miércoles, 24 de junio de 2026

LA MUJER INFIEL

 


Cuando Charles Desvallées empieza a sospechar que su mujer lo está traicionando con otro hombre, contrata un detective privado para que la siga y averigüe quién es el amante. Una vez confirmada la infidelidad y descubierta la identidad de su rival, el celoso marido prepara su venganza.


Claude Chabrol indaga sobre algunos aspectos de la burguesía francesa en plena época de liberación sexual, una libertad y unas nueva forma de entender las relaciones que, al parecer, no ha ayudado a que la gente viva más feliz, a veces, todo lo contrario. En el caso de esta película, ni siquiera la estabilidad económica y sentimental evitan la búsqueda de la pasión fuera del matrimonio.


Ya desde el mismo título, el guionista y realizador galo deja de lado el misterio y va directamente al asunto que le interesa y se centra en los personajes y en los hechos, en una narración en que la ambigüedad y las falsas apariencias, cobran importancia. 
Con elegancia e ironía, Chabrol nos cuenta una historia en la que explica, a su manera, algunas de las acciones de estos burgueses, con las que parecen querer romper la anodina indiferencia en que viven, aunque ello suponga emprender un camino en el que no se sabe qué nos espera.




8 comentarios:

  1. Uno de los mejores títulos de Chabrol, de factura impecable, genuina inspiración hitchcockiana, y, como guinda del pastel, un segundo nivel de lectura en el cual la infidelidad de la esposa supone una amenaza no tanto a la pareja en sí sino a la comodidad burguesa en la que se ha instalado el matrimonio.

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    1. En efecto, ese es claro trasfondo, lo de menos es la infidelidad en sí.

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  2. No llego a entender porqué enfoca este asunto en la burguesía (¿clase media?) podría muy bien ubicarlo en la clase alta o en la clase baja, a fin de cuentas, las infidelidades son transversales.
    Un saludo

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    1. Es el estrato social en el que Chabrol centra sus críticas, no hay otra razón, supongo.

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  3. Es lo que tiene la liberación sexual, si supone más refocile para mí, pues qué bien, pero si lo que supone es una cornamenta descomunal, pues qué mal.

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