martes, 21 de febrero de 2017

EN BRAZOS DE LA MUJER MADURA

Publicado por primera vez en 1965 a expensas del autor, bajo la excusa de las experiencias amorosas de su protagonista, el joven húngaro Andras Vajda, el libro hace un rápido recorrido por algunos acontecimientos de la historia reciente de Hungría relacionados, primero, con la Segunda Guerra Mundial y después, con el régimen satélite de la URSS.
Su autor, Stephen Vizinczey ya había publicado algunos poemas con tan sólo 16 años, en su época de estudiante de la Universidad de Budapest, donde coincidió con Georg Lukacs.
Las relaciones amorosas de Andras, casi siempre con mujeres de 30 o 40 años, se narran con absoluta elegancia y prácticamente exentas de cualquier tono morboso, a la hora de buscar el erotismo, lo hace más cuando relata el planteamiento de sus conquistas o cuando rememora lo que fueron, que cuando relata los propios encuentros en sí mismos, en los que apenas se extiende.
Un libro de estilo elegante, que se lee con facilidad y que nos da muchos detalles de la vida diaria en el país magiar, de los escasos medios y las pobres condiciones en las que vivía la población, atenazada por el régimen político en otros aspectos, pero no precisamente en el sexual, que se vivía con cierta libertad. Tras participar en los levantamientos de 1956, Andras se ve obligado a huir, primero a Italia y después a América, donde reside y trabaja, primero en Canadá y luego en EE.UU. De esta etapa también queda reflejado en la novela, el choque que supuso para un europeo encontrarse con la cultura norteamericana.
El libro destila cierto sentido del humor y algunas de sus reflexiones pueden servir para tratar de entender la sexualidad y algunos comportamientos de las mujeres.



lunes, 20 de febrero de 2017

SOSTIENE PEREIRA

Ambientada en Lisboa en 1938, en pleno régimen salazarista. Pereira (Marcello Mastroianni) es un periodista que ha abandonado la crónica negra para dirigir la sección cultural de un periódico de la ciudad, el Lisboa. Es un hombre tranquilo, sin ideas políticas, dedicado sólo a la literatura, a la francesa en particular, y al recuerdo de su mujer, muerta pocos años antes, y con cuyo retrato sigue hablando cada día.
Todo se trastorna cuando un joven, Monteiro Rossi (Stefano Dionisi), le pide un puesto de trabajo. En realidad, Monteiro no le pide un puesto de trabajo, es Pereira quien va a buscarlo tras leer un artículo sobre la tesina de Monteiro... Pereira lo coge a prueba, y le propone escribir unas necrológicas de personajes célebres todavía vivos, escritos anticipadamente de modo que puedan estar listos en caso de muerte del sujeto. Monteiro, en lugar de escribir las imparciales necrológicas solicitadas, escribe otras, por ejemplo las de Marinetti o Gabriele D'Annunzio, en las que les ataca ferozmente por su adhesión al fascismo. Se trata de artículos incómodos, peligrosos por añadidura. Pereira se debate entre el deseo de ayudar a Monteiro Rossi y el de no verse envuelto en las cuestiones políticas enarboladas por el joven.


En los años 60, el escritor italiano Antonio Tabucchi, descubre a Fernando Pessoa y descubre Portugal, el país que le concedió la ciudadanía en 2004 y al que amó tanto como odió al régimen de Salazar.
En 1994 publica su novela "Sostiene Pereira", en la que se basa el guión de esta película, en el que colaboró.
El film narra el viaje interior del personaje protagonista, un oscuro intelectual, conformista con una situación política a la que vuelve la espalda (Ojos que no ven...), pero de la que irá tomando conciencia empujado por algunos de los personajes que le rodean, comenzando por el joven Monteiro Rossi y su novia, pero también por Manuel (Joaquim de Almeida), el camarero del café que frecuenta; por el Dr. Cardoso (Daniel Auteuil) o por el mismo padre Antonio (Nicolau Breyner), para acabar involucrado en la realidad política y social de su país y de la convulsa situación europea y tomando una decisión heroica que arruinará su porvenir profesional, pero que dará a su vida un nuevo sentido.


Con música de Ennio Morricone, cuya canción A Brisa Do Coração interpreta Dulce Pontes, el film es un canto a la lucha por la libertad de las personas sencillas, de la gente anónima que piensa que nada pueden hacer por sí mismos para oponerse a un régimen político que atenaza esas libertades.
Aparte de la historia y el mensaje, a Pereira, la película, la sostiene por encima de todo Marcello Mastroianni en el que sería su último papel. El gran Marcello no interpreta, al menos eso es lo que parece al espectador, porque el actor italiano consigue convencernos de que él es Pereira. La película es una magnífica adaptación de la novela de Tabucchi y merece la pena verla por ella misma, pero sobre todo, por disfrutar de Mastroianni y su impresionante interpretación.




viernes, 17 de febrero de 2017

RETRATO DE UNA DAMA

La norteamericana Isabel Archer (Nicole Kidman), llega a Grandecourt, una hermosa casa inglesa propiedad de su acaudalada tía. Allí conocerá a su tío, que la impresionará notablemente, y a su primo Ralph (Martin Donovan), enfermo de gravedad.
Isabel es una joven inusual, con una inteligencia y una personalidad llamativas, que atraerán a hombres tan diferentes como Lord Warbuton (Richard E. Grant), el norteamericano Caspar Goodwood (Viggo Mortensen) o el que será su marido, Gilbert Ormond (John Malkovich). Pero también a mujeres, como su moderna amiga, la periodista Henrietta Stackpole (Mary-Louise Parker), o la intrigante madame Merle (Barbara Hershey). A pesar del profundo deseo de independencia, iremos viendo cómo este círculo de personajes comienza a tejer sus hilos alrededor de ella. No todos lo hacen con intención de manipularla, pero lo cierto es que Isabel será manipulada.
A medida que avanza la narración, la revelación de que ha perdido su libertad se hace cada vez más nítida para la protagonista, como decimos, una mujer inusual, en una sociedad profundamente convencional y sometida a una rígida estructura de conveniencias.


Con una ambientación muy lograda y llamativos escenarios tanto interiores como exteriores, el film cuenta con una fotografía detallista en tonos oscuros, quizá para remarcar ese ambiente que predomina en la vida de la protagonista desde su casamiento.
Basada en una novela homónima de Henry James, como en otras obras del autor norteamericano, se muestra una especie de candidez en los personajes venidos del Nuevo Mundo frente a los europeos, presas de una suerte de actitud maliciosa. El caso es que a la protagonista, primero se la pinta como una mujer inteligente e independiente, que no quiere ser un borrego más del rebaño, en sus propias palabras, cuando le hablan de matrimonio. Es pretendida por hombres ricos, de buena posición social y sumamente delicados con ella, a todos los rechaza para ir a caer en brazos de un vividor, pagado de sí mismo, despectivo con el prójimo, engreído y maltratador. Increíble, si no fuera porque en la vida real todos conocemos casos inexplicables de estas características.
Otra constante de la literatura de James queda patente en el film, su fascinación por Europa en general y por Gran Bretaña e Italia en particular, países estos dos, donde se rodó.


Con un reparto de verdadero renombre, se trata de una producción con grandes medios que, sin embargo, a mí me parece bastante irregular en sus resultados, empezando porque se hace demasiado larga, con pasajes que apenas aportan nada a la narración. Con mucho cuidado en los detalles y algunas escenas fastuosas, como las del baile, resulta una película agradable de ver, aunque algo tediosa.




jueves, 16 de febrero de 2017

SENTIDO Y SENSIBILIDAD

Al enfrentarse a la lectura de esta, como de algunas otras obras de la universal escritora británica, lo hacemos a un libro de calidad literaria innegable, pero que, al tiempo, nos habla de una época pasada que nada tiene que ver con la nuestra si no es en el sentido del precedente lógico y natural a los tiempos que vivimos.
En esta novela encontramos un sentido moralizante que, en muchos aspectos, no se corresponde con los parámetros de nuestra sociedad, por ello hay que hacer un cierto esfuerzo de adaptación a las concepciones y situación del momento para poder conciliar con nuestro modo de pensar y obrar, el sentimiento y la conducta que regían en aquella sociedad en la que lo más importante para una mujer era encontrar un buen partido que la permitiera vivir con cierto desahogo y si además el amor estaba presente, mejor, pero si no era así, pues había que apechar con las consecuencias y confiar en que, cuando menos, hubiera respeto entre las partes.
Estamos en una época de transición en la que las mujeres empiezan a demandar, con moderación absoluta, eso sí, avances en su condición y, aunque la igualdad queda lejos, comienzan a verse los primeros síntomas que indican por dónde van a ir los tiros en las siguientes generaciones.
La historia plantea el drama que rodea el amor que sienten dos jóvenes y retrata la vida social que las rodea, asentada en la codicia. Elinor es capaz de sobrellevar con entereza los golpes de la vida porque se apoya en el humor y la inteligencia frente a una madre y hermanas que se sustentan de una visión romántica llevada al extremo, y Marianne, sólo sana de su profunda herida, cuando es capaz de entender su experiencia con la misma ironía y humor que nos hace crecer en sabiduría.
Muy importante, como en todas las novelas de la autora, la presencia de la naturaleza que, en este caso, sirve para contraponer la manera de ser de unos personajes y otros, enfrentándola con la vida y la sociedad londinense.
Con un buen ritmo narrativo, quienes disfrutan de las historias agridulces, lo harán con esta novela y los sentimientos a que se tienen que enfrentar la hermanas Dashwood.



miércoles, 15 de febrero de 2017

TU NOMBRE ENVENENA MIS SUEÑOS

Ángel Barciela (Carmelo Gómez), Catedrático de Matemáticas de Instituto, y Francisco Valduque (Ángel de Andrés López), inspector de policía, se reencuentran tras varios años, en el entierro del ingeniero Buendía (Miguel Palenzuela). Allí ambos esperan volver a ver a Julia (Emma Suárez), la hija del fallecido y una de las implicadas en la investigación.
La historia está narrada desde un presente, ubicado en los años cincuenta, que mira al pasado en forma de un largo flash-back hasta el momento en que ocurrieron los luctuosos hechos que en él se relatan. Se trata de una intriga situada en los tiempos de la Guerra Civil española, y de su relación con Julia, una joven perteneciente a una adinerada familia madrileña con sus miembros divididos por causa del conflicto bélico.
Estamos ante una historia no demasiado creíble y que falla desde la misma novela, de Joaquín Leguina, en que se basa el guión.
Está bien ambientada y es claro que los actores tienen suficiente solvencia para sacar adelante la narración, pero quizá todo resulta un poco artificioso, tanto la parte de intriga, que desde el comienzo nos hurta prácticamente todo suspense posible, hasta la historia romántica que mantienen los dos protagonistas que carece de originalidad. Si a ello añadimos que parece que cuando no saben resolver bien una situación, sencillamente saltan a otra cosa, el resultado queda bastante deslucido.


A mi me parece que el relato de los hechos acontecidos en el Madrid de la Guerra Civil, es algo sectario, nos encontramos a unos comunistas que se matan entre ellos, a unos falangistas que actúan como terroristas y, sin embargo, se cita a D. Indalecio Prieto (socialista, por supuesto), como un ministro que protege a la gente que está en peligro. En fin, ya sabe el lector avisado a qué partido pertenece Joaquín Leguina, al mismo al que pertenecía Pilar Miró.
Pero cuestiones de este tipo aparte, el film, cuya idea es interesante, se pierde por momentos, se recrea en escenas que, plásticamente resultan muy bonitas (los bailes), otras no tanto (los escarceos amorosos, que dan a entender que la protagonista se acuesta con todo bicho viviente), que se alargan y hacen perder toda la tensión de la posible intriga.
Entretenida por momentos, pesada en otros y un tanto embarullada en todos, está muy bien ambientada y cuenta con una llamativa banda sonora que incluye canciones y temas musicales de la época.




martes, 14 de febrero de 2017

LOS OJOS AMARILLOS DE LOS COCODRILOS

La historia se construye alrededor de una mentira. Iris, de cuarenta años, lleva una vida lujosa, pero aburrida. Durante una cena donde se encuentra con un famoso editor, según ella, para impresionarle e impresionar a los demás, le dice que está escribiendo un libro. Cae en su propia trampa, pues no ha escrito una línea jamás, pero el editor la anima a que acabe el libro diciéndole que será todo un éxito. Iris le pide a su hermana Josephine, brillante investigadora, especialista en la Edad Media, que salve su vida del desastre escribiendo para ella. Para cada una, el resultado será el que esperaban, el reconocimiento para Iris y el éxito financiero y emocional para su hermana.
Sensaciones contradictorias las que me ha producido esta novela de buenos y malos o más bien de gente que nos cae bien y otra que nos cae mal, en la que los malos reciben su castigo y los buenos triunfan, así que adelanto que a quienes les agradan las historias complacientes les gustará.
El planteamiento es interesante, con una mujer que se queda sola y ha de luchar contra viento y marea para sacar adelante a sus hijas. Creo es sobre todo una novela de mujeres, ambiciosas casi todas, dispuestas a abrirse camino con sus armas de seducción en un mundo de hombres y, por otro lado, Josephine, que es distinta, dispuesta a todo por educar a sus hijas, luchando constantemente contra las dificultades que le plantea Hortense (la mayor de ellas) y con un pasado en el que hay algo que la atormenta y que tiene que ver con su astuta y despiadada madre. Josephine es un dechado de virtudes, carente de malicia y que aguanta todo lo que la vida le echa encima.
Algunos pasajes resultan un tanto forzados, creo que por momentos la autora peca de exagerada a la hora de ofrecer argumentos que hagan atractivo el libro que, por mor de algunas de estas cosas, toma carácter de culebrón televisivo. Sin embargo, otras de las subtramas, están bastante bien conseguidas, como la del padrastro de Iris y Josephine, Marcel, que es incluso divertida.
He de confesar que el libro atrapa, aunque uno intuye lo que va a ocurrir, esperando siempre algún giro que nos sorprenda, pero al final la autora toma el camino de lo amable y complaciente. Escrita con buen ritmo, sin muchas sorpresas, se lee muy bien, aunque queda esa sensación de literatura efectiva y ligera.



lunes, 13 de febrero de 2017

TRAINSPOTTING

Un grupo de jóvenes desesperadamente realistas, a los que ni se les ocurre pensar en el futuro porque saben que nada o casi nada va a cambiar, habitantes del otro Edimburgo, el que no aparece en los famosos festivales, capital europea del sida y paraíso de la desocupación, la miseria y la prostitución, embarcados en una peripecia vital cuyo combustible es la droga, «el elixir que les da la vida, y se la quita».
Usan el lenguaje de la calle, áspero, vigoroso y colorido, y entre pico y pico, entre borracheras y fútbol, sexo y rock and roll, la negra picaresca, la épica astrosa de los que nacieron en el lado duro de la vida, de los que no tienen otra salida que escapar, o amortiguar el dolor de existir con lo primero que caiga en sus manos.
Un relato triste, pero también de un ingenio perverso, nos conduce en una gira infernal por los guetos psíquicos donde se refugian los drogotas, los borrachos, los desesperados y los perdedores…
Estamos ante unos adictos torpes y ladrones que tienen pocos escrúpulos morales a la hora de engañar a sus amigos, pero el quid de la historia gira en torno a sus relaciones entre sí y la manera extrañamente convincente en que mantienen estos vínculos.


El guión se basa en una novela del mismo título de Irvine Welsh.
El título hace referencia a un pasaje del libro en el que Begbie (Robert Carlyle) y Renton (Ewan McGregor) conocen a un borracho en una estación de ferrocarril abandonada. Begbie y Renton usan la estación para hacer sus necesidades y el borracho les pregunta, intentando hacer un chiste, si están haciendo "Trainspotting". El término anglosajón trainspotting se utiliza para referirse a la afición relativamente popular en Reino Unido de observar el ferrocarril. Este pasaje no aparece en la película, por lo que el título se hace difícil de entender, ya que no viene a cuento con lo que vemos.
El libro fue todo un éxito en su momento y rápidamente fue adaptado al teatro.


El film cuenta con unas convincentes actuaciones y una fotografía colorista que subraya algunos de los pasajes alucinantes de la película. De las cosas más celebradas, es su banda sonora que entremezcla perfectamente la música rock con el brit pop, la electrónica e incluso el trance. Aparecen temas de muchos grandes de la música contemporánea, desde Iggy Pop, que se escucha en la vertiginosa secuencia inicial, hasta Underworld, pasando por Brian Eno, Lou Reed, David Bowie y otros cuantos nombre míticos.
A lo largo de la película podemos encontrar referencias explícitas a La naranja mecánica y una muy curiosa en la que se ve a los cuatro protagonistas remedando a los Beatles en la famosa foto de portada de uno de sus discos en que cruzan Abbey Road por un paso de peatones.


Trainspotting es quizá el mejor acercamiento que se ha hecho sobre el mundo de la adicción a la heroína y lo que le rodea desde una perspectiva realista, sin plantear mensajes morales y dejando que sea el propio espectador quien extraiga consecuencias después de observar a estos tipos nada edificantes, pero bastante normales, en el sentido de que son la gente con la que nos prodríamos cruzar en cualquiera de las calles de nuestra ciudad, personajes verosímiles sumidos en este mundo en que lo onírico y lo real se dan la mano en este particular descenso a los infiernos, del que la magnífica escena del retrete ("bienvenidos al WC más asqueroso de Escocia") es una maravillosa y conseguida representación.