jueves, 18 de julio de 2019

LA LEYENDA DE NICHOLAS NICKLEBY

El joven Nicholas (Charlie Hunnam) y su familia disfrutan de una confortable vida que se ve totalmente alterada con el fallecimiento de su padre, el Sr. Nickleby (Andrew Havill), que les deja sumidos en la miseria.
Nicholas, su hermana Kate (Romola Garai) y su madre (Stella Gonet), se ven obligados a trasladarse a Londres donde esperan contar con la ayuda de su tío Ralph (Christopher Plummer), pero las únicas intenciones de este, son separar a la familia y explotarlos.
A su sobrino Nicholas, del que piensa que no logrará nada en la vida, le envía a trabajar como tutor en una escuela en el norte de Inglaterra, dirigida por el cruel Mr. Wackford Squeers (Jim Broadbent) y su sádica esposa (Juliet Stevenson).
A la bella hermana de Nicholas, pretende utilizarla para engatusar y manipular las decisiones de sus inversores y no duda en emplearla como si fuera mercancía para sus transacciones.
Nicholas acabará huyendo de la escuela junto a su compañero Smike (Jamie Bell), un huérfano con una minusvalía física, que no tiene recuerdos de su vida anterior antes de que lo llevaran a Dotheboys Hall.
En su viaje de regreso a Londres, se cruzarán en su camino con Vincent Crummles (Nathan Lane) y su compañía de teatro, con quienes llegan a representar el Romeo y Julieta de Shakespeare.
Además trabarán amistad con el entrañable secretario de Ralph, Newman Noggs (Sir Tom Courtenay).
Entre todos tratarán de reunir de nuevo a la familia Nickleby a pesar de los manejos del tío.


El guión se basa en la novela de Charles Dickens "The Life and Adventures of Nicholas Nickleby". Aunque Dickens sitúa la acción en la década de 1830, la película se traslada veinte años después para incorporar elementos de la revolución industrial en su plan de diseño.
La película cuenta con un prestigioso elenco, con nombres tan conocidos como Anne Hathaway, Jamie Bell, Alan Cumming, Christopher Plummer o Romola Garai entre los actores, la oscarizada Rachel Portman autora de una magnífica banda sonora o la diseñadora de vestuario Ruth Myers.


Historia muy dickensiana, con su colegio de niños tratados cruelmente, su huérfano, su tío rico, avaro y malvado y unas cuantas más de esas constantes de los relatos de Dickens que, como en otras ocasiones, acaba bien, los malos reciben su castigo y los buenos alcanzan su recompensa. Quizá la principal variación es que el protagonista no parece tontorrón de lo bueno que es como en otros relatos del mismo autor. Nicholas sabe defenderse y en alguna ocasión lo demuestra.
Bien ambientada y con alguna actuación de mayor mérito que otras, asistimos a una película con mensaje moralizante y que resulta entretenida de ver en línea con la literatura típica de Dickens.




miércoles, 17 de julio de 2019

WHISKY A GO-GO

Al noroeste de Escocia, en pleno Atlántico, el encantador archipiélago de la Hébridas, con sus incontables islotes rocosos, emerge del Océano. Al oeste no hay nada más, salvo América.
Sus habitantes viven frugalmente de los productos del mar, unas pocas hierbas y yacimientos de turba. ¡Pueblo dichoso con placeres simples! La pequeña isla de Todday se encuentra aislada a cien millas de tierra firme, sin cine ni sala de baile. Pero sus habitantes saben distraerse.
Pero en 1943, un desastre se abatió sobre la isla. No fue el hambre, ni la peste, ni las bombas, ni la invasión. Sino un cataclismo mucho, mucho peor: Se habían agotado las existencias de whisky. "Agua de la vida", en gaélico, sin ella, la vida no merecía la pena ser vivida. Todo el mundo lloró, ya que se habían pasado del agua de la vida a la agonía.
Por una extraña coincidencia, el S.S. Cabinet Minister encalló a la altura de la isla de Todday, dos años después de que el S.S. Politician, que llevaba el mismo cargamento, encallara a la altura de la isla de Eriskay. Pero ahí acaba la coincidencia.
En esta ocasión, los isleños tras haber pasado un largo periodo sin haber podido catar una sola gota del preciado licor, comienzan a idear toda clase de estratagemas para hacerse con todo lo que puedan del ansiado cargamento burlando a las autoridades, cuya idea de lo que debe hacerse con la carga del barco, difiere bastante de lo que piensan los lugareños.
Desafortunadamente para ellos, un capitán de la guardia territorial, para más inri inglés, se interpone entre ellos y las botellas.


Se basa en la novela Whisky Galore, de Compton Mackenzie que también participó en la elaboración del guión. El libro, a su vez, se inspira en un hecho real, el naufragio del S.S. Politician, junto a la isla de Eriskay, en las Hébridas Occidentales, ocurrido el 5 de febrero de 1941, dos días después de haber salido de Liverpool rumbo a Jamaica, con 250.000 botellas de whisky en sus bodegas.
Lo que no cuenta la película y creo que tampoco la novela, es que el barco llevaba también una cantidad considerable de dinero en efectivo, el equivalente a varios millones de libras actuales, del que no se recuperó la totalidad.
Al parecer, aún hoy o, al menos, hasta hace poco, aparecían a lo largo del año algunas botellas procedentes del naufragio en la arena de las playas cercanas. En 1987, un tal Donald MacPhee, encontró ocho de estas botellas cuando exploró el área del naufragio y las vendió en una subasta en Christie's por un total de 4.000 libras esterlinas.


Además del tema central, el del whisky y lo que su carencia supone para la gente de este pequeño pueblo, la película aborda de manera tangencial otros asuntos como las relaciones familiares (la madre dominante que controla al apocado hijo o el padre que muestra se descontento con sus jóvenes hijas por lo que él considera un uso desmedido del carmín de labios o por el hecho de que fumen); el enfrentamiento con las autoridades, a quienes solo preocupa que se recauden las tasas correspondientes por el alcohol; o las tradiciones populares.


Todo ello en tono de comedia con un humor sencillo, de ese que se ha perdido y que recuperamos con estas viejas películas que no provoca carcajadas, pero que te mantiene con la sonrisa en el rostro durante todo el film.
Personajes sencillos y cercanos que transitan por la frontera del histrionismo sin llegar a caer en él.
Una película divertida con un mensaje moralizante al final que quizá sobraba, tal vez una concesión al mercado norteamericano, aún con el recuerdo relativamente reciente de la llamada Ley Seca y que también obligó a cambiar el título original porque en él no se podía mencionar expresamente una bebida alcohólica.
Fue la primera película que dirigió Alexander MacKendrick, que luego llevaría a la pantalla títulos tan notorios como El hombre del traje blanco, El quinteto de la muerte, Mandy o La bella Maggie, entre otros y también fue el primer gran éxito de Ealing Studios en las salas norteamericanas.




martes, 16 de julio de 2019

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO

Desde su publicación como novela en 1951 (antes había visto la luz cuando apareció parcialmente forma de serial entre 1945 y 1946), el libro de D.J. Salinger siempre ha tenido un hueco en las listas de los más vendidos, transitando por una senda que va desde ser el libro más recomendado en escuelas de secundaria, hasta estar prohibida su lectura por niños y adolescentes en algunos lugares incluso hoy en día, por considerarlo una mala influencia y una apología del tabaquismo, el alcoholismo, el sexo y la rebeldía mal entendida.
Por otro lado, junto a los muchos críticos y lectores en general que alaban la novela, no pocos se sitúan, si no enfrente, al menos a un lado, sin acabar de entender por qué el libro levanta tanto revuelo y viéndose, en ocasiones, defraudados tras leerlo, en parte por las expectativas que su fama despierta.
A esto debe añadirse un halo de misterio y morbo en torno a esta obra, una desgraciada propaganda gratuita que se desprende de algunos acontecimientos trágicos: En la tarde del 8 de diciembre de 1980, John Lennon fue asesinado por Mark David Chapman que mientras esperaba su arresto, se puso a leer una edición de bolsillo de este libro. El 31 de marzo de siguiente año, John Warnock Hinckley Jr., intentó asesinar al presidente Ronald Reagan en Washington. Hinckley declaró que estaba obsesionado con la novela de Salinger y su personaje protagonista.
El libro narra apenas tres días en la vida de Holden Caulfield, un joven de dieciséis años que asiste a clase en Pencey Preparatory Academy, un internado exclusivo en Agerstown, Pennsylvania del que ha sido expulsado por su bajo rendimiento académico. Holden no podrá volver al colegio tras las vacaciones de Navidad para las que faltan unos pocos días, pero él decide irse a Nueva York, donde vive con sus padres y su hermana Phoebe, de 10 años, sin esperar más.
El propio Holden es el narrador de la historia en la que nos cuenta sus problemas y diferencias con profesores y alumnos de este colegio y otros de los que ha sido expulsado anteriormente.
Una vez en Nueva York, tenemos algunas interesantes descripciones de la vida diaria en lugares emblemáticos de la ciudad (Central Park, 5ª Avenida, etc.) y Holden sigue relatándonos, bajo su particular prisma, distintas circunstancias de esos días y de algunos momentos pasados; el recuerdo de su hermano pequeño fallecido; el de su hermano mayor, DB, que vive en Hollywood, donde es guionista; su desafortunado encuentro con una prostituta en una pensión donde pasa la noche; su salida nocturna por la ciudad en la que tiene variopintos encuentros y sus particulares reflexiones sobre personas, hechos y circunstancias que le rodean.
El libro es una especie de retrato de adolescente rebelde y un tanto desubicado que, en algunos momentos se nos hace un tanto repelente por sus actitudes y en otros no deja de despertar cierta ternura por su ingenua visión de la vida.



lunes, 15 de julio de 2019

AL MORIR LA NOCHE

Un arquitecto que ha sido llamado para proyectar la ampliación de una casa de campo inglesa, queda un tanto perplejo porque la casa le recuerda a una que aparece en sus sueños, pero esto no es más que el inicio, pues al entrar, encuentra a un grupo de personas a las que ya conoce del mismo sueño, a pesar de no haberlas visto en su vida, entre ellos está un psiquiatra, el Dr. van Straaten (Frederick Valk) que trata de dar una explicación razonable, no solo al sueño del arquitecto, sino a cada una de las historias que relatan otros de los reunidos.
En una de ellas, un piloto de carreras, tiene un accidente y va al hospital. Mientras se recupera, sueña que ve a un conductor de coche fúnebre en un carruaje tirado por caballos que lo llama.
En el segundo relato, Sally O'Hara (Sally Ann Howes) asiste a una fiesta infantil, en la que conoce a un niño pequeño que no ha sido invitado, por haber muerto hace cien años.
En la tercera historia, según cuenta Joan Cortland (Googie Withers) al grupo, poco antes de su boda, ella compra un espejo en una tienda de antigüedades. Poco después de colgar el espejo, Peter (Ralph Michael), su futuro marido, con el que se acaba de prometer, ve cosas reflejadas en el, que no están en la habitación. Joan investiga un poco y descubre que el dueño original del espejo no era un buen tipo y que, al parecer, mató a su esposa.
En otra de las narraciones, dos amigos conocen a una mujer en su club de golf, el St. Andrews. Ambos se enamoran de ella y deciden jugarse su amor a 18 hoyos.
En el quinto relato, un ventrílocuo de cierto éxito que actúa en clubs elegantes, empieza a observar entre el miedo y la sorpresa, que su muñeco parece que está tomando sus propias decisiones.


La película está conformada por cinco relatos basados en obras de E. F. Benson, H.G. Wells, Angus MacPhail y John V. Baines, dirigidas por cuatro de los mejores realizadores que trabajaron para Ealing Studios, el brasileño Alberto Cavalcanti, y los británicos Charles Crichton, Basil Dearden y Robert Hamer.
En realidad son seis relatos, ya que uno de ellos es el que transcurre en tiempo presente y sirve de nexo a los demás. Todos ellos muy bien construídos que tocan temas relacionados con lo sobrenatural, lo psicológico o lo paranormal y que a mí, por su estructura y por lo interesantes que resultan, me ha recordado alguna serie mítica de televisión como aquella de "Alfred Hitchcock presenta...".
El relato del medio, el de los dos amigos jugadores de golf, tiene mucho de humorístico todo él, mientras los otros, si acaso, destilan alguna nota de humor negro, pero no es su característica fundamental.
El primero de ellos, en el que el corredor automovilista se salva de una muerte segura gracias a una críptica advertencia premonitoria, es el más corto, pero precisamente por esa brevedad en el metraje y lo perturbador, resulta muy atractivo, aunque el más recordado es el de la marioneta.


Quien espere una película de terror puro y duro, no encontrará lo que busca en esta, donde todo es más sutil, no hay sobresaltos, ni se recurre a truculencias de apariciones sorpresivas o de personajes terroríficos, sin embargo, pienso que los aficionados al género la encontrarán muy gratificante, por la inteligencia con que están construídos y narrados los relatos.
La historia se cierra completando una especie de círculo que el espectador se pregunta si se repetirá indefinidamente. Vuelven a aparecer personajes que han estado presentes en cada una de las historias y queda una sensación perturbadora y de incógnita en un final muy conseguido.
Como anécdota, contar que los exhibidores norteamericanos consideraron el film demasiado largo y cortaron las historias de la fiesta infantil y la del campo de golf, una de esas "gracias" que se le hacen a veces al espectador y que lo único que consiguió fue que el público no entendiese qué pintaban en ese final algunos personajes que no había visto antes por mor de los cortes.
Estupenda película, bien hecha, bien interpretada y muy entretenida.




viernes, 5 de julio de 2019

PAINTED BOATS

Los Smith y los Stoner viven a bordo de sus botes en los que transportan mercancías a lo largo de la extensa e intrincada red de canales que recorren el territorio de Inglaterra. Algunas veces su viaje llega hasta el mar donde coinciden con los marinos mercantes, junto a los que forman ese tejido que ha contribuído al desarrollo de la industria y el comercio británico.
La barcaza de los Smith navega a la manera tradicional, arrastrada por un caballo que recorre los caminos de sirga, excepto cuando llegan a alguno de los largos túneles que pueblan los canales, en los que el camino desparece, mientras ellos deben ayudar a mover el bote a pura fuerza de sus piernas.
Los Stoner tienen motor en su gabarra y esto provoca algunas diferencias entre ellos, ya que el Sr. Smith (Bill Blewitt) está en contra de los botes motorizados, porque afirma que remueven el lodo y destrozan las orillas del canal, pero en general, las relaciones entre las familias que se mueven en este medio, son armoniosas y solidarias.
Dos jóvenes de estas familias, Mary Smith (Jenny Laird) y Ted Stoner (Robert Griffiths), mantienen una relación de noviazgo y están planeando casarse, a pesar de algunas diferencias entre ambos, pues Mary ama el suave y lento discurrir de la vida dentro del canal, mientras Ted ansía cambiar de vida y ha barajado incluso la posibilidad de alistarse en el ejército.
Cuando el padre de Mary muere, su madre y ella se hacen cargo de la barcaza y aunque la compañía a la que pertenece muestra sus reticencias sobre el hecho de que dos mujeres solas sean capaces de hacerse cargo del transporte, acaban confiándoles un cargamento.
A pesar de todo, el futuro de la vida en los canales, se torna incierto.


Producción de Ealing Studios que se mueve entre el film clásico y el documental mostrándonos la vida, ya desaparecida de esta gente que vivía a bordo de sus barcas y allí transcurría toda su existencia, no tenían otra casa y en ella se desarrollaba toda su vida diaria, allí criaban a sus hijos, trabajaban, comían, dormían y pasaban sus ratos de asueto.
También sirve de reflexión sobre el uso sostenible de los recursos naturales y el peligro que para el entorno pueden suponer los avances tecnológicos por su efecto contaminante, planteamiento que cobra mayor valor si tenemos en cuenta que estamos ante un film de hace casi ochenta años.


Es curioso observar como con una historia tan sencilla se puede hacer una película llena de encanto y que, al tiempo, es todo un testimonio de una época perdida a la vez que un homenaje a todos aquellos hombres que a lo largo del siglo XVIII, lograron domeñar la naturaleza trazando estos caminos fluviales, auténticas obras de arte de la ingeniería que tanto contribuyeron a la expansión económica antes de la llegada del ferrocarril y a aquellas otras personas que pasaron su vida, no exenta de fatigas a bordo de estos curiosos botes que ellos mismos decoraban pintando coloridos motivos florales y paisajísticos, costumbre de la que toma su nombre la película.
Es muy llamativa la escena en que atraviesan el túnel de más de dos kilómetros en la que, una vez más, Douglas Slocombe demuestra su maestría con una soberbia fotografía en medio de la oscuridad del espacio.
Película entretenida de ver y una auténtica maravilla dentro de este género que se mueve en el ambiente del documental.




jueves, 4 de julio de 2019

FOR THOSE IN PERIL

Siendo niño, Aaron (George MacKay) escuchaba en boca de su madre, una historia que decía que el diablo del océano había maldecido a un pueblo y un día se llevó con él a niños y peces, hasta que un niño que lo había perdido todo, se internó en el mar y se convirtió en pez. Un día vio al demonio dormido en el fondo, entró por su boca y en su estómago halló a su familia y a los peces, los rescató y el mundo volvió a ser feliz como antes.
Aaron es superviviente y víctima de una tragedia que envuelve en luto al pequeño pueblo escocés de pescadores en que vive desde el día en que seis jóvenes que habían zarpado esa mañana, sufrieron un extraño accidente de pesca del que solo él regresó con vida.
Algunos de sus habitantes, culpan a Aaron, que no recuerda nada, del accidente, en el que también murió su hermano Michael (Jordan Young).
Exluído y apartado por los demás Aaron camina con culpa sin tener alguna, recordando el relato de su infancia y seguro de que él es el llamado a proteger a quienes el demonio del mar se ha llevado y mientras otros se dedican a tratar de olvidar la tragedia, él prefiere mantener su creencia en la convicción de que si uno cree en algo con mucha fuerza, tarde o temprano se hará realidad y lo que él cree es que su hermano aún vive y que solo tiene que rescatarlo del demonio que se lo llevó.
Todo ante el dolor de su madre, que debiendo enfrentar la reciente muerte de un hijo, debe combatir la muerte en vida del otro.


El montaje va intercalando diferentes formatos visuales y junto a imágenes del mar, tanto submarinas, como a nivel de superficie, imágenes de vídeo casero y reportajes de noticias, hay otras que nos trasladan a paisajes sonoros evocadores.


Un interesante estudio sobre la pena y dolor del superviviente, en parte impuesto por la comunidad que no le perdona que esté vivo mientras sus seres queridos han muerto.
La manera en que se nos se nos presenta recuerda en algo los trabajos de Terrence Malick y sus personajes angustiados y atormentados.
Cathy (Kate Dickie), la madre, es el contrapunto emocional, ella debe permanecer tranquila, soportando una especie de martirio, casi como esas madres de criminales aborrecidos por la sociedad.
Paul Wright logra crear un ambiente visual llamativo y envuelve al film con un aura de tristeza. Un trabajo audaz y en cierto modo, sorprendente, aunque no consigue del todo conectar con el espectador, pues parece que lo vemos todo desde la distancia, sin llegar a sentir cercanía con el personaje del joven y su desequilibrio emocional, lo que ocasiona que la película, por momentos, se vuelva tediosa.




miércoles, 3 de julio de 2019

CORAZÓN DIVIDIDO

Durante la II Guerra Mundial, una mujer yugoslava llamada Sonja (Yvonne Mitchell) desaparece y es dada por muerta, tras ser detenida por los nazis y deportada a un campo de concentración. Su hijo es llevado a un orfanato y adoptado por una pareja sin hijos, Inga (Cornell Borchers) y Franz (Armin Dahmen), en la creencia de que el niño es alemán.
Las primeras imágenes nos trasladan a 1952, una idílica escena en la que padre e hijo, descienden sobre sus esquíes por una suave ladera cubierta de nieve virgen en los Alpes Bávaros. Además del cariño que ambos padres adoptivos profesan al niño, somos conscientes de la sobreprotección que la mujer ejerce sobre él.
Toni (Michael Ray) se dispone a vivir y celebrar su décimo cumpleaños, pero en ese momento, el mundo que rodea a la feliz pareja, parece venirse abajo cuando reciben la noticia de que la madre biológica del muchacho, al parecer, aún vive y ayudada por las autoridades norteamericanas, ha localizado a su hijo, al que está dispuesta a recuperar.
Más allá de los naturales conflictos que se plantean y que todos podemos imaginar, ante este tipo de situaciones, entra el juego el pasado de los personajes, sobre todo del niño, a quien el tiempo que vivió entre los nazis ha dejado importantes secuelas que ahora afloran y que se debate, desde su perspectiva de niño y con su personalidad aún por formar, entre la persona que ahora le reclama y a quien ve como a una intrusa y aquella otra a la que, hasta ahora, ha considerado su madre, que le ha proporcionado el amparo, cobijo y amor que necesitaba tras sus traumáticas experiencias.
El caso acaba en los tribunales que deberán decidir a quien entregan el niño.


La justicia tendrá que decidir qué hace para dar satisfacción tanto a los derechos de esta madre biológica, que sufrió la pérdida de su marido y sus otras dos hijas, a manos de los nazis, como los de la madre adoptiva que lo cuidó y salvó de situaciones gravísimas durante la guerra. Y de este niño que, ya recuperado de sus traumas de guerra y abandono, tiene que volver a revivir la posibilidad de ser separado de los que quiere. Aunque en este caso para volver con alguien que también le quiere y que ahora sabe que es su "verdadera madre" (al que él llama su "otra madre", pues su "madre" es sólo una, la adoptiva).
La situación, tal y como la plantea el film, es muy dura, en la medida en que no podemos dejar de indentificarnos con las tres partes en conflicto y no queremos que sufra ninguna, pero todas han de sufrir algún tipo de desgarro. Ninguna solución es óptima. ¿Cuál será la decisión de los jueces?
Para ellos tampoco será fácil y sorprende oir en boca del primero de ellos, el concepto de mayor interés del menor (algo que no se tendrá verdaderamente en cuenta hasta décadas posteriores)
Ambas actrices que hacen de madres, fueron premiadas por su actuación con los premios BAFTA de aquel año: Mejor actriz británica (Mitchell) y extranjera (Borchers).


A base de flashback que no entorpecen el transcurrir de la narración, se nos van presentando las circunstancias que han llevado a sus protagonistas hasta el dramático presente. Los padres adoptivos, que se llevan al niño del orfanato en la creencia de que es un huérfano alemán, cuando su nuevo padre aún está movilizado por el ejército y desparecerá unos cuantos años en el frente oriental hasta que regresa a un hogar en el que el vínculo entre hijo y madre adoptivos se ha estrechado por las penurias sin cuento que han debido vivir y superar.
La tragedia de Sonja, que pierde a toda su familia a manos de los nazis y solamente encuentra al bebé que ella recuerda, cuando ya está a punto de entrar en la adolescencia y, además, este la ve como a alguien que llega para quebrar su plácida existencia con los que él, hasta ese momento, sentía como sus únicos padres.
Un grado de complejidad que, sin duda, ayuda a que presenciemos un drama de auténtica altura que Charles Crichton sabe trasladar al espectador para hacernos compartir todos los sentimientos y emociones de los personajes.
Efectos colaterales de una guerra cuyas consecuencias se vuelven especialmente crueles para quienes sufren situaciones tan dramáticas como esta, cuya solución traerá sufrimiento por más que la justicia trate de hallar una solución que, como el propio tribunal reconoce, en una de las escenas más llamativas de la película, es imposible, porque la Justicia, cuando de verdad lo es, pretende aliviar la injusticia cometida y premiar al inocente sobre el culpable. Aquí, solucionar la injusticia cometida con la madre biológica, conlleva una especie de castigo contra los padres adoptivos que lo único que han hecho es entregar su amor al niño.
Película muy interesante, que nos lleva a la reflexión sobre situaciones que fueron y son reales y que, una vez más, nos acerca al sinsentido de las guerras y las tragedias que ocasionan.