viernes, 26 de mayo de 2017

MANSFIELD PARK

Fanny Price (Hannah Taylor Gordon, como la joven Fanny y de adulta, Frances O'Connor) es aún una niña cuando sus tíos la acogen en su mansión de Mansfield Park, rescatándola de una vida de estrecheces y de necesidades.
Allí, ante su mirada amedrentada, desfilará un mundo de ocio y de refinamiento en el que las inocentes diversiones alimentarán maquinaciones y estrategias de seducción.
Ha crecido junto a sus cuatro primos: Tom (James Purefoy), Edmund (Jonny Lee Miller), Maria (Victoria Hamilton) y Julia (Justine Waddell), los cuales (excepto Edmund) siempre la han tratado como inferior porque su familia es pobre y no tiene distinción. La otra tía de Fanny, la señora Norris (Sheila Gish), tratando de conservar la estima de sus sobrinos ricos, mima a estos en exceso, y no protege a Fanny, a la que frecuentemente ataca e insulta. La aparente vida tranquila de Mansfield Park se ve severamente afectada cuando la muerte del Sr. Norris y el viaje de Sir Thomas (Harold Pinter) a las Indias ponen a prueba la verdadera calidad moral de sus habitantes ante la llegada de dos jóvenes intrigantes: Los hermanos Mary (Embeth Davidtz) y Henry Crawford (Alessandro Nivola).
Ese mundo oculta una verdad peligrosa y solo Fanny, desde su sumiso silencio, será capaz de atisbar sus consecuencias y amenazas.


La obra de Jane Austen, en cuya novela del mismo título se basa la película, ha sido analizada hasta la saciedad, sobre todo en Inglaterra, su país. Esta novela es tenida por una de las más controvertidas, dentro de la sencillez de sus relatos en los que critica, de manera al tiempo amable y mordaz, a la clase adinerada. Esta fama de novela que se sale un poco (sólo un poco) de los parámetros habituales de la obra de Austen, viene de sus referencias a la esclavitud y de si la escritora de Hampshire se muestra claramente en contra o simplemente la acepta como algo natural. Esto no queda claro en la novela porque el asunto se trata muy de pasada y de forma tangencial, mientras que en la adaptación cinematográfica toma bastante más relevancia, algo que se inventan en el film.
Por lo demás, la película respeta bastante el espíritu de la novela, con la misma crítica irónica hacia el estamento acomodado de la sociedad, sus vicios y esa doble moral que la caracteriza y que siempre está presente en la obra de Austen. Bien ambientada y con el espléndido paisaje de la campiña inglesa como hermoso fondo, tiene unos cuantos planos aéreos brillantes y de gran belleza y sus diálogos se benefician de la reproducción literal de algunos párrafos de la gran escritora.
Película agradable de ver, sobre todo para los admiradores de la autora británica, quizá a quien no guste de este tipo de relatos, se le haga algo aburrida.




jueves, 25 de mayo de 2017

PATRIMONIO NACIONAL

En 1975 fallece el dictador y el Marqués de Leguineche (Luis Escobar), considera que es el momento oportuno para abandonar esa especie de exilio voluntario que eligió treinta años atrás, dejando su finca de Los Tejadillos y regresando a su palacio en Madrid.
El palacio está casi convertido en una ruina, habitado tan solo por la esposa del Marqués, convencida franquista, que dificultará la estancia de los recién llegados.
El Marqués está arruinado y sus primeros pasos se encaminan a acercarse a la monarquía recién reinstaurada, sin embargo, además del régimen político, muchas otras cosas han cambiado en la capital del reino y al Marqués no le va a resultar nada sencillo entrar en la corte, aunque el Marqués no desfallece y está dispuesto a lo que sea menester para alcanzar sus objetivos, sobre todo si son monetarios, buscando cualquier oportunidad que le permita sumarse a la nueva restauración borbónica. No dudará en estafar y la noble familia es capaz de evadir a Hacienda sin repercusión alguna, recibir dinero de la banca con suma facilidad a pesar de encontrarse en la ruina, o de engañar al más pobre con tal de quedar como unos señores y aparentar ante la mirada real.


Al poco del estreno de La escopeta nacional, ante el éxito obtenido, el productor Alfredo Matas, quería rodar una continuación, prácticamente recién acabada la anterior.
Berlanga se puso a la tarea, de nuevo junto a Rafael Azcona, para alumbrar una segunda parte sobre los aconteceres de la familia Leguineche, pero en esta ocasión centrándose en la absurda pareja que forman José Luis López Vázquez y Luis Escobar, hijo y padre en la ficción.
De López Vázquez, nada vamos a descubrir que no se haya dicho ya y en cuanto a Luis Escobar, Berlanga descubrió su potencial en la película anterior de la saga y apostó por este hombre vinculado al teatro, que había sido amigo de Cocteau y que, aunque no había actuado, había sido director de escena. Escobar se desenvolvió con soltura en el terreno interpretativo, consiguiendo un genial personaje y aunque su no demasiado buena memoria le llevaba a meter muchos "camelos" en sus diálogos, como Berlanga seguía rodando como si fuera cine mudo y doblaba sus películas, estaba tranquilo, pues sabía que Luis, en cuanto tuviera un atril delante, iba a solucionar todas las equivocaciones.


Personal y divertida parodia de una clase decadente a la que el curso de los tiempos arrolla, pero que sabe renacer de sus cenizas para seguir sobreviviendo haciendo lo que ha hecho toda la vida: Nada.
Genial la escena final, que es al tiempo todo un homenaje a Luis Escobar, con el Marqués posando, junto a una pareja de inmensos dogos, para que los turistas que han pagado el pase vip, puedan saludarle y fotografiarle.




miércoles, 24 de mayo de 2017

PLENILUNIO

Manuel (Miguel Ángel Solá), un inspector de policía  que ha estado destinado muchos años en el País Vasco, concretamente en Bilbao, en la época de más asesinatos de la banda terrorista ETA con la consiguiente vida angustiosa marcada por el miedo y las amenazas, obtiene destino en la ciudad donde pasó su adolescencia en un internado de los jesuitas. El inspector busca la tranquilidad y la seguridad que no había tenido en Bilbao. El contacto con el dolor y la muerte provocados por el terrorismo y la relación distante con su mujer le han convertido en un individuo infeliz y escéptico.
En su nuevo destino vuelve a encontrar otro tipo de violencia irracional, la que protagoniza un asesino y violador de menores (Juan Diego Botto), un hombre de aparente vida normal, pero perturbado, que se dedica a intentar violar y asesinar niñas en las noches de luna llena.
Alrededor de las investigaciones policiales se describe la vida de los personajes que mantienen relación estrecha con el inspector: su mujer, Carmen (Charo López); la maestra de una de las víctimas, Susana Grey (Adriana Ozores), el padre Orduña (Fernando Fernán Gómez), el médico forense Ferreras (Chete Lera) y el propio asesino.
Como contrapunto a esta historia criminal el inspector vuelve a encontrar el amor con Susana, la maestra, que le devuelve la ilusión de vivir.


Basada en la novela del mismo título de Antonio Muñoz Molina, el guión es de Elvira Lindo, pareja a la sazón del escritor y recrea el crimen y la investigación llevada a cabo diez años antes por un policía del horripilante asesinato de una niña que conmocionó a la ciudad de Granada. El crimen fue perpetrado el 29 de octubre de 1987 y sumió a la ciudad en un estado de psicosis, hasta que siete meses después, en mayo de 1988, fue detenido un joven de 21 años como principal sospechosos del crimen.
Para la resolución del caso, fue decisiva la declaración de otra niña a la que el mismo individuo había asaltado en parecidas circunstancias: a punta de navaja en el portal de su casa y conducida a una zona especialmente arbolada del bosque de la Alhambra.


La narración está estructurada en dos plano, lo relativo a los crímenes y su investigación y la historia romántica entre el inspector y la maestra. El nexo de unión es el policía y pienso que la película ha acertado de pleno con la forma en que nos acerca esta relación y no logra mucho relieve con la parte negra, la de los asesinatos, al menos no está a la misma altura que la historia de amor entre Manuel y Susana, apoyada en espléndidas actuaciones del argentino Miguel Ángel Solá, que consigue un papel sobrio y cautivador y una Adriana Ozores que da la talla de gran actriz.
Es una buena película de esas que pueden equipararse perfectamente a filmes de cierto nivel de otros paises, con un tema que resulta atractivo y que está bien llevado.
Como anécdota, señalar que, aunque en ningún momento se menciona donde transcurre la acción, la película se rodó en Palencia.




martes, 23 de mayo de 2017

LOS OLVIDADOS DE ROMA

Lo que sobrevive del Imperio Romano es en gran parte las palabras y las vidas de los ricos y poderosos: emperadores, filósofos, senadores. Sin embargo, el fulgor y la decadencia a menudo asociados con la élite romana se sustentaba en las tribulaciones diarias de los ciudadanos comunes. Aquí, el eminente historiador Robert Knapp trae a esos habitantes invisibles de Roma y su vasto imperio a la luz.
Robert Knapp, doctor en Historia Antigua y reputado divulgador, bucea en los usos y costumbres de los protagonistas invisibles de Roma y su imperio desde la época de Augusto, a principios del primer milenio, hasta la llegada al poder de Constantino tres siglos después. Les da voz a través de los vestigios que aún se preservan.
Busca a los hombres ordinarios que trabajan, a las amas de casa, a las prostitutas, a los libertos, a los esclavos, a los soldados, y a los gladiadores, que formaron la columna vertebral del mundo romano antiguo, y a los proscritos y los piratas que estaban más allá o simplemente al margen. Encuentra sus rastros en los rincones de las historias, tratados, obras de teatro y poesía creados por la élite. La gente cotidiana cobra vida a través de fuentes originales tan variadas como graffiti, encantamientos, textos mágicos, proverbios, fábulas, escritos astrológicos, e incluso el Nuevo Testamento.
Knapp ofrece una visión de un mundo muy alejado del nuestro, pero que resuena a través de la historia, y que nos permite ver cómo aquellas gentes buscaban a diario sobrevivir y prosperar bajo las aflicciones de la enfermedad, la guerra y la violencia, y controlar sus destinos ante poderes que los oprimían y los ignoraban.
Es cierto que el trabajo que aborda el profesor Knapp es arduo y muy complicado por la escasez de fuentes, insistimos en que estamos hablando de gente que apenas aparece en ellas y por eso, antes de nada quiero dejar patente el reconocimiento al esfuerzo realizado y a la valentía de abordar tarea tan ingrata. Dicho lo cual, advierto que hay partes del libro un tanto didácticas, lo que no es un defecto en sí, pero que puede resultar aburrido a quien vaya buscando una lectura más ágil.
Por otro lado, supongo que por esa escasez de fuentes que le obligan a sacar casi de donde no existe, hay muchas cosas que me han parecido un tanto forzadas, al dejar la selección casi restringida a inscripciones y deducciones a partir de historias y textos que tratan de otras cosas.
El resultado, en general, no resulta demasiado atractivo para el gran público y pienso que a los especialistas nada nuevo les descubre, al final, los temas en los que está estructurado el libro, terminan por ser una lista de hechos o supuestos que parecen casuales y le queda a uno la sensación de haber leído una serie de anécdotas inconexas, de generalizaciones propuestas por el autor, a veces no demasiado realistas, basadas en algunos relatos que el autor repite en varias partes del libro.
En fin, quizá estas opiniones sean debidas a que el libro no me ha llegado a atrapar en ningún momento.



lunes, 22 de mayo de 2017

EL PORTERO

Ramiro Forteza (Carmelo Gómez) es un portero de Primera División que ha jugado en el Real Madrid y a quien la Guerra Civil y los rigores de la posguerra han obligado a ganarse la vida yendo con una vieja camioneta de pueblo en pueblo retando a los aldeanos a que le intenten meter un gol de penalti a cambio de unas monedas. Sin embargo, su vida se complicará a partir de una noche en que llega a un pequeño pueblo asturiano y conoce a Manuela (Maribel Verdú), una joven madre soltera que que tiene un hijo de color y que sobrevive, entre otras cosas, cosiendo para Úrsula (Elvira Mínguez), la esposa del sargento de la Guardia Civil, que a su vez, está cansada de su marido y de sus ideas y que acabará engañándole con el médico del pueblo .
Las exhibiciones de Forteza y su relación con Manuela atraen la atención del sargento Andrade (Antonio Resines), que le hará una propuesta: Quiere llevar a cabo una competición entre la Guardía Civil y los habitantes del pueblo, que consistirá en que dos equipos de dos hombres cada uno, respresentando a los correspodientes contendientes, hagan una apuesta y lancen penaltis a Forteza, hasta que quede un vencedor. El cura del pueblo será el encargado de arbitrar tan peculiar competencia.


Basado en un cuento de Manuel Hidalgo, que es también el guionista junto a Gonzalo Suárez, que es a la vez, realizador del film.
La película se rodó en Asturias y el paisaje de mar y verde montaña, ofrece un agradable telón de fondo a la acción.
En el film se narra, por un lado, la relación entre Forteza y Manuela y, por otro, el enfrentamiento entre los maquis, con los que simpatiza todo el pueblo, y la Guardia Civil. Los veinte minutos finales de la película, que se corresponden con el enfrentamiento futbolístico, acaban siendo una representación de este enfrentamiento.


La película quiere tener sus momentos graciosos, pero la verdad es que no consigue hacer demasiada gracia.
Quiere ser una parábola de la España de la postguerra, con el enfrentamiento entre maquis y guardias, pero aquello se convierte más bien en una retahíla de tópicos.
Quiere ser más cosas, pero se queda en un relato amable, sin demasiada sustancia en el que todo se resuelve sin demasiadas estridencias.
Suárez estaba contento con haber hecho la película, yo creo que técnicamente está bastante bien, se nota mucho oficio en todos los participantes, actores incluídos y se ve con agrado. Afortunadamente el film dura lo que tiene que durar, porque no da para más, quizá ese sea su mejor acierto.




viernes, 19 de mayo de 2017

TARDE PARA LA IRA

José (Antonio de la Torre) es un hombre silencioso y circunspecto que pasa sus días en un bar con el dueño Juanjo (Raúl Jiménez) y sus amigos. José sufre de insomnio y está interesado por Ana (Ruth Díaz), cuñada de Juanjo, que trabaja como camarera en el bar de su hermano, hablando con ella por Internet durante la noche. Esta vida tranquila y apacible termina cuando Curro (Luis Callejo), el hermano de Juanjo y novio de Ana, con la que tiene un hijo, sale libre de la cárcel después de cumplir ocho años de condena por un robo a una joyería donde el dueño terminó en coma permanente y la empleada murió con la cabeza destrozada a golpes por uno de los ladrones. Después de una fuerte discusión entre Curro y Ana, José convence a Ana para llevarla a la casa que era de sus padres y que está en un pueblo lejos de la ciudad, para mantenerlos distanciados de Curro, aprovechando la situación para chantajear a Curro, que piensa que los tiene secuestrados y así forzarle a que le revele la identidad del resto de la banda, buscando venganza por el joyero y la vendedora muerta, que en realidad eran el padre y la novia de José. Forzado a seguir las instrucciones que recibe si quiere ver de nuevo a Ana y a su hijo, Curro y José comienzan un viaje por algunas ciudades en busca de los socios de Curro en el crimen.


Debut en la realización de Raúl Arévalo, que se ve ha tomado buena nota de lo que otros directores hacían en las películas en que ha trabajado como actor.
Se trata de un proyecto largamente acariciado por el madrileño de Móstoles, ocho años nada menos tratando de sacar adelante su película, hasta que la productora Beatriz Bodegas hipotecó su casa para sacar adelante un proyecto sin una televisión privada que les respaldara.
Es una historia bien narrada, potente, interesante y que atrapa al espectador desde la primera secuencia.
Rodada en 16 mm., alejada de los formatos digitales que se estilan ahora, esta opción le proporciona una estética que nos recuerda, como algunos críticos han señalado, las películas de Peckinpah, salvando todas las distancias que se quiera.


Film trepidante, cuyos posibles defectos, lógicos de un debutante, quedan ocultos por la acción sin tregua, con unas buenas interpretaciones, entre las que cabe señalar, aparte del triángulo protagonista, la de Manolo Solo, que le valió un Goya, uno de esos actores de reparto impagables, que únicamente aparece en una escena, pero vaya escena que se marca.
La historia de una venganza tramada con paciencia y frialdad, un trabajo solvente, que sabe sacar provecho del escaso presupuesto con el que contó para acercarnos un producto de calidad de los que demuestran que en el cine español hay talento para sacar adelante proyectos que nada tienen que envidiar a los de la gran industria.




jueves, 18 de mayo de 2017

HEADHUNTERS

El protagonista de la novela, Roger Brown, una rara combinación entre ejecutivo de cuello blanco y ladrón de arte de alta gama, es un ser amoral que se dedica a conseguir talentos para puestos de director ejecutivo de importantes empresas, el mejor en su especialidad. Aquel a quien Alfa, la empresa para la que trabaja Brown, propone como candidato al puesto, es el elegido.
Sin embargo, el alto tren de vida y los números rojos de la galería que regenta su esposa, una especie de walkiria llamada Diana, obligan a Roger a completar su salario con el robo de obras de arte.
Cuando está buscando un candidato para el puesto de director ejecutivo en Pathfinder, una empresa tecnológica que trabaja el campo de los GPS, se presenta ante él Clas Greve, un holandés alto y guapo, ex-soldado de élite del ejército de su país, que trabajó en una empresa del mismo ramo que ha sido comprado por uno de los gigantes del sector y que con las ganancias obtenidas, se ha convertido en rico. Greve posee en su casa un Rubens que se cree perdido desde hace mucho tiempo y Roger quiere aprovechar la oportunidad que se le presenta para dar el golpe de su vida que le proporcionará el suficiente dinero para no tener que efectuar más robos.
Sin embargo, pronto veremos que ha elegido al hombre equivocado, todo se hunde bajo sus píes, incluída Diana, que se le escurre de entre las manos.
Roger Brow es un antihéroe y la narración de Jo Nesbø hará que nos pongamos del lado de este estafador, cuya divertida maldad nos acaba ganando.
Es cierto que tras el éxito incontestable de la trilogía Millenium, todas las editoriales se lanzaron a descubrir nuevos o consolidados talentos escandinavos dedicados a escribir novela negra, aunque ya conocíamos al policía Kurt Wallander, del excelente creador Henning Mankell y como siempre ocurre con las sobredosis, casi consiguen el efecto contrario al buscado y entre tanta novela, se ha colado no poca mediocridad.
Este no es el caso y quien se adentre en la aventura de Roger Brown, seguirá con interés creciente las desventuras de este yuppie metido a ladrón que creía tenerlo todo controlado y al que las cosas se le empiezan a torcer cuando se topa con la horma de su zapato y de buenas a primeras se encuentre con que no es tan listo como creía, sino un auténtico aficionado sometido a un verdadero depredador que no se va a limitar a perseguirle, sino que quiere martarle tras despojarle de todo lo que ama.
Una novela que atrapa, con constantes giros narrativos conforme avanza la trama que hacen que no puedas dejar su lectura en pos de conocer la solución a tanto crescendo en la intriga.