viernes, 6 de enero de 2017

MORIRÁS EN CHAFARINAS

Los soldados Jaime (Jorge Sanz) y Cidraque (Javier Albalá) viven la rutina uniformada de un cuartel de Melilla con una sola y deseada pretensión: terminar la mili. Pero en su cuartel se suceden unas extrañas muertes que obligarán a uno de ellos a convertirse en improvisado detective. La trama incluirá a la mujer de su capitán y terminará por complicar peligrosamente su estancia en filas.
Jaime es un joven cabo de reemplazo, protagonista y narrador de la historia, y ve como lo que en principio era un tranquilo y aburrido domingo de guardia en Melilla junto a su compañero y amigo Adolfo (Tony Zenet), termina en ataque de locura de un compañero después de inyectarse heroína adulterada, que le lleva a organizar un peligroso altercado en plena calle y tras el que se lanza desde lo alto del minarete de la mezquita.
El Capitán Contreras (Óscar Ladoire) llama a su despacho a Cidraque para encargarle investigar quién ha introducido en el cuartel la heroína adulterada, algo que se propone lograr con la ayuda de nuestro protagonista, sin saber en qué se están metiendo.
El film se basa en la novela homónima de Fernando Lalana, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1991.
En un principio la película sigue a con cierta cercanía el guión marcado por la novela, pero en cierto momento, cambia y a partir de entonces empieza a distanciarse en algunos aspectos de la novela y aunque consigue mantener cierta intriga, se vuelve bastante previsible.


La película tiene un interesante guión, en el que intervino el propio autor de la novela, sin embargo pienso que no consigue transmitir todo lo que recoge el libro. Las persecuciones que presenciamos a lo largo del film, tienen algo de pedestres y las interpretaciones me han parecido de un nivel bastante bajo.
Con el paso del tiempo, se ha convertido en un testimonio de lo que era la vida cuartelera en aquellos tiempos de servicio militar obligatorio que las nuevas generaciones no han vivido, recogiendo también (aunque con poco acierto, como casi todo en el film), los momentos álgidos de las tensiones territoriales entre España y Marruecos.
Una película entretenida, sobre todo por lo que tiene de retrato de una época pasada, pero en cierto modo, decepcionante.




miércoles, 4 de enero de 2017

HISTORIAS DEL KRONEN

La película cuenta la vida durante un verano de un grupo de jóvenes madrileños, criados en la cultura audiovisual y fascinados por la violencia, que se mueven en un mundo cerrado dominado por las drogas, el sexo, los bares de copas y los conciertos rock…
El Kronen es el bar madrileño en el que acostumbra a reunirse un grupo de amigos. Entre ellos está Carlos (Juan Diego Botto), de familia acomodada, carente de escrúpulos y únicamente preocupado por experimentar con las drogas, el sexo y el alcohol. Desdeñoso con aquellos a quienes considera débiles y convencido de que la amistad no es más que una patraña. No tiene reparo alguno en que su madre despida a la asistenta de la casa acusándola de robar dinero, cuando el autor de la sustracción había sido él. Pero cuando su catadura moral queda totalmente expuesta, es cuando Carlos acaba provocando la muerte de Pedro (Aitor Merino), uno de los componentes del grupo, sin que eso le cause ningún remordimiento.
El resto del grupo tiene con él una curiosa relación de dependencia, pues aunque le recriminan a menudo algunas de sus actuaciones, sienten una especie de fascinación por esta forma de liderazgo que no es sino una mala influencia para ellos.
El guión se basa en una novela de José Ángel Mañas, que quedó finalista del Premio Nadal en 1994.


La película nos plantea, una vez más, la rebeldía y ansias de libertad de la juventud (o de una cierta juventud), objeto de la atención de diferentes historias del cine, desde Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955). Esa rebeldía la demuestran manifestando desobediencia hacia cualquier figura de autoridad, el consumo desaforado de drogas, la promiscuidad sexual, y la afición a cometer actos de transgresión rayanos con el delito, entre otros aspectos.
Aunque el protagonista se declara individualista e incluso muestra desprecio hacia el grupo, por considerar a sus componentes inferiores, es éste (el grupo) el que le motiva a cometer sus tropelías, por ese afán exhibicionista que es el único premio que obtendrá. Al final, la vida de estos muchachos, que transcurre en la noche, mientras por el día duermen y vaguean, no tiene nada de excitante, su rutina se repite cada jornada. Como dice Extremoduro en una de sus letras: salir, beber y el rollo de siempre; un plan de vida que demuestra la desorientación en la que viven.
La banda sonora era uno de los elementos claves para reforzar ese espíritu de “rebeldía” de los protagonistas, al estar cargada de temas de algunos de los grupos clave del rock duro en nuestro país como Reincidentes, M.C.D. o Hamlet, con mucho ruido y mucha rabia. Junto a los temas punk rock también se dejaban escuchar en la película canciones algo más “suaves”, como el mítico Chup chup de los asturianos Australian Blonde, e incluso había sitio para un poco de techno machacón al estar la historia ambientada a principios de los 90, época en la que el bakalao estaba en pleno auge.
Si algo hay que reconocerle al film es que acercó a los cines a muchos jóvenes que estaban alejados del cine español del momento y cuya afición se vería reforzada al siguiente año con el estreno de "Tesis", la ópera prima de Amenábar.




martes, 3 de enero de 2017

MAQUIS EN EXTREMADURA (EL CASTILLO DE AZAGALA)

La resistencia interior antifranquista, una vez concluída la Guerra Civil, tuvo su expresión más combativa en el Maquis, grupos de guerrilleros, casi siempre de filiación comunista (también anarquistas) o cercanos al Partido Comunista. Gente que luchó con medios propios, aislada y prácticamente sin conexión con el exterior. La Guardia Civil fue la encargada de combatirlos y fueron considerados bandoleros, simples delincuentes comunes.
La actividad de estos grupos en ciertas zonas de España, sobre todo en el Norte, algunas comarcas pirenaicas y las montañas leonesas, en la linde con Asturias y Galicia, han sido estudiadas de manera sistemática y son conocidas, al menos por los aficionados al tema, pero hubo otras regiones donde también actuaron los maquis, que apenas han dado lugar a trabajos aislados.
Una de esas comarcas fue la Sierra de San Pedro, el último sector de la Cordillera Oretana, que se inicia en los Montes de Toledo y se extiende de Este a Oeste penetrando en Portugal a través de la Sierra de San Mamede. Es la divisoria de aguas entre las cuencas del Tajo y del Guadiana y hace casi frontera perfecta entre las provincias de Cáceres y Badajoz. Situados en los lugares más difícilmente accesibles encontramos varios castillos de gran importancia en el pasado, como el de Alburquerque, el de Mayorga, el de Piedrabuena y el de Azagala.
Este último castillo, fue refugio de maquis que operaron en Extremadura, pero antes, durante la Guerra Civil, se fueron reuniendo en él militantes de izquierda que huían de la ocupación por el Ejército de Franco de toda esta zona durante los primeros meses de la contienda. De hecho, desde Azagala se asestaron golpes importantes a los facciosos, como poner en fuga a una columna de falangistas, requetés y guardias civiles que intentaba ocupar el castillo; burlar un ataque aéreo con mercenarios portugueses que bombardearon el castillo y cuando los nacionales, pensando que sólo había cadáveres en su interior, se lo encontraron vacío, se enteraron de que sus ocupantes habían sido avisados por una vecina de Alburquerque; o volar un tren con armamento que los italianos llevaban a sus tropas. Como consecuencia de estos y otros golpes, perpetrados en parte con la ayuda de Invisibles (grupos guerrilleros creados a las órdenes del ejército republicano), la estancia en el castillo se hizo poco menos que imposible, pues hasta Queipo de Llano se había hecho eco de la situación y jurado acabar con ellos.
Aunque algunos quedaron en reducidos grupos guerrilleros repartidos por la sierra, la mayor parte de quienes estaban en Azagala, pasaron las líneas franquistas hacia territorio republicano, integrándose en el Ejército Popular y algunos formarían parte de las partidas guerrilleras del XIV cuerpo de ejército.




lunes, 2 de enero de 2017

EL PALOMO COJO

Aquejado de una larga enfermedad, llega un niño de diez años a la casona de sus abuelos, situada en Cádiz, herencia de pasadas glorias y éxitos económicos, para pasar los tres meses de verano que se anuncia triste y aburrido. Pero habitan o visitan la casa parientes y personajes a la vez desconcertantes y fascinantes que poco a poco irán perturbando su riguroso ritual de aparente austeridad con estrafalarias y misteriosas rarezas. El niño, privilegiado observador pasivo, lo husmea todo, lo aprehende todo con una sensibilidad, cada vez más cercana a la de esos elegantes parientes, que viajan, recitan poemas y se rodean de exóticos personajes, o de las intrigantes sirvientas que cuidan de él, o incluso a la del palomo que anda cojeando por los tejados…Los inesperados acontecimientos que lo alborotarán todo servirán para revelarle no sólo la tragicómica complejidad de las relaciones adultas, sino también la auténtica extraña naturaleza que ya apunta en él.
El film adapta la novela homónima escrita en 1991 por Eduardo Mendicutti y en él, Jaime de Armiñán, reduce todo el entramado de la novela muchísimo quedándose con algunos motivos e indicios de esa perentoria toma de conciencia de la homosexualidad del protagonista que no sé si se les escapó o tuvieron reparo sobre el tema pero queda casi ininteligible en la película.


Estamos ante una historia de aprendizaje y maduración de un personaje mediante el descubrimiento del mundo familiar y adulto. La historia contada se fundamenta en unos hitos argumentales y estructurales que tienen que ver con el movimiento de los personajes y con el juego de presencias y ausencias.
En cuanto a la estructura se refiere, el cambio más radical viene dado por el final. Parece como si Jaime de Armiñán haya pretendido en todo momento ofrecer un happy end, aunque con ello haya tenido que efectuar una doble permuta. Por un lado, transforma el desenlace de la relación entre la Mary (María Barranco) y el chico, y, por otro, aporta un viaje en barco, inexistente en la novela, del chico, tío Ricardo ( Francisco Rabal) y tía Victoria (Carmen Maura).
Ante el número de personajes de la novela, Armiñán opera por reducción. Se trata de un procedimiento conveniente para el cine, pues hubiese resultado una película deslavazada de haber pretendido dar cabida a tanto secundario mencionado en la novela, pero además en cierta forma este proceso de contracción está mediatizado por la presencia de actores ilustres. La entidad de algunos personajes literarios se desdibuja en la película y el protagonismo más compartido de la novela según el relato en primera persona del chico deriva hacia la focalización en tres actores célebres: Paco Rabal, María Barranco  y Carmen Maura.
La interpretación del entonces niño y debutante en el cine, Miguel Ángel Muñoz, no está muy allá y por ahí andan otros personajes con menos intervención. pero que cumplen con su papel, como Joaquín Kremel, Valeriano Andrés o Amparo Baró, entre otros muchos.


Un film que si se mira en clave de sugerencias, a veces poco explícitas y poco o nada claras, puede resultar interesante, pero creo que para el espectador medio, puede resultar incluso aburrido en muchos momentos y al que salvan unos actores con muchas tablas, pero que, en en fondo, creo que naufraga bastante.




viernes, 30 de diciembre de 2016

COMANCHERÍA (HELL OR HIGH WATER)

Los Hermanos Howard, Toby (Chris Pine) y Tanner (Ben Foster), están a punto de perder el rancho familiar al no poder pagar la hipoteca que pesa sobre él, un préstamo con cláusulas un tanto leoninas que Toby firmó con el fin de poder pagar la atención médica que precisaba su anciana madre que ha fallecido hace unas pocas semanas. El testamento de ella, deja el rancho en herencia a los dos hijos de Toby, que está separado y viven con su madre, como quiera que han encontrado petróleo en los terrenos, no quiere perder la propiedad de los mismos, pues en ellos está lo solución económica para el futuro de sus hijos.
Toby propone a su hermano, que acaba de salir de prisión, asaltar algunas pequeñas sucursales del Texas Midlands Bank, el mismo con el que había firmado la hipoteca, con el fin de obtener el dinero necesario para evitar el embargo. Al elegir sucursales pequeñas y robar únicamente el dinero que haya en la caja, pretenden evitar las repercusiones negativas para ellos, que podría tener un asalto de gran envergadura.
El ranger Marcus Hamilton (Jeff Bridges) toma a su cargo la investigación de los robos, está convencido de que podrá dar con los dos asaltantes y de que puede adelantarse al siguiente golpe, pues cree adivinar las razones y el modus operandi que siguen. En la persecución de los atracadores, estará con él Alberto Parker (Gil Birmingham), otro ranger, un mestizo de india y mexicano, junto al que Hamilton forma una peculiar pareja.


Aunque fue rodada en Nuevo México, la acción de la película se supone que transcurre en Texas. En realidad la región conocida como Comanchería comprende territorios del oeste de Texas y del noreste de Nuevo México. El paisaje, inmensas llanuras con pequeñas elevaciones, polvoriento y pobre (salvo por los pozos petrolíferos), se convierte en un personaje más del film y está, como el resto de la película, muy bien fotografiado.
La banda sonora acude a melodías evocadoras de melancólica música country.
El asunto de los ladrones de bancos que huyen de sus perseguidores, no es nada novedoso en el cine y, sin embargo esta película consigue darle un toque de originalidad y atrapar la atención del espectador en una historia que se hace muy entretenida de seguir, pero es que se sustenta en un magnífico guión de Taylor Sheridan que el realizador David Mackenzie, sabe llevar y aprovechar perfectamente, con algunos diálogos realmente brillantes que guardan el sabor a las añejas películas de épocas gloriosas.
Tras el aparente tema central, hay una crítica cargada de ironía a la situación social y económica que atraviesan algunas regiones y capas de la sociedad norteamericana que tienen la impresión de que viven peor que sus padres, más empobrecidos y sin perspectivas de mejora, al menos inmediata. Y por supuesto, una evidente crítica a las instituciones financieras a quienes se ve como las aves de rapiña que han olido el aroma del cadáver.


El film es una especie de duelo entre dos parejas, "los buenos" y "los malos", pero el guión y el desarrollo de la historia, hace que empaticemos con ambas. ¿Con quién te quedas al final?, con los cuatro, cada cual tiene sus razones y todos ellos tienen algo de razón en sus motivos.
Quizá lo más flojo de la película sea ese aire de ladrones al estilo Robin Hood que se quiere dar a los dos hermanos, creo que eso no está bien logrado en el film y quizá sobraba hacerles aparecer como tales.
Lo mejor, las soberbias actuaciones de los cuatro protagonistas; la contención en las escenas de acción, que las hay, pero están bien dosificadas y no se hace especial alarde en ellas y los maravillosos diálogos que encierra, cargados de ironía y humor negro, con frases de esas que se quedan en la memoria del aficionado.

Hamilton se cruza con un hombre que va en su ranchera y le dice que si ve algo o a alguien sospechoso le llame, mientras le entrega su tarjeta. El tipo le responde que no cree que esa gente se deje ver por él, porque si lo hacen, les ahorcará. Hamilton le replica: Eso facilitaría las cosas..., para todo el mundo menos para usted. Y el paisano remata diciendo: Eso si es capaz de encontrar el árbol.
Cuando el otro se ha alejado en su automóvil, Hamilton exclama: ¡Dios, me encanta el oeste de Texas!

Creo que es una película que merece la pena ver.




jueves, 29 de diciembre de 2016

ESA PAREJA FELIZ

En el Madrid de los años cincuenta, el modesto matrimonio compuesto por Juan (Fernando Fernán Gómez) y Carmen (Elvira Quintillá) vive realquilado en una habitación con derecho a cocina. Juan trabaja como eléctrico en el cine y es un hombre desencantado que intenta progresar en la vida de un modo práctico. Para ello realiza un cursillo por correspondencia para ser técnico de radio y, más tarde, intenta montar un negocio de fotografía utilizando las colas de película virgen de su estudio, lo que le lleva incluso a perder su propio trabajo. Por su parte, Carmen es una costurera idealista, que se refugia en el cine, la radio y las revistas de corazón, mientras vive convencida de que la solución a sus problemas llegará a través de la lotería o de los concursos. Su sueño se hace realidad cuando ella y su marido son elegidos por la marca de jabones Florit como la “pareja feliz”.
Gracias a este concurso pueden disfrutar durante veinticuatro horas de un tren de vida propio de un matrimonio burgués y acomodado. Son agasajados con multitud de regalos en distintas tiendas, un seguro de entierro, una comida en un lujoso restaurante y, finalmente, una velada en un club nocturno de moda. Cansado de ser el centro de atención y de protagonizar una situación ridícula, Juan origina un violento enfrentamiento que les lleva a una comisaría y a recapacitar sobre lo sucedido, aceptando su propia realidad y depositando los engorrosos paquetes con regalos en unos bancos de la calle donde duermen vagabundos.


Primera película de dos jóvenes talentos que darían un empunjoncito hacia la modernidad al cine español. Berlanga y Bardem acababan de salir de la Escuela de Cinematografía cuando se les ofrece la posibilidad de dirigir este largometraje en el que colaboraron codo a codo, no sólo en la realización, sino que también son autores del guión.
A pesar de las diferencias que hubo entre ellos, sobre todo en la forma de entender cómo debía dirigirse la película, logran un film novedoso en el panorama nacional, en el que algunos entendidos ven influencias del neorrealismo italiano. Yo iría más allá, ambos atravesaban una etapa en la que veían mucho cine y lo que de veras influye en este film es la idea de cine que había en aquellos años fuera de nuestras fronteras, ellos traen las formas y las ideas modernas que imperaban en la cinematografía del momento y sacan al cine nacional de esa especie de estancamiento en la que se hallaba e introducen, en la medida de lo posible, una cierta crítica social, limitada por mor de la censura imperante.


Otra cosa es lo que consiguen, un film desigual, con algunos momentos un tanto cargantes e histriónicos, como cuando Fernán Gómez culpabiliza a su esposa de sus fracasos e incluso la persigue con afán de agredirla.
Por contra, tiene otros que incluso rozan la brillantez, como el magnífico arranque del film en el que hay una parodia en tono de burla al cine histórico que imperaba y más concretamente a Locura de amor de Orduña, estrenada tres años antes, con una escena muy divertida en la que Lola Gaos hace de reina y acaba malparada por culpa de la escasez de medios con la que contaban en el cine de entonces.
Curiosa también otra de las escenas de esas en las que se ve cine dentro del cine, cuando el matrimonio protagonista está viendo una película y Juan explica a su esposa lo que es un travelling o una transparencia y vemos lo poco que entonces importaban estas cosas al público que recrimina a Juan que vaya de sabelotodo, porque ellos lo que realmente desean es pasar el rato.
Es cierto que existe ese trasfondo de crítica social y algunas de las escenas se han convertido, precisamente por el retrato del día a día que hace la película, en todo un testimonio de cómo era esa vida diaria entre las clases trabajadoras de aquellos años, con poco dinero, cortes de luz y viviendas miserables.
La película no obtuvo mucho éxito comercial y sólo un par de años después, tras el reconocimiento internacional obtenido por Berlanga (ya en solitario) con Bienvenido Mister Marshall, alcanzó cierto éxito cuando fue repuesta en los cines al rebufo de ese éxito.




miércoles, 28 de diciembre de 2016

BABE, EL CERDITO VALIENTE

Un cerdito es separado de su madre y hermanos en la granja en la que vive donde su destino será engordar, para crecer y servir de alimento a los humanos.
Sin embargo, este destino cambia cuando es ofrecido como premio en una feria y es ganado por el granjero Arthur H. Hoggett (James Cromwell), que enseguida percibe que hay algo especial en el pequeño cerdito y decide darle una oportunidad. El tiempo acabará dándole la razón.
Al llegar a la granja Hoggett, Babe intentará ser amistoso con los otros animales (el pato Fernando, los perros Rex y Flyn, el caballo, la vaca, las ovejitas, la gatita llamada Duquesa, los ratoncitos narradores, los "lobos" y los encantadores cachorros border collie).
Babe consigue ser adoptado por la perra e impregnado por el espíritu de su nueva familia de perros pastores, intentará actuar como ellos conduciendo a las ovejas desde la granja a los pastos. El experimento es un fracaso, hasta que Babe se da cuenta de que no puede competir con los perros pastores en fuerza o en agresividad y decide probar por la vía de la cooperación, momento a partir del cual se gana la confianza de las ovejas.
A fuerza de tesón, el cerdito se rebelará contra su destino.


La película se basa en el libro "The Sheep-Pig", del británico Dick King-Smith, que escribió más de cien libros de los que él denominaba "fantasías de granja", en los que los protagonistas son los animales.
La película estuvo nominada a los Oscar en siete categorías, incluyendo la de mejor película y llevándose finalmente uno, el de Mejores efectos visuales.


Chris Noonan, realizador y coguionista del film, estuvo diez años acariciando este proyecto y esperando a que se desarrollaran las técnicas cinematográficas que le permitieran llevar a la pantalla la historia tal y como la tenía en mente.
Como quiera que los cerditos crecen rápidamente, se utilizaron nada menos que 48 ejemplares de la raza Larg White Yorkshire, para rodar todas las secuencias en las que aparece Babe.
Además de otras virtudes, el film cuenta con una estupenda fotografía y una banda sonora curiosa y atractiva.


Tras la apariencia de un cuento, lo que llamamos una historia para niños, se esconde un relato de superación por conseguir los objetivos que uno pretende en la vida, aún rebelándose contra todo lo que la sociedad considera un destino ineludible. Babe, con su ingenuidad, es un ser carente de malicia que acaba ganándose a quienes le rodean porque no pretende sacar partido de sus actos y no comprende por qué ciertas cosas le están vedadas por el simple hecho de ser un cerdo. Contra ello luchará desde la lealtad a su amo y el cariño a sus semejantes.
Una historia sencilla, por momentos enternecedora y con sus buenas dosis de humor. Muy entretenida.