viernes, 30 de abril de 2021

CAMPING

 


Los jóvenes enamorados Tao (Paolo Ferrari) y Valeria (Marisa Allasio) planean disfrutar de unas bonitas vacaciones en la intimidad, lejos de la rutina diaria y de sus padres, pero la madre de ella no se fía de que viajen los dos solos y envía con ellos al hermano de la chica, Nino (Nino Manfredi), para que los vigile y cuide de su hermana. Tras un viaje lleno de aventuras, a bordo de un sidecar, acaban en un camping poblado por turistas de varias nacionalidades, atraídos por la fascinante belleza de Valeria.


Tras haber trabajado como ayudante de dirección con realizadores tan señalados como Vittorio De Sica, Roberto Rossellini y Luchino Visconti, Franco Zeffirelli dio el salto a dirigir él mismo en 1958 con esta comedia.


Seguramente, si no estuviera dirigida por quien lo está, este film ni siquiera ocuparía lugar en los anales del cine. Ideada por los dos protagonista, Ferrari y Manfredi, para lucimiento propio, es una comedieta que si hubiera que compararla con algo, seguramente sería con las películas de Pajares y Esteso y otras de corte similar, para que se hagan una idea. Con situaciones que buscan la risa fácil de quien no sea, no demasiado, sino nada exigente, los protagonistas pasan situaciones ridículas, primero cuando montan la tienda y al amanecer se ven sorprendidos por unas maniobras militares que se desarrollan allí; en el camino se entrometen en una carrera ciclista y, más tarde, aparecen en un pueblo en fiestas, para acabar en el camping que da título a la película en el que Valeria se dedica a tontear con unos y otros, sin que las situaciones que provoca den para más. Una película bastante prescindible.




jueves, 29 de abril de 2021

PLAYTIME

 


Un grupo de turistas extranjeros llega a París para visitar la capital. Al mismo tiempo, el Sr. Hulot (Jacques Tati) va a las oficinas de una gran empresa para recoger un envío, pero termina perdiéndose en la inmensidad del edificio. A lo largo de sus andanzas y encuentros, el señor Hulot se verá embarcado en un París ultramoderno donde su camino se cruzará inevitablemente con el de los turistas en viaje por Europa, que prevé la visita de una capital por día y que se dan cuenta que en todas las ciudades muchas cosas son idénticas, el mismo aeropuerto, las mismas carreteras, idénticas farolas, guardando un curioso parecido con las de Nueva York, Londres o cualquier otra gran ciudad. En resumidas cuentas, el escenario no cambia de una ciudad a otra.


Para llevar a cabo este extraordinario proyecto, Jacques Tati director y coguionista también del film, opta por rodar en 70 mm. en un estudio que ha construido especialmente para esta película, el famoso "Tativille", que reproduce a la perfección la arquitectura ultramoderna de la capital. Pero el proceso para finalizar el proyecto PlayTime resultó extremadamente largo (siete años de producción en total) y mucho más caro de lo esperado, lo que obligó a Tati a hipotecar su casa y los derechos de todas sus obras. Pese al fracaso comercial y de crítica que sufrió la película en su estreno, PlayTime es hoy considerada la gran obra maestra de la vanguardia del maestro del burlesque francés.


Con ese estilo tan particular, el cineasta galo nos acerca su visión sobre esto que hemos dado en llamar la globalización en su aspecto más negativo, podríamos decir. La uniformidad, la falta de originalidad impuesta por una moda y una pretendida eficiencia que supone una especie de adocenamiento creativo y nos hace entrar en el circuito que interesa a quienes dirigen el cotarro. Los turistas ven lo mismo en todos los lados, se van a París y acaban asistiendo a los mismos espectáculos que en su país, la misma comida cuando acuden a los drugstores, donde también compran lo mismo que comprarían en su ciudad porque las tiendas que allí hay son parecidas o iguales y venden lo mismo. Todo muy aséptico, limpio e impersonal, como carente de vida propia y donde todo está pautado, hasta la vida hogareña. 
La película es para quien aprecie este tipo de humor, con gags que no arrancan carcajadas pero cargados de sutileza y escenas abigarradas en las que suceden multitud de cosas a un tiempo y en las que Tati se lo juego todo con la imagen y el sonido. Quizá uno de los problemas que tuvo en su momento a la hora de alcanzar el favor del público es que había perdido actualidad, desde que fue concebida hasta que se estrenó, transcurrieron once años, demasiado tiempo en este mundo nuestro en que todo cambia tan deprisa y el planteamiento que traía la película había pasado de ser vanguardista a parecer algo ya un poco demodé.




miércoles, 28 de abril de 2021

TODOS RIERON

 


Dos maridos que sospechan de sus mujeres contratan los servicios de una agencia de detectives de Nueva York para que las sigan. Charles Rutledge (John Ritter) y John Russo (Ben Gazzara) trabajan para la Odyssey Detective Agency, una firma donde los investigadores están más preocupados por sus complicadas vidas amorosas que por resolver cualquier caso. El detective John Russo, un mujeriego, se encarga de vigilar a Angela Niotes (Audrey Hepburn), la bella y elegante mujer de un rico empresario. Por su parte, Charles Rutledge y Arthur Brodsky (Blaine Novak) seguirán los pasos de Dolores Martin (Dorothy Stratten). Los casos se complican cuando John se enamora de Angela y Charles de Dolores.


La película tiene mucho de proyecto personal de Peter Bogdanovich, realizador y autor del guión y, lo cierto es que contó con poca atención por parte del estudio, por lo que el director compró la película para distribuírla él mismo. Esta falta de entusiasmo del estudio fue debida a la publicidad negativa sobre el film tras la muerte de Dorothy Stratten, asesinada por su esposo tras enterarse de que le iba a abandonar por haber comenzado una relación con Peter Bogdanovich. 20th Century Fox abandonó la distribución por miedo al fracaso, pues esperaban una reacción negativa del público, de hecho la película  recibió críticas poco entusiastas y fue un fracaso en taquilla que casi arruinó a Bogdanovich, aunque la reputación del film ha ido creciendo algo con el paso de los años. 
Al principio aparece una dedicatoria a Dorothy Stratten. El film supuso la despedida de la gran pantalla en un papel principal de Audrey Hepburn
 La banda sonora incluye canciones interpretadas por Benny Goodman, Waylon Jennings, Louis Armstrong, Johnny CashFrank Sinatra o Roberto Carlos, entre otros y tal vez es de lo más logrado del film.


Cuentan que el inefable Tarantino ha dicho de esta película que es una obra maestra, si tal afirmación resulta cierta, ello me hará estar prevenido ante cualquier recomendación del genio de Knoxville, pues su gusto dista del mío. Lo que Bogdanovich quiso hacer con esta peli, seguramente se encierra en la frase de uno de los protagonistas, creo que es el personaje de Ben Gazzara quien dice algo así como que los maridos hacen cosas que no quieren que hagan sus mujeres, pero que sospechan que pueden hacer (ya saben lo del ladrón que cree que todos son de su condición) y por eso las ponen vigilancia. La idea no está nada mal, igual que nada mal está el plantel de actores con el que cuenta el realizador estadounidense, pero la película deja bastante que desear y desaprovecha las oportunidades cómicas que las idas y venidas de los personajes (es lo que hacen, estarse moviendo todo el rato de un lado a otro por la ciudad de Nueva York) podrían haber proporcionado. 
Si líneas arriba quedo dicho que de lo mejor de la película son las canciones que se incluyen en su banda sonora, ya pueden imaginarse que el resto no da para demasiado. Al final, las anécdotas que rodean el film, alguna bien triste, son lo más destacado. 
Para pasar un rato entretenido, pero sin demasiadas expectativas, para eso da y poco más.




martes, 27 de abril de 2021

LA RUTA DE DON QUIJOTE

 

Aparecida en 1905, coincidiendo con el tercer centenario de la primera parte de la novela de Cervantes, Azorín no actúa tanto por oportunismo como para manifestar su adhesión a la obra del genio de Alcalá y una muestra más del gusto de este levantino por el aspero paisaje castellano. Las peripecias del caballero andante y su escudero no acontecen en paisajes ubérrimos y frondosos, sino en sencillos pueblos con ventas humildes, casitas blancas y caminos polvorientos. Azorín siente la necesidad de acercarse una vez más a esas pequeñas poblaciones que viven al margen del vértigo y el estrépito de las ciudades, contraponiendo la vida urbana, masificada en la que el individuo acaba aislado, con la rural, en los pueblos, el otro es el vecino al que se saluda por la calle, no una sombra desconocida y anónima. 
El viaje no es sino mera excusa, es cierto que Azorín visita lugares emblemáticos de El Quijote (El Toboso, Puerto Lápice, la Cueva de Montesinos...), aunque la primera parada del viaje es Argamasilla de Alba, donde Cervantes estuvo preso y tal vez escribió parte del libro, aunque en realidad, más que de un viaje se trata de una especie de peregrinación en la que Azorín nos va destapando sus anhelos a través de los tipos y lugares que describe, en una Mancha que parece atrapada en un sueño eterno y que se nos muestra decadente y ruinosa, pero en la que sus habitantes no han perdido el orgullo. En cierto modo se convierte en una exaltación de una región que transita por un vivir doloroso y resignado, recreando el paisaje de lo que hoy llamamos la España vacía o vaciada. Sin embargo los sueños y sentires de la gente siguen vivos en forma de leyendas e historias que siguen circulando. 
Azorín es un escritor, pero en las páginas de esta pequeña obrita es un pintor que nos va mostrando lo que ve y lo que esto le sugiere y cuando uno lee La ruta de don Quijote, siente que baja a lo más profundo de nuestra historia y que está recibiendo una lección que obliga a amar el paisaje que contempla y, a través suyo, contemplamos nosotros.



lunes, 26 de abril de 2021

LUNA DE PAPEL

 


Moses Pray (Ryan O'Neal) es un estafador de poca monta que se hace pasar por comisionista de la Kansas Bible Company. Busca a sus potenciales estafados en las notas funerarias y trata de vender a precios exorbitantes Biblias personalizadas que hace creer a las viudas que su difunto marido había encargado. A regañadientes se hace cargo de una niña, hija de una antigua amante cuando aparece en el funeral por esa mujer, para llevarla junto a su tía que vive en St. Joseph, Missouri. La niña, Addie Loggins (Tatum O'Neal), que podría ser su hija, aunque esto nunca queda claro, ni en la película, ni en el libro en que se basa, es muy despierta para su edad y pronto se da cuenta de cuál es la verdadera vida que lleva Moses, aprendiendo rápidamente todos los trucos del oficio de su protector, ayudándole incluso, en algunas ocasiones, a salir de apuros. Moses conoce en una feria a la bailarina exótica Trixie Delight (Madeline Kahn) y a la chica que trabaja para ella, la pobre y sufrida Imogene (P.J. Johnson), que, a partir de ahora, se convertirán en compañeras de viaje de la peculiar pareja. Addie ve a la señorita Delight como una rival en potencia, por lo que trama un plan con Imogene para librarse de ella.


El guión adapta la novela de 1971 "Addie Pray", de Joe David Brown. Una vez estrenada la película el libro tomó el título de ésta. 
La película también sirvió como base para una serie de televisión del mismo nombre, protagonizada por Jodie Foster, que resultó ser un fracaso
Tatum O'Neal, que tenía 10 año cuando ganó el Oscar por este film, aún ostenta el récord de la persona más joven en hacerse con la estatuílla.


Ambientada en la década de 1930, en plena Depresión, la película retrata de forma colateral el ambiente social del momento en las zonas del interior de Norteamérica por la situación de los personajes que aparecen en el film, cruzándose en su viaje, de cuando en cuando, con familias enteras que caminan por el borde de las carreteras y caminos con todos sus pertrechos a cuestas y coincidiendo en algunas escenas con gente que malvive sin trabajo, sin dinero y sin esperanzas de futuro. 
Moses es un pillo que da con la horma de su zapato cuando en su vida se introduce la pequeña Addie, lo que menos espera él es que una niña de nueve años fume, discuta y razone como si fuera un tahúr de los barrios bajos, esto le descoloca momentáneamente hasta que es consciente de los réditos que la niña y su despierto proceder le puede reportar. 
La película se transforma en el retrato de una amistad, desigual en cuanto a la edad, pero llena de encanto y emotividad. Ambos son desheredados de la vida y a la postre, encuentran consuelo y compañía uno en la otra y viceversa. Es una comedia, sí, pero en algunos tramos, es una comedia con poco humor y un poso de tristeza, aunque en general, resulta muy divertida y diferente, porque hace más hincapié en esa relación entre afectuosa e interesada de ambos que en las propias estafas que protagonizan. 
Con su impresionante fotografía en blanco y negro filmada por el gran László Kovács y su magnífica evocación de lugares de la época de la Depresión, Paper Moon perdura como una de las comedias estadounidenses clave de la década de 1970.




domingo, 25 de abril de 2021

VACACIONES EN ROMA

 

Joe Bradley (Gregory Peck) es reportero del American News Service en Roma, un trabajo que no le gusta demasiado, ya que preferiría trabajar para lo que considera una verdadera agencia de noticias en Estados Unidos. Está a punto de ser despedido cuando es atrapado en una mentira por su jefe, el señor Hennessy (Hartley Power), tras haberse quedado dormido y perderse una entrevista con Su Alteza Real la Princesa Ann (Audrey Hepburn), quien está en una gira de buena voluntad por Europa, siendo Roma su última parada. 
Sin embargo, Bradley cree que puede haber tropezado con una gran primicia. La princesa Ann ha cancelado oficialmente todos sus compromisos en Roma debido a una enfermedad. En realidad, el periodista reconoce en la fotografía de los periódicos a la joven que creyó embriagada, bien vestida pero de forma sencilla, que rescató de la calle anoche (ya que no quería entregarla a la policía para que no la detuvieran por vagabunda), y que aún no ha regresado a su residencia en la capital de Italia, pues se encuentra en el pequeño estudio donde vive Bradley durmiendo la resaca. Lo que Joe no sabe es que realmente está recuperándose de los efectos de un sedante que le dio su médico para calmarla después de un ataque de ansiedad, una ansiedad provocada porque odia la vida que lleva en la que todo está reglamentado, sin poder actuar con libertad y diciendo siempre las cosas de la forma políticamente correcta, no lo que realmente está en su mente o en su corazón.


Hay gente a la que no le gusta esta película, bien porque odian las películas románticas o porque huyen de las tramas pastelosas (o por ambas razones). Argumentan algunos que es una historia aburrida e increíble a partes iguales, nada novedosa y con un argumento que no da para mucho. Todas esas cosas, seguramente serán ciertas, incluso algunas más. Pero como siempre digo, llevamos más de cien años de cine y poco queda por innovar en lo que a argumentos se refiere, son siempre vueltas y más vueltas sobre las mismas historias, al fin y a la postre, lo mismo ocurre en otras artes, pero lo que diferencia a unas películas de otras, casi siempre, no es el qué, sino el cómo. No lo que cuentan, sino cómo lo cuentan, el resto son matices, pequeños detalles o introducir variaciones sobre lo mismo de siempre. 
Incluso a quienes no gusten de las comedias románticas, yo animo a que le echen un vistazo a esta película, aunque solo sea por un par de razones (mejor que sean tres): Darse un paseo por Roma cuando el tráfico rodado no tenía nada que ver con el caos que supone en la actualidad; disfrutar de la excelencia en la dirección de William Wyler y enamorarse, una vez más, de Audrey Hepburn.


El argumento de Dalton Trumbo, que no figuraba en los créditos por estar entre los tristemente célebres "Diez de Hollywood" y a quien la Academia le reconocería su autoría muchos años después, cuando ya estaba muerto y le daría el Oscar a Mejor argumento original que conllevaba, es una especie de deconstrucción del cuento de Cenicienta, una comedia rosa (bastante insólita, por cierto en la filmografía de Wyler) que ofrece una visión amable de la monarquía, curiosa viniendo de un izquierdista (izquierdista norteamericano, claro, que no tienen nada que ver con el concepto de tal que tenemos en Europa) y cuyo punto fuerte (el resto es cierto que no merece demasiado la pena) es precisamente el final, que transgrede el típico final feliz de Hollywood. Y es que esa última escena, que se cierra con un maravilloso travelling inverso, es todo un logro y el final que necesitaba la película. El espectador, una vez desaparece la princesa de la rueda de prensa que acaba de ofrecer y se vacía la gran sala en que ha tenido lugar, quedando únicamente el personaje de Peck, caminando hacia la salida, espera ver aparecer de nuevo a Ann y que corra hacia su amor. Pero Ann, nunca aparece y las almas sensibles, esos romanticones empedernidos, seguro que dejarán escapar alguna lagrimilla, porque el final, al estilo Casablanca, lo pide. Y es que si a Rick y a Ilsa siempre les quedará París, a Ann y a Joe, siempre les quedaría Roma. 
La película es William Wyler, que debió disfrutar lo suyo haciéndola (no en vano se empeñó en que el rodaje debía efectuarse en Roma sí o sí, contra la opinión de la productora que quería hacerlo en estudio sin salir de EE.UU.) y que dirige con auténtica maestría, pero es, sobre todo Audrey, en el que era su primer gran papel en el cine (había aparecido en algunas producciones europeas y estaba actuando en Broadway), enamorando a la cámara en todo momento y eclipsando a todo y a todos los demás. Su personaje, todo ingenuidad, candor y alegría, nos hace caer rendidos a sus pies. Se dice que al acabar el rodaje, Gregory Peck le dijo al productor que, teniendo en cuenta que estaba claro que ella iba a ganar el Oscar, podía ir pensando en poner su nombre encima del título en el cartel de la película, y él, la estrella consagrada, sabía mejor que nadie de lo que estaba hablando. Me pregunto si está película tendría el predicamento que tiene en la actualidad si hubiera sido protagonizada por otra actriz. 
El tercer Oscar que se llevó el film, del que nadie habla, no quiero olvidarlo, porque fue para mi admirada Edith Heat (ocho Oscar la contemplan) por el diseño de vestuario.




sábado, 24 de abril de 2021

NO MATARÁS

Dani (Mario Casas) es un joven tímido que trabaja como vendedor en una agencia de viajes. De buenos modales y simpático, su tranquila vida sufre un cambio radical tras la muerte de su anciano padre tras una larga enfermedad, durante la que Dani se ha dedicado casi en exclusiva a cuidarlo en su casa
En el funeral, la hermana de Dani, Laura (Elisabeth Larena), intenta sin éxito convencer a Dani de que se tome un descanso y realice el viaje alrededor del mundo pospuesto durante mucho tiempo. Decidida a ayudar a su hermano, Laura aparece al día siguiente en la agencia en que trabaja su hermano como si de una clienta más se tratara. Dani protesta, pero ella insiste en que le informe de un tipo de viaje para recorrer mundo y que si no la atiende, se lo pedirá a otro de los empleados, comprando al final un billete y regalándoselo a su hermano. 
Esa misma noche, mientras Dani cena en un bar revisando el ticket online y con la duda de cerrar la compra y marcharse a la mañana siguiente, una chica le pide ayuda para pagar la comida que pidió después de que su cita no apareciera. Intentando ser amable, Dani invita a la joven, quien se presenta como Mila (Milena Smit). Vestida de negro, inestable y frágil pero llena de tatuajes y excitante, Dani se siente interesada por ella. 
Las consecuencias de este encuentro llevarán a Dani hasta el extremo de  llegar a hacer cosas que jamás habría podido imaginar.


Aunque es cierto que tiene algunos altibajos y que, quizá, en la segunda parte decae algo el interés, a mí me parece que la película, en general, tiene buen ritmo, de manera que consigue en algunos momentos tapar cosas o situaciones que serían de dudosa credibilidad, precisamente por lo trepidante de la narración que apenas deja lugar a que pienses en lo que estás viendo y te sientas empujado a seguir la acción.


La película comienza con un plano secuencia que quizá es más un ejercicio de estilo que otra cosa, pero que, al tiempo, sirve para presentar al personaje, un tipo de esos que consideramos una buena persona, de ahí también algunas de las cosas que le van a ocurrir que tienen su porqué en que tal vez es poco tontorrón y demasiado confiado, sin pensar en motivaciones ocultas y en las consecuencias. 
Recuerdo a grandes rasgos las críticas (incluso las mías) a Mario Casas sobre sus actuaciones a lo largo de estos años, pero creo que ha evolucionado desde sus primeros papeles, sin darnos cuenta ya han pasado bastantes años desde Tres metros sobre el cielo que le catapultó a la fama, y algunos más desde que lleva en la profesión y creo que los ha aprovechado bien. Aquí logra una buena interpretación de un personaje que muestra la cara oculta de quien pasa por ser una persona normal (cualquiera de nosotros) cuando se ve sometido a situaciones extremas, tan extremas que se trata, ni más ni menos, que de luchar por la propia vida. ¿Quién sabe de lo que seríamos capaces? Pues de eso va la película que resulta muy entretenida y que, sobre todo en algunos momentos de la primera mitad, consigue ponernos en tensión, principalmente cuando está presente el personaje de Mila (buena interpretación de Milena Smit), en quien ya desde su aparición vemos una fuente de problemas.


 


viernes, 23 de abril de 2021

ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA

 


En el barrio judío del Lower East Side de Manhattan (Nueva York) David Aaronson "Noodles" (Robert De Niro), un joven judío de clase baja, conoce a Maximilian Bercovicz "Max" (James Woods), otro joven de origen hebreo dispuesto a llegar lejos por cualquier método. Ambos entablan una gran amistad y forman, con otros amigos del barrio, Patrick Goldberg "Patsy" (James Hayden), Philip Stein "Cockeye" (William Forsythe) y Dominic (Noah Moazezi), una banda que prospera rápidamente con ayuda de otro amigo, Moe "Fat" Gelly (Larry Rapp), de cuya guapa hermana, Deborah (Elizabeth McGovern), está enamorado Noodles y viceversa. 
35 años después Noodles, que ha pasado mucho tiempo medio escondido por un oscuro episodio ocurrido en los últimos días de la Prohibición, por el que se siente atormentado y bajo una identidad falsa para protegerse, regresa al barrio en busca de respuestas.


A principios de la década de 1960, el cuñado de Sergio Leone, Fulvio Morsella, le leyó una traducción al italiano del libro de Harry Grey, "The Hoods". A Leone le gustó mucho el libro y le sirvió de inspiración principal para hacer una película de gansters que tardaría 17 años en desarrollar, en parte porque no conseguía hacerse con los derechos de la novela. Si bien es cierto que la película se basa principalmente en la novela semiautobiográfica del gángster Harry Grey que éste había escrito mientras cumplía condena en Sing-Sing, también se inspira en otras fuentes literarias como la novela de Jack London "Martin Eden", sobre un hombre que se desilusiona con su mundo (de hecho, el libro aparece en la película). 


Considerada demasiado larga y confusa por su distribuidor estadounidense cuando se estrenó la película en 1984, se redujo a unas dos horas y media y se editó en orden cronológico. Los resultados fueron desastrosos, un desastre en taquilla y casi la ruina para The Ladd Company, fundada en parte por Alan Ladd Jr. en 1979. Afortunadamente, el corte original de Once Upon A Time In America funcionó bien en Europa y fue lanzado en VHS en una versión más larga y más cercana a la intención del director, encontrando el reconocimiento y el éxito entre la audiencia. 
Además de esta versión, que dura tres horas cuarenta y nueve minutos y de la comentada y fallida versión corta, hay una versión que emitió la televisión italiana que dura cuatro horas, veinticinco minutos y otra de ocho horas que parece ser nunca llegó a publicarse.


Sin duda hubo varias razones para que la película no fuera bien recibida por el público norteamericano en su momento, la más importante, probablemente, que la productora la masacró con los cortes que suponen más de una hora de metraje y, al parecer (yo no he visto esa versión), resulta incomprensible en algunos momentos, porque hay cosas que quedan poco o mal explicadas. Pero también hay que tener en cuenta que el público yankee, en general (ya se que generalizar no es bueno), está muy acostumbrado a argumentos nítidos que le den las cosas bastante masticadas y si algo tiene esta película es que tienes que ir hilando las cosas que van sucediendo para que encajen al final (vaya, tampoco es que suponga un gran trabajo). 
La película sigue una narración no lineal, con abundante empleo de flashbacks e incluso posibles flashforwards, pues el misterio va un poco más allá de lo que percibimos a simple primera vista y, tras la escena final y esa sugerente expresión del rostro de De Niro, no queda claro si parte de lo que hemos visto no es una imaginada anticipación del futuro que pasa por la mente del protagonista por efecto del opio. Interpretaciones aparte, no cabe duda de que estamos ante una gran película que va más allá del cine de gansters para convertirse en una historia sobre la amistad. traiciones y lealtades, con una historia de amor que tiene algo de operístico por lo trágico de la misma y porque trasciende en el tiempo. 
Sergio Leone, al contrario de lo que les ocurre a algunos otros, cuyas carreras entran en una sucesión de altibajos o directamente en el declive, supo despedirse del cine a lo grande y lo hizo con la que para muchos es su mejor película, un film para el que hay que buscar el momento adecuado para verlo, sin prisas y relajado, porque son casi cuatro horas que, por otra parte, no implican un solo instante de sopor para el espectador y, si una película de tal duración consigue no hacerse larga, se me ocurre que debe estar muy bien hecha, con un ritmo y una acción adecuados para conseguir mantener al espectador  entretenido y atento a lo que está contemplando.




jueves, 22 de abril de 2021

TRES DÍAS CON LA FAMILIA (TRES DIES AMB LA FAMÍLIA)

 


Léa (Nausicaa Bonnín) debe viajar súbitamente a Girona, donde su abuelo paterno acaba de fallecer. Allí le espera su familia, a la que prácticamente no ha visto desde que se marchó al extranjero. La muerte del patriarca de los Vich i Carbó es la excusa perfecta para forzar la convivencia entre sus descendientes. Los tres días que dura el velatorio, la misa y el entierro son un buen momento para observar ese juego de apariencias de una burguesía conservadora en la que todos los problemas son evidentes pero nunca explícitos. Léa rechaza este mundo hipócrita que se le adhiere a la piel como un traje hecho a medida.


De los hijos del difunto (tres hermanos y una hermana), uno siguió visitándolo, una vez a la semana, otro fingía afecto, pero nunca pasaba por allí, con la excusa del trabajo y un tercero ni siquiera se molestaba en disimular que no se llevaba bien con él. La hija había escrito un libro donde el personaje que parecía representar a su padre sólo recibía varapalos. Entre los nietos del fallecido se encuentra Léa, una joven de 21 años que estudia en Francia. Está emocionada con su relación con Seb y llena de sueños de futuro: quiere dejar la carrera de ingeniería para trabajar en el bar que va a abrir su novio, por lo que no piensa volver a España.


Cuando rodó esta película, Mar Coll, realizadora y co-guionista del film, era una chica relativamente joven, casi recién salida de la ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya) y la verdad es que, en general, su debut en la pantalla grande fue bien acogido por la crítica y de manera esperanzada por el público, resultando ganadora de varios premios, entre ellos el Goya a la Mejor Dirección Novel. Mar se ha declarado admiradora del cine francés y quizá en esa devoción está el mayor pecado de este film, por otra parte pulcramente realizado. El cine galo encontró, años atrás, todo un filón en películas de este tipo en las que radiografía a familias de clase media, con un cierto nivel cultural, modernos, pero apegados a las costumbres de clase y que parece que miran un poco por encima del hombro a las clases populares imbuídos de que ellos son la modernidad y la reserva cultural. Así es, poco más o menos, la familia de Léa y eso es de lo que trata la película. Lo que ocurre es que uno espera de una directora joven que venga con ideas renovadas y a Mar Coll la pierde un poco el academicismo. Lo que su película nos trae es lo que ve en el espejo de ese cine que la sirve de inspiración sin arriesgar ni contar nada nuevo. 
Caso aparte son las interpretaciones, de notable nivel en una mezcla de actores veteranos y jóvenes prácticamente desconocidos que da buen resultado y hay que alabar en la parte que le toque a la realizadora en ello. 
Película rodada íntegramente en su idioma vernáculo que resulta interesante como ópera prima que es y por esa corrección en la realización, pero que resulta un poco decepcionante o, por mejor decir, que sabe a poco, a que no ha sabido o no se ha atrevido a poner en pantalla algo novedoso.




miércoles, 21 de abril de 2021

7 VÍRGENES

 


Es verano en un barrio obrero y marginal de Sevilla. Tano (Juan José Ballesta), un adolescente que cumple condena en un reformatorio, recibe un permiso especial de 48 horas para asistir a la boda de su hermano Santacana (Vicente Romero). Con su mejor amigo, Richi (Jesús Carroza), se lanza a vivir esas horas con el firme propósito de divertirse y de hacer todo lo que le está prohibido: se emborracha, se droga, roba, ama y vuelve a sentirse vivo y libre. Pero, a medida que pasan las horas, Tano también asiste al desmoronamiento de todos sus puntos de referencia: el barrio, la familia, el amor, la amistad, todo ha cambiado. Más allá de un permiso de 48 horas, la libertad de Tano se convierte en un viaje obligado en el que ha dejado atrás buena parte de su juventud.


Heredera del llamado cine quinqui, en la que su realizador y co-guionista, Alberto Rodríguez, consigue equilibrar realidad y ficción, logrando que la conexión entre ambas esté bastante lograda.
Y es que no se trata de un simple homenaje a ese tipo de cine, sino que Rodríguez hace una especie de puesta al día de aquellas películas puliendo o cambiando algunos detalles que quizá, eran de otra época.


Los protagonistas del film se nos presentan como personas que, más que marginadas por la sociedad, parecen quererse excluír ellos mismos. Consideran pringados a quienes, de su misma extracción social, tienen una ocupación que ellos consideran poco satisfactoria, no hacen sino expresarlo así una y otra vez. De ese modo consideran, por ejemplo, al señor que regenta un asador de pollos donde sirven además comida y bebida: ¿Cuánto crees que lleva aquí? —le pregunta uno de los dos amigos al otro—, ¿veinte años? ¿Y todo para qué?. Es un pringao. Por lo que se ve, ellos se realizan más viviendo al día, trapicheando, robando a otros pobres desgraciados, a los comerciantes del barrio, sin un proyecto para el futuro y sin ánimo de buscarlo. Son macarrillas buscalíos, agresivos y asociales que consideran que pueden coger lo que les apetece o romper los retrovisores de los coches cuando están cabreados. 
Dice la sinopsis que facilita la distribuidora que, al final de los dos días de permiso, Tano ha madurado. Una persona madura es la que ha dejado de ser joven, pero maduro también es sinónimo de sensato. Por eso yo he preferido decir que el protagonista ha dejado atrás su juventud cuando recibe un par de duras bofetadas que la vida le propina, porque ha madurado en el primero de los sentidos del término, pero dudo mucho que la decisión que toma sea sensata, porque estamos seguros que esa decisión le va a llevar a vivir en la marginalidad el resto de su vida. Tano y su amigo viven como niños, en nada se diferencian de los críos del barrio, sino en su aspecto físico, es como si se negaran a crecer. La vida obliga a Tano a hacerlo de golpe, se ve hombre de buenas a primeras porque se da cuenta de que la vida es otra cosa, que no es esa especie de burbuja en la que vive como un niño malcriado, pero no ha madurado, seguirá siendo un marginado el resto de su vida, incapaz de vivir en sociedad, al menos sin ser considerado un peligro y lo hará, en buena medida, por propia decisión, porque no quiere ser un pringado, pero en realidad, su postura, tiene mucho de ser un vago, un violento y un ególatra, en definitiva, un delincuente.




martes, 20 de abril de 2021

MUERTES DE PERRO

 

Aunque trate de separarse de otras novelas de temática parecida, el libro de Franciso Ayala (Premio Cervantes 1991),  sigue la línea de obras como Tirano Banderas (Valle-Inclán), o Señor Presidente (Miguel Ángel Asturias), lo que algunos llaman "novelas de dictador". Ayala, que vivió y trabajó en Argentina hasta 1949, cuando decidió abandonar dicho país en buena parte asqueado con el peronismo, seguramente se deja llevar por esos recuerdos al redactar su novela, lo digo, entre otras cosas, porque su personaje de Antón Bocanegra ("El Gran Mandón", como lo apelan), se hace llamar a sí mismo "El padre de los pelados", un trasunto de lo que serían los descamisados argentinos. 
Ayala aborda en su novela el retrato del sátrapa, además de violento y sanguinario, todo un demagogo, con esas cosas tan de este tipo de personajes que se vanaglorian de su procedencia humilde y que son capaces de tener engañado a todo un pueblo, incluso después de su muerte, con el cuento de que ellos les van a redimir de la miseria, porque al compartir extracción social, comprenden perfectamente sus anhelos y necesidades.
El narrador de la novela, posee una jugosa documentación, sobre todo una especie de diario escrito por el secretario personal del dictador, un tal Tadeo Requena, que será quien de muerte a su protector (no es ningún spoiler, esto la sabemos desde el inicio de la novela), a instancias de la esposa del mismo, de la que es forzado amante.
Ayala nos pinta las situaciones grotescas, incluso ridículas, que rodean a este tipo de personajes y a los regímenes que capitanean, que serían muchas veces cómicas y casi siempre patéticas, si no estuviera en juego, como lo está, la vida de las personas al albur de los estados de ánimos del gobernante.
Ayala siempre aseguró que nunca quiso aludir a ningún dictador, ni a ningún país en concreto, aunque ya desde la publicación de la novela, muchos críticos, periodistas y, por supuesto, lectores, han visto reflejada en la narración o en parte de ella, situaciones que se viven o han vivido en sus respectivos países y que ahora, tras más de sesenta años de su aparición, por desgracia, siguen estando presentes, de una manera u otra en nuestra actualidad cotidiana.
Novela muy interesante, por su mensaje, pero también por la forma en que está escrita, con esa prosa de alto valor literario que uno espera encontrar en un escritor tan brillante.



lunes, 19 de abril de 2021

EL BOLA

 

Pablo (Juan José Ballesta) es un chaval de 12 años, apodado El Bola por su manía de darle vueltas a una canica entre sus dedos (él aclara que es la bola de un rodamiento), que vive con su familia en un edificio de un barrio periférico de Madrid. 
Su padre, un hombre autoritario y violento posee una ferretería en el barrio en la que Pablo se ve obligado a trabajar incluso en horario escolar. Su madre, una mujer de carácter débil, se dedica principalmente a las labores del hogar y se muestra incapaz de plantar cara a la situación familiar. Con ellos vive la abuela paterna, que necesita ayuda hasta para las cosas más elementales. Todos ellos conforman un entorno familiar violento y sórdido que Pablo odia y trata de ocultar avergonzado. 
Al barrio llegan unos nuevos vecinos, un matrimonio con dos hijos. Uno de ellos es Alfredo (Pablo Galán), que asiste al mismo colegio público que Pablo. Pronto se hacen grandes amigos y Pablo irá descubriendo el ambiente en que se desarrolla la vida de su nuevo amigo: El taller de tatuaje de su padre, la casa y las amistades de la familia. Este nuevo ambiente deja una huella profunda en la visión del mundo que tiene Pablo que ya no contemplará su vida como algo natural y normal en los chicos de su edad.


Debut como realizador de Achero Mañas, autor también del guión y que antes había trabajado como actor a las órdenes de directores como Saura, Ridley Scott o Gutiérrez Aragón y en algunas series televisivas. Mientras tanto, rodaba cortos, algunos de los cuales obtuvieron prestigiosos premios (Premio Luis Buñuel; Goya al Mejor cortometraje o el del Festival de Málaga). 
El film se rodó en Carabanchel, donde vivió el realizador su infancia y adolescencia y conjuga de manera equilibrada la participación de actores veteranos con otros debutantes, como el caso del propio protagonista, Juanjo Ballesta, cuyo trabajo fue alabado casi de forma unánime y que le valió el Goya como mejor actor revelación.


Recuerdo aún la tremenda sorpresa, agradable sorpresa, por mejor decir, que supuso el estreno de esta película en aquel lejano y emblemático año 2000, una de esas ocasiones en las que sientes que el cine español hace algo digno, con una buena historia y de cierta calidad a pesar de la apretura de medios.
Con un elenco de actores poco o nada conocidos por entonces, que logran un magnífico trabajo, la película es dura y muy emotiva, uno la siente cercana y real por la ausencia de artificios y recursos rebuscados. 
Un magnífico film que invita a la reflexión sobre una realidad, la de los malos tratos en el hogar, que se ceba con los débiles y que podemos tener más cerca de lo que pueda parecer como se encarga de subrayar el film a través de un padre que parece un sencillo comerciante y que lleva dentro de sí una personalidad cobarde y destructiva, un peligro para quienes conviven con él.
Historia triste, al tiempo que ofrece un mensaje de esperanza a través de la conmovedora amistad de los dos jóvenes y de la responsabilidad que demuestra la familia de uno de ellos. 




viernes, 16 de abril de 2021

GRUPO 7

 


La historia gira alrededor de un grupo policial antinarcóticos conocido como Grupo 7, que se encarga de limpiar la zona de la Candelaria en la ciudad de Sevilla, de la venta de drogas. El escuadrón integrado por Ángel (Mario Casas), Rafael (Antonio de la Torre), Miguel (José Manuel Poga) y Mateo (Joaquín Nuñez), de repente se convierte en uno de los mejores de la comisaría, al tener un incremento de arrestos y registros exitosos. Sin embargo, los cuatro son objeto de investigaciones por el departamento de Asuntos Internos de la policía, cuando se llega a sospechar que están involucrados en un caso de corrupción; lo cual no es totalmente falso.


Al parecer, la historia de este escuadrón, en realidad, está basada en dos inspectores del Grupo 10 de la policía andaluza, quienes fueron acusados, juzgados, pero absueltos finalmente por casos de corrupción.


Película violenta por momentos, con algunos tramos de suspense, en la que, a pesar de que sabemos que nuestros protagonistas no son precisamente los buenos, su identificación con el espectador es tan fuerte, que en todo momento esperamos que no los maten ni los sorprendan en sus fechorías; esto saca a relucir el excelente trabajo desde el guion y la caracterización de sus personajes. Una historia que van en ascenso en cuanto a complicaciones, barreras, reveses y demás recursos del guionista, sorprendiéndonos con cada giro que va tomando.
Algunas críticas inciden en que falta quizá un punto de redención en los policías, que fueron juzgados, pero salieron absueltos de sus fechorías, con lo que, aunque se les acaba el chollo, tampoco vemos que les vaya a ir mal en adelante. Pero yo creo que el realizador, lo que pretende es, por un lado mostrarnos el contrasentido entre lo que se ve (las obras de la Expo, todos los días en los telediarios, con mucho dinero moviéndose y gente que está empleada en ellas, además del cambio de cara que va a suponer para la ciudad) y lo que no se ve (la miseria de algunos barrios, la venta de drogas, la pobreza, la delincuencia...) y, por otro, que la justicia es ciega, pero en el sentido de que muchas veces no es que no vea, es que no quiere ver.
Yo pienso que la película está bastante bien, sin entrar en demasiados detalles, con buen ritmo y mucha acción y es de agradecer que, de cuando en cuando, el cine español nos traiga alguna película de género, que tan poco abundan. Sabemos que no tienen los medios del cine norteamericano, pero estas películas que tienen mucho de entretenimiento y algo de fondo en su historia, forman parte de lo que es el cine y son muy necesarias para que la gente que va a las salas (o que iba y que, esperemos vuelva), pase un rato entretenido, aunque no dejen mucha huella a la larga.




jueves, 15 de abril de 2021

GORDOS

Abel (Roberto Enríquez) es un terapeuta que se reúne regularmente con un puñado de clientes que luchan por lidiar con los problemas físicos y emocionales de sobrepeso. Enrique (Antonio de la Torre) es un actor más conocido por sus anuncios de productos para adelgazar que pierde su trabajo ahora que está gordo de nuevo; también tiene problemas con su identidad sexual cuando comienza a salir con Pilar (Pilar Castro), la esposa de su socio comercial, después de identificarse como gay la mayor parte de su vida. Sofía (Leticia Herrero) está comprometida con Alex (Raúl Arévalo), un cristiano militante que ignora sus necesidades sexuales. Si bien Sofía es capaz de despertar la libido de su prometido, cuando comienza a perder peso, descubre que él se siente más atraído por las mujeres gordas. Leonor (María Morales) ha recurrido a la comida en busca de consuelo mientras su novio está en Estados Unidos. Y Andrés (Fernando Albizu) es un policía científico casado con Beatriz (Teté Delgado); ellos y su hija tienen sobrepeso, mientras que su hijo no. Y mientras el esbelto Abel trata de guiar a sus clientes hacia vidas más saludables y felices, se ve obligado a enfrentar sus propios problemas con las personas gordas cuando su esposa Paula (Verónica Sánchez) empieza a coger peso como resultado lógico de su embarazo.
 

Quizá sea cierto eso que le achacan algunas críticas a Daniel Sánchez Arévalo (realizador y guionista del film) de querer abarcar demasiado con esta película. El caso es que resulta desigual, una especie de sube y baja, con momentos realmente logrados y otros en que decae. Con algunos rostros muy reconocibles del panorama actoral español, también los intérpretes están desiguales, aunque se ve que bien dirigidos, algunos papeles no dan para más y otros, sin embargo, tienen más desarrollo.


A pesar del título, la película va más de relaciones de pareja que de problemas con la gordura y aunque en algunos tramos predomina el tratamiento humorístico, tampoco es que sea una comedia, pues tiene muchos otros momentos en que la problemática familiar o ciertos tratamientos dramáticos, tienen más peso. 
Película con buenas intenciones, con un argumento ingenioso que a uno le parece que podría haber dado para más, con alguna de las historias que quizá esté de más y que, aunque resulta entretenida, su resultado final es bastante desigual.