viernes, 12 de julio de 2024

UN HOMBRE SIN PASADO

 


Un hombre llega a Helsilki y es asaltado por una pandilla de jóvenes fanáticos, recibiendo una paliza tan brutal que le deja prácticamente sin vida. Cuando en el hospital le dan por muerto, se levanta repentinamente de la cama y se marcha, pero sufre amnesia a consecuencia de los golpes recibidos, nadie sabe quien es, ya que los asaltantes se llevaron su documentación y él ni puede conseguir trabajo, ni un lugar donde vivir, por lo que comienza a vivir en las afueras de la ciudad entre gente marginal.


Con un humor muy particular que aparece de cuando en cuando, el finlandés Aki Kaurismäki, guionista y realizador del film, aprovecha la historia de desamparo del protagonista para sumergirnos en el mundo de los desheredados, poblado por singulares personajes y algunas veces más trágico por el hecho de vivir en sociedades desarrolladas, aunque bien es cierto que siempre resulta más fácil en ellas encontrar apoyos para situaciones desesperadas, pero, por otra parte, el desprecio del entorno se torna más sangrante.


El film también saca a primer plano los abusos de la autoridad, lo ridículo de algunas normas y leyes, la burocracia (tanto pública como privada), que dan pie a situaciones surrealistas, incluso vergonzosas. Como en otros films del autor, la banda sonora parece contrastar a veces con las crudas situaciones que contemplamos y, en cierto modo, alivia la dureza del relato.
Una película comprometida en su discurso contra la avaricia y el capitalismo exacerbado, pero cargada de ternura por la curiosa historia romántica que vive el protagonista y por algunos momentos de solidaridad humana que se suceden.




jueves, 11 de julio de 2024

LOS EXÁMENES

 


Romeo Aldea (Adrian Titieni), un médico que vive en una ciudad de montaña de Transilvania, ha criado a su hija Eliza (Maria Dragus) con la idea de que una vez que cumpla 18 años se marchará a estudiar y vivir en el extranjero. Su plan está a punto de tener éxito: Eliza ganó una beca para estudiar psicología en el Reino Unido. Sólo tiene que aprobar sus exámenes finales, una formalidad para una estudiante tan buena. El día antes de su primer examen escrito, Eliza es asaltada en un ataque que podría poner en peligro todo su futuro. Ahora Romeo tiene que tomar una decisión. Hay maneras de solucionar la situación, pero ninguna utilizando los principios que él, como padre, le ha enseñado a su hija.


A sus casi 50 años, Romeo hace tiempo que dejó atrás las ilusiones relacionadas con su matrimonio, ahora acabado, y su Rumanía, destrozada por los acontecimientos. Para él, todo lo importante es su hija y, tras el ataque sufrido por esta, hará todo lo que esté en su mano para que el destino que ella ha elegido, no se vea perturbado.


El rumano Cristian Mungiu, autor del guion y realizador del film, nos acerca un retrato por momentos devastador, de la situación de su país tras la caída del nefasto régimen de Ceaușescu, en el que la corrupción y el clientelismo se han convertido en parte de la vida diaria de las personas. "Si algo quieres, algo has de dar a cambio" y funcionarios y particulares de todo tipo y en cualquiera de las escalas, forman parte del círculo del que nadie escapa tarde o temprano, algo que, por otra parte, a mayor o menor escala, ocurre prácticamente en todos lados, sin ir más lejos, la película podría estar hablando perfectamente de una historia de nuestro propio país. 
Por otra parte, la historia particular de Romeo y su familia, un hombre, hasta entonces íntegro, pero que llegado el momento de proteger a su hija, cae también en la dinámica del sistema, convencido de que el fin justifica los medios y de que no hay otra salida si quiere darle a la joven Eliza una oportunidad en la vida lejos de este mundo en decadencia. Ahí estará ella, plantando cara a su padre y recordándole que él y su esposa, la han educado de otra manera, enseñándola que hay valores que deben defenderse para poder levantarse cada mañana con la conciencia tranquila.
 



miércoles, 10 de julio de 2024

4 MESES, 3 SEMANAS, 2 DÍAS

 


Rumanía, 1987: el país se encuentra bajo el férreo régimen comunista de Ceaușescu; el control de la natalidad es ilegal y el aborto es un delito. Otilia (Anamaria Marinca) y Gabita (Laura Vasiliu) son estudiantes y comparten habitación en una residencia universitaria. Gabita está embarazada, pero no quiere tener al niño. Las jóvenes acuerdan un encuentro con un tal Sr. Bebe (Vlad Ivanov) para que le practique un aborto ilegal en la habitación de un hotel.


Es cierto que en la película queda patente la situación que se vivía en Rumanía en los últimos años de la dictadura, que el miedo se palpa en muchas escenas, incluso las que reviven situaciones cotidianas, y no menos cierto que podemos interpretarla como un canto a la amistad llevada al extremo, porque lo que Otilia hace por su infantil y desnortada amiga Gabita, va mucho más allá de lo que cualquier ser humano haría en circunstancias similares, pero Cristian Mungiu, su realizador, comentó cuando presentó su película en el Festival de Cannes de 2007, en el que obtuvo la Palma de Oro que el film Es sobre todo una historia de elecciones personales. Es también una historia sobre las consecuencias sutiles y a menudo invisibles del adoctrinamiento (...) Pero es, principalmente, una historia sobre el aborto, en una época donde estaba considerado como un acto de libertad y de protesta contra el régimen comunista, que prohibía el aborto con el fin de aumentar la mano de obra disciplinada.
Y es que en Rumanía, no sólo el aborto era ilegal, sino también la anticoncepción. En un esfuerzo por aumentar la población menguante, el régimen dictatorial comunista había emitido el Decreto 770 en 1967 que prohibía no sólo el aborto sino también los medicamentos anticonceptivos. Las mujeres al principio de la película obtienen sus píldoras anticonceptivas ilegalmente a través del mercado negro, así como productos de lujo como jabón y cigarrillos. 
La prohibición del aborto en Rumanía desde 1966 llevó a la muerte a más de medio millón de mujeres en veinte años. 


La película no se muestra a favor o en contra del aborto, plantea una cruda situación y será el espectador el que haya de sacar sus propias conclusiones. Es evidente que el tema tratado provoca controversia, pero el film trata de huir de la obscenidad y el morbo, aunque es cierto que eludiendo algunas situaciones muy duras que transcurren fuera de cámara, no esconde otras no menos impactantes, como si en un determinado momento, el realizador dejara de lado su imparcialidad para mostrarnos aquello que el espectador esperaba no tener que ver.




martes, 9 de julio de 2024

LA CONJURA DE LOS NECIOS

 

Ignatius J. Reilly, el protagonista de la novela, vive con su madre, Irene, quien anima a su hijo a hacer algo además de las cosas que más le gusta hacer: ver películas, masturbarse y escribir cartas largas y complicadas a una antigua novia convertida en rival llamada Myrna Minkoff. Ignatius busca trabajo a regañadientes, primero en la fábrica textil Levy Pants y luego vendiendo bocadillos de salchichas en las calles del Barrio Francés de Nueva Orleans. 
Al acercarse a las rebeliones contraculturales de la década de 1960, Ignatius trata de sacar adelante sus iniciativas para librar revoluciones sociales antiliberales bajo el disfraz de la liberación racial, laboral y gay. Fracasa como revolucionario y pierde sus trabajos. 
Ignatius es un arrogante gorrón, holgazán, odioso, glotón, obeso, flatulento, posiblemente brillante y, sobre todo, un excéntrico, que desprecia a Freud, a los protestantes, a los homosexuales (y a los heterosexuales también), a Mark Twain y a todas las que considera abominaciones del mundo moderno. Pasa sus horas despotricando contra una sociedad, según él la ve, llena de “perversión y blasfemia” y un pueblo con una “impactante falta de gusto y decencia”, al tiempo que suplica misericordia a la diosa Fortuna, de quien cree que controla su destino con su gran rueca. Está convencido de que el planeta está poblado por "tontos" que están "todos confabulados contra él". 
La novela de John Kennedy Toole, sigue teniendo amantes y detractores, pero continúa siendo un libro emblemático, con el que su autor, que se suicidó en 1961 sin verla publicada, ganó el Pulitzer en 1981, 11 años después de su muerte, cuando por fin vio la luz, gracias a la insistencia de su madre. Para muchos críticos, los personajes son caricaturas de personajes reales en la vida del autor, desde el propio protagonista, que lo es de su creador, hasta su madre. 
Más allá de su aire de comedia, resulta ser una gran farsa, en el fondo algo triste y siempre grotesca.




lunes, 8 de julio de 2024

HISTORIAS DE LA EDAD DE ORO

 


La vida cotidiana de los rumanos durante los últimos 15 años del régimen de Ceausescu contada de manera poco convencional.


Varias historias a modo de cortometrajes dirigidas por cinco realizadores diferentes, aunque Cristian Mungiu es el alma del proyecto, ya que de él son todos los guiones y dirigió el último de los episodios.


En clave de humor, en ocasiones bastante negro, Mungiu cuenta historias que tienen un origen real aunque sean inventadas, en base a relatos de lo que hoy llamaríamos leyendas urbanas que no lo son tanto, pues ya digo que, en el fondo o en bastante de lo narrado, tienen un fundamento en la realidad, aunque el traslado boca-oreja, haya ido deformando o añadiendo cosas al suceso primigenio. 
Asistimos a una realidad que tiene mucho de grotesca en que la picaresca está siempre presente para tratar de eludir las normas, tantas veces ridículas, que rigen la vida en estas sociedades dictatoriales. Por la forma de contarlo muchas de las situaciones nos mueven a risa o, cuando menos, a la sonrisa, pero reflexionando nos damos cuenta de que bajo esta pátina de humor hay agravios, abusos, desprecio y oprobio hacia las personas que están bajo el cetro de esta serie de sátrapas que surgen alrededor del poder omnímodo del partido y del autócrata al que le han dado el poder sobre la vida de esas personas. El film tiene un toque de documental, aunque siempre seamos conscientes de que están interpretando, porque se desarrolla en escenarios reales y con personas que se acercan a las que fueron reales, tanto en su físico como en su indumentaria o en el entorno en que se desarrollan los avatares que les toca soportar. 
Un film irregular, por otra parte, con episodios más logrados que otros, algunos de ellos con una historia más dolorosa detrás, pero siempre con el humor como escudo ante el drama.




viernes, 5 de julio de 2024

EL PORVENIR

 


Nathalie (Isabelle Huppert) es una profesora de filosofía que da clases en un instituto de París. Su trabajo le entusiasma y reparte su tiempo entre sus alumnos y su familia, con sus hijos ya mayores y su madre algo senil y que constantemente la manipula para llamar su atención. Un día su marido le informa de que se va a ir con otra mujer. Ese será solo el primero de una serie de grandes cambios que obligarán a Nathalie a reinventar su vida de un día para otro.


El destino de esta mujer es conmovedor y fascinante. Pero a pesar de Isabelle Huppert, a pesar de la intensidad de su actuación, de esta ironía que ofrece y de esta confusión que desprende, hay como algo de distancia. Esta nueva “libertad”, de la que habla constantemente su personaje, tiene un regusto fuertemente amargo. Y la soledad que la acompaña, este sentimiento de estar fuera del mundo, evoca cruelmente el destino patético y trágico de la madre, interpretada por Edith Scob.


No deja de ser una reflexión sobre la vida, quizá mejor, sobre el paso del tiempo. En un momento dado, la protagonista, cuando visita esa especie de comuna libertaria para pasar unos días con los jóvenes, entre otros quien fuera su alumno preferido, le dice a una de la chicas: "Yo ya estuve aquí", significando que ella también tuvo inquietudes por cambiar el mundo, que fue una activa militante de izquierdas en su juventud, pero que su tiempo ya pasó.
Hay algo fascinante e inquietante en este cine de Mia Hansen-Love en el que la presencia de Isabelle Huppert a menudo le da un plus. Pero existe también esta impresión persistente de déjà vu, como si el cine francés no pudiera escapar de estos personajes, de este entorno intelectual.




jueves, 4 de julio de 2024

IMITACIÓN A LA VIDA

 


Lora Meredith (Lana Turner), una aspirante a actriz, vive con su hija adolescente en Nueva York. Un día, conoce por casualidad a Annie (Juanita Moore), una mujer negra  a la que contrata como sirvienta. Ese mismo día conoce también a Steve (John Gavin), un fotógrafo que se enamora de ella. La hija de Annie tiene la piel clara, pues su padre era mestizo y ella se hace pasar por blanca también, algo que avergüenza a su madre. Mientras tanto, Lora, obsesionada por buscar el estrellato, prácticamente ignora a su hija.


El guion adapta la novela del mismo título de la norteamericana Fannie Hurst, hoy casi olvidada, pero muy popular en su momento. En concreto, el libro fue todo un best-seller en 1933, año de su publicación. 
Como sucede con otras películas de Douglas Sirk, ésta es un remake de un film anterior dirigido por John M. Stahl y protagonizado por Claudette Colbert.


Douglas Sirk se despide de su etapa americana y lo hace a lo grande. Cuando aceptó dirigir este film, ya tenía tomada su decisión de regresar a su Alemania natal, al menos a lo que de ella quedaba tras la guerra y lo hace un poco asqueado de algunas cosas que le tocó vivir de cerca: el macartismo, la segregación racial, el consumismo exacerbado... 
A través de una historia que se presta fácilmente al folletín, ajusta algunas cuentas con ese país y esa sociedad de la que se aleja definitivamente y, junto a la indudable trama melodramática, Sirk deja caer sus reflexiones sobre el racismo, con unos negros que son chóferes o sirvientes y que tienen vetado el acceso a muchos de los lugares en que los blancos entran y salen libremente; también sobre el clasismo o sobre el abuso de productores, autores y representantes en el mundo del arte hacia las mujeres, algo que se sabía de sobra, pero que hasta casi medio siglo después no fue denunciado por las víctimas y de lo que aquí, en nuestra casa, como es bien conocido, no estábamos libres. 
Sirk nos presenta una historia en la que, en apariencia, el conflicto entre generaciones (padres e hijos, en este caso, madres e hijas), parece centrar la narración, con un claro componente racial de por medio, un melodrama en toda regla que gracias al dinamismo, a las cuidadas tomas y a la conseguida puesta en escena, trasciende las limitaciones del género, con algunos momentos sublimes, como la interpretación, que vemos completa en pantalla del gospel “Trouble of the world”, interpretado por Mahalia Jackson, o las últimas secuencias, cuando la hija de Annie es consciente de lo que de verdad ha sacrificado su madre por ella cuando ya es demasiado tarde para remediarlo y demostrarle su amor y agradecimiento. Momentos de gran intensidad que llevarán a la emoción, incluso a la lágrima al espectador.