENSAJERO DEL MIEDO

El sargento Raymond Shaw (Laurence Harvey) es solo uno de los setenta y siete militares estadounidenses que regresaron de la Guerra de Corea y recibieron la Medalla de Honor del Congreso. La madre ambiciosa y controladora de Raymond, Eleanor Iselinm (Angela Lansbury), quiere capitalizar el nombre de Raymond en la oferta de reelección de su esposo y padrastro de Raymond, el senador republicano Johnny Iselin (James Gregory), que no se siente bien con Raymond y que desprecia a ambos. A pesar de que Johnny es visto en gran parte como un bufón, ha obtenido un mínimo de éxito político en buena medida debido a su retórica anticomunista. La Medalla de Honor fue el resultado de que Raymond salvó a nueve miembros de su batallón del ejército, incluido su comandante, el mayor Bennett Marco (Frank Sinatra), que fue quien le propuso para la distinción, a pesar de que su opinión sobre Shaw no es nada buena, pero es como si una fuerza interior le obligara a hablar bien de él en público.
Ben Marco ocupa ahora un puesto en Washington y tiene una pesadilla recurrente en la que aparecen los nueve hombres y dos más que nunca regresaron. Lo que Ben desconoce es que al menos uno de los otros ocho sobrevivientes, con quienes no ha mantenido contacto después de regresar a los Estados Unidos, tiene una versión similar de la misma pesadilla. Ben finalmente decide que la persona que mejor puede ayudarlo a descubrir la fuente de la pesadilla es el propio Raymond. Después de presenciar un comportamiento inusual en Raymond, Ben Marco sabe que algo no está bien y descubre una conspiración sin precedentes contra los Estados Unidos.


El guión se basa en la novela The Manchurian candidate (título que se respeta en la versión original), de Richard Condon, un nombre que quizá les diga poco o nada, pero voy a contarles alguna cosilla de su biografía para que vean que no es precisamente un don nadie. Una de sus novelas, The oldest confession, sobre el robo de obras de arte, le fue inspirada en Madrid, donde conoció a los grandes maestros de la pintura mientras localizaba para su estudio exteriores en El Escorial para rodar la película Orgullo y pasión. La novela de Condon fue un éxito, pero cuando se llevó a la pantalla (en España se llamó Último chantaje) fue un fracaso, a pesar de estar protagonizada por Rex Harrison y Rita Hayworth.
Pero quizá, lo que sí les pueda sonar más es una de sus novelas más conocidas, El honor de los Prizzi, convertida en película por John Huston y protagonizada por Jack Nicholson, Kathleen Tumer y Anjelica Huston.
El cambio más importante que se introduce en la adaptación de la novela para el cine, es que desaparece la explícita relación incestuosa entre el sargento Shaw y su madre, que aquí queda ligeramente sugerida.


La teoría de la conspiración encuentra acomodo en esta trama bastante increíble, aunque hay que decir que, a veces, la realidad nos sorprende y lo que parecía que no podía ser sino fruto de una mente calenturienta, toma visos de realidad.
De cualquier modo, a lo largo del film presenciamos algunas cosas que, como mínimo, resultan poco creíbles, como que a una persona de quien se tienen fundadas sospechas de que trabaja para el enemigo merced al lavado de cerebro que ha sufrido, se le deje poco menos que campar a sus anchas.
La película cuenta con el aliciente de la actuación de Sinatra y con un montaje que tenía su complicación y que está bastante conseguido, ya que mezcla escenas en tiempo presente y recuerdos de la estancia del grupo en Corea, sobre todo aquellas en que les vemos en lo que ellos creen es una reunión de rancias señoras amantes de la horticultura, cuando en realidad están rodeados de agentes y militares rusos, chinos y coreanos. Todas estas imágenes se van intercalando, pero el espectador siempre sabe lo que está ocurriendo.
Ángela Lansbury, la actriz que alcanzó la fama con la interpretación, años más tarde, del personaje protagonista de la serie televisiva "Se ha escrito un crimen", estuvo nominada al Oscar como mejor secundaria.




martes, 20 de agosto de 2019

GRANDES PRINCIPIOS DE NOVELA (CONVERSACIONES EN LA CATEDRAL)

Es la tercera novela del autor peruano Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de literatura 2010, reconocida como una de sus grandes obras y publicada en 1969.

Desde la puerta de La Crónica Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?...

Es precisamente esa pregunta atemporal, la que se hace Santiago Zabala (Zabalita), la que para mí, hace grande este arranque de la novela de Vargas Llosa. Una pregunta que, cambiando el país, seguro que se hacen muchos ciudadanos del mundo sobre el suyo. Una pregunta que da pie a todo un tratado filosófico, empezando por el hecho de que si se jodió, eso implica que el país está jodido y que en algún tiempo no lo estuvo, algo que tampoco está tan claro.
En fin, en el mismo Perú ha dado lugar a controversias a través del tiempo y a que cada cual de su explicación, desde el patrioterismo populista que señala el momento en el que “los miserables españoles nos conquistaron” (esto es un clásico en ciertos sectores), hasta la respuesta que el propio Vargas Llosa dio a la famosa pregunta, declarando que no hubo un momento exacto, sino varios momentos, todos ellos vinculados al autoritarismo y corrupción histórica.
Cada cual que opine lo que guste, lo que está claro es que estamos ante un inicio genial ya de por sí, pero si queda alguna duda, todas estas discusiones vienen a ratificarlo porque le dotan de entidad propia aparte de la novela en sí misma.



lunes, 19 de agosto de 2019

EL CABO DEL TERROR

Sam Bowden (Gregory Peck), es un respetable abogado que ejerce su oficio en una pequeña ciudad. Su vida tranquila se verá altera cuando llega a la misma Max Cady (Robert Mitchum), un ex-convicto que ha pasado ocho años en prisión y que culpa a Bowden de que lo enviara a la penitenciaría.
Cady comienza a acechar a Bowden, a su esposa y a su hija adolescente, por lo que el abogado se pone en contacto con el jefe de policía, Dutton (Martin Balsam), explicándole su situación y pidiéndole ayuda, ya que su familia puede estar en riesgo. Dutton envía a sus agentes para que detengan a Cady por vagancia. Max coopera, es evidente que conoce las leyes y hace valer sus derechos, por lo que acaba siendo puesto en libertad.
Al día siguiente, Sam encuentra a su perro envenenado. Sospecha de Max, pero no puede probar nada, mientras su esposa Peggy (Polly Bergen) y su hija Nancy (Lori Martin) están angustiadas. Sam les cuenta lo que sabe de Max y les pone en antecedentes del peligro que pueden correr.
Max ha contratado a un abogado, Dave Grafton (Jack Kruschen), que acusa a la policía de estar acosando a su cliente y el Jefe Dutton le dice a Sam que nada puede hacer contra Max hasta que este no cometa algún delito, sugiriéndole que contrate al detective privado Charles Sievers (Telly Savalas), que comienza a seguir a Max y llama a la policía para que le detengan por conducta lasciva, pero cuando la policía llega, este se ha ido, y la mujer con la que estaba, que ha sido golpeada, se niega a colaborar con ellos y a presentar denuncia, por miedo a la venganza de Cady.
La vida de la familia Bowden se convertirá en un auténtico calvario.


El guión se basa en la novela The Executioners, de John D. MacDonald, en la que Cady, es un soldado sometido a consejo de guerra por la brutal violación de una niña de 14 años, que resulta condenado por el testimonio del teniente Bowden. Los censores intervinieron prohibiendo el uso de la palabra violación y manifestando que presentar a Cady como un soldado suponía una representación negativa del personal militar estadounidense.
Hay un remake de 1991, titulado El cabo del miedo, protagonizado por Robert de Niro y Nick Nolte. En esa película, tienen pequeños papeles tanto Peck como Mitchum, así como Martin Balsam, tres de los intérpretes de este film del que hoy hablamos.
Además, en el remake, también se emplea la misma partitura, obra del gran Bernard Herrmann.


Reflexión sobre lo que podríamos llamar justicia preventiva, un debate que no pierde actualidad en nuestros sistemas judiciales garantistas, en los que todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario. De cuando en cuando saltan a los titulares casos semejantes, en los que estos tipos de los que todo el mundo espera que de un momento a otro vayan a cometer una felonía, por fin, lo hacen y es entonces cuando la sociedad se estremece preguntándose qué estamos haciendo mal y por qué gente de esta calaña no es encerrada o sometida a vigilancia permanente.
J. Lee Thompson, su realizador, sabe mantener bastante bien la tensión, al menos durante gran parte del film. Una película que, por otra parte, casi nadie puede sustraerse a comparar con la versión de Scorsese: Que si esta es mejor que la otra; que la otra es mejor que esta... Yo creo que cada una merece la pena, aunque ésta tiene el sabor añejo del buen cine y de ese magnífico plantel de actores que siempre es un placer ver, con un Robert Mitchum que, como ya sucediera en La noche del cazador, sabe dar muy bien el tipo de este personaje obsesivo, malvado y amoral que dibuja a la perfección, en esta ocasión con ese andar chulesco y desafiante y ese sempiterno puro entre los labios.
La película obtuvo malos resultados en taquilla, hasta el punto de que supuso la desaparición de la productora de Gregory Peck y si algún favor le hizo Scorsese con su nueva versión, es que mucha gente, descubrió que había una película anterior sobre el mismo asunto y encontraron, no sin sorpresa, que estaba tan bien o mejor que la nueva.




viernes, 16 de agosto de 2019

EL FOTÓGRAFO DEL PÁNICO

Mark Lewis (Carl Boehm), trabaja como técnico en un estudio de cine británico. En sus horas libres, abastece a una tienda de porno local con fotos varias y también se dedica a la cinematografía. Es un hombre solitario, hostil y reprimido sexualmente. Mark está obsesionado con los efectos del miedo y cómo se registran en la cara y el comportamiento de los asustados. Esta obsesión data de su infancia, cuando su padre, un científico obsesionado por estudiar las reacciones infantiles ante el miedo, destrozó su psique y lo convirtió en un adulto acomplejado y afectado por una demencia demoníaca.
Ya adulto, Mark se convierte en un asesino compulsivo que mata a mujeres y graba sus rasgos retorcidos y sus jadeos moribundos en la película. Su proyecto en curso es un documental sobre el miedo. Con una cámara de 16 mm en la mano, acompaña a una prostituta a su habitación y la apuñala con una cuchilla oculta en su trípode, mientras fotografía su rostro contorsionado en medio del terror y la muerte. Solo en su habitación, se rodea de imágenes y sonidos de terror: gritos grabados y "películas caseras" en blanco y negro de caras convulsionadas. En su casa, conoce a Helen Stephens (Anna Massey), una joven que vive con su madre ciega en el piso de abajo. Ella visita su apartamento en el que le muestra sus películas en blanco y negro que le fueron tomadas cuando era un niño. Helen se horroriza al ver que su padre lo usó como conejillo de indias en varios experimentos, tomando películas de sus reacciones de miedo.


Muchos han visto en la película, como ocurre con Psicosis, un antecedente del llamado slasher (un subgénero del cine de terror, cuya principal característica es la presencia de un psicópata que asesina brutalmente a adolescentes y jóvenes que se encuentran fuera de la supervisión de algún adulto), tan en boga en los años 70, aunque lo cierto es que hay películas anteriores que ya exploraron este camino.
El título original, Peeping Tom, se toma del personaje de la leyenda de Lady Godiva, Tom el Mirón, que no pudo resistir la tentación de mirar a su señora a través de un agujero, mientras cabalgaba desnuda en un caballo por el pueblo, a pesar de que a todos se les advirtió que se volvieran de espaldas para no verla.
La película sufrió varios cortes antes del lanzamiento y, en consecuencia, muchas escenas dan la sensación de irregulares tras el montaje. Algunos asesinatos se atenuaron, se eliminaron fotogramas de desnudos (incluidas fotos de chicas desnudas en el álbum que ve un cliente en la librería), y se acortaron algunas escenas de las que no hablamos para no revelar aspectos importantes de la película. También se cortó algo de diálogo. Aunque algunos recortes se restauraron en versiones posteriores de vídeo y DVD, gran parte del material editado ahora se considera perdido para siempre.


En la primera escena conocemos al asesino y, poco más adelante, le muestra a su vecina las películas en las que se ven las mortificaciones a las que era sometido por su padre, origen de sus perturbaciones actuales.
¿Qué tiene pues esta película para que el espectador se vea atrapado por su narración?
Michael Powell, el realizador que se vio condenado al ostracismo por la negativa acogida de crítica y público a este film, nos convierte en espectadores privilegiados, casi en partícipes, de la enfermiza obsesión del protagonista.


Junto al estudio de esa mente enferma, vemos una reflexión sobre lo que el cine tiene de voyeurismo, tanto para el espectador, como para aquellos que hacen el trabajo creativo.
Una actuación correcta y convincente de su protagonista, acompañado de Anna Massey, a la que recuerdo de su participación, como una de las víctimas en Frenesí, de Hitchcock, para un film que, como hemos dicho, en su momento fue rechazado casi de forma unánime y a quien el paso del tiempo ha puesto en el lugar que se merece como una de las cintas de referencia del género.
Una curiosidad, en la versión original, Milly (Pamela Green), la mujer que posa para sus fotografías pornográficas, da la bienvenida a Mark, diciendo: "Mira quien está aquí: ¡Cecil Beaton!". Sir Cecil Beaton (1904-1980) fue un fotógrafo y modista británico, actividades que compaginó con la dirección artística de producciones cinematográficas y teatrales, recompensada con tres premios Óscar y con cuatro premios Tony. Pues bien, en la versión doblada, como quiera que el nombre de Beaton dice poco a los espectadores españoles, su nombre fue cambiado por el más conocido del director cinematográfico Cecil B. de Mille, de manera que Milly dice: "Mira quien está aquí: Cecil B. de Mille".




jueves, 15 de agosto de 2019

IF...

Mick Travis (Malcolm McDowell) es uno de los alumnos que regresan al internado del colegio donde se desarrolla la acción de la película, para iniciar el nuevo curso.
Los novatos, por mor de las rancias tradiciones británicas que aún perduran en muchos de estos establecimientos privados, deben acatar las órdenes de los veteranos del colegio y algunos de ellos son asignados como una especie de sirvientes sin sueldo de los llamados supervisores, para los que tienen que hacer encargos y recados del tipo de servir el te o calentarles la taza del váter.
El director es una persona lejana a los alumnos, mientras el nuevo rector parece ser una persona más tolerante y cercana, pero los supervisores no están de acuerdo con sus métodos y convencen al director para puentearlo y castigar a algunos alumnos que consideran como una mala influencia para el resto.
También se nos muestra que muchos de los profesores, educadores y otros miembros del personal, sufren diversas perversiones.
Un día, después de escabullirse del campus y visitar la cercana ciudad (un acto estrictamente prohibido por las reglas de la casa), Mick roba una moto del concesionario donde se halla expuesta y conoce a una camarera local. Mientras tanto, Wallace (Richard Warwick) tiene un romance adolescente con Bobby Philips (Rupert Webster), un niño menor, a quien lleva a la cama. Se entregan a pruebas algunas veces peligrosas, como ver cuánto tiempo pueden sostener una bolsa de plástico sobre sus caras.
Mick odia todas estas situaciones, los abusos de veteranos y educadores, las ridículas pruebas y juegos en las que se ven obligados a participar, las tradiciones anticuadas... Junto a sus amigos, planea la rebelión contra este sistema.


Basada el cortometraje de Jean Vigo, Cero en conducta (1933), en el que el cineasta francés retrata sus recuerdos infantiles a través de la historia de cuatro jóvenes estudiantes que, sujetos a un estricto régimen escolar, deciden rebelarse contra la institución.
If..., obtuvo la Palma de Oro en la edición de 1969 del Festival de Cannes.


Aunque la película no tiene nada que ver con los sucesos de Mayo del 68, pues se rodó un año antes, es evidente que sigue los signos de los tiempos convulsos que corrían.
El film da la vuelta al poema de Kipling, toda una evocación del estoicismo victoriano, para llamar a la rebelión contra los valores tradicionales que incluyen unas cuantas tradiciones rancias. El discurso del general, previo a los acontecimientos que cierran la película, es toda una declaración de los principios contra los que se levantan los jóvenes contestatarios encabezados por Travis. El general habla de que los privilegios no son malos, sino que hay que saber usarlos y llama a los jóvenes colegiales a la obediencia y la sumisión.
Las secuencias en blanco y negro que se incrustan a lo largo de la película y que han dado lugar a interpretaciones de todo tipo sobre su significado, al parecer fueron incluídas de manera aleatoria.
Interesante película, por lo que tiene de testimonio de una época, lo que ocurre en el colegio es toda una metáfora sobre la sociedad del momento y los cambios que en ella se están produciendo.




miércoles, 14 de agosto de 2019

EL BESO MORTAL

Una mujer asustada corre en plena noche descalza por una carretera, tratando desesperadamente de detener un automóvil. Tras varios intentos infructuosos en que los autos pasan de largo, la mujer, para asegurarse de que el siguiente coche se detenga y exponiéndose a ser atropellada, se planta en medio de la carretera frente al vehículo que se aproxima.
El investigador privado Mike Hammer (Ralph Meeker) es quien está al volante y, tras casi golpear a la mujer, la invita a que suba. El nombre de la mujer es Christina Bailey (Cloris Leachman). Obviamente está huyendo, pues, además de descalza, no lleva nada más que una gabardina y el olor del miedo para cubrir su desnudez. Al pasar un control de carretera, Hammer se entera de que esta mujer ha escapado de una institución mental, donde, según ella, fue internada a la fuerza, y quienquiera que la persiga finalmente los alcanza. Christina tiene la información que desean, pero muere mientras la interrogan y torturan. Los asesinos fingen un accidente empujando el auto de Hammer fuera de la carretera, pero él sobrevive y se despierta en el hospital dos semanas después. Cuando Mike comienza a investigar la muerte de Christina, la policía le dice que se mantenga al margen, pero el investigador privado de cabeza dura continúa de todos modos. Recurrirá a su cariñosa secretaria Velda (Maxine Cooper) y a Nick (Nick Dennis), mecánico de un garaje, para localizar información útil y encuentra varias direcciones, entre ellas la de la compañera de cuarto de Christina, Gabrielle (Gaby Rodgers).
Poco se puede imaginar que el secreto de Christina puede conducir a la muerte y la destrucción.


El guión adapta una novela de Mickey Spillane, protagonizada por su héroe, el detective Mike Hammer.
La Comisión Kefauver, una unidad federal dedicada a investigar las influencias corruptoras en la década de 1950, destacó este film como la amenaza número uno del año 1955 para la juventud estadounidense. Debido a esto, Robert Aldrich se sintió obligado a escribir a favor de los derechos de libertad de expresión de los cineastas independientes.


Película con todos los ingredientes de la serie B, un presupuesto irrisorio, actores poco conocidos, incluso algunos de ellos debutantes en la gran pantalla y una historia bastante increíble que, sin embargo, logra atrapar al espectador desde el primer momento intrigado por la resolución del asunto y un final influído por los miedos de la sociedad del momento en que la llamada Guerra Fría estaba en todo su apogeo.
Fotografía peculiar que recurre en muchos momentos a mostrarnos solo alguna parte de lo que está sucediendo (vemos pies, sin que se muestre el resto del personaje), cuando no directamente queda fuera de plano, sobre todo en las escenas más violentas, pero de modo que el espectador puede imaginarlas cual si las estuviera presenciando. Es paradigmática la escena de la tortura de Christina, en la que vemos sus piernas convulsionándose, oímos sus aterrados gritos y se nos muestra alguno de los instrumentos de tortura.
El guión deja cabos sueltos y alguna pequeña subtrama apenas resuelta pero seguramente los amantes del género se sentirán subyugados por un film que, en algunos aspectos, abre caminos hacia producciones posteriores.




martes, 13 de agosto de 2019

EL RENACER ISLAMISTA

El renacer del islamismo en algunos de los principales países árabes, tiene preocupadas a las democracias occidentales por lo que puede significar de recorte de libertades y de que estos países pasen de un régimen dictatorial a una teocracia donde la Sharia sea la principal fuente de legislaciones que ordenen que el velo islámico sea obligatorio, las mujeres no puedan trabajar y el alcohol esté prohibido. Los atentados que sufren los países occidentales por parte del terroristas fundamentalistas, no ayudan a apaciguar esa especie de miedo que se está asentando en nuestra sociedad.
Pero, ¿de dónde viene todo esto?, se preguntan algunos. Yo no tengo la respuesta, mis conocimientos de historia y política internacional son muy limitados, es posible incluso que el origen sea variado y se deba a factores diversos. Sin embargo, si buceamos un poco en el pasado, de forma inequívoca algunos de los caminos en busca del origen de lo que está ocurriendo en la actualidad, nos llevan a Israel y a la política equívoca (por no decir mentirosa) que los británicos llevaron con aquellos territorios y con palestinos y judíos, cuando administraban Palestina.
Posteriormente, cuando el 26 de julio de 1956, el coronel Nasser anunció la nacionalización de Canal de Suez para financiar la construcción de la presa de Assuan, que debía regular las crecidas del Nilo y para cuyas obras el Banco Mundial le negó los créditos oportunos, franceses y británicos reaccionaron, pues la empresa propietaria del Canal estaba en sus manos, e idearon un plan que consistía, básicamente en que Israel atacara a Egipto para que, acto seguido, Francia y Gran Bretaña pidieran a ambos contendientes que se alejaran de la zona del Canal y posteriormente entrar ellas en acción y, con el previsible rechazo egipcio, tomar posesión del Canal. El 5 de noviembre los franco-británicos desembarcaron en Port-Säid, pero no habían contado con la contundente respuesta de la URSS y sobre todo de EE.UU. que consideró la acción como una violación del Pacto Atlántico y una verdadera chapuza, seguido de un ataque a la libra esterlina que hizo entrar en razón rápidamente a los británicos. Israel se retiró con sentimientos encontrados y la extraña coalición franco-británica abandonó la zona dando entrada a tropas de la ONU, la primera vez que los cascos azules intervenían en un conflicto. La imagen de la URSS salió reforzada, Francia y, sobre todo, Inglaterra perdieron definitivamente la consideración de potencias en favor de EE.UU. y los árabes, con Egipto a la cabeza, consideraron que habían asestado el primer golpe a sus enemigos judíos.
En junio de 1967, tras el bloqueo egipcio de los estrechos de Tirán, estalló la llamada Guerra de los Seis Días, continuación natural de los conflictos de Suez. El Sinaí egipcio, la Franja de Gaza, Cisjordania, la ciudad vieja de Jerusalem y los Altos del Golán sirios cayeron en sólo seis días en manos de Israel. El territorio ocupado por el estado hebreo pasó de poco más de 20.000 kilómetros cuadrados a 102.400.
Para los musulmanes aquella derrota constituyó una crisis de fe ¿Por qué les había abandonado Alá? Muchos de los ulemas respondieron que la derrota era una prueba religiosa, Dios les había castigado para que volvieran a Él. Ahí encuentran muchos las raíces del renacer islamista que el mundo descubrió definitivamente con la revolución iraní de 1979.



domingo, 11 de agosto de 2019

LAS DIABÓLICAS

Michel Delassalle (Paul Meurisse), es el director de la Institución Delasalle, un internado para niños, de segunda categoría, en St. Cloud, en las afueras de París.
En realidad la propietaria es su esposa, Christina (Véra Clouzot), pues ella lo aportó como dote en su matrimonio, aunque es Michel quien toma todas las decisiones, en parte porque quiere demostrar a todos que él lleva el control, mientras Christina es una mujer frágil, de constitución delicada y con un problema de salud debido a un corazón débil.
Su vida de pareja ha terminado hace mucho tiempo debido al comportamiento brutal de Michel hacia ella, aunque Christina, una católica devota, se niega a divorciarse. Michel tiene una amante, Nicole Horner (Simone Signoret), una de las profesoras de la escuela. Será precisamente Nicole quien convenza a Christina de que los problemas de ambas con Michel desaparecerán si lo matan, para lo que ha trazado un plan, consistente en aprovechar un fin de semana en que ella y Christina irán a su casa en Niort y, mediante una artimaña, harán venir a Michel desde la escuela, le drogarán y le ahogarán en la bañera, llevando después el cadáver hasta el colegio y arrojándolo a la piscina. Cuando lo descubran al subir a la superficie, será sometido a autopsia y esta revelará que falleció hace tres días, con lo que ellas tendrán la coartada de que estuvieron ausentes el fin de semana.
Tras llevar a la práctica su plan, en efecto, arrojan el cuerpo del difunto a la piscina, pero el cadáver nunca regresará a la superficie, incluso sigue sin aparecer cuando la piscina es vaciada.


El guión está basado en la novela "Celle qui n'était plus", de Pierre Boileau y Thomas Narcejac.
La película omite la relación lésbica entre las dos mujeres que está presente en la novela.
Alfred Hitchcock intentó comprar los derechos cinematográficos de la novela, pero Henri-Georges Clouzot se le había adelantado. Boileau y Narcejac posteriormente escribieron "D'Entre les Morts" (De entre los muertos), novela que Hitchcock filmó como Vértigo (De entre los muertos) (1958). A pesar de perder la oportunidad de hacer la película, Alfred Hitchcock era un gran admirador de Las diabólicas.


Bien interpretada por las dos protagonistas femeninas, sobre las que recae gran parte del peso de la narración, el film está bien planificado y resulta muy entretenido. He de decir que, cuando has leído u oído hablar de que la película tiene un golpe de efecto final, gran parte de la intriga desaparece, pues imaginas lo que ha podido ocurrir y desaparece la sorpresa.
De cualquier manera, ello no impide que sea una de las mejores películas de intriga y misterio que se han llevado a la pantalla, en la que las pequeñas trampas de guión a que recurre quedan bastante bien disimuladas y no necesita acudir a recursos añadidos para aumentar la tensión (la música, por ejemplo, no existe más que para acompañar los títulos de crédito).
Como curiosidad, señalar que esta es posiblemente la primera aparición en el cine del más tarde famoso cantante, compositor y actor Johnny Hallyday, que interpreta a uno de los alumnos del colegio.




viernes, 9 de agosto de 2019

EL SALARIO DEL MIEDO

El aislado pueblo de Las Piedras, en un lugar cualquiera de Sudamérica, es un sitio pobre y tranquilo, rodeado por el desierto y abrasado por el ardiente sol.
En la calle principal se encuentra El Corsario Negro, una especie de colmado, lugar de encuentro de los europeos que, por razones diversas, se hallan aquí sin posibilidad de escapar.
Sentados en sillas o en los escalones del bar, sin dinero para comprar bebida, el francés Mario (Yves Montand), el alemán Smerloff (Jo Dest), el estadounidense Dick (Jeronimo Mitchell) y el italiano Bernardo (Luis de Lima) se dedican a mirar a las pocas personas que caminan por la calle, hasta que el dueño del establecimiento, Hernández (Darío Moreno), harto de ellos, finalmente los echa de su bar.
Un incendio declarado en un pozo de perforación a 500 kilómetros de distancia de donde se encuentran, obliga a la compañía petrolífera a solicitar un cargamento de nitroglicerina para provocar una explosión que sofoque las llamas.
Cuatro hombres serán contratados para transportar el explosivo altamente volátil sobre un terreno accidentado y carreteras que han sido prácticamente abandonadas. Los cuatro han aceptado el trabajo porque el dinero que se les ofrece es más que suficiente para permitirles irse, una vez que el envío sea entregado. Sin embargo, el viaje será complicado, además de lo remoto del lugar donde debe acabar el viaje, no cuentan con los medidas para que el transporte sea seguro y la tensa rivalidad entre las tripulaciones de los dos camiones que componen el convoy, hacen del viaje un trabajo tan peligroso que pocas personas esperan que regresen con vida.


El guión se basa en la novela del mismo título, del francés Georges Arnaud, seudónimo de Henri Girard. Un tipo peculiar, nacido en 1917, que se se alistó dos veces como voluntario para participar en la Segunda Guerra Mundial. En 1942 se vio involucrado en un oscuro suceso que marcó su vida para siempre: la noche del 24 de octubre de ese año, su padre, una hermana de este y una criada fueron salvajemente asesinados en el castillo familiar de Escoire, en Périgueux, crimen del cual fue acusado. Después de pasar dieciséis meses en distintas prisiones, fue absuelto por un jurado popular el 2 de junio de 1943. Entre 1944 y 1947 dilapidó la herencia familiar y este último año emprendió viaje a Venezuela. Permaneció en el continente americano más de dos años, desempeñando toda clase de trabajos: buscador de oro, topógrafo, chófer de taxi, cantinero, marinero, traficante y, sobre todo, camionero. A su regreso a París publicó El salario del miedo, novela que enseguida se convirtió en un éxito editorial. Desde ese momento se dedicó a la literatura y al periodismo. De 1962 a 1975 residió en Argelia, y en 1985 se trasladó a Barcelona, donde falleció el 4 de marzo de 1987.
Henri-Georges Clouzot originalmente planeó rodar la película en España, pero Yves Montand se negó a trabajar en nuestro país mientras Franco estuviera en el poder. El rodaje tuvo lugar en el sur de Francia, cerca de Saint-Gilles, en la Camarga.
El guión ya excluyó algunos pasajes de la novela debido a posibles problemas con la justicia u otros poderes fácticos, pero además de ello, las acusaciones de antiamericanismo llevaron al censor estadounidense a cortar varias escenas clave de la película.


La película está estructurada en dos partes, la primera, quizá demasiado larga, nos presenta a los personajes y sus circunstancias. Se trata de delincuentes, buscafortunas, vividores, desheredados en general, que han ido a parar a esta especie de fin del mundo sin posibilidades de escapar, sobre todo por circunstancias económicas, pero también por falta de documentación en regla o por tener asuntos pendientes con la justicia.
La segunda parte es el viaje en sí, lo mejor del film, cargado de suspense, un tramo en el que el espectador puede incluso prever lo que va a ocurrir, pero no sabe cuando ni como y eso crea un clima de tensión que acapara toda la atención en el devenir de los acontecimientos.
Hay una coda final que muchos critican por considerar que está fuera de lugar y que estropea un poco la película.


Esta fue la primera película en ganar la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes y el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín y, casi desde su estreno, se convirtió en un film de culto. Algunas partes o secuencias del mismo, han inspirado producciones posteriores, algunas de ellas de cineastas de gran prestigio.
Aparte de los valores puramente cinematográficos, el film también reflexiona sobre el poco valor que la vida humana tiene en circunstancias, lugares y momentos determinados.




jueves, 8 de agosto de 2019

CASA DE TOLERANCIA

París, 1899. L'Apollonide es un elegante prostíbulo en el que la madame es dueña absoluta de las meretrices, pues los gastos de éstas exceden a sus ingresos y están en deuda con el local que las explota. Las prostitutas además se enfrentan a numerosos problemas: embarazos, opio y clientes violentos. En uno de los casos más trágicos, un hombre desfigura el rostro de una de las prostitutas. La cicatriz resultante dibuja en su cara una sonrisa trágica que la marcará de por vida.
Película que ofrece una imagen claustrofóbica y un relato franco de lo que podría ser un burdel parisino entre 1899 y 1900, Demostrando que la belle époque fue menos belle para las mujeres que para sus clientes ricos, aunque es posible que fuera mejor que pasear por las calles o trabajar en cualquiera de los empleos que podrían encontrar para subsistir casi en la esclavitud laboral.
La película está magníficamente diseñada para sugerir la decoración opresiva e hipócrita alto burguesa, el erotismo obsesivo que excluye el deseo real y la intemporalidad lánguida que hace que un día sea como el otro. Hay suficientes detalles sobre el dinero, los cosméticos, la higiene, las enfermedades de transmisión sexual, el comportamiento teatral y la camaradería auténtica, que podrían acercar la película, casi, a lo que es un documental, incluyendo una coda final que echa un vistazo a las mujeres que trabajan como prostitutas en el actual París, esperando en las calles a los automovilistas que pasan junto a ellas para recogerlas, mostrando que, aunque los escenarios hayan cambiado, estamos ante el mismo tipo de comercio miserable.


El desnudo femenino, abundante y muy presente en el film, está tratado con elegancia y, sobre todo, con mucha naturalidad, huyendo de cualquier tipo de morbo, incluso en la mayoría de las ocasiones, no resulta ni siquiera erótico.
Es llamativa también la ambientación, muy conseguida, sobre todo a través del vestuario de época.


Particular visión sobre la prostitución, quizá con el mejor de los retratos de lo que podría ser un prostíbulo elegante del París del ocaso del siglo XIX y los albores del XX. Es también un retrato sobre la hipocresía social, en esta ocasión de las clases opulentas y sobre la desesperanza de una situación que no tiene salida.
Película de narración muy pausada en la que apenas ocurre otra cosa que el opresivo, aburrido, desesperante y anodino día a día en la casa de tolerancia. El film evita, con éxito, la inclinación hacia lo pornográfico, una tentación a la que podría ser proclive el asunto tratado y la posible frialdad y distancia con que está abordado, queda compensada en parte, con la calidez de una elegante fotografía, obra de la pareja del realizador, Josée Deshaies.
Una parte muy importante de la película lo constituye su banda sonora. El autor de la misma es el propio realizador y guionista Bertrand Bonello, junto a piezas de música clásica, incluye composiciones de él mismo (entre ellas la belísima Plaisir d'amour), y otras deliberadamente anacrónicas, como Nights in white satin de los Moody Blues.




miércoles, 7 de agosto de 2019

EL AUTOESTOPISTA

Dos amigos se dirigen a pescar durante una semana a la isla de San Felipe, en el sur de México, el delineante Gilbert Bowen (Frank Lovejoy) y su amigo, el propietario de garaje, Roy Collins (Edmond O'Brien). Es un viaje que tiene algo de nostálgico, pues ambos habían estado allí cuando eran jóvenes.
Ya en México, ven un automóvil averiado a la orilla de la carretera y se ofrecen a recoger a su conductor, del que no tardan en averiguar que se trata de un tal Emmett Myers (William Talman) que resulta ser un convicto psicótico que está huyendo de la justicia y que ya antes ha dado muerte a otras buenas personas que se apiadaron de él y le recogieron en el camino.
De forma sádica amenaza a sus dos nuevos compañeros de viaje y se deleita de manera perversa al relatarles que piensa acabar con ellos y que, por tanto, su destino está marcado y sus vidas en sus manos.
El asesino espera llegar a un ferry en Baja California en el que espera atravesar el Golfo desde la localidad mexicana de Santa Rosalía.
Los dos amigos, mientras tanto, esperan mantenerse con vida el tiempo suficiente para escapar o ser rescatados por las autoridades mexicanas.
El viaje de los dos pescadores se convertirá en una angustiosa odisea.
Dirigida por Ida Lupino, la única mujer directora cinematográfica en el Hollywood de la época y la primera que dirigió una película del género negro.
Lupino tenía amplia experiencia como actriz, sobre todo en papeles secundarios, habiendo participado en películas como High Sierra, junto a Humphrey Bogart.
Como realizadora, dirigió varias películas de serie B y algunos trabajos para la televisión, entre ellos, algunos episodios de la conocida serie televisiva de los 60 "El fugitivo".


El guión se basa en un incidente que ocurrió en California a principios de los años cincuenta. Un hombre llamado Billy Cook asesinó a una familia de cinco miembros, incluidos tres hijos, y luego mató a un vendedor ambulante. Luego secuestró a dos cazadores y los llevó al otro lado de la frontera con México, con la intención de matarlos también, pero antes de hacerlo, fue capturado por la policía mexicana y luego extraditado a los Estados Unidos, donde fue procesado por los asesinatos, condenado y muerto en la cámara de gas en San Quintín el 12 de diciembre de 1952.


Película de argumento sencillo, con muchas características del cine de serie B, en cuya narración apenas existen sobresaltos, todo ocurre de manera lineal y sin embargo logra mantener el interés del espectador.
Es cierto que tiene algunas licencias en el guión que resultan cuando menos chocantes, pero no es menos cierto que estamos ante un film de bajo presupuesto y del que sin embargo, su realizadora sabe sacar partido y que contiene algunas escenas realmente llamativas.
En verdad, la economía de medios, en algunos momentos pasa factura, pero repito que Lupino sabe exprimir al máximo lo que tiene entre manos haciendo que el paisaje desértico cobre especial importancia en el ambiente opresivo que se respira.
Entretenida y bastante bien interpretada.




martes, 6 de agosto de 2019

EL EXTERMINIO DE GORRIONES EN CHINA

En una entrada anterior, nos referíamos de forma somera al plan chino conocido como Gran salto adelante, capitaneado por Mao Zedong y alguna de sus peregrinas ideas que llevaron a una terrible hambruna que costó la vida a millones de chinos. Con el fin de alimentar a la población, se recurrió a irracionales teorías para lograr productos transgénicos, se procedió a fabricar automóviles de madera y se llegó al delirio de exterminar a los pájaros porque se alegaba que se comían las cosechas.
Esta última actuación formó parte de un proyecto llamado de las Cuatro Plagas, en el cual el gobierno chino decretaba que fueran completamente eliminadas cuatro especies consideradas letales para las cosechas: ratones, moscas, mosquitos y gorriones. El argumento para exterminar al gorrión común era que devoraba el grano almacenado. Se publicaron cálculos según los cuales cada gorrión comía de media 4,5 kgrs. de grano al año. Por lo tanto, matando a un millón de gorriones, se podría alimentar a 60.000 personas más. Según palabras de Mao Zedong, «los gorriones son una de las peores plagas, son enemigos de la revolución, se comen nuestras cosechas, mátenlos. Ningún guerrero se retirará hasta erradicarlos, tenemos que perseverar con la tenacidad del revolucionario».
Aquella matanza desembocó en la ruptura del equilibrio ecológico: las plagas (la peor fue la de langosta) y los insectos se comieron las cosechas con mayor voracidad que las aves. Los estupefactos asesores soviéticos, ante tamaño despropósito, abandonaron el país.
Al final, ante las evidencias, las autoridades acabaron, no sólo por desaconsejar que se matara a los gorriones, sino que desde el 1 de agosto de 2001, los gorriones cuentan en China con el estatus de ave protegida.



lunes, 5 de agosto de 2019

M, EL VAMPIRO DE DÜSSELDORF

La acción se sitúa en el Berlín de la década de 1930. Un psicópata atrae a niñas con golosinas y otros artículos similiares, para acabar asesinándolas. En el espacio de un año, al menos 8 menores han caído en las garras del criminal.
La policía, ante lo llamativo del caso y presionada por las autoridades políticas, redobla sus esfuerzos para encontrar al culpable, sin embargo sus investigaciones no dan el fruto apetecido y, además, los ciudadanos, espantados y temerosos, están complicando los posibles avances, pues se dedican a denunciar a cualquiera que les resulte sospechoso, sin que muchas veces, haya la más mínima evidencia y se trate de personas totalmente inocentes víctimas de la paranoia colectiva.
Los jefes del hampa local, ante el alto precio que están pagando debido a la mayor presencia policial en las calles, lo que dificulta sus actividades criminales, deciden emprender su propia operación y tratan de encontrar al asesino por su cuenta para llevarlo a juicio ante su propio tribunal. Para conseguir su objetivo, recurren a la asociación a la que pertenecen los mendigos de la ciudad.
Pero la policía, aunque despacio, avanza y mantiene sus propias opiniones sobre cómo debe administrarse la justicia. Aunque el objetivo de ambos es el mismo: atrapar al criminal, sus métodos y lo que desean hacer con él, difieren, lo que puede proporcionar una ventaja al misterioso psicópata.


La película se basa supuestamente en el caso de la vida real del asesino en serie Peter Kürten, llamado "El vampiro de Düsseldorf", cuyos crímenes en la década de 1920 horrorizaron a Alemania. Sin embargo, el director Fritz Lang negó expresamente que se inspirara en el caso. Él y su esposa Thea von Harbou investigaron los crímenes con cuidado, consultaron con la policía alemana, visitaron escenas de asesinato, entrevistaron a delincuentes sexuales en la cárcel e incluso hablaron con detectives en Scotland Yard, en Londres. Según el biógrafo de Lang, Paul Jensen, el director pasó ocho días haciendo investigación de campo en una institución mental.
La película se estrenó en 1931. Adolf Hitler y su partido nazi tomaron el poder en 1933 y prohibieron la película al año siguiente.
Fue la primera película sonora de Fritz Lang, en ella usó la voz en off en la narración, una técnica innovadora en aquel momento.


La película es innovadora en muchos aspectos, pensemos que estamos al comienzo del sonoro, cuando todavía los grandes directores no sabían manejarse muy bien con esta nueva técnica, incluso algunos eran reticentes a rodar películas que no fueran mudas y en Norteamérica se pensaba que la introducción del sonido serviría únicamente para adaptar obras teatrales o para hacer musicales.
Lang lo integra todo a la perfección, desde la presentación del asesino por medio de una melodía que servirá para identificarle en adelante, recurso muy utilizado a partir de entonces, hasta el subrayado de los momentos de tensión por medio del silencio, algo imposible en las películas mudas, donde todo es silencio.
A partir de un magnífico guión, obra del propio Fritz Lang y de su entonces esposa Thea von Harbou, la película transcurre sin necesidad de acudir a golpes de efecto, a la música inquietante o a los sobresaltos del espectador, para mantener la tensión que se consigue a base de imágenes y acciones que se sobreentienden perfectamente y que se producen fuera de campo sin tener que mostrar sangre ni escenas desagradables.
Estupenda también la interpretación de Peter Lorre, cuyo personaje, autor de los crímenes más repugnantes, sin embargo, llega a producir cierta empatía con el espectador cuando se produce su confesión ante el tribunal de los delincuentes en una de las más sublimes interpretaciones de un desequilibrado que se han visto en pantalla.
En definitiva, una magnífica película, bien planificada y en la quedan patentes todos y cada uno de los mensajes que desea transmitir el realizador, sin concesión alguna a la moralina y sin necesidad de echar mano a recursos extemporáneos, sólo imagen, sonido e interpretación, cine al fin al cabo.