lunes, 21 de septiembre de 2020

PIELES


En un mundo extraño donde las personas comparten numerosas deformidades, el mismo problema al que nos enfrentamos todos desafía a cada uno de ellos: encontrar a alguien que te acepte como eres. A veces, eso significa encontrarte a ti mismo primero.
Se trata de personas físicamente diferentes que, por este motivo, se han visto obligadas a esconderse, recluirse o unirse entre ellas. Nadie elige cómo nace, pero la apariencia física nos condiciona para con la sociedad, aunque no la hayamos elegido nosotros.


Opera prima del joven realizador español Eduardo Casanova, con una propuesta que se aleja de lo habitual y que apenas tuvo recorrido en salas de cine.
Como explica el realizador y actor madrileño, más conocido por el gran público por su papel de Fidel Martínez en la serie de televisión Aída, hablando de que algunos espectadores tenían prevención sobre la película porque temían que pudiera resultarles repulsiva: Tenemos miedo a lo desconocido y por eso no permitimos que algo nos sorprenda.


Las personas que, muchas veces para su desgracia y sin que lo hayan elegido, son "diferentes", provocan algunas veces ternura o solidaridad, pero otras muchas se encuentran con la repulsa, el rechazo e incluso el asco de la gente.
Sobre eso reflexiona la película de Eduardo Casanova, lo que ocurre es que lo centra casi todo en lo afectivo y, a veces, en lo amoroso o puramente sexual.
Rodada con fondos pastelosos, con predominio del rosa y el violeta, totalmente inusuales, es otra forma más de provocación (en el buen sentido, que conste) hacia el espectador que, a lo que se ve, no ha acogido bien, en general, el film de Casanova, así nos encontramos con algún sector que la califica de propuesta valiente, arriesgada, innovadora y comprometida, frente a una mayoría que ha quedado totalmente decepcionada y para quien la película es directamente un bodrio.
Eso sí, para quien se anime a verla, que no se deje amedrentar por algunos comentarios sobre posibles reacciones de asco (así directamente) hacia las situaciones y personajes que la pueblan. Resulta chocante, puede que a alguno le parezca un poco desagradable al principio, hasta que te acostumbras a lo que estás viendo, pero de sentir asco nada.
Con un buen número de actores muy conocidos del cine y la televisión actuales, quizá se hace un poco redundante y obsesivo su afán de originalidad y, sobre todo, de llamar la atención y provocar la reacción del espectador, así que, por un lado, se agradece que en hora y cuarto, el film llegue a su final.




viernes, 18 de septiembre de 2020

EL AMANTE DOBLE


Desencantada con el efímero glamour del mundo de la moda, Chloé (Marine Vacth), una vulnerable modelo parisina de 25 años, está convencida de que los severos y persistentes dolores abdominales que sufre provienen principalmente de un trastorno psicosomático. Como resultado, acude a la consulta del psicoanalista Paul Meyer (Jérémie Renier), un tipo encantador por el que sentirá una correspondida atracción sexual que hará imposible continuar con la terapia. 
Unos meses después, ambos se mudan para vivir juntos, pero Chloé pronto descubre que su amante oculta parte de su identidad.


El guión adapta una novela de la novelista, cuentista, autora teatral, editora, y crítica estadounidense Joyce Carol Oates, escrita bajo el seudónimo de Rosamond Smith, publicada en 1987 y titulada Lives of the Twins (La vida de los gemelos), un peculiar thriller psicológico, semejante en cierto modo al conocido acertijo sobre las dos tribus, una de las cuales siempre dice la verdad, mientras que la otra siempre miente.


La cuidada fotografía presta especial atención al tema del doppelgänger, el doble malvado que nos ronda a todos. A través de superficies que reflejan dobles, como espejos, contraposiciones, visiones oníricas, escenas en salas de arte y duplicidades, la narración nos conduce hacia un caleidoscopio enloquecedor donde se pierden todas las certezas. Estéticamente la película es una joya, y la actuación también destaca por jugar a favor de esta permanente disociación.


El argumento, con mucho toque freudiano, resulta algo inverosimil y la película se mantiene interesante gracias al espléndido de trabajo de los dos protagonistas, la belleza serena y algo andrógina de Marine Vacth, que ya ha trabajado anteriormente con François Ozon y el belga Jérémie Renier, que participa regularmente en las películas de los hermanos Dardenne, interpretando aquí un doble papel, tierno y romántico en uno de sus personajes y perverso y turbio en el otro.
También muy interesante el aspecto visual, planos llamativos, cuidados al detalle, de una estética que por momentos roza el amaneramiento, con las secuencias que se desarrollan en el museo, las escaleras de los edificios o el puente que atraviesa diariamente la protagonista y los edificios del fondo, así como algunos otros, que denotan en gran trabajo de localización y composición y una especial delicadeza a la hora de componer los planos. 




jueves, 17 de septiembre de 2020

TENET


En un mundo crepuscular de espionaje internacional, un agente de la CIA conocido como El Protagonista (John David Washington), es reclutado por una misteriosa organización llamada Tenet para participar en una misión global que se desarrolla más allá del tiempo real. La misión: evitar que Andrei Sator (Kenneth Branagh), un oligarca ruso renegado que presume de tener corazonadas sobre el futuro, comience la Tercera Guerra Mundial. El Protagonista pronto dominará el arte de la "inversión del tiempo" como una forma de contrarrestar la amenaza que se avecina.


Christopher Nolan ha declarado en varias ocasiones que le encantan las películas de James Bond y aquí, en cierto modo, homenajea al personaje creado por Ian Fleming manteniendo algunas de sus constantes, por ejemplo, viaja por varios países (Vietnam, Rusia, Noruega, la propia Gran Bretaña...); hay un malo muy malo que además trabaja para una organización que quiere adueñarse del mundo o de los destinos del mundo por mejor decir. En fin, cosas de esas reconocibles en las pelis de Bond.
Pero claro, Nolan lo hace a su manera, quiere dejar impreso su sello particular y no es, ni mucho menos, una película de espías al uso, sino que introduce todo eso de la inversión temporal, que no es exactamente moverse por el tiempo al estilo de Regreso al futuro, por ejemplo, sino que tiene otras características.
Habrán oído o leído que Nolan prepara un lío monumental con su argumento y que es mejor no tratar de entenderlo, sino dejarse llevar por la magia que, para algunos, tienen las películas del realizador británico.
Bueno, yo no estoy del todo de acuerdo, aunque bien es verdad que me había documentado un poco antes de ver el film y sabía más o menos de qué iba, pero creo que no es tan difícil seguir la trama. Otra cosa es cómo nos presenta su "lío" el bueno de Christopher Nolan. Pienso que el guión es algo ventajista en algunos segmentos y contiene giros interesados, poco explicados o poco o nada consecuentes. Pero bueno, entiendo que en un planteamiento tan complicado, puede haber momentos en los que resulte difícil salir airoso adecuándose a la lógica.


Mucha acción, secuencias muy planificadas y llamativas de persecuciones, coches volcando, las peleas hacia adelante o hacia atrás con momentos de cámara lenta y la escena culminante de la batalla de Stalk-12; pero al mismo tiempo, algunos momentos en los que parece que aquello no avanza y que me produjeron un poco de aburrimiento, al fin y al cabo, son dos horas y media de película y confieso que miré el reloj un par de veces, a ver cuánto quedaba.
No hagan mucho caso a la historia esa del palíndromo (TENET), que a la hora de la verdad, no tiene la más mínima importancia en la trama.
En cuanto a la mencionada batalla de Stalk-12, mucha tropa avanzando y cruzándose con los que van para atrás en el tiempo, pero al enemigo no le vemos y las escenas a cámara lenta de lucha, con las balas y los impactos en movimiento invertido, muy llamativas, sí, pero ya vimos estas cosas en Matrix hace muchos años.
Está claro que a Nolan le gusta complicar las cosas, ir un poco (o un mucho) más allá de lo simple y sencillo, algo que a más de uno se le atraganta y acabe la película sin haber entendido nada, pero también está claro que a sus seguidores les encanta que el británico les complique las cosas, así que, supongo que disfrutarán con este film de puesta en escena espectacular pero de narrativa algo confusa.




miércoles, 16 de septiembre de 2020

KIKI, EL AMOR SE HACE

A través de cinco historias, la película aborda el sexo y el amor: Paco (Paco León) y Ana (Ana Katz) son un matrimonio que busca reactivar la pasión de sus relaciones sexuales, desde hace mucho tiempo insatisfechas; José Luis (Luis Bermejo) intenta recuperar el afecto de su esposa Paloma (Mari Paz Sayago), postrada en una silla de ruedas tras un accidente que le ha limitado la movilidad; Mª Candelaria (Candela Peña) y Antonio (Luis Callejo) son un matrimonio intentando ser padres por todos los medios, pero ella tiene el problema de que no consigue un orgasmo cuando hace el amor con él; Álex (Álex García) intenta satisfacer las fantasías de Natalia (Natalia de Molina), mientras ella empieza a dudar si alguna vez él le pedirá matrimonio; y finalmente, Sandra (Alexandra Jiménez) es una mujer soltera a la búsqueda permanente de un hombre del que enamorarse. Todos aman, temen, viven y exploran sus diversas parafilias sexuales y los diferentes lados de la sexualidad, tratando de encontrar el camino hacia la felicidad bajo el abrasador sol veraniego de Madrid. Son parejas normales y corrientes decididas a desprenderse de las restricciones sociales o autoimpuestas, intentando deshacerse de las inhibiciones y ahondar en sus deseos escondidos, fantasías y fetiches, aunque esto signifique que tendrán que lidiar con filias inauditas, bastante inusuales y, sobre todo, difíciles de pronunciar. Después de todo, si hay madera, una chispa y voluntad, la llama comenzará a arder nuevamente.


La película es un remake del film australiano The Little Death, estrenado en 2014.


Si tuviera que encuadrar en algún género esta película, diría que es una comedia romántica, pero con un romanticismo muy particular que va desde los políticamente incorrecto hasta lo casi surrealista, con algunos gags y chistes bastantes conseguidos y, sobre todo, mucho sentido del humor.
Paco León se toma lo del sexo como una necesidad del ser humano, igual que pueda ser el comer o el dormir y se adentra en situaciones que aparentemente se salen de lo cotidiano, buscando la caricatura que le conduce a sacar partido de situaciones extremas, que sabe envolver en una apariencia de cotidianeidad, sin recurrir a estridencias y sin necesidad de adentrarse en los caminos de la voluptuosidad o la lascivia, sugiriendo más que mostrando.
Las historias están bien alternadas y los actores, unos más que otros, cumplen con su labor en esta entretenida parodia de la vida en pareja y la búsqueda del amor y el mantenimiento del fuego sexual.




martes, 15 de septiembre de 2020

PUERTOS ARTIFICIALES "MULBERRY" (SEGUNDA GUERRA MUNDIAL)

La fracasada operación en Dieppe ofreció muchas enseñanzas a los aliados, entre otras poner de manifiesto que, cuando se produjera el definitivo intento de invasión en Europa, iban a tener un problema ya vaticinado por Lord Mountbatten: La falta de puertos donde desembarcar la gran cantidad de suministros necesarios para consolidar los primeros avances. Una solución era capturar un puerto lo suficientemente grande, lo cual sería una operación muy costosa en vidas, la otra era construir un puerto artificial. Expertos británicos, canadienses y estadounidenses estudiaron el problema e hicieron sus sugerencias, naciendo así los puertos artificiales "Mulberry" que harían posible el desembarco de cientos de miles de hombres, material y equipo los días posteriores al Día-D.
La instalación de los Mulberries no podía hacerse desde el primer día de la invasión porque eso entorpecería las operaciones militares. Pero a partir del Día-D+1 era necesario darle a las lanchas de desembarco algún tipo de protección contra las olas. Lo único que se podía hacer era crear rompeolas que obviamente no podrían ser hechos con rocas, que es la forma habitual de construcción. En su lugar se emplearon cientos de barcos obsoletos, deteriorados o irreparables que fueron, en unos casos llevados con sus propias máquinas y en otros remolcados y finalmente hundidos en los lugares asignados. Los rompeolas fueron llamados Gooseberries (plural de Gooseberry) y fueron colocados en cinco lugares: Varreville, Saint-Laurent, Arromanches, Courseulles y Ouistreham.
Los puertos artificiales recibieron el nombre de Mulberry por la similitud de su geometría a una mata de moras, estaban integrados por grandes bloques de hormigón en forma de caja (llegaban a pesar seis mil toneladas) que formaban diques flotantes de atraque en las zonas en las que había calado suficiente para los buques y que se conectaban con la costa a través de calzadas flotantes formadas por grandes estructuras metálicas, todo ello transportado desde Inglaterra atravesando el Canal de la Mancha.
Se montaron dos Mulberries, uno frente a la playa de Omaha y otro frente a la de Gold. Fueron bautizados como Mulberry A y Mulberry B respectivamente. El primero fue barrido literalmente por una tempestad. Todas las salidas de Omaha quedaron obstruídas y en alta mar se habían perdido más de tres kilómetros de muelles articulados de acero que estaba siendo remolcados desde Inglaterra cuando se desató la tormenta.
El Mulberry B, salió mejor parado porque estaba protegido por bancos de arena y, según los británicos, porque los Gooseberries que colocaron ellos, lo habían sido con mucho más cuidado que los que colocaron los americanos en el otro. Al final algunos mandos calificaron los puertos Mulberry como un fracaso y el mayor derroche de acero y mano de obra de la Segunda Guerra Mundial.
El Mulberry B había comenzado a montarse en la costa de Arromanches después de que la localidad fuera liberada por los aliados el 6 de junio de 1944 por la tarde. El 8 empezaron los trabajos y entró en funcionamiento solo seis días después, estando operativo el resto de la guerra. En la gran ofensiva sobre Caen que tuvo lugar a mediados de julio, llegaron a desembarcarse a través de él cada día más de 18.000 toneladas de mercancías. En esos momentos, era el puerto con mas tránsito del mundo en términos de volumen.



lunes, 14 de septiembre de 2020

GIA


Originaria de Philadelphia, Gia (Angelina Jolie) llega a la ciudad de Nueva York para convertirse en modelo y pronto impresiona a la agente Wilhelmina Cooper (Faye Dunaway). Su singular belleza y su carencia de prejuicios para posar desnuda la convierten en una estrella. Gia inicia una aventura amorosa con una maquilladora, que tiene novio, y que no está nada segura de su bisexualidad.


Película basada en la vida de Gia Marie Carangi, una supermodelo de los años 70. Recorre su trayectoria desde aquella joven rebelde que, con 17 años, trabajaba en el restaurante de su padre, hasta su muerte en 1986 a los 26 años a causa del SIDA, una de las primeras mujeres en Estados Unidos cuya muerte se atribuyó a la enfermedad. En medio, una espiral descendente de abuso de drogas y relaciones fallidas. Su adicción a las drogas y la inestabilidad emocional causada por su madre hicieron que su carrera y, en última instancia, su vida, acabaran prematuramente.


Interesante biopic sobre la vida de esta, según los entendidos, la primera supermodelo en el mundo de la moda, rodada en algunos tramos como un falso documental y producida por HBO que se exhibió únicamente en televisión.
Es la historia de un juguete roto, una chica inexperta y transgresora hija de padres separados y cuya educación fue dejada a su albedrío. La chica de ciudad pequeña, es engullida por la metrópoli y todo su poder de glamour, por un lado, y de excesos, por otro.
De narración algo irregular en algunos tramos, sin embargo sí que consigue acercarnos a la trayectoria vital de esta joven que lo tuvo todo y todo lo perdió hasta caer en un pozo de angustia y miseria arrastrada por las drogas.
Es curioso que, siendo para muchos la mejor, o una de las mejores interpretaciones de Angelina Jolie, sea sin embargo, una de sus películas menos conocidas. Por ella recibió el Globo de Oro, cuando era prácticamente una desconocida y fue premiada o estuvo nominada, al igual que la propia película, con otros cuantos galardones.




viernes, 11 de septiembre de 2020

DEMONIOS TUS OJOS


Oliver (Julio Perillán), un joven director de cine asentado en Los Ángeles, descubre una noche en una web erótica que la protagonista de uno de los explícitos vídeos es su hermana pequeña, Aurora (Ivana Baquero). Sorprendido y confuso, decide viajar a Madrid, tras varios años sin visitar a su familia. Comienza así una búsqueda obsesiva de respuestas, un viaje íntimo hacia la turbación y la verdad de la imagen, una historia de dominación y manipulación, sobre los límites de la moral y la pérdida de la inocencia vital y audiovisual, en la que él sentirá una especie de fascinación por su mediohermana y ella, una estudiante que vive con su madre, está encantada por la atención que recibe de su encantador hermano, mucho mayor que ella.


Una cosa es lo que el bueno de Pedro Aguilera quiso hacer con esta película y otra lo que consigue.
El realizador español a la hora de explicar su película, reflexiona sobre la imagen y lo que su creación desmesurada y el consumo que hacemos de ella, supone para nosotros en el mundo actual, la forma en que nos mediatiza y nos lleva por caminos que no responden a la realidad, ya que, según explica Aguilera, las imágenes han perdido magia y se han convertido en ficticias y ambiguas.
El film plantea unas cuantas preguntas sobre la pérdida de la inocencia, la perversión, dónde se hallan los límites a ciertas cosas que hacemos en nuestras vidas, o el abuso de poder de unas personas sobre otras.


Todo ello rodado en formato 1:33 que ha llamado mucho la atención y con el que el realizador pretende crear un ambiente claustrofóbico y dar realce a las miradas y gestos de los actores procurando que lo que hay alrededor de ellos no aparezca en pantalla para no distraer la atención del espectador.
Como punto de partida, los planteamientos no están mal, es cuando menos llamativo este relato sobre transgresión de tabúes en un universo regido por la toxicidad de la mirada y la devaluación del poder de la imagen por la sobresaturación de estímulos que nos provoca, pero al final, parece desembocar en una historia que no acaba de enganchar y aquello se convierte en una especie de cuento sobre una serie de personajes de clase acomodada que se aburren y parecen imbuidos de la idea de que pueden hacer todo lo que les viene en gana sin importarles normas de conducta y respeto a los demás.
Uno de los atractivos del film es ver de nuevo en pantalla a Ivana Baquero, la niña de El laberinto del fauno, película por la que obtuvo un Goya por su interpretación y que, por supuesto, ha crecido.