martes, 22 de agosto de 2017

HISTORIA DE LA OJE

José Ignacio Fernández de Carranza y Delgado, fue Jefe Nacional de la Organización Juvenil Española en dos etapas diferentes, desde 1972 hasta 1976 y desde 1978 hasta 2012. Con anterioridad, siempre desde el nacimiento de la misma, ostentó cargos de Dirigente en ella, por lo que pocos mejor que él, si los hubiere, podrían narrar los avatares y vicisitudes de la OJE en sus 50 años largos de existencia.
Confieso que me enfrentaba al libro cargado de prevenciones, pero he de reconocer que José Ignacio nos entrega una historia certera, realista y en la que, además de los logros de la Organización, no elude hablar de los asuntos más controvertidos referentes a la misma y lo hace sin esconderse, ni esconder lo que fue público y notorio y algunas cosas que no lo fueron tanto.
Por más que se piense que, en uno u otro momento, buena parte de la juventud de España perteneció a la OJE a partir de su creación en 1960, hay un dato objetivo que viene a poner en tela de juicio esta creencia: Entre 1960 y 2017, cuarenta millones de jóvenes españoles han estado o están en edad de pertenecer a ella, pero unicamente 700.000 lo han estado, con lo que escasamente un 1,5 % de españoles han pasado por sus filas. Es cierto que estos datos son un poco engañosos, porque supongo que entre 1960 y 1976, el porcentaje sería algo mayor, pero no mucho, con lo que la primera consecuencia que se extrae de los fríos números es que la presencia de la OJE en la vida pública fue bastante más intensa que lo que correspondía a su número de afiliados.
Aunque su nacimiento oficial tiene fecha, el 18 de julio de 1960, en que fueron publicados sus estatutos en el BOE, el nacimiento de la Organización se venía gestando, al menos, desde un lustro antes, cuando un hombre clarividente, Jesús López Cancio, entre los recelos de la vieja guardia del Régimen y los comentarios poco edificantes del sector reformista del mismo, este hombre, que sustituyó al mítico José Antonio Elola Olaso como delegado nacional del Frente de Juventudes, vio la necesidad de acomodar a los nuevos tiempos, las ya obsoletas Falanges Juveniles de Franco.
Tomando cosas de los movimientos scouts, pero sin renunciar a una serie de postulados que se presumían necesarios, vio la luz la nueva Organización, despojada de una parte del lastre del pasado, pero heredera directa de él e innegablemente integrada en el sistema político vigente.
Hasta que el 1 de abril de 1977, desaparece todo el aparato formal, jurídico y patrimonial de Movimiento Nacional y con él, la Secretaría General del Movimiento y, por ende, la Delegación Nacional de la Juventud, soporte legal de la OJE. Cuando unos y otros se debatían entre el ser o no ser, entre el continuísmo o la ruptura y muchos optaron por el llamado consenso, aunque buena parte lo hiciera de manera interesada, como se ha visto más adelante, una parte de lo que quedó de la OJE, apostó por continuar la obra iniciada adaptada a la nueva realidad, sin ataduras, subordinaciones, tutores o padrinos, totalmente alejada de la contienda partidista. Aquello devino en unos años durísimos, sometidos a presión de políticos sectarios, por un lado y al abandono del barco de antiguos dirigentes y afiliados que entraron en las nuevas formaciones políticas en espera de las migajas con que algunos fueron recompensados por su, en ocasiones, milagrosa conversión a demócratas de toda la vida. Desde la izquierda el acoso, desde la derecha se vuelva la cabeza por no querer ver a esos jóvenes molestos que vienen a recordar el pasado inmediato de unos y otros que, en buena parte, se habían formado en las filas de la OJE. La torpeza, el revanchismo y el sectarismo de algunos políticos obligó a quienes quedaron a dedicar gran parte de sus energías a la lucha por la supervivencia y a no pensar sino en el mañana inmediato.
Pasados aquellos no tan lejanos 80 y buena parte de los noventa, la OJE consiguió consolidarse en muchos lugares de nuestra Patria, desde Canarias hasta Ferrol, desde Baleares a Salamanca, pese a la sorpresa de muchos, que la dan por desaparecida, olvidada y enterrada, la Organización sigue en su tarea, es cierto que de manera humilde y con muchos menos medios que antaño, pero quizá con más entusiasmo que nunca, en su empeño de formación de jóvenes a través de actividades de tiempo libre, campamentos y tareas solidarias, liberada totalmente de ataduras políticas, pero sin esconder lo que un día fueron, al contrario de otros que han borrado su pasado, la gente de la OJE está orgullosa de su ayer en el que muchas veces fue utilizada como escaparate y con fines interesados.
En una época en la que ciertas cosas no se llevan, la actual Organización Juvenil Española, totalmente sometida al respeto a la Constitución, como rezan sus estatutos (aprobados el 21 de noviembre de 1977, más de un año antes de que la Carta Magna fuera refrendada por los españoles), adecuada a la irrenunciable senda de los tiempos, en los que la democracia y la libertad deben ser patrimonio de todos y no de unos pocos, sigue fiel a algunos principio, ademas de los citados, que parece no gustan tanto, como si las palabras Patria, España, Justicia, Trabajo, Sacrificio, Capacidad, Entrega... fueran poco menos que pecaminosas.
Aceptada en organismos juveniles internacionales, de los que es miembro de pleno derecho, aún hoy, tanto tiempo después, sin que cupiera que nadie le exigiera tener que demostrar nada, porque de sobra ha demostrado que no quiere otra cosa que formar a los jóvenes que voluntariamente lo demanden en valores que están lejos del sectarismo, alejada de cualquier vínculo político, aún hoy, decimos por aquello tan español (así nos va el pelo a veces), de no reconocer lo bueno que puedan hacer otros, cuando no de un revanchismo trasnochado, la OJE, cuando cree que esas rencillas están superadas, se encuentra con la patada que no se atrevieron en dar en vida Franco y se la dan ahora a una Organización que, repito, sin renunciar a sus orígenes, ha demostrado de sobra que se ha adaptado a los nuevos tiempos.
Podrían contar unas cuantas anécdotas tan verídicas como vergonzosas, que José Ignacio cita en su libro, pero sería un tanto prolijo, lo dejo para que quien tenga interés o curiosidad, las lea en esta obra que nos acerca a una parte del pasado reciente y de la realidad actual, a través de la ya larga andadura de la OJE, que es la de los hombres y mujeres que en algún momento formaron parte de ella, en la mayoría de los casos de forma anónima y callada, participando en actividades y campamentos, cantando sus canciones y aprendiendo a respetar una serie de valores que se me antojan permanentes más allá de ideologías o vientos políticos.
Personalmente le doy las gracias al autor, no sólo por el libro, que también, sino por su testimonio como persona y por su valentía para afrontar el futuro sin perderle la cara al pasado, por haber tenido el arrojo de capitanear la nave en medio de un tropel de deserciones, algunas realmente justificadas, otras muchas, poco edificantes cuando menos.
VALE QUIEN SIRVE.



lunes, 21 de agosto de 2017

AMOR IDIOTA

Una pequeña crisis lleva a Pere-Lluc Solans (Santi Millán), el protagonista, a cometer un acto infantil, inmaduro y exhibicionista en un restaurante. Allí conoceremos a sus dos amigos y compañeros, Àlex (Marc Cartes) y Jordina (Mercè Pons), sobre todo esta última, que lo salva de la situación con determinación y muestra el tipo de amistad que mantienen, y que marca su relación. Al cabo de unos días, Pere-Lluc se entera de la muerte en Argentina de su amigo Nicco Zenone (Gonzalo Cunill), sale de copas, solo, para olvidar la pena, de regreso para casa, borracho, tropieza con la escalera de aluminio de una chica que se dedica a colgar banderolas en las farolas, cae al suelo y, medio conmocionado, se queda fascinado con ella.
Durante unas cuantas semanas intenta olvidar esa noche, con aquella aventura tan rara. Pere-Lluc se obsesiona más y más por la chica. Un día se acerca a la empresa donde ella trabaja y descubre a la chica con su marido, a punto de cerrar e irse para casa. En vez de dejarlo correr, los sigue hasta su casa, entra a escondidas y los espía desde fuera. Pere-Lluc recupera la energía que le ha faltado durante tantos años a causa de esta nueva situación. Se dedica a espiar a la chica sistemáticamente. Se vuelve descuidado y llega un momento en que es consciente de que la chica sospecha que alguien ronda alrededor de su vida, tanto en su casa, como en Barcelona, durante el trabajo nocturno.


Basada en una novela de Lluís-Anton Baulenas, de la que adquirió los derechos el realizador y productor del film, Ventura Pons, está ambientada en una Barcelona que, a pesar de los años transcurridos, aún recuerda el cambio sufrido a raíz de la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992.


La película pierde bastante cuando pretende ponerse seria y trascendente y reflexionar sobre la infelicidad y la muerte de un ser querido. Sin embargo, cuando recupera el tono de comedia, tiene sus momentos.
La verdad es que no sé lo que quisieron hacer con este film, pero su mayor logro, además de un par de gags bastante logrados, es su alto contenido erótico. Recuerdo que en la época del destape en el cine español, se hacía mucho hincapié en la diferencia entre erotismo y pornografía. Bien, pues esta es una película erótica que recomiendo a los amantes del género, que hay más de los que pueda parecer. Mucha, pero que mucha sugerencia y bastante carne mostrada con cierta elegancia, Cayetana Guillén Cuervo luce palmito y hasta Santi Millán pone la morcilla encima de la mesa (literalmente), así que los defensores del igualitarismo no pueden estar de queja.
No se molesten en buscar más cosas, pues como digo, cuando se pone trascendente, pierde el norte y puede perderlo el espectador si pretende sacar alguna conclusión de la historia que nos narra. Mejor dedicarse a mirar y ver sin buscar mayores conclusiones.




viernes, 18 de agosto de 2017

UNA SERIE DE CATASTRÓFICAS DESDICHAS DE LEMONY SNICKET

Violet (Emily Browning), Klaus (Liam Aiken) y Sunny (Kara y Shelby Hoffman) son los tres hermanos Baudelaire. Violet es una gran inventora y en muchas ocasiones, su imaginación desbordante, está maquinando nuevos inventos. Nadie mejor que su inteligente hermano Klaus para probarlos, Klaus es un empedernido lector y todo lo que lee, lo recuerda. La pequeña Sunny, muerde todo lo que está a su alcance y habla un lenguaje de bebé, cuyos sonidos, solamente sus hermanos pueden entender. Los tres viven una infancia feliz con sus padres, pero un día, esta idílica existencia se verá quebrada por un misterioso incendio que destruye la casa familiar, muriendo los padres en él. Los pequeños Baudelaire se ven huérfanos de repente.
El Sr. Poe (Timothy Spall), encargado del patrimonio Baudelaire, los confía a su "pariente más cercano", el desagradable conde Olaf (Jim Carrey), que sólo está interesado en el dinero que Violet heredará cuando cumpla 18 años. Pierde la custodia de los niños después de haber intentado sin éxito deshacerse de ellos en un accidente de tren.
Poe decide envíar a los Baudelaire a vivir con su tío, el Dr. Montgomery Montgomery (Billy Connolly), un herpetólogo alegremente excéntrico. Planifica un viaje con los niños al Perú, pero su estancia con el tío Monty se corta cuando Olaf aparece disfrazado como un hombre llamado Stephano, que asesina a Monty.


Aún recuerdo con agradable nostalgia, la lectura de los libros que sirven de base a esta película, escritos por Daniel Handler bajo el seudónimo de Lemony Snicket, e ilustrados por Brett Helquist, con una acertada traducción de Néstor Busquets. En una cuidada edición de LUMEN, sólo llegué a leer los cuatro primeros (la serie consta de trece), que son los que estaban en la estantería de mi hijo. Libros de literatura juvenil, rezan los catálogos, pero creo que son adecuados para los adultos y, desde luego, están escritos pensando que los niños no son tontos y que tienen suficiente inteligencia como para disfrutar de sus ingeniosos argumentos.
La película se basa en los tres primeros relatos y, en principio, pensaban hacer una segunda película, algo que nunca se llegó a realizar.


Brad Silberling llevó a la pantalla esta parte de la historia de los pequeños Baudelaire, creo que con bastante acierto, con unos maravillosos decorados y con unas interpretaciones dignas de alabanza. El histrionismo de Jim Carrey, si bien en algún instante se hace un poco pesado, le viene bien al personaje y los niños están encantadores todos ellos, incluso las mellizas que interpretan a Sunny. También intervienen en ella algunos actores muy conocidos, Meryl Streep (siempre estupenda), Billy Connolly, una brevísima aparición de Dustin Hoffman o la voz del narrador de Jude Law en la versión original.
La película logra captar el especial atractivo de la historia, que a mí me recuerda de lejos, algunos de los relatos de Dickens, con esos toques góticos y el particular humor negro que acompaña las desventuras de los muchachos, de las que salen con bien gracias a su inteligencia y, sobre todo a la solidaridad y el amor que preside su fraternal relación.
Película muy entretenida, divertida y bien realizada pero, si pueden, no se pierdan los libros, al menos alguno de ellos.




jueves, 17 de agosto de 2017

ZONA HOSTIL

A un convoy americano escoltado por la Legión española le estalla una mina al norte de Afganistán, y el inexperto Teniente Conte (Raúl Mérida) queda al mando de una dotación para proteger a los heridos hasta que los evacuen. La capitán Varela (Ariadna Gil), médico militar, acude al rescate en un helicóptero del Ejército Español, pero el terreno cede durante el aterrizaje y el helicóptero vuelca, dejando a los rescatadores atrapados junto a los legionarios en medio de la nada. El impulsivo Comandante Ledesma (Antonio Garrido) propone un arriesgado plan para rescatarlos a todos y, además, llevarse el aparato siniestrado.
La película dice estar basada en hechos reales y así es, en efecto, este es el relato resumido del comandante Francisco Antonio Barbancho Leal, publicado en el número 874 de la revista Ejército:
Dos helicópteros superpuma despegaron de la base de Herat en misión de rescate durante la noche del 3 de agosto de 2012. Uno de ellos, medicalizado, intenta aterrizar, mientras el otro permanece en vuelo, alerta para una posible intervención de cobertura.
El aterrizaje del HD.21-12 no salió bien. Tras dos intentos de posarse en el suelo, frustrados por la gran cantidad de polvo que levantaba (y que impedía ver bien el suelo sobre el que se iban a posar), al tercer intento el suelo cedió bajo la rueda trasera izquierda, el helicóptero se inclinó hacia babor y volcó de ese lado. Afortunadamente entre la tripulación del aparato no había heridos. A las 22:25 el otro Super Puma, que permanecía en vuelo, comunicó lo ocurrido a Herat. El comandante del helicóptero accidentado ordenó a su compañero, aún en vuelo, dirigirse a la base española de Qala-i-Naw, a 100 Km de allí, ante la falta de combustible.


Inmediatamente de tener noticia del accidente, el Ejército de Tierra español en Afganistán, comenzó a trabajar en una misión de rescate en dos fases: Una primera para rescatar a la tripulación y otra para, por medio de un Chinook (el helicóptero de transporte de mayor tamaño que tiene España), tratar de llevarse los 6.000 kilos del Superpuma accidentado hasta un lugar seguro. Mientras, dos Black Hawk estadounidenses aterrizaron en el lugar del incidente, evacuando a sus compatriotas.
A las 6:58, cuando los helicópteros españoles se aproximan a la zona, son conminados por tropas norteamericanas que están sobre el terreno, a no entrar allí, pues están siendo atacados por insurgentes. Dos helicópteros de ataque Mangusta AW-129 del Ejército italiano son enviados al lugar y, tras algún intento infructuoso, logran despejar la zona y poner en fuga a los insurgentes.
Los dos Chinook españoles llegan por fin a la zona, tienen el tiempo muy limitado: dispone de sólo 5 minutos para enganchar el HD.21-12 con una eslinga de 200 metros. La operación no es nada fácil pues se levanta mucho polvo, pero finalmente se consigue el objetivo y en unas condiciones extremas, la preciada carga es izada y llevada por el Chinook a Qala-i-Naw, con la escolta de uno de los Mangusta italianos. El otro permanece en el lugar del incidente para proteger al otro Chinook, que aterriza para recoger al personal y el equipo que ha desmontado del HD.21-12. El primer Chinook y el Super Puma rescatado junto a su escolta italiano llegan a Qala-i-Naw a las 12:37. Diez minutos después llega el segundo Chinook con su escolta.




Traigo a colación la historia real, porque el film se toma algunas licencias que, en primer lugar, en nada hacen desmerecer a la película en sí y, por otro lado, son más debidas al escaso presupuesto que a la voluntad de guionistas y realizador por ocultar o cambiar cosas, o enaltecer más de la cuenta la actuación de los españoles. Y es que se olvida por completo la actuación de americanos e italianos una vez producido el accidente. Los americanos transportaron a sus heridos y los italianos fueron los que dispersaron desde el aire a los insurgentes abriendo lo que en lenguaje militar se conoce como una ventana para que pudieran intervenir los Chinook del Ejército español. Pero con un casi ridículo presupuesto de 5 millones de euros, pretender que los americanos hubieran prestado helicópteros Apache o los italianos sus Mangusta, era pedir demasiado, así que el guión ha dejado todo el peso de la trama para los soldados españoles, pero insisto en que el resultado queda igual de bien.
Además, también cito esa historia, porque, por una vez (y espero que sirva de precedente), alguien ha sabido desarrollar un guión sobre un hecho real que lo estaba pidiendo a gritos.


El desierto de Almería, el emblemático entorno del spaghetti western, fue donde se rodó esta película que, en líneas generales, está bien hecha, técnicamente es bastante buena, con magníficos efectos especiales, buenos ángulos de filmación y estupendas escenas de combate. Los actores, bien elegidos y con interpretaciones creíbles, cualquier persona normal y corriente puede verse reflejada en estas mujeres y hombres sometidos a una situación límite y que se apoyan en el grupo para resolverla.
La tensión está bien mantenida a lo largo del film, pero todo ello sin estridencias, sin acudir al recurso de actos heroicos que tanto vemos en este tipo de films bélicos, todo es aparentemente sencillo dentro de la tremenda dificultad y el peligro, podríamos decir que muy humano y esa es una de las mayores virtudes del film.
La pena que te queda es que no haya más películas de este tipo en nuestra filmografía, uno ha de retrotraerse para encontrar algo parecido a Guerreros, de Daniel Calpasoro, aunque el trabajo de Adolfo Martínez es superior se mire por donde se mire. Aquí, como digo, no hay heroicidades, pero tampoco blandenguerías, se presenta a unos soldados muy profesionales, respetuosos con el protocolo de actuación, pero que cuando tienen que disparar y matar al ser atacados, no tienen mayores reparos.
La orden, disfrazada de consejo, que la capitán Varela dirige a la novata cabo Sánchez (Ingrid García Jonsson), que acude como sanitaria a su primera misión de guerra, es quizá un buen resumen de lo que quieren contar y cuentan con esta película: "Ten siempre a punto tu material. Aquí nunca ocurre nada hasta que ocurre"


Sobre la película, opinaba Arturo Pérez Reverte: "Zona hostil no es militarista ni antimilitarista. Cuenta cosas y las cuenta bien. Quien haya vivido la guerra la reconocerá en ella. Y reconforta ver banderas españolas llevadas con naturalidad, como identificación,sin que nadie las ondee ni tampoco escupa en ellas"
"Con más películas como Zona hostil, quizá España sería diferente, o quizá es como es porque no se hacen películas como esta".

Un buena película, muy entretenida, bien resuelta y con algunas secuencias y planos realmente buenos. Muy recomendable.




miércoles, 16 de agosto de 2017

EL MERCADER DE VENECIA

Venecia, 1596. Como en tantos otros lugares de Europa, corren tiempos de tremenda intolerancia con los judíos y la ciudad estado no es una excepción a pesar de su tradición liberal.
Bassanio (Joseph Fiennes) pide ayuda a su amigo Antonio (Jeremy Irons) para que le preste dinero y así poder conseguir la mano de la bella Porcia (Lynn Collins), pero Antonio ha invertido toda su fortuna en la carga de unos buques, con lo que carece de efectivo, por lo que decide pedir un préstamo de 3.000 ducados al prestamista judio Shylock (Al Pacino). Enojado por los insultos que le profiere Antonio, Shylock deja muy claras las condiciones que se deberán cumplir en caso de que aquél se demore en el pago del préstamo. Cuando los negocios de ultramar de Antonio se van al traste por culpa de una tormenta, Shylock se enfurece todavía más, pues su hija Jessica (Zuleikha Robinson) se ha fugado con el noble Lorenzo (Charlie Cox). Al no devolvérsele el préstamo, Shylock reclama ante el tribunal de Venecia, que se le resarza con una libra de carne del propio Antonio, tal cual establece el contrato que firmaron. Con desespero, Bassanio trata de evitar este destino reservado a su amigo, pero Shylock reclama la ejecución del trato, sin aceptar otro acuerdo que el cumplimiento de lo establecido en el contrato.


El guión se basa en la obra homónima de William Shakespeare. A primera vista puede resultar curioso que el genio de la literatura inglesa haya sido adaptado a la gran pantalla en muchas ocasiones y, sin embargo, esta sea la primera vez que se traslada a la misma "El mercader de Venecia".
Claro que si nos paramos a pensar en el mensaje de la obra, el asunto se nos vuelve menos extraño, pues su claro y cruel mensaje antisemita, sin duda hace que esta obra de Shakespeare, resulte poco adecuada, cuando no repulsiva a los ojos del espectador actual en lo que a su retrato del judío Shylock y, por extensión, a sus hermanos de raza y religión se refiere.


La versión sigue bastante fielmente el original, aunque despojado del aire cómico que el autor le confirió.
Vestuario muy cuidado, las interpretaciones desiguales, aunque sin duda, destaca el magnífico trabajo de Al Pacino.
Estoy seguro de que no es la mejor adaptación de esta obra, de hecho hay muchas representaciones teatrales que son bastante mejores que esta versión, pero siempre resulta agradable acercarse a un clásico de la talla de Shakespeare y descubrir ese lado oscuro que representa el odio a los judíos que se les profesaba en toda la Europa del momento y que aquí se quiere achacar a la Iglesia católica, cuando en la Inglaterra de entonces, también estaban en igual situación.




martes, 15 de agosto de 2017

LA LIBRERÍA DEL CALLEJÓN

Libro curioso que, como ya he comentado con otros en ocasiones anteriores, ha dejado en mí sensaciones contrapuestas, por un lado, como siempre, mi respeto por una persona que es capaz de escribir un libro que tiene interés y consigue publicarlo, como es el caso de Manuel Hurtado Marjalizo, por otro, he de confesar que se me ha hecho pesado.
El libro narra la historia de un pintor, Adrián Fadrique, que en los años 30 sufre una especie de desdoblamiento de personalidad, y que, durante el frustado alzamiento militar en Madrid, es víctima de una brutal agresión por los rebeldes que le hace perder la memoria de unos cuantos años de su vida. Cuando la Guerra se da por perdida, Fadrique, que ha estado trabajando como restaurador en el Museo del Prado, huye a Francia y tras un año de exilio regresa a Madrid en busca de su pasado.
Al tiempo, hay una historia paralela que tiene que ver con un cuadro que pintó Fadrique y es comprado en una subasta de Sotheby’s por el Museo Modernista de Madrid, pero que traerá muchos problemas al director del mismo que ha sido quien lo adquirió, ya que tanto unos supuestos continuadores de la siniestra labor de la Ahnenerbe alemana, como el Mossad israelí están interesados en hacerse con el cuadro a cualquier precio porque esconde un secreto de suma importancia.
La novela está ambientada en el Madrid de la posguerra en lo que respecta a la historia de Fadrique, una ciudad plagada de espías extranjeros que conspiran para que el Régimen entre en la guerra o se mantenga neutral, según los intereses de cada cual, retrata las penurias de la época que tiene sumida a la población en el hambre y las dificultades económicas y de abastecimiento.
Mezcla situaciones y personajes reales, con otros fruto de la imaginación de autor, así junto a las zonas míseras de Madrid y a la abandonada librería que da título al libro, visitaremos el café Pombo o la sala de fiestas Pasapoga y al lado de los personajes creados para la novela, desfilan por ella Serrano Súñer, el general Gómez-Jordana, el ministro Valentín Galarza, el empresario del wolframio Johannes Bernhardt, o los embajadores Eberhard von Stohrer(Alemania), Georges Renom de la Baume (Francia) o Samuel Hoare (Reino Unido) y, sobre todo la persona que va a extorsionar a Fadrique, Hans Lazar, el agregado de prensa de la embajada alemana, un tipo peculiar, cuya historia es poco conocida actualmente, pero que tuvo mucho poder en la España de los primeros años cuarenta. Lazar es un personaje realmente fascinante, porque hay constancia de que era el hombre más influyente y más poderoso de la colonia alemana en Madrid. En aquella etapa de carencias tremendas, durante la que no había prácticamente comida y las cartillas de racionamiento estaban a la orden del día, Lazar daba fabulosas fiestas en su casa de Madrid, un fastuoso palacio de la Castellana que era propiedad de la familia Hohenlohe. Estaba casado con una condesa rumana, la baronesa de Petrino, y con los bienes y el dinero que manejaban las 350 empresas alemanas que había en España consiguió comprar las voluntades de periodistas muy influyentes de la época.
Por todo ello, no es de extrañar que Lazar fuera un personaje realmente odiado por los Aliados. Samuel Hoare, el embajador británico por aquella época, lo catalogaba como una persona repulsiva cuando escribió sus memorias, poco después de la Segunda Guerra Mundial, aunque al tiempo señalaba que era la persona más influyente y más poderosa del Madrid de aquella época puesto que conseguía colocar las ideas de Hitler en la mayoría de los periódicos españoles. Y si bien los Aliados intentaban lo mismo, nunca tuvieron ni parecido éxito. La verdad es que Lazar era un hombre muy curioso del que se sabía muy poco. Tenía una gran afición por las obras de arte, con las que mercadeaba en la capital de España, y mantenía unas excelentes relaciones con la Iglesia. No en vano, solía proponer a numerosos párrocos repartidos por toda la geografía española el tener su propia parroquia gratis y, en definitiva, transmitir las ideas a sus feligreses gratuitamente. Yo les montó su hoja parroquial, su propaganda eclesiástica, con dinero de las empresas alemanas en España, les decía, y los curas aceptaban pensando que era una buena oportunidad para trasladar sus ideas a los fieles. Sin embargo, en aquellas hojas parroquiales, más de 250, Lazar conseguía incluir la propaganda a favor de Hitler y de esta forma influir en la sociedad española.
La verdad es que la historia que monta Hurtado Marjalizo es muy atractiva, pero se pierde en explicaciones prolijas, repeticiones y, en muchas ocasiones, situaciones muy, pero que muy poco creíbles, como si le faltara imaginación para crear una trama realmente convincente.
Quizá a lectores que estén un poco perdidos en la reciente historia de España, les entretenga descubrir ciertas cosas de la época, a otros nada nuevo les aportará en este aspecto.
La parte de la historia que se refiere a Fadrique, no está mal, aún con todas sus carencias, pero la ambientada en la época actual queda bastante increíble desde su propio inicio, que no hay quien se lo trague y con muchas de las situaciones que propone, todos sabemos como se las gasta el Mossad y, sin embargo, aquí parecen principiantes. Además tiene un tufillo a Código da Vinci que echa para atrás.
En fin, luces y sombras y, sobre todo, demasiado larga para lo que cuenta.



lunes, 14 de agosto de 2017

YO PUTA (WHORE)

Rebecca Smith (Denise Richards), una atractiva estudiante universitaria, prepara su doctorado en antropología, para lo cual intenta escribir un libro sobre la prostitución, viéndose arrastrada al circulo mas exclusivo de ese mundo. La encargada de guiarla entre prostitutas y proxenetas es Adriana (Daryl Hannah), vecina del mismo portal, una actriz venida a menos que utiliza sus encantos para seducir a amantes ricos. Entre sus clientes está Pierre (Joaquim de Almeida), un atractivo y morboso "voyeur" que intentará seducir a Rebecca.
La película, dirigida por María Lidón, toma como base el best seller de la escritora uruguaya Isabel Pisano en el que entrevista a unos cuantos personajes que se mueven alrededor de este mundo de la prostitución, personas de varias nacionalidades, algunas conectadas con el ambiente de la pornografía, mujeres (y hombres también), que han llegado a vivir de su cuerpo de diversas maneras, desde la prostituta clásica que se gana la vida en la calle o en tugurios más o menos presentables, hasta aquellas otras que lo hacen porque su nivel de vida necesita complementos salariales que, de llevar un tren más discreto no necesitarían, pasando por aquellas que lo hacen sin motivo aparente, puede que por morbo o para aumentar su autoestima al verse deseadas por hombres que están dispuestos a pagar por disfrutar de su compañía y de su cuerpo.


La película pierde buena parte de la profundidad que tiene el libro, está más pendiente de lo que podríamos llamar la parte estética y se olvida de ahondar en la denuncia que queda enunciada y en buena medida en segundo plano.
Las imágenes del film están concebidas a base de planos clásicos en este tipo de películas que incluyen entrevistas, con primeros planos del entrevistado, utilizando " imágenes en "croma" como fondo y, de vez en cuando, juagando con incursiones vanguardistas que no siempre vienen a cuento.
Un film que utiliza el morbo para atraer al espectador y que se queda a medio camino entre el documental y la película, sin decantarse por ninguno y sin saber conjugar ambos. Al final, ni lo uno, ni lo otro.