jueves, 12 de junio de 2014

CLINT EASTWOOD EN BURGOS

Siempre relacionamos el llamado spaghetti western con el desierto de Almeria y si bien es cierto que en la famosa trilogia de Sergio Leone, las películas "Por un puñado de dólares" y La muerte tenía un precio, se rodaron en la provincia andaluza, no ocurrió lo mismo con "El bueno el feo y el malo", que mezcla imágenes rodadas en tierras de Andalucía, con otras muchas de la Sierra de la Demanda y el Valle del Arlanza, en la provincia de Burgos, entre Salas de los Infantes y Covarrubias, en las que, por la magia del cine, partidarios del Norte y del Sur en la Guerra civil Norteamericana, se disputan el control de un puente que, en realidad, fue construido por ingenieros militares españoles sobre aguas del Arlanza.
Hay una anécdota curiosa alrededor de este puente, que aparece en varias secuencias del film, pero cuya construcción, tenía como principal objetivo ser volado. El problema fue que por un error de algún técnico de la película se dio la orden de voladura cuando ninguna cámara estaba rodando. Al parecer, Leone se enfadó mucho, no era para menos, todo el trabajo, y el dinero, no hay que olvidarlo, tirado por tierra. Culpó al capitán de ingenieros español y le despidió, pero el tipo, herido en su orgullo, se comprometió a reconstruírlo en un tiempo record, lo hizo y a la segunda, el propio Leone dio la orden: ¡Vai! En esta ocasión todo salió perfecto y es la voladura del puente de Langstone sobre el Rio Grande que podemos ver en el film.
Otra curiosidad es que algunos de los españoles que participaban en el rodaje, en los descansos bajaban al Arlanza para pescar cangrejos y después cocinarlos. Muchos de los extranjeros del equipo, sobre todo los americanos, jamás los habían probado y les debieron gustar, se cuenta que Eastwood, de cuando en cuando, señalaba hacia el río y decía: ¡Cangrejos! Supongo que aparte de gustarle el guiso, debía hacerle gracia la palabreja castellana y yo quiero imaginarlo con su acento yankee tratando de reproducir aquel sonido: ¡Cangrehoooos!




miércoles, 11 de junio de 2014

EL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA

Nicholas Garrigan (James McAvoy), acaba de finalizar sus estudios de medicina y su padre está convencido de que comenzará a ejercer a su lado como médico de familia. Sin embargo a Nicholas le horroriza esa perspectiva y desea alejarse de su familia. Decidide irse lejos y elige Uganda, un país totalmente desconocido para él, donde ayudará al Dr. Merrit (Adam Kotz), otro británico que está al frente de un dispensario junto a su esposa Sarah (Gillian Anderson).
Cuando aún lleva poco tiempo en el país, Garrigan es requerido en la escena de un extraño accidente. El presidente Idi Amin Dada (Forest Whitaker), que acaba de hacerse con el poder mediante un golpe de estado, ha enbestido a una vaca con su automóvil y está herido en una mano. Garrigan atiende a Amin, que apenas tiene un esguince en una muñeca, pero éste queda impresionado con el desconocido doctor, no sólo por la franqueza y descaro con los que se dirige a él, sino por la manera con la que toma el control de la caótica escena que rodea al accidente. Amin le hace una insólita proposición: desea que Garrigan pase a ser su médico personal.
Aunque en primera instancia, el británico declina la invitación, tras visitar a Amin en Kampala, se lo piensa mejor y acepta. El presidente le ha seducido con su arrolladora personalidad y los proyectos que tiene en mente para mejorar el nivel de vida del país.
Con el tiempo, Garrigan irá descubriendo otras facetas menos agradables de la personalidad del dictador, hasta verse atrapado en un abismo moral que le está conduciendo a perder su propia alma.


El guión se basa en la novela del mismo título de Giles Foden, en la que la productora Lisa Bryer, vio inmediatamente el gran potencial cinematográfico que encerraba, poniendo el proyecto en manos del prestigioso documentalista Kevin Macdonald que, aunque no tenía experiencia en producciones dramáticas, le pareció la persona adecuada para hacerse cargo de la realización.
Citamos el prestigio del realizador como autor de documentales, no como una simple anécdota, sino porque en muchas secuencias exteriores, tanto de la capital, Kampala, como, sobre todo, de las zonas rurales de Uganda, se nota y se agradece la maestría del director a la hora de ofrecernos maravillosos planos, como ese que se nos presenta en los primeros compases del film, cuando Amin visita la zona donde está trabajando el Dr. Garret y con una sensacional toma en la que aparece en primer plano la nuca de Whitaker, vemos a la colorista multitud que ha ido a celebrar con el presidente su ascenso al poder; o el viaje de Garret en autobús, recorriendo el territorio ugandés.

El film busca distanciarse de los biopics al uso, para lo que da relevancia, igual que en la novela, a la figura del médico, un personaje inventado y cuya historia sirve de contrapunto a los hechos reales, pero que también da pie para mostrarnos algunos de ellos como si le hubieran ocurrido al protagonista. Es cierto, no obstante, que el film va derivando más hacia un thriller que a profundizar en los acontecimientos históricos.

Está muy bien planteada la espiral de sinrazón en la que entró Amin, desde las escenas iniciales, a los acordes de una música étnica de ritmo contagioso y con imágenes luminosas y coloristas, el film se va volviendo sombrío y la trama se complica. La situación de Garret se vuelve opresiva y peligrosa, mientras el dictador va pasando de sus promesas de mejoras y cambios sociales, a una paranoia que no le deja ver sino enemigos por todos los lados.
El joven doctor, también se va haciendo consciente de que lo que se le presentaba como un cuento de hadas, en realidad es un infierno en el que la vida humana no tiene valor y depende del humor de un hombre de comportamiento imprevisible que se cree elegido por una fuerza superior para capitanear los destinos de su patria, un lugar al que ha llegado gracias al apoyo de los británicos que vieron en Amin la persona ideal para deponer al procomunista Milton Obote, con cuyo régimen temían perder influencia en el país.


La película es un buen retrato de lo que ocurrió en Uganda en los años 70 del pasado siglo, el apoyo popular con el que contó Amín en el que el pueblo vio a su lider y salvador, pero que de las promesas de mejoras, modernización y elecciones libres, pasó a liderar un régimen que se refugió en un nacionalismo extremo, acabó con la vida de miles de ugandeses con el pretexto de que eran seguidores del despuesto Obote y hundió la economía del país.
Las consecuencias de aquellos acontecimientos aún siguen pasando factura en la actualidad al país africano.
Y por encima de todo esto, está la inmensa interpretación de Forest Whitaker, un actor que yo descubrí en Bird, y que desde entonces me encandiló. El Oscar de ese año, fue a parar a buenas manos.





martes, 10 de junio de 2014

EL HIMNO DE CHILE

El próximo 18 de junio, España se enfrenta a Chile en su segundo partido del mundial de Brasil, una selección, la de Chile, apodada "La Roja", antes de que España adoptase este apelativo, una vez más asistiremos a la imagen de los jugadores españoles punto en boca y a la de los chilenos cantando su himno.
Un himno que tiene una llamativa historia emparentada con España y la animadversión contra ella. Si bien la independencia de Chile, como la de prácticamente la totalidad de los paises hispanoamericanos, fue una cuestión de los criollos, es decir, gentes por cuyas venas corría buen porcentaje (cuando no la totalidad) de sangre española, la letra del himno chileno, era un texto agresivamente antihispano, con estrofas como esta: "El cadalso o la antigua cadena / Os presenta el soberbio español: / Arrancad el puñal al tirano / Quebrantad ese cuello feroz"; o esta otra: "Ciudadanos, mirad en el campo / El cadáver del vil invasor... / Que perezca ese cruel que el sepulcro / Tan lejano a su cuna buscó".
Era un himno sin música y la primera vez se interpretó tomando prestada la del himno argentino, y aunque la primera partitura era obra del chileno Manuel Robles, la actual, por irónico que parezca, fue encargada a un español, Ramón Carnicer, uno de aquellos liberales que se vieron obligados a emigrar a Inglaterra (a Londres en su caso) en tiempos de Fernando VII y de los que se ha hablado aquí en alguna ocasión.
Cuando España reconoce la independencia chilena, el 24 de abril de 1844, firmando un tratado de Paz y Amistad, se encontraron con el enojoso asunto de la letra del himno y su regodeo en la injuria a los españoles, así que tras una campaña encabezada por José Santos Tornero, emigrante español, riojano de pura cepa, nacido en Viniegra de Abajo, en la Sierra de Cameros, director a la sazón del diario El Mercurio de Valparaíso, que aún sigue publicándose y que se tiene por el periódico en circulación más antiguo en lengua castellana, se deciden a darle unos retoquitos a la letra, manteniendo la música de Carnicer.
El nuevo himno tiene un tono mucho más amistoso y donde antes podíamos ver vilipendio, ahora encontramos estrofas de este tenor: "Ha cesado la lucha sangrienta / Ya es hermano el que ayer invasor / Del vasallo borramos la afrenta / Combatiendo en el campo de honor"; o esta: "Alza Chile, sin mancha la frente / Conquistaste tu nombre en la lid / Siempre noble, constante, valiente / Te encontraron los hijos del Cid".
Como se ve, cualquier signo de ofensa pasa a un discreto olvido. Todos tan amigos y aquí no ha pasado nada.




lunes, 9 de junio de 2014

EL BUEN PASTOR

Edward Wilson (Matt Damon), estudiante en la universidad de Yale, prepara una tesis sobre poesía bajo la dirección del profesor Fredericks (Michael Gambon). En la biblioteca de la universidad, conoce a Laura (Tammy Blanchard), una joven sorda, con la que comienza a salir, pero en una fiesta, un amigo le presenta a su hermana, Margaret Russell (Angelina Jolie), que descaradamente le seduce. Cuando pasa un día en la playa con Laura, haciendo planes de futuro, el hermano de Margaret les interrumpe para comunicar a Edward que su hermana está embarazada y que espera que cumpla con su obligación; Edward y Margaret, se casan.
El FBI recluta a Wilson para que espíe a su profesor, del que se sospecha tiene conexiones con los nazis. Será el primer trabajo de Wilson en el mundo del espionaje, misión para la que será requerido durante la II Guerra Mundial, durante la que está a la cabeza de la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos) en Londres.
Acabada la contienda, Edward se convertirá en uno de los fundadores de la CIA, de cuya sección de contraespionaje llegará a ser el máximo responsable.
Sin embargo, su entrega en cuerpo y alma a su trabajo, traerá consecuencias para su vida familiar que se convertirá en un auténtico desastre.

 
El guión narra la vida de James Wilson desde 1930 hasta 1961, este personaje es un alter ego del legendario y astuto jefe de inteligencia Norteamericana James Jesús Angleton, cuya biografía adapta libremente.
Suponía la segunda incursión como director de Robert de Niro, en un proyecto muy personal en el que llevaba trabajando durante diez años, nada menos. En los títulos de crédito, Francis Ford Coppola figura como productor ejecutivo.

 
Con una interminable lista de actores, la película tiene bastantes secundarios con papeles de cierta relevancia, algunos de ellos muy bien interpretados, comenzando por la propia Angelina Jolie y pasando por gente de sobra conocida como Alec Baldwin, John Turturro, William Hurt o Timothy Hutton. El protagonista Matt Damon, da muy bien el perfil de un tipo inteligente y complejo, del que jamás sabes lo que está pasando por su cabeza.

 
La historia está bien documentada, pero el film nunca llega a conectar del todo con el espectador, al menos en mi caso. La película se las arregla para coger ritmo en ciertas ocasiones, pero enseguida lo pierde, se hace lenta y larga, como si estuvieran estirando la narración.
Qizá habría sido más acertado centrarse en la historia principal y no perderse tanto en las tramas secundarias que acaban enrededando la atención del espectador de manera un tanto artificiosa.
Está bien, sobre todo por lo interesante del tema, pero podría haber estado bastante mejor.

 
 
 

sábado, 7 de junio de 2014

LA DESPEDIDA DE ORSON WELLES

Que a veces, por avatares de la vida, hasta los más grandes han de plegarse a las circunstancias por algo tan prosaico como es sobrevivir, es de sobra sabido.
Orson Welles, reconocido por todos como uno de los grandes del cine de todos los tiempos, tuvo a lo largo de su vida más de un problema a la hora de plasmar sus ideas en celuloide por la peculiar manera de hacer de la industria de Hollywood y, en algunas ocasiones, para salir adelante, se vio obligado a participar en proyectos que no le gustaban demasiado. Sus apariciones como actor en alguna película concreta, fueron reconocidas por él mismo como fruto de circunstacias determinadas en momentos concretos de su vida.
No de deja de ser triste que su despedida de la gran pantalla fuera poniéndole voz al planeta Unicrom en una extraña película coproducida por EE.UU. y Japón titulado "Los Transformes", del año 1986.
Welles, con la salud ya muy deteriorada, apenas podía recordar el texto de sus intervenciones y se comenta que el efecto de sintetizador es porque su voz ya estaba muy cascada.
Al parecer, Welles detestaba la película y en una entrevista en la que le preguntaron en qué consistía su intervención en la misma respondió algo así como "Interpreto a un planeta. Amenazo a alguien llamado tal o cual. Entonces soy destruido".
Las frases de Orson Welles fueron grabadas el 5 de Octubre de 1985. Las últimas palabras que profiere Unicron en la peli, antes de ser destruido, son: "Destino... No puedes... destruir... mi... ¡DESTINO!", una negra premonición dadas las circunstancias, porque cinco días después, el 10 de Octubre, Orson Welles sufrió un ataque al corazón y falleció. En cuanto a la peli, fue estrenada en Estados Unidos el 08 de Agosto de 1986.
 
 
 

viernes, 6 de junio de 2014

MARÍA ANTONIETA

La emperatriz María Teresa de Austria (Marianne Faithfull), ha concertado el matrimonio de su decimoquinta hija, María Antonieta (Kirsten Dunst), con el Delfín de Francia, el futuro Luis XVI (Jason Schwartzman).
María Antonieta es una adolescente que apenas tiene catorce años y se ve obligada por las circunstancias a separarse del mundo conocido de la corte austriaca, para viajar a París. Es recibida en la frontera de una manera distante y altiva, el mismo trato que encontrará en la corte, con una rigurosa y complicada etiqueta que, en algunos momentos, es casi denigrante, pero que ella no tiene otro remedio que cumplir, pues responde en ocasiones a derechos adquiridos por parte de la nobleza.
Una vez contrae matrimonio, se encuentra con que su marido está más interesado en los artefactos mecánicos que en cumplir con sus obligaciones conyugales, mientras ella se ve presionada, incluso por su propia familia, para que haga valer sus encantos ante el Delfín y asegure la línea sucesoria. María Antonieta, cargada de paciencia, espera que las cosas se solucionen, mientras se va rodeando de cortesanas más cercanas a ella, que la saquen de la apatía y el aburrimiento en los que su vida amenaza sumirse.


El guión se basa en la novela que sobre la reina francesa, escribió Lady Antonia Fraser, que interpreta libremente, si bien asumiendo la idea que de ella se desprende de que la Historia ha tratado a Maria Antonieta de manera injusta y que las opiniones sobre ella deberían ser más benévolas.


La película está bastante bien ambientada, con un suntuoso despliegue de vestuario y escenarios deslumbrantes y recargados, como corresponde al estereotipo que tenemos de la corte francesa de la época.
La realizadora centra su idea en mostrarnos a una emperatriz un tanto desvalida e ingenua ante lo que se le viene encima, que se ve arrastrada por las circunstancias a un camino que la llevará al final que todos conocemos porque cuando ha querido madurar, es demasiado tarde para dar marcha atrás.
Con una arriesgada propuesta en ciertos detalles como la banda sonora que mezcla ritmos de época con canciones de bandas ochenteras como Siouxsie & The Banshees, Bow Wow Wow, The Cure o The Strokes, cuyas composiciones se escuchan en escenas muy importantes para provocar la percepción que Sofía Coppola quiere crear; o el famoso plano en el que en medio de una ingente cantidad de zapatos siglo XVIII, diseñados por Manolo Blahnik, la realizadora colocó un par de zapatillas converse azul all star.
Estupenda fotografía de Lance Acord, con algunos planos realmente bellos, incluídas las imágenes aéreas de Versalles que tuvieron el privilegio de filmar merced a un permiso especial.


Maria Antonieta o la chica bien de secundaria, esa es la idea que me queda de esta peli, a la que contribuyen en buena parte esos anacronismos con los que de manera intencionada Sofía Coppola salpica el film y que alcanzan su culmen en las escenas de le Petit Trianon, en las que, aparte de recibir a su amante, a Maria Antonieta sólo le falta organizar una fiesta de almohadas.
Film que desató las más encontradas opiniones, tanto los a favor, como los contrarios, no se pararon en barras a la hora de emitir opiniones para un film que fue todo un éxito de taquilla en su momento.





jueves, 5 de junio de 2014

LA PROFECÍA SOBRE EL 11-S

Mucho se ha comentado sobre las predicciones que hubo de los atentados del 11-S en New York, desde que aparecía no sé qué cosa si doblabas un billete de dolar, hasta otras igual o más peregrinas. El caso es que relacionar cosas que se han dicho con hechos ya pasados, es relativamente fácil, pero sí que hay algo que, sin ser una predicción o una profecía en sí misma, extremo que han negado sus autores, resulta curioso, porque demuestra que la mente de unas personas, en este caso guionistas de televisión, fue capaz de imaginar, casi punto por punto lo que iba a ocurrir, incluida alguna teoría conspirativa que tomó cuerpo después para encontrar una justificación a lo ocurrido, fuera de las obvias y de las que se dieron oficialmente a la opinión pública.
La serie "The Lone Gunmen" (en castellano se llamó "Los pistoleros solitarios"), nació como un spin-off (ya saben, una serie que deriva de otra) de "The X-Files" (Expediente X). La serie no tuvo mucho éxito y acabó retirada de la programación tras apenas media temporada en antena.
Pero hubo un episodio de ella, concretamente el episodio piloto, emitido el 4 de marzo de 2001, que llamó mucho la atención en su momento y que ha pasado a la historia, porque en el se narra una conspirción en la que los Pistoleros descubren un complot de los servicios secretos del Gobierno de los Estados Unidos para estrellar un Boeing 727 contra una de las Torres Gemelas de Nueva York. Para tal fin utilizarían un sistema de control remoto. Al final, los Pistoleros Solitarios consiguen, mediante medios informáticos, desactivar el control remoto, con lo que los pilotos del avión pueden evitar la colisión.
Aún siendo curioso esto, resulta más llamativo que en el episodio, como queda dicho, son los servicios secretos norteamericanos los instigadores del entramado, una teoría con la que se especuló en algunos ámbitos cuando sucedieron los atentados del 11-S, una de esas llamadas teorías conspirativas que acusaba a la administración Bush de haber organizado y perpetrado dicho atentado, con el propósito de obtener un casus belli y poder actuar en las regiones del planeta que considerara oportuno alegando intereses nacionales y, a su vez, propiciar la venta de armamento.