viernes, 19 de junio de 2026

EL CARNICERO

 


En un pequeño pueblo francés, durante la celebración de una boda, la maestra Helene (Stéphane Audran) y el carnicero Popaul (Juan Yanne) entablan conversación. Ella vive en el segundo piso de la escuela y, a pesar de su juventud y belleza, prefiere vivir sola tras un desengaño amoroso ocurrido  diez años atrás. Él es un hombre amable que guarda horribles recuerdos de la guerra tras haber pasado quince años en el ejército. Cuando empieza a surgir una relación sentimental entre ellos, dos mujeres aparecen brutalmente apuñaladas en el bosque y Helene encuentra en el lugar el encendedor que le regaló a Popaul.


A pesar de la aparición de esta prueba casi irrefutable, Claude Chabrol alarga la intriga mediante un hábil, aunque algo previsible, giro de guion que hace dudar al espectador de la culpabilidad del carnicero.


De cualquier manera, no es el misterio en si lo que más interesa al realizador galo, sino los personajes, bastante convincentes en sus interpretaciones, aún con la frialdad con que se desarrollan.
Una reflexión sobre la culpabilidad y el perdón, sobre la duda entre la denuncia o la concesión de una segunda oportunidad que lleva a las dudas, incluso a sentirse culpable a quien adopte esta segunda postura. 
Un planteamiento muy original sobre la fina línea que separa la razón de los sentimientos, con la habitual perfección formal del realizador y una absoluta economía narrativa.




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