lunes, 24 de julio de 2017

LA HIJA DEL CANÍBAL

Lucía (Cecilia Roth), una autora de libros para niños, cuenta la historia de la desaparición de su marido, Ramón (José Elías Moreno).
Un día, cuando están a punto de tomar un vuelo con destino a Brasil, él desaparece sin dejar rastro. Tras recibir una petición de rescate, la mujer acude a la la policía para denunciarlo, pero no encuentran ninguna pista que les encamine a la resolución del caso. Mientras trata de buscarlo se hace amiga de dos vecinos de su mismo edificio: Félix (Carlos Álvarez-Novoa) y Adrián (Kuno Becker).
El primero, exiliado español, es un anarquista retirado que intenta demostrar que aunque transita por lo que llamamos la tercera edad, ello no le impide seguir siendo una persona útil; y Adrián, es un joven fanático de las citas literarias cuya única preocupación es vivir la vida al máximo, y por quien Lucía desarrollará sentimientos más allá de la amistad.
Las cosas dan un giro inesperado cuando se dan cuenta de que el secuestro no puede ser tan simple como parece en apariencia. Juntos descubrirán el valor de la amistad, la pasión y la alegría de vivir. Lucía descubre, además, que su vida no era lo que aparentaba ser.


Adaptación de la reconocida novela homónima de la escritora madrileña Rosa Montero, traslada los escenarios a México y hace algún otro cambio, aunque en esencia, sigue el modelo de la novela.


Aunque con apariencia de thriller, esta no es la parte fuerte del film, ya que en este sentido, va resultando más o menos previsible, o eso me pareció a mí, quizá influído por el hecho de haber leído antes la novela.
Creo que lo principal es la trama paralela presente en toda la película, la crisis existencial de una mujer alrededor de los cuarenta, que es consciente, por las circunstancias sobrevenidas, de que su vida no es lo que esperaba de ella y se encuentra, sin esperarlo, con una segunda oportunidad.
Cuando va tomando conciencia de ello, una vez se libera del hecho de la desaparición de su marido, pero sobre todo cuando logra resolver el misterio, se encuentra dueña de un futuro que se le antoja nuevo y que le va a permitir elegir de su destino.
Buena actuación de Cecilia Roth, para una película que no está a la altura de la novela, aunque resulte entretenida por momentos, pero en general el resultado es bastante normalito.




viernes, 21 de julio de 2017

EL JURADO

Cuando una joven viuda interpone en Nueva Orleans una demanda contra un poderoso consorcio de fabricación de armas, al que hace responsable de la muerte de su marido, pone en marcha un caso en el que se decide el destino de millones de dólares. Pero es un litigio que quizás esté ganado incluso antes de que empiece, sobre la base de la mera selección, manipulación y la posterior tentativa de “comprar” al jurado.
Representando los intereses de la viuda figura Wendall Rohr (Dustin Hoffman), un elegante abogado sureño de grandes principios y un sincero interés por el caso que está defendiendo. Su oponente es en apariencia el abogado que representa a la empresa. Pero en realidad, es el hombre de paja de Rankin Fitch (Gene Hackman), un brillante y despiadado especialista en jurados. En un sofisticado centro de mando sito en un viejo almacén del barrio francés, Fitch y su equipo trabajan en el seguimiento y valoración de los potenciales miembros del jurado. Él va a conocer todo sobre sus vidas y va a manipular estratégicamente esta información en el proceso de selección del jurado. El único resultado aceptable es conseguir el jurado perfecto para que vote en favor de su defendido.


Sin embargo, tanto Fitch como Rohr van a descubrir muy pronto que no son los únicos interesados en ganarse el favor del jurado. Uno de sus integrantes, Nick Easter (John Cusack), parece tener sus propios planes para influir en el grupo. Y una misteriosa mujer, de la que sólo sabemos que se llama Marlee (Rachel Weisz), contacta tanto con Rohr como con Fitch para decirles que el jurado está en venta al mejor postor y que el veredicto final no les va a salir barato. Los principios morales de Rohr se ponen a prueba, y Fitch se ve tentado a cruzar la línea entre elegir un jurado y comprarlo, sin importar quién puede resultar dañado con todo eso.


Basada en una novela de John Grisham, la película altera algunas de las cosas con respecto a la misma, aunque mantiene su espíritu general. Por ejemplo, la compañía tabaquera contra la que se dirige la demanda, es cambiada por una empresa que fabrica armamento y todo el discurso del film ha de cambiar, de criticar el peligro que ha supuesto el engaño del tabaco, del que no se contaban todos sus efectos nocivos, a un relato en el que los dardos van dirigidos contra el poderoso trust armamentístico estadounidense y sus posibles responsabilidades cuando se producen esos asesinatos indiscriminados en los que un tirador puede acabar con la vida de muchas personas inocentes con armas compradas legalmente, prácticamente en cualquier tienda que tenga licencia para venderlas, sin que se le pongan ningún tipo de pegas al comprador.
De cualquier modo, esto es casi indiferente, pues el verdadero asunto es un demoledor retrato de la justicia, de las manipulaciones a que está sometida para el común de los mortales por los poderosos, porque como alguien dijo, los tribunales no aplican las leyes, las interpretan.


La película mantiene su interés por lo atractivo de su historia y por el magnífico plantel de actores y sus convincentes interpretaciones, manteniendo un ritmo vivo en su desarrollo que no deja lugar al aburrimiento.
No es la típica película de juicios, de hecho hay momentos en los que al espectador casi lo que menos le interesa es cuál va a ser el veredicto, sino conocer si al final el jurado será manipulado, comprado o dirigido y por quién.
Tal vez lo menos conseguido es la credibilidad de la historia que narra, con unas cuantas trampas de guión, algunas muy evidentes, que el espectador disculpa por lo envolvente del relato general.
El asunto no ha perdido actualidad ninguna, todo lo contrario y el final ofrece un giro que llevamos intuyendo que se va a producir, pero sin saber en qué va a consistir y de hecho, nos sorprende.
Hay una frase que pronuncia en una de las primeras escenas del film, el personaje de Gene Hackman, que encierra toda una filosofía de lo que puede ser un jurado en un juicio de este tipo y lo que de él piensan quienes se enfrentan al mismo cuando son poderosos: Trials are too important to be decided by juries (Los juicios son demasiado importantes como para ser decididos por jurados). 
Muy entretenida.




jueves, 20 de julio de 2017

EL SANTUARIO NO SE RINDE

Acabada la Guerra Civil y mientras sube la rampa que conduce al Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, Marisa (Beatriz de Añara) recuerda los terribles días que pasó en él durante los primero meses de la contienda.
Cuando la sublevación militar fracasa en la provincia de Jaen, Marisa y su padre, el Marqués de Orduña (Rafael Bardem), que pasan las vacaciones en la casa señorial de sus antepasados en la finca del Romeral, se ven en peligro, de hecho, el Marqués es detenido y asesinado. Luis de Aracil (Alfredo Mayo), notario de la localidad y hombre de ideas republicanas, conduce a Marisa hasta el santuario, situado cerca de Andújar (Jaen), donde los partidarios del Alzamiento se han atrincherado, pensando que allí estará más segura. Cuando están a punto de llegar, una bala hiere a Luis, debiendo restablecerse entre los que teóricamente eran sus enemigos.
El contacto con el heroísmo de éstos, dirigidos por el capitán de la Guardia Civil Santiago Cortés (Tomás Blanco) le hace desistir de escapar, decidiendo quedarse con los sitiados y acatar con ellos la consigna: El santuario no se rinde. Cuando se agotan las posibilidades de resistencia, los atacantes se adueñan de la posición.


Película basada en hechos reales ocurridos durante la guerra civil española, cuando 165 Guardias Civiles y 46 paisanos defendieron, junto a sus familias (en total unas 1.200 personas) durante ocho meses (14-09-1936 a 01-05-1937) el Santuario de la Cabeza ante una fuerza republicana compuesta por 1.500 milicianos, 15 tanques, numerosa artillería y aviación.
En un lugar cercano al Santuario (el Palacio de Lugar Nuevo), también se habían atrincherado partidarios del bando sublevado, aunque como era más difícil de defender, el 12 de abril del 37, acabaron replegándose hacia el Santuario. Ambos lugares, que distaban entre si apenas 3,7 kilómetros, se hallaban completamente aislado del territorio dominado por los nacionales, y eran provistos de víveres por avión desde Córdoba y Sevilla, destacando en el abastecimiento el laureado capitán Carlos Haya (Jesús García la Imperial) que realizó alrededor de 70 misiones sobre el Santuario y Lugar Nuevo en los 8 meses de asedio.


Este es uno de esos episodios que se han ido olvidando, en cierto modo de manera interesada, pues sabemos que ahora, exaltar estas gestas no está bien visto por los políticamente correctos. Es más, podría contar anécdotas de todo tipo relativas a los intentos de cambiar las cosas, de contarlas de otra manera, tergiversarlas o directamente cubrirlas con el manto del olvido para que queden borradas las huellas de estos hechos increíbles por lo que tienen de gesta, independientemente de que se esté de acuerdo o en contra de quienes los protagonizaron. Estas anécdotas van desde borrar el nombre del Capitán Cortés de los callejeros, colegios, etc., hasta otras bastante más peregrinas. En el seno del propio instituto armado, incluso antes de la llegada de la democracia, se pasaba de puntillas por este episodio militar.
La película en sí es bastante mediocre, al parecer, su realizador, Arturo Ruiz Castillo, tuvo muchos problemas para recabar los fondos necesarios para el rodaje.
Este hombre y el productor José Mª Amado, al parecer eran de ideas republicanas y pretendieron hacer una película que no fuera demasiado partidista, en este sentido he de decir que van dando una de cal y otra de arena, de cualquier manera, como ocurre siempre en estos casos, hay que ponerse en el momento y yo me imagino que de haber tratado de ser más condescendientes con los republicanos, la censura no habría dejado estrenar el film.
A pesar de ello, van metiendo en el argumento detalles para no presentar a los leales a la República tan malvados como en otros films de la época. Hay un diálogo entre el capitán Cortés y Luis de Aracil que es bastante representativo de esto, en el que el notario le dice al guardia civil que él no puede enfrentarse a los que están abajo porque su conciencia social se lo impide y Cortés le replica que él también tiene conciencia social y que es hijo de campesinos, pero que ha de cumplir con sus ideales. Imagino que poco más podía hacer Ruiz Castillo para tratar de ser neutral, tarea imposible, así que en esos pequeños detalles queda todo el intento, porque en el resto, tiene cosas como llamar rebeldes a las fuerzas leales a la República y otras por el estilo.
La película es floja, se nota muchísimo la escasez de medios, el guión es bastante mediocre, se meten canciones de folclore rancio, sobre todo por las letras nada imaginativas y algunos personajes, como el de Ángel de Andrés, que interpreta al guardia Curro, pretenden dar una nota de campechanía, pero resultan penosos y se salvan porque estamos hablando, como es el caso, de actores con mucho oficio.
Película curiosa porque se refiere a un episodio que ahora resulta poco conocido, pero que cinematográficamente deja bastante que desear.




miércoles, 19 de julio de 2017

EL VIAJE DE CAROL

Carol (Clara Lago), una adolescente neoyorkina de madre española y padre norteamericano, viaja por primera vez a España en la primavera de 1938 en compañía de Aurora (María Barranco), su madre. Separada de su padre, piloto en las Brigadas Internacionales al que ella adora, su llegada al pueblo materno transforma un entorno familiar lleno de secretos. Dotada de un carácter rebelde, se opone a los convencionalismos de un mundo que le resulta desconocido. La complicidad con la maestra del pueblo, Maruja (Rosa Mª Sardá) o las lecciones de vida de su abuelo Amalio (Álvaro de Luna), le abrirán las puertas a un universo de sentimientos adultos.
Carol descubre la amistad a través de unos chicos que conoce en el pueblo a los que se une formando una curiosa y divertida pandilla. Con Tomiche (Juanjo Ballesta), Cagurrio (Andrés de la Cruz) y Culovaso (Daniel Retuerta) compartirá diversión, descubrirá juegos diferentes a los de la ciudad y conocerá algunos secretos del pueblo contra los que se rebelará. A través de esta amistad surge el amor con uno de los niños de la pandilla, Tomiche. Él es un niño del pueblo con quien comparte juegos y confesiones que le harán descubrir un mundo nuevo lleno de sentimientos. Así disfrutará de su primer amor. La pérdida de un ser querido aparece en varias ocasiones a lo largo de la película, y ya inmediatamente de su llegada al pueblo, Carol y su madre van al cementerio a ver la tumba de la abuela.

 

Basada en el relato "A boca de noche", de Ángel García Roldán, el autor del mismo, lo es también del guión junto al propio realizador Imanol Uribe.
La película está estupendamente fotografiada y cuenta con una buena banda sonora.
En el reparto, nombres muy conocidos del panorama nacional (Juan José Ballesta, Álvaro de Luna, María Barranco, Rosa María Sardá, Carmelo Gómez...), supuso el debut cinematográfico de Clara Lago, a la que muchos conocen como la protagonista de Ocho apellidos vascos y que realiza una gran interpretación que quizá hacía esperar de ella más de lo que ha conseguido hasta ahora.
Buen trabajo de ambientación, los escenarios castellanos de la novela, se transforman en los verdes parajes del norte, pues los exteriores se rodaron en Cantabria, Galicia y Portugal.


El film es una especie de cuento, con el trasfondo de la Guerra Civil y todas sus miserias, que narra el viaje de una niña que se está transformando en mujer, viaje no sólo geográfico hasta un país de costumbres absolutamente distintas a las que conoce, sino una especie de viaje iniciático hacia el mundo adulto, plagado de dobleces, maldades, silencios y miedos, en el que Carol encontrará también algunos adultos que se salen de estos parámetros y, sobre todo, a su pandilla que desafía este mundo y busca la libertad simbolizada en sus bicicletas que les llevan a vagar libres hacia el río o el cercano monte, parajes en los que se desembarazan de la presencia vigilante de los adultos.
Una película delicada, de las que vulgarmente se califican como bonitas, con alguna levísima concesión al humor y un halo de tragedia que marca a la protagonista y la enfrentará con un mundo que no siempre resulta comprensible para ella.




martes, 18 de julio de 2017

MADRID DE CORTE A CHECA

La novela está estructurada en tres partes que se corresponden con la etapa final de la monarquía y las elecciones municipales que dieron paso a la II República española. La segunda parte se corresponde con la trayectoria de este último régimen mencionado y la tercera con el llamado "Alzamiento nacional", el golpe de estado fracasado que dio pie a la Guerra Civil.
Como argumento que une todo ello, el personaje de José Félix Carrillo, hijo de militar a quien su padre expulsa de casa por tener veleidades republicanas influído por la cátedra de Jiménez de Asúa. Acaban reconciliándose y las ideas políticas de José Felix pasan de la simpatía por el ambiente intelectual republicano a su afiliación a Falange Española, el nuevo partido de corte fascista creado por José Antonio Primo de Rivera. José Félix tiene amores con Pilar Rivera que, sin embargo, se acaba casando con Miguel Solis, a quien no ama, pero se ve obligada por su familia por cuestiones económicas.
En la primera parte, Foxá nos describe el Madrid pre-republicano con detalles que tienen algo de costumbrismo y que, como en el resto de la novela, mezcla personajes reales y ficticios a la manera en que lo hace Galdós, sobre todo en sus Episodios Nacionales.
En la segunda parte pasa revista a los personajes que dirigen la nueva política nacional, cargando las tintas sobre algunos de ellos que no salen muy bien parados, caso de Azaña, Alcalá Zamora o Casares Quiroga y demuestra, mas que su simpatía con los partidos de derecha (Gil Robles tampoco obtiene muchos parabienes), su animadversión hacia los nuevos gobernantes.
En la tercera parte, ya queda claro que el autor se alinea con el bando alzado, haciendo comentarios despectivos hacia quienes defienden el sistema legalmente establecido y enalteciendo a quienes se rebelan contra él. Para mí es la peor de las tres partes de la novela.
En general, lo mejor del libro es el testimonio de primera mano, sobre todo del periodo precedente al Alzamiento, el retrato de la sociedad burguesa de la época, con sus distracciones que se mezclan con las relaciones sociales y el despertar del nuevo régimen provocado por el desmoronamiento de la monarquía. No falta cierto tono irónico al referirse a todas estas circunstancias.
A medida que el libro avanza, va perdiendo interés porque se hace claramente partidista y algunos detalles que podrían ser curiosos, como los relativos al nacimiento de Falange (Foxá era amigo de José Antonio), quedan reducidos a darnos una somera idea de cómo nació el Cara al sol (en el que el autor participó) o la reseña breve y sin añadir nada que no sepamos, sobre algunos mítines de Primo de Rivera.
La novela está fechada en Salamanca en septiembre de 1937, donde Foxá la escribió en buena parte en los vetustos veladores del café Novelty.
Al parecer tenía pensado escribir otros libros que formaran parte de una cierta crónica de la España del momento, pero el que se iba a titular “Salamanca, Cuartel General”, quedó en mero intento, y reducido únicamente a idea un tercero que se iba a titular “Napoleonchu”, sobre el separtismo vasco.



lunes, 17 de julio de 2017

LA MÁQUINA DEL TIEMPO

La clásica novela de ciencia ficción de H.G. Wells se convierte en esta aventura de gran presupuesto dirigida por el bisnieto de su autor, Simon Wells. Guy Pearce interpreta a Alexander Hartdegen, un científico, profesor e inventor que vive en la Nueva York de 1895, y está convencido que el viaje en el tiempo es posible. La muerte repentina e inesperada de su prometida estimula a Alexander a construir una máquina del tiempo, que espera utilizar en un esfuerzo por cambiar el pasado. Sin embargo algo falla en su intento, primero viaja al pasado y se da cuenta que aunque lo manipule, no altera el futuro y después emprende el viaje al futuro, primero al 2030, apareciendo en un momento en que la Tierra está sufriendo graves cambios, por lo que vuelve a bordo de su máquina, pero los terremotos que se están produciendo, la hacen perder el equilibrio, se golpea en la cabeza, sufre un desvanecimiento y se ve trasladado más de 800.000 años hacia el futuro, encontrando un mundo distópico donde la humanidad se ha dividido en dos razas que han evolucionado por separado: Los pacíficos Eloi y los Morlock subterráneos. Al hacer amistad con la hermosa mujer Eloi, Mara (interpretada por la cantante pop Samantha Mumba), Alexander debe entrar para salvarla del mundo subterráneo de los Morlock cuando ella es capturada por estas criaturas. A lo largo del camino, es ayudado por Vox (Orlando Jones), un ser bio-mecánico, una especie de holograma del siglo XXI. En última instancia, Alexander hace un descubrimiento impactante sobre la verdadera naturaleza de los Eloi y Morlock.


El guión altera notablemente la novela de Wells sin mejorarla, todo lo contrario. Lo que comienza siendo una reflexión sobre la inquietud de los investigadores y la posibilidad de alterar el futuro interviniendo en el pasado, se acaba convirtiendo en una película de aventuras pura y dura, entretenida si se quiere, pero con muchos tópicos y no demasiada originalidad.
Curiosa y poco más.




viernes, 14 de julio de 2017

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: LAS DOS TORRES

Tras la separación de los miembros de la Compañía del Anillo, Frodo (Elijah Wood) y su fiel amigo Sam (Sean Astin) se dirigen hacia Mordor para destruir el Anillo Único y acabar con el poder de Sauron, pero les sigue un siniestro personaje llamado Gollum (Andy Serkis). Mientras, y tras la dura batalla contra los orcos donde cayó Boromir (Sean Bean), el hombre Aragorn (Viggo Mortensen), el elfo Legolas (Orlando Bloom) y el enano Gimli (John Rhys-Davies) intentan rescatar a los medianos Merry (Dominic Monaghan) y Pipin (Billy Boyd), secuestrados por los orcos de Mordor. Por su parte, Sauron y el traidor Saruman (Christopher Lee) continúan con sus planes en Mordor, a la espera de la guerra contra las razas libres de la Tierra Media.
Sam y Frodo son atacados por Gollum, que desea recuperar el anillo mágico. Los hobits consiguen reducirlo y le atan con la cuerda élfica que le regaló a Sam la dama Galadriel (Cate Blanchett). Sam desconfía de Gollum y quiere dejarlo abandonado, pero Frodo entiende la carga que soporta la criatura y se compadece.
En la necesidad de contar con un guía, Frodo quita la cuerda del cuello de Gollum y le persuade para que les conduzca hasta la Puerta Negra de Mordor.


Segunda entrega de la trilogía que traslada a la pantalla "El señor de los anillos", de John Ronald Reuel Tolkien, dirigida por Peter Jackson y con la recordada banda sonora de Howard Shore.
Seguramente es más popular para el público que la primera.


El realizador da mayor protagonismo a los héroes en detrimento de los hobits, sobre todo a Aragorn, en lo que más de uno ha visto como una traición al encanto y la fantasía de los libros de Tolkien. Yo pienso que es algo buscado por el realizador, que pretende dar preponderancia a la épica, a las escenas espectaculares y a la violencia (tan del gusto de la audiencia actual), en detrimento del encanto y la fantasía de la obra de Tolkien.
También nos aporta el mayor protagonismo del personaje de Gollum, que resulta tan atractivo e incluso, para mí, más preponderancia de Samsagaz Gamyi, o al menos su interpretación me parece mejor que la de Elijah Wood en su papel de Frodo Bolsón. Otro personaje que introduce esta entrega es el del Bárbol que ayuda a Merry y Pippin.
Muchas imágenes de animación, que nos proporcionan espectaculares escenas, sobre todo en la batalla que cierra la película.
Jackson ha tomado la obra de Tolkien y definitivamente opta por el camino de la acción. Sin duda lo hace bien y es de aplaudir el resultado espectacular y que el público, en general, tan bien ha acogido, pero pienso que de haber optado por mayor fidelidad al espíritu de Tolkien, lo hubiera tenido más difícil aún.