lunes, 30 de noviembre de 2020

THE TRIP

 


El prestigioso periódico británico The Observer, ha contratado a un actor llamado Steven (Steve Coogan) para hacer una ruta gastronómica por el norte de Inglaterra. Pero no todo sale bien: su novia – que le iba a acompañar en la aventura – le deja antes de partir, y no tiene más remedio que pedir a su estrafalario amigo Rob  (Rob Brydon) que le acompañe.


Hay quien se aburrió miserablemente con este film del que encontraréis por ahí críticas (de aficionados, no me refiero a las de los especialistas) que la arrastran por los suelos. No es mi caso, me ha divertido y me ha llamado la atención el planteamiento. 
En principio fue concebida como una serie producida por la BBC; a continuación, de los seis capítulos programados, pasó a tener sólo tres y, al final, se convirtió en una película. 
El planteamiento es sencillo, dos amigos (pero no muy amigos), actores conocidos (pero no grandes estrellas) en su país, inician un viaje cuyo objeto principal es visitar restaurantes para escribir sobre sus experiencias gastronómicas en un periódico de gran tirada. Es la excusa, en el film apenas se habla de comida y un poco de los paisajes que atraviesan, para convertirse básicamente en una historia sobre los anhelos, ambiciones y frustraciones de dos personas en cierto modo antagónicas: Rob es bastante feliz en su vida, con su esposa, su bebé y la modesta casa en que vive; Steve, aparentemente con más caché (eso es lo que se desprende de la lectura entre líneas, pues tampoco se dice claramente), con éxito entre las mujeres (cada día del viaje se liga a una chica y se la lleva a la cama) y ofertas de trabajo bastante interesantes, incluso a largo plazo, con un hermoso apartamento en la ciudad, que tiene espléndidas vistas y está decorado con gusto y lujo, sin embargo se ve frustrado y solo, sin nadie que acompañe su vida de persona vacía ahogada en su propia vanidad. 
La película son, en gran medida, los diálogos entre estos dos personajes, con momentos brillantes y divertidos (no de risas o carcajadas) y un trasfondo colateral de cierta parodia a los restaurantes y las comidas de diseño.


Es cierto que, vista en España y por un español, el film pierde algo de su encanto, pues hay una parte importante en que los actores imitan las voces de personajes y actores (Roger Moore, Michael Caine...) y claro, si aquí estamos acostumbrados a ver estas pelis dobladas, no apreciamos esas imitaciones, a no ser que estés dispuesto a tragarte de una tacada los films de estos y otros actores a los que se parodia, en versión original, y son unos cuantos además de los citados (Woody Allen, Connery, Pacino y unos cuantos más). 
Por otro lado y, además de esto, las referencias cinematográficas son constantes (incluso hay un cameo de Ben Stiller) y también las que se hacen a dos pilares de la literatura romántica inglesa, Wordsworth y Coleridge, de los que declaman pasajes enteros. Un guiño que se entiende más desde la cultura británica que desde la nuestra, pues ambos cantaron a la región que nuestros protagonistas atraviesan en su viaje. 
La película es divertida, pero quizá difícil de sacarle su chispa sin conocer con cierta profundidad la cultura británica. Es un humor cotidiano, que aprovecha situaciones cercanas y con el que, si logras conectar, pasas un rato muy divertido. Una propuesta diferente, incluso arriesgada de Michael Winterbottom, de la que opino sale airoso.




viernes, 27 de noviembre de 2020

WITHNAIL Y YO

 


Londres, 1969. Dos actores en paro, Withnail (Richard E. Grant) y Marwood (Paul McGann), hartos de la humedad, el frío, montones de platos sin fregar, traficantes de drogas pirados e irlandeses psicóticos, deciden dejar su sórdido piso de Camden Town para pasar unas vacaciones idílicas en una casa de campo, por cortesía de Monty (Richard Griffiths), el tío de Withnail. Pero cuando llegan allí, llueve sin parar, no hay comida y sus habilidades básicas de supervivencia resultan algo limitadas. Las cosas no mejoran con la llegada del tío Monty, que muestra un incómodo interés hacia Marwood.


Curiosa película fuera de cualquiera de los cánones habituales, convertida en film de culto en el Reino Unido, prácticamente desde su estreno. 
Una pareja de decadentes actores en paro centran el discurso del film en el que los momentos cómicos vienen casi siempre de la mano de los secundarios, pero también de esta pareja de bohemios que lo poco de que disponen se lo gastan en vicios, sobre todo, drogas y alcohol a mansalva, huyendo del estereotipo que se nos presenta normalmente de gente marginal y, en cierto modo, despreciable, esta parejita parecen salidos de la clase media cultivada, pero se muestran totalmente ineptos para todo lo que no sea deambular por ese mundo del arte y la cultura, en el que, por lo que se ve, tampoco encuentran salida a sus propósitos. 
Dice su director y guionista, Bruce Robinson, que muchas de las cosas que se cuentan forman parte de su propia experiencia en la época en que aspiraba a ser actor y, de hecho, algunas de las frases que se oyen al tío Monty, reproducen las que le dirigía a él mismo el director italiano Franco Zeffirelli durante el rodaje de Romeo y Julieta en el que no paró de insinuarse (y algo más), como hace Monty con Marwood.


No vayan esperando carcajadas, quizá ni siquiera sonrisas, pues su humor es muy particular y nada estridente, hasta el extremo de que mucha gente queda decepcionada cuando la ve, esperando que sea una comedia al uso, cuando es más una historia de decadencia y redención. 
Una anécdota: La proyección de prueba con público, pareció ser un desastre total, el público se sentó en la sala con cara seria y no sonrieron ni una sola vez. Cuando concluyó la proyección, el director y guionista Bruce Robinson, estaba totalmente angustiado, hasta que descubrió que la audiencia estaba compuesta en su totalidad por turistas alemanes, que se alojaban en un hotel cercano y que no hablaban inglés.




jueves, 26 de noviembre de 2020

LA ÚLTIMA SEDUCCIÓN

 


La seductora directora de telemarketing Bridget Gregory (Linda Fiorentino) está casada con el Dr. Clay Gregory (Bill Pullman), que acaba de vender cocaína destinada a uso médico a unos traficantes de droga. Clay consigue 700.000$ que ella le roba, huyendo a la pequeña localidad de Beston, en Buffalo. Allí tiene una aventura nocturna con uno de sus habitantes, Mike Swale (Peter Berg). A la mañana siguiente solicita un puesto de gerente en una compañía de seguros utilizando el nombre supuesto de Wendy Kroy y descubre que Mike trabaja en la misma compañía. El ingenuo Mike acaba de dejar a su esposa Trish (Serena), por razones que desconocemos y se enamora perdidamente de la manipuladora Wendy, que ve en el hombre el instrumento adecuado para deshacerse definitivamente de Clay, para lo que trama un sofisticado plan.


Aclamado Film noir que gira alrededor de esta femme fatale, una mujer elegante, hermosa y peligrosa, una maestra de la manipulación emocional y sexual. La pasión, la codicia y la venganza forjan un triángulo desesperado mientras Bridget controla eventos que solo pueden tener un resultado trágico.


Con un magnífico guión de Steve Barancik, este thriller erótico y elegante, se convierte en un relato atemporal, en el que la mujer cobra un papel de protagonismo absoluto. Inteligente, manipuladora y toda una bomba sexual que sabe aprovechar al extremo sus armas de mujer para cumplir sus objetivos sin importarle las víctimas que queden en el camino. Un personaje amoral alrededor del cual los hombres giran como títeres en sus manos.
Linda Fiorentino desempeña con solvencia el papel de su vida, por el que estuvo nominada a un montón de premios, de los que consiguió unos cuantos y aunque fue promocionada para ser incluída entre las candidatas al Oscar, ni ella, ni la película pudieron ser nominadas al haber sido estrenada en la televisión por cable.




miércoles, 25 de noviembre de 2020

ARIZONA BABY


Edwina "Ed" Hucket (Holly Hunter), es una mujer policía que se enamora del delincuente habitual H.I. McDunnough (Nicolas Cage), con el que acaba casándose, para descubrir que no pueden tener hijos, algo que anhela fervientemente. Tras ser rechazados por todas las agencias de adopción a que recurren, deciden secuestrar a uno de los bebés quintillizos del magnate de los muebles Nathan Arizona (Trey Wilson). El matrimonio intenta mantener en secreto su delito, pero amigos, antiguos compañeros de celda y un salvaje cazarrecompensas, buscan a Nathan Jr. para obtener sus propios beneficios.


Colorida y poco convencional comedia plagada de payasadas, con situaciones disparatadas y cómicas alrededor de un bebé tan indefenso como adorable.


Joel y Ethan Coen se adentran en el mundo de la comedia disparatada con esta película que en sus excesos contiene su virtud. Diálogos cargados de humor y una puesta en escena muy llamativa. Con muchos momentos de acción que la dotan de un ritmo vivo y siempre disparatada y caricaturesca, consigue un producto digno dentro de lo excesivo de su planteamiento con unas críticas subyacentes, que pueden quedar obviadas por su envoltorio. Muy entretenida si no eres demasiado exigente y te adaptas a sus planteamientos.


Una anécdota: Los quintillizos Arizona, fueron interpretados hasta por quince bebés, uno de los cuales fue "despedido" durante la producción cuando aprendió a caminar. La madre de este niño llegó a ponerle los zapatos al revés para evitar que caminara.
Y una recomendación: Si son de los que prefieren ver las películas dobladas, al menos tómense un momento para ver en versión original las primeras secuencias, de verdad que no es lo mismo oír la voz de Holly Hunter ordenando a Nicolas Cage que se vuelva a la izquierda que hacerlo en la voz de quien la dobla, pierde gran parte de la comicidad.


 

martes, 24 de noviembre de 2020

EL CARÁCTER DE JOHN FORD

El hombre que dirigió casi 150 películas, muchas de ellas obras maestras, por lo que es considerado por muchos el mejor director de cine de la historia y que abarcó con ellas todo tipo de temas, comedias, dramas, de guerra, históricas, sociales, y por supuesto, westerns con personajes inolvidables, pasó a la Historia por todo ello, pero también por su peculiar carácter. Vamos a referir aquí una anécdota que nos acerca algo a la singular forma de ser de este tipo que una vez, dijo aquello de: “Me llamo John Ford y hago películas del oeste.”
Un día, durante el periodo de la Depresión, un viejo y decrépito sureño, que había trabajado como actor en la época de Ford en la Universal, se acercó al director en los aledaños de su despacho. Aquel hombre era digno de lástima. Su mujer necesitaba desesperadamente someterse a una operación, pero el hospital no la admitía sin un depósito de 200 dólares y el matrimonio no tenía un centavo. A medida que el anciano, presa de los nervios, desgranaba su historia, la abarrotada sala en que se desarrollaba la escena, fue quedando en silencio. Ford, que lo observaba con ojos de terror, iba retrocediendo. Entonces, de repente, se abalanzó sobre el actor y le dio un golpe que lo envió a la otra punta de la estancia y le hizo caer al suelo. "¿Cómo te atreves a presentarte aquí de esa manera?", gritó. "¿Quién crees que eres para hablarme de esta forma?", y, acto seguido, se dirigió a grandes zancadas hacia su oficina.
La sala hervía de indignación; el anciano se arrastraba, tembloroso, detrás de sus pies. El actor Frank Baker, que había asistido a esta desagradable escena, abandonó la estancia hecho una furia. Sin embargo, afuera, se ocultó detrás de un arbusto cuando vio a Fred Totman, el mager de Ford, salir por la puerta, darle al actor un cheque de 1.000 dólares e indicarle al chófer de Ford que lo llevara a su casa. Allí aguardaba una ambulancia. Se trajo a un especialista de San Francisco para llevar a cabo la operación. Algún tiempo después, Ford compró una casa para la pareja y les pasó una pensión durante el resto de su vida.
"He tratado de comprender a Jack (John Ford hacía comenzado su carrera artística con el nombre de Jack Ford y así le seguían llamando algunos de los más cercanos) desde el día en que nació, pero nunca he podido", exclamó su hermano Francis Ford cuando oyó la anécdota de Baker. "La clave está en que, si aquel actor hubiera seguido hablando, la gente se hubiera dado cuenta de que Jack es un blandengue. No hubiera soportado escuchar toda la historia sin venirse abajo. Ha creado toda esa leyenda sobre su dureza para ocultar su ternura."



lunes, 23 de noviembre de 2020

ENTRE PILLOS ANDA EL JUEGO

 


Louis Winthorpe (Dan Aykroyd) es un profesional que trabaja para la firma de corretaje de materias primas Duke & Duke, propiedad de los hermanos Mortimer (Don Ameche) y Randolph Duke (Tom Degidon). Ambos hermanos discuten sobre los asuntos más triviales, entre ellos si es el entorno o la herencia de una persona lo que determina lo bien o mal que les irá en la vida. Para uno es cuestión de genética, para el otro es cuestión de educación. Para corroborar sus teorías hacen una apuesta para lo cual deciden cambiar los destinos de dos personas socialmente antagónicas. La ocasión se les presenta cuando Winthorpe tropieza en la calle con Billy Ray Valentine (Eddie Murphy), un estafador callejero, y se empeña en que ha tratado de robarle el maletín, haciendo que sea arrestado. Al ver cuán diferentes son los dos hombres, los hermanos deciden llevar a la práctica su prueba y ver lo que sucedería si Winthorpe pierde su trabajo, su hogar y es rechazado por todos los que conoce y si Valentine recibe el trabajo de Winthorpe. Entonces hacen arrestar a Winthorpe bajo la falsa acusación de robo y colocarlo en una posición comprometedora frente a su novia, además de desprestigiarlo en el trabajo y entre sus amigos. Así que se ve obligado a confiar en Ophelia (Jamie Lee Curtis) la prostituta que fue contratada para arruinarle la vida.


Comedia dirigida por John Landis, cuyo relato se inspira en la novela de Mark Twain El Príncipe y el mendigo, ambientada en esta ocasión en los ambientes financieros y de los altos negocios bursátiles. 
El film se abre con unas escenas que acompañan a los títulos de crédito, mucho más pensadas y elaboradas de lo que aparentemente pudiera pensarse. Son tomas de la Filadelfia de principios de los 80 en que se mezclan imágenes de estatuas y edificios emblemáticos de la ciudad, con otras en las que aparece la gente corriente: mendigos, trabajadores, pequeños comerciantes, así como algunas del metro, la salida de autobuses de la estación e incluso de una oficina de empleo. Todo ello a los exuberantes acordes de la Obertura de Las bodas de Fígaro, de Mozart. ¿Por qué Mozart? Resulta que no es una elección ociosa, Las Bodas de Fígaro, tiene que ver con la lucha de clases entre amos y sirvientes.


La película tiene tramos muy buenos, no solo entretenidos y divertidos, que lo son, sino también con diálogos y escenas de excelente calidad, junto a algún otro, sobre todo al final, que decae algo. Buenas actuaciones, en general, sobresaliendo los veteranos Don Ameche y Tom Degidon y la comicidad de un casi novel Eddie Murphy en uno de sus mejores papeles.
Una película muy divertida con una crítica al llamado capitalismo salvaje y algo que quizá llama menos la atención, pero contiene una explicación muy sencilla, para ser entendida por quienes no saben nada del asunto, de cómo funcionan los mercados financieros de futuros.


viernes, 20 de noviembre de 2020

GREGORY'S GIRL

 


Gregory (John Gordon Sinclair) y sus compañeros de escuela, están en esa edad en que empiezan a descubrir a las chicas. Los anhelos afectivos de Gregory se dirigen a Dorothy (Dee Hepburn), una chica que juega en el equipo masculino de fútbol, talentosa delantera, cuya entrada en el equipo ha relegado a Gregory al puesto de portero. El muchacho intenta insinuarse lo más posible, pero sin atreverse siquiera a decirle que le gusta. La única persona de su confianza que le ofrece consejos constructivos, es su hermana menor Madeline (Allison Forster). 
Cuando finalmente se atreve a invitar a Dorothy, el resultado de la cita no es exactamente el que esperaba.


Rodada con escaso presupuesto, la mayoría de sus actores (excepto la protagonista femenina), eran aficionados y la verdad es que lo hacen bastante bien.


Lo mejor del film es cómo retrata la torpeza del desgarbado Gregory, que resulta tremendamente simpático y natural. Tiene más cosas curiosas, como el retrato que hace de los avances sociales en cuanto a la paulatina desaparición del tradicional reparto de roles por géneros, así vemos a uno de los amigos de Gregory que es el rey de la cocina, tanto en las clases de esta materia (las chicas van a preguntarle cómo se preparan los platos), como en sus constantes ensayos de repostería con los que hace pequeños negocios; por contra, Dorothy es, con holgura, la más desenvuelta del equipo de fútbol, mucho más dotada, tanto en el aspecto físico, como técnico, que el resto de sus compañeros; otro detalle es el de la chica con la que está el protagonista tras su frustrado encuentro con Dorothy, que es ella la que le acompaña a su casa al final de la cita y no él a ella.
Las chicas hablan entre ellas de los asuntos románticos, igual que Gregory lo hace con sus amigos, elaborando cada grupo sus respectivas estrategias, pero se ve que las muchachas, son bastante más espabiladas.


En su sencillez y naturalidad, encuentra el film el caldo perfecto para el desarrollo de las divertidas escenas que van salpicando la película: Las conversaciones de Gregory con su hermana de 10 años y cómo esta le ayuda y aconseja en su empeño de conquista (hay algunos momentos y frases, realmente geniales); la escena en que Dorothy marca un gol y todos los chicos, adversarios incluidos, van a felicitarla, besándola y achuchándola... 
Esta visto que la escasez de medios y la ausencia de grandes figuras, no son obstáculo para conseguir trabajos de mérito y además, el film resulta muy divertido.