viernes, 23 de septiembre de 2016

COMO SER MUJER Y NO MORIR EN EL INTENTO

Carmen (Carmen Maura), una mujer independiente que lucha por ser ella misma a pesar de las innumerables trampas que le tiende su propia condición femenina: hijos que reclaman atención, un marido que anda a sus asuntos, el perro que hay que pasear, jefes incompetentes que es preciso aguantar, ligues inesperados que hay que quitarse de encima, endemoniadas instrucciones de cremas de belleza que hay que descifrar... En fin, la permanente carrera de obstáculos que cualquier mujer tiene que salvar sin morir en el intento.
El film adapta el libro del mismo título de Carmen Rico-Godoy, que es también la autora del guión.
Al final la película se convierte en una comedia que hace sonreír porque las cosas cotidianas son así, cuando las vemos reflejadas en una pantalla nos provocan la sonrisa porque vemos lo tontorrones que somos a veces y cómo nos repetimos en nuestras vidas a pesar de lo singulares que nos creemos, pero ahí se queda, en una serie de clichés poco o mal desarrollados, caricaturas que acaban resultando pesadas por lo manidas y el tratamiento poco original que se les da.
Cuenta con una banda sonora de Antonio García de Diego, Pancho Varona y Mariano Díaz, que tiene una canción que interpreta Sole Giménez acompañando los créditos del inicio, que me ha gustado especialmente.
La actuación de Carmen Maura es lo mejor de un film del que esperaba algo más, Ana Belén, en su única incursión en la realización decepciona, uno cree que va encontrar otra cosa tratando el tema que trata y sabiendo cómo piensa ella, pero creo que perece en el intento.




jueves, 22 de septiembre de 2016

EL ÚLTIMO CATÓN

Desde el archivo secreto de la ciudad del Vaticano, donde trabaja, la hermana Ottavia Salina, paleógrafa de prestigio internacional, se enfrenta a un extraño enigma: descifrar los tatuajes aparecidos en el cadáver de un etíope. Con la ayuda de Kaspar Glauser-Röist un capitán de la guardia suiza encargado de los trabajos sucios del Vaticano y de Farag Boswell, un arqueólogo de Alejandría, Ottavia tendrá que descubrir quién está detrás del robo, en las iglesias de todo el mundo, de las reliquias de la Vera Cruz, la Cruz de Cristo. Siete pruebas basadas en el purgatorio de La Divina Comedia de Dante Alighieri tienen las llaves para abrir las puertas. La expiación de los siete pecados capitales se realizará en las siete ciudades que ostentan la fama de practicarlos: Roma por su soberbia, Rávena por su envidia, Jerusalén por su ira, Atenas por su pereza, Constantinopla por su avaricia, Alejandría por su gula y Antioquía por su lujuria.
La línea entre realidad y ficción se difumina en la novela de Matilde Asensi, hasta el punto que en el prólogo de una reedición reciente, que es la que yo he manejado, la autora aclara que los staurofilakes no existen y la hermandad es un invento de ella, pues muchos lectores le han preguntado al respecto.
Vastísimo trabajo de documentación el de la escritora alicantina que en ocasiones abruma con los datos que va desparramando por la novela. Es cierto que en algunos tramos recurre a algunos trucos narrativos que resultan algo forzados, pero en general logra un trabajo ágil que atrapa al lector sumergiéndole en el interés por cómo se van resolviendo cada una de las pruebas a las que se ven sometidos los protagonistas.
El hilo argumental es bastante directo, sin desviarse más que lo justo en las tramas paralelas a las que no dedica demasiadas líneas, sino que más bien le sirven para perfilar la personalidad de los tres personajes centrales.
Es inevitable que quien los haya leído, recuerde, por ejemplo, los libros de Dan Brown, pero hay que señalar que El último Catón es anterior a la obra más conocida del norteamericano, "El código Da Vinci" y muy anterior a "Inferno" que también tiene a la Divina Comedia como eje.
No es, ni mucho menos, a mi juicio, una novela redonda, pero es una buena novela. Asensi ha conseguido vender más de tres millones de ejemplares de este libro, lo que la sitúa en el exclusivo club de escritores españoles autores de best sellers, algo que, por otra parte, despierta no pocas envidias que se dejan traslucir en alguna de las críticas que ha debido soportar.



miércoles, 21 de septiembre de 2016

BELTENEBROS

Darman (Terence Stamp) es un antiguo capitán del ejército republicano que vive su exilio en Inglaterra dedicado a restaurar libros antiguos y que es llamado por sus superiores de la organización comunista a la que pertenece para que vuelva a España para ejecutar a un traidor que está delatando a todos los miembros de la organización y facilitando su captura por la policía franquista, alguien a quien no conoce. Eso obliga a Darman a sumergirse en los tenebrosos abismos de una clandestinidad poblada de agentes dobles, traidores, entusiastas del régimen, supervivientes, activistas escondidos y guerrilleros urbanos, y en la que encuentra a Rebeca (Patsy Kensit), una cantante de sala de fiestas imitadora de Rita Hayworth en Gilda, que es la viva imagen de un antiguo amor, una mujer que intenta disuadirle del cumplimiento de su misión y a la vez un sueño recurrente que le persigue y le hace cuestionarse la utilidad de su encargo.
El film adapta a la pantalla el libro del mismo título del escritor Antonio Muñoz Molina, con reflexiones alrededor de este mundo oscuro de la lucha clandestina, en el que se mueven hombres mitad profesionales, mitad idealistas.
El film, que en general se ciñe al original, recoge muy bien el ambiente tenebroso que describe la novela de Muñoz Molina, con una lograda ambientación que recuerda a las películas clásicas del cine negro, con una logradísima fotografía de Javier Aguirresarobe e interpretaciones correctas.
La narración se estructura en dos planos que se van alternando, uno corresponde al momento presente (años 60) y otro a 1946, en el que, mediante flashbacks, el protagonista revive otra misión que le llevó a Madrid años atrás y en la que mató a un activista a quien los dirigentes del exterior creían un delator, pero que era inocente.


Pienso que el film, a pesar de sus virtudes, no logra hacer que la historia nos acabe de enganchar, en parte porque uno de los recursos de la novela es mantener la intriga del delator al que ha ido a liquidar Darman y a media película, el espectador ya ha identificado que el comisario Ugarte y Valdivia (José Luis Gómez) son la misma persona, lo que supone una pista determinante.
A pesar de que está bien narrada, algunos de los pasajes resultan poco creíbles y el final es bastante patético en cuanto a planificación, obligando a sobreactuar a José Luis Gómez..
Mucho mejor en el aspecto técnico, en el que Pilar Miró se luce, incluso con escenas que no aportan nada a la historia, como el bolero con aires de tango que bailan los protagonistas a media película, con un picado impactante y efectista, pero el film tiene muchos más de estos recursos, que están muy bien logrados, desde el travelling que acompaña a los títulos de crédito del arranque que va recorriendo el tren, hasta los picados y contrapicados, sobre todo los de las escaleras.
Un film correcto que no logra sacar todo el partido que tiene la historia.




martes, 20 de septiembre de 2016

AMÉRICA PARA LOS AMERICANOS

Aquella célebre frase que da título a la entrada, que es el santo y seña de la llamada Doctrina Monroe y que en el fondo quería decir (y así lo ha demostrado la Historia) "América para los norteamericanos", si tuvo un representante paradigmático fue William Walker, el último filibustero, un tipo nacido en 1824 en Nashville (Tennessee), que había viajado a Europa con el fin de estudiar medicina, para muchos un defensor del destino manifiesto de los EE.UU., la idea de que el país debía expandirse por todo el continente. En 1853 intentó invadir Baja California y Sonora con el fin de separar la región de México y fortalecer la posición estratégica de los estados esclavistas. Tras el fracaso de su intento, por el que fue juzgado por violar las leyes de neutralidad y absuelto por un jurado complaciente, Walker encontró un nuevo objetivo en Nicaragua, desde donde la facción liberal solicitó su ayuda en el transcurso de la guerra civil que vivía el país entre estos y los conservadores. A Walker le interesó Nicaragua porque su territorio constituía una de las rutas de tránsito entre California y el resto de los Estados Unidos, ya que antes de la construcción del ferrocarril transcontinental y del Canal de Panamá, dos rutas atravesaban el istmo, una a través de Panamá y la otra por Nicaragua (desde Nueva York se viajaba al puerto nicaragüense de San Juan del Norte para luego cruzar el Río San Juan, el lago de Nicaragua y el istmo por San Jorge y se navegaba por el Océano Pacífico hasta San Francisco).
A Walker lo encontramos el 8 de noviembre de 1855, dando la orden de que un pelotón fusilara al General y político conservador Ponciano Corral en la plaza central de la ciudad nicaragüense de Granada. Por supuesto, Walker no se marchó una vez conseguidos los objetivos por los que había sido llamado con sus tropas mercenarias, sino que decidió tomar el poder, consiguiendo el reconocimiento diplomático norteamericano, pero las protestas de España, Francia y países americanos como Brasil, Chile y Perú hicieron que el presidente Franklin Pierce no tuviese más remedio que desaprobar sus acciones. Declaró el inglés idioma oficial de Nicaragua y restableció la esclavitud, con la idea de incorporar Nicaragua a su país natal como un estado esclavista más, y así ayudar a alterar el equilibrio interno de Estados Unidos en favor de los estados confederados.
Sus intenciones no dejan lugar a dudas en una de sus cartas escritas en 1857: "El restablecimiento de la esclavitud del negro constituye el medio más rápido y eficiente para que pueda establecerse permanentemente la raza blanca en Centroamérica (...) ".
Sin embargo Walker se buscó dos enemigos peligrosos y muy poderosos: Inglaterra y Cornelius Vanderbilt.
Los ingleses, por un lado, vieron con recelo el sueño de Walker de construír un canal que uniera el Pacífico con el Atlántico, en el que ellos no tendrían participación. En cuanto a Vanderbilt, Walker expropió los bienes de la Accessory Transit Company, propiedad de Vanderbilt y que durante la Fiebre del Oro de California en 1849, ofreció transporte por medio de la ruta nicaragüense de la que hemos hablado, hacia California, eliminando 960 kilómetros del recorrido y un 50% sobre el costo de un viaje a través del Istmo de Panamá.
Vanderbilt puso el dinero y los ingleses las tropas y Walker tuvo que salir por pies de Nicaragua, pero no se resignaba a haber sido vencido por una gentes a las que consideraba inferiores y en 1860 desembarcó en Honduras, decidido a reconquistar el poder, pero la aventura estaba mal planeada. Tuvo que enfrentar deserciones de sus compañeros de iniquidades, y se terminó rindiendo a la Royal Navy.
Si Walker se hubiera presentado como ciudadano norteamericano quizás le hubieran protegido, pero se declaró presidente depuesto de Nicaragua en guerra por recuperar lo que le pertenecía, y entonces los británicos lo entregaron a las autoridades hondureñas. Una corte marcial le condenó a morir frente a un pelotón de fusilamiento.



lunes, 19 de septiembre de 2016

MISERY

Un escritor llamado Paul Sheldon (James Caan) lleva años malgastando su talento con unas románticas historias, de gran éxito comercial, cuya protagonista es una mujer llamada Misery. Decidido a acabar con esta situación, mata al personaje y se refugia en las montañas de Colorado para escribir una novela seria.
Terminado su trabajo, emprende el regreso a pesar de que las condiciones meteorológicas son adversas, con un temporal de nieve que ha cubierto por completo la carretera de montaña por la que transita, debido a lo cual, Paul pierde el control de su coche y sufre un grave accidente.
Annie Wilkes (Kathy Bates), una brusca e impetuosa mujer, gran admiradora suya, lo rescata, se lo lleva a su casa y lo cuida con esmero. Obsesionada con el personaje de Misery, retiene a Sheldon para obligarle a escribir una nueva historia en la que resucite al personaje.
Annie es una antigua enfermera, involucrada en varias muertes misteriosas ocurridas en diversos hospitales. Esta mujer es capaz de los mayores horrores, y el escritor, con las piernas rotas y entre terribles dolores, tiene que luchar por su vida.


Adaptación de un relato homónimo de Stephen King que, por un lado respeta bastante la historia original, pero por otro, la suaviza mucho, la película es bastante menos horripilante que el libro. Para muestra un botón: en el film, Annie le rompe los tobillos a Paul con un mazo, en el libro, directamente le corta el pie izquierdo con un hacha.
King tenía reparo en vender los derechos para el cine tras anteriores experiencias (incluída la de El resplandor), con las que no había quedado nada satisfecho. Sin embargo al final accedió bajo la condición de que fuera Rob Reiner el realizador. Después de verla, Stephen King siempre dijo que era la mejor adaptación que se había hecho de cualquiera de sus obras, es más que probable que la mano del gran William Goldman, autor del guión, fuera decisiva para que sacara esta conclusión.
La película, como decimos, sigue la línea del libro y además contrapesa la tensión de la trama con las notas de humor proporcionadas por el matrimonio del sheriff (estupendo Richard Farnsworth) y su esposa (personaje este que no está en la novela).
Espléndidas las interpretaciones de James Caan y Kathy Bates, quien se llevó el Oscar a la mejor interpretación femenina, con su papel fascinante y aterrador de la desequilibrada Annie Wilkes, la fan número uno de Paul Sheldon.


Estamos ante una magnífica película de terror, en la que con elementos sencillos y sin recurrir a truculencias (tipo apariciones o fenómenos paranormales), Rob Reiner consigue meter de lleno al espectador en la historia y contagiarle el miedo y el sufrimiento al que se ve sometido el pobre Paul.
La escena a la que hacíamos referencia, cuando Kathy le machaca los tobillos con un mazo, es espectacular, la mano se te va instintivamente para proteger los tuyos y sientes el dolor y el terror te recorre todo el cuerpo.
Muy buena, los amantes del género disfrutarán sin duda de esta joya.




viernes, 16 de septiembre de 2016

NO SIN MI HIJA

El 3 de agosto de 1984, Betty Mahmoody (Sally Field) y su marido Moody (Alfred Molina), un medico iraní afincado en Estados Unidos, se van de vacaciones a Teherán con su hija Mahtob (Sheila Rosenthal), de cuatro años. Transcurridas dos semanas, el marido decide establecerse allí y, amparado por la ley iraní, obliga a su mujer a quedarse en el país, a menos que acepte separarse de su hija. Betty, atrapada en una cultura que le es ajena, planea huir con su pequeña pero comienza el calvario de ver cómo, aunque hay personas buenas que tratan de ayudarla en la medida de lo posible, muchas otras, comenzando por la propia familia de su marido, cierran el cerco sobre ella impidiendo que se desenvuelva libremente.
Madre e hija se refugian la una en la otra, viendo en su padre un enemigo común, pues la niña tampoco quiere quedarse, mientras Betty comienza a sufrir malos tratos por parte de Moody cada vez que le recuerda que él prometió que regresarían cuando salieron de EE.UU.
Tras lograr ponerse en contacto con la embajada suiza, que lleva los asuntos norteamericanos, pues este país no tiene representación diplomática en Irán, y después de varios intentos fallidos, al fin consiguen escapar de la vigilancia a que están sometidas por parte de amigos y familiares de Moody, pero esto sólo será el comienzo de la odisea que han de vivir para verse fuera de peligro.


El film intenta adaptar el libro del mismo título escrito por la verdadera Betty Mahmoody y el escritor y guionista William Hoffer.
En realidad en la adaptación se pierden partes importantes del relato, por ejemplo, no quedan reflejadas todas las señales que Betty iba percibiendo de la volubilidad del carácter de su esposo cuando estaban aún en EE.UU., de hecho es un poco chocante la narración del film en este aspecto, pues parece que Moody era un encanto de persona y al llegar a Irán sufre un cambio radical ¿Entoces por qué Betty le hizo jurar sobre el Corán que regresarían sanas y salvas ella y su hija? Si tienes un marido tan amante y perfecto, no le sometes a ese trance.
Otro de los aspectos en el que pierde el film respecto a la novela, es la trepidante huida por las nevadas montañas que las llevarán a Turquía, una parte del relato que en el libro resulta tensa y emocionante y que aquí se resuelve con unas pocas imágenes con poco magnetismo dramático, en el que se cambian los pasos nevados, por unas montañas peladas, desérticas y bajo un sol del justicia. Al parecer tuvieron dificultades en encontrar localizaciones donde hubiera nieve y lo resolvieron de este modo.
De cualquier modo, el asunto central de la historia, que es el tremendo cambio que ha sufrido Irán tras el ascenso al poder de los ayatolás, su conversión en un régimen teocrático que alecciona a la población, la somete a la dictadura de la sharía y en el que las mujeres han pasado a estar sometidas, sí que se ve reflejado en la pelicula.
A pesar del tiempo transcurrido, la película y su mensaje no han perdido un ápice de fuerza.
Y para terminar, un comentario personal, no entiendo cómo Sally Field estuvo nominada a los premios Razzie, cuando bajo mi punto de vista, su actuación es buena, incluso en algunos tramos, notable, al igual que ocurre con la de Alfred Molina que, por cierto, confesó cuando acabó el rodaje, que lo pasaba muy mal en las escenas en las que tenía que pegar a su esposa en la ficción.




jueves, 15 de septiembre de 2016

LA FORJA DE UN REBELDE

Estructurada en seis capítulos de hora y media cada uno, está basada en la novela del mismo título de Arturo Barea Ogazón, una suerte de autobiografía que abarca aproximadamente desde 1907 hasta 1938, cuando el protagonista, enfermo, parte hacia su exilio británico tras haber ocupado un alto cargo en la censura de prensa en el bando republicano.
Desde su infancia, en la que estudió como alumno pobre en las Escuelas Pías de San Fernando, la serie acompaña a Arturo en su crecimiento físico e intelectual, al tiempo que hace un retrato, primero del Madrid de la época, con ciertos tintes costumbristas, en parte herederos del estilo galdosiano, para trasladarnos, a partir de 1920 al protectorado español de Marruecos, donde Barea servirá como sargento de ingenieros durante su servicio militar. En este tramo, la crítica a la corrupción en las fuerzas armadas se hace patente.
La última parte narra los convulsos años que arrancan con la llegada de la República, primero con la relativamente plácida vida de Arturo, gracias a un buen trabajo en una empresa al que ha accedido gracias a sus estudios de idiomas, hasta que poco a poco su vida va tomando una deriva de cierta amargura, por su fracaso matrimonial y por la derrota del bando republicano en la Guerra Civil, al que Barea sirvió con convencimiento.
Se trata de una coproducción hispano-alemana gestada en tiempos de Pilar Miró, aunque se rodó cuando ella ya había dejado el cargo de Directora General de TVE. Es quizá la última gran producción de la televisión estatal, con un presupuesto que convertido a los actuales euros rondaría los catorce millones y hay que reconocer que estuvieron bien aprovechados.
Con un reparto que mezcla actores del momento con otros ya consagrados y algunos mitos vivientes de la escena española (Ángel de Andrés, Manuel Alexandre, José Luis López Vázquez, Javier Escrivá...), la partitura musical se le encargó a Lluís Llach y la adaptación corrió a cargo del propio realizador, Mario Camus con el asesoramiento histórico de Javier Tussell.
La serie es un prodigio de ambientación, con detalles muy cuidados, exteriores bien localizados y unos decorados grandiosos y a la vez  que sencillos, gigantescos, de 100.000 metros cuadrados, que recreaban la Gran Vía y Lavapiés de principios del siglo pasado.
Aunque en general fue aplaudida por la crítica, hubo un sector que la tachó de tendenciosa. Ante esto quiero aclarar que la serie se basa, como queda dicho, en la novela de Barea y es bastante fiel a lo que éste escribió. Por supuesto, su visión es sesgada, y no lo digo en sentido peyorativo, él escribe lo que vivió y bajo el prisma de sus ideas y su forma de pensar, lo que cuenta hay que verlo como una parte de un todo, los libros son historias que uno cuenta según sus perspectivas y trayectoria vital y entre todos ellos, forman la Historia con mayúsculas.
En el apartado puramente audiovisual y artístico, estamos ante uno de los mejores productos de las televisiones españolas de todos los tiempos, una serie que se ve con placer, pues está rodada con pausa pero sin resultar pesada ni reiterativa.
Que en el apartado de la Guerra Civil y sus antecedentes es maniqueista, pues puede ser (de hecho lo es), pero para eso está la inteligencia del espectador y su espíritu de saber, que le hará bucear en otras aguas para tener una visión más certera y completa.
A mí particularmente me gustó toda la parte referida a África en la que el autor desmonta toda esa historia de generales heroicos que nos contaron durante el franquismo y nos trae una crónica más cercana a la realidad, con un ejército corrupto de estructuras coloniales, al que el protectorado le vino muy bien para seguir manteniendo la ficción de era el brazo armado de un país que aún pintaba algo en el panorama internacional, cuando todos sabemos lo que éramos, y de una guerra sin épica alguna.
Una anécdota para terminar: Durante dos meses estuvieron rodando en las ciudades marroquíes de Tetuán, Asilah, Xauen y Mdiq; Marruecos denegó en la frontera el paso de un camión español con cientos de de fusiles y armas. Mario Camus alegó que sólo pretendían rodar una película y que nunca irían a hacer uso de las armas. Al final les dejaron pasar, pero con una escolta permanente de diez gendarmes marroquíes. No puedo reprimir una sonrisa imaginando a un grupo de españoles conquistando Marruecos con un camión de fusiles.