lunes, 9 de julio de 2018

LA NOVIA

Un triángulo amoroso con tres personajes que son amigos desde la infancia.
Ella (Inma Cuesta), ha elegido a la persona con la que se va a casar (Asier Etxeandia), le tiene mucho cariño y es la elección más segura y fiable para su futuro.
Sin embargo, el amor apasionado, una conexión invisible, feroz, imposible de romper, lo comparte con el otro, Leonardo (Alex García), casado desde hace dos años y que tiene un hijo. Les une un hilo invisible que resultará imposible de romper, un amor y un deseo más fuerte que la ley, más salvaje, que la tierra que les rodea.
Pasan los años y ella, angustiada, se prepara para su boda con el Novio en medio del desierto blanco, de tierras yermas, donde vive con su padre. El día anterior a la ceremonia, a su puerta llama una Mendiga anciana que le ofrece un regalo y un consejo: "No te cases si no le amas", mientras le da dos puñales de cristal. Un escalofrío recorre el alma y el cuerpo de la Novia.
En la noche de bodas, la Novia se va con Leonardo y la historia de amor, se ve abocada a una tragedia que resulta ineludible para sus protagonistas, como si una fuerza superior a cualquier razonamiento les empujara a un abismo, a un camino sin retorno que les resulta imposible sortear y que acabará afectando y destruyendo las vidas de cuantos les rodean.


El guión, de la propia realizadora, Paula Ortiz y de Javier García Arredondo, adapta la tragedia “Bodas de sangre”, del escritor y poeta Federico García Lorca, estrenada en 1932. Como casi todo el teatro del genio granadino, a pesar de los casi cien años transcurridos, sigue siendo una obra muy moderna, pocos como Federico supieron explorar la tragedia de estas relaciones imposibles y concretamente del alma femenina tan atenazada por los convencionalismos de la época. Rodada en Capadoccia en Turquía y en las tierras áridas del desierto de los Monegros o de la comarca de las Cinco Villas en Aragón, los diálogos están entresacados de la obra de Lorca.


Arriesgada e innovadora apuesta de la realizadora aragonesa. Es cierto que, por un lado, explora nuevas vías de adaptación, apostando por un formato que da prioridad a lo visual, aspecto en el que la película es muy sugestiva y original.
A pesar de lo dicho y de las críticas casi unánimes que alabaron la propuesta, mi opinión personal es que la obra de Lorca queda algo desvirtuada, se pierde casi por completo el hermoso texto del poeta granadino y buena parte del mensaje queda apagado por esa apuesta tan personal de la autora, que algunos han calificado como caprichosa.
Yo creo que estos intentos son buenos para el cine, pero lo que me llama la atención son las declaraciones de algunos de quienes la valoran con afirmaciones tales, como "Lorca habría estado encantado con esta adaptación". Vete a saber lo que habría dicho, podría haber estado encantado o no.
Una cosa que me llamó la atención: Durante la pelea del ya marido y el amante de la Novia, suena de fondo el "Take this waltz" de Leonard Cohen, versionada por Carmen París. Además de que es una preciosidad de melodía y de la buena interpretación de la cantante criada en Aragón, saben que Leonard Cohen hizo esta canción como homenaje al poeta granadino, es una especie de versión en inglés del poema "Pequeño vals vienés", que se incluye en el poemario "Poeta en Nueva York".




viernes, 6 de julio de 2018

CAROL

Therese Belivet (Rooney Mara) trabaja en la planta de juguetes de los grandes almacenes Frankenberg, donde lo prepara todo para el momento de llegada de la clientela que va a realizar las compras navideña. Entre el maremágnum de rostros y personas, no puede evitar fijarse en una mujer, Carol Aird (Cate Blanchett), que poco después se dirige a ella para preguntarle por una muñeca Betsy Wetsy para su hija, y de la que Therese le informa que está agotada. Cuando le pregunta qué juguete le gustaba a ella con cuatro años, Therese le dice que un tren eléctrico y Carol acaba encargándoselo para que se lo envíe a casa. Cuando la clienta sale del local, Therese se da cuenta de que se ha olvidado los guantes y, como quiera que tiene su dirección, hace un paquete para devolvérselos.
Carol telefonea, le da las gracias por su atención y la invita a comer. Ambas intercambiarán superficiales confidencias sobre sus vidas privadas, Therese cuenta que su apellido es de origen checo y que tiene un amigo que quiere casarse con ella, aunque ella no lo tiene claro, y Carol, por su parte, que está a punto de divorciarse.
En realidad, Therese sueña con una vida mejor que la de una simple dependienta y Carol es una seductora atrapada en un matrimonio de conveniencias y totalmente carente de amor. Cuando invita a Therese a su casa, ésta presencia un fuerte discusión entre Carol y Harge (Kyle Chandler), su marido, con el que ya había llegado a un acuerdo de custodia compartida de su hija, pero él se retracta y presenta ante el tribunal la llamada Cláusula de Moralidad, basándose en la conducta sexual de su esposa, sacando a la luz su estrecha amistad con su mejor amiga, Abby (Sarah Paulson). Carol es consciente de que su marido sólo quiere venganza y que si no puede tenerla a ella, va a castigarla privándole de la compañía de su hija.
Carol propondrá a Therese un viaje que será de autodescubrimiento y liberación, pero que traerá consecuencias inmediatas dolorosas para ambas.


El guión de Phyllis Nagy se basa en la novela, con toques autobiográficos, “El precio de la sal” (1952), de Patricia Highsmith, publicada bajo el seudónimo de Claire Morgan, y reeditada en 1990 con su verdadero nombre y ya con el título de Carol. La guionista trata de ser lo más fiel posible al libro, aunque cambia algunos detalles con respecto a la novela, olvidándose por completo del entorno familiar de Therese, de cuyo pasada nada sabemos, como sí ocurre en el libro.


En apariencia estamos ante la historia de amor de dos mujeres, pertenecientes a diferentes capas sociales que, tras un cruce de miradas, sienten un flechazo que cambiará sus vidas.
Transcurre en el Nueva York de principios de los años 50. Carol, es una mujer sofisticada de clase alta, segura de sí misma, de fuerte carácter, con una fascinante desenvoltura. Therese es la inocencia, tierna, frágil y vulnerable, de mirada limpia y comportamiento sincero y natural.
Pero la película es mucho más que eso, con una cuidada ambientación y un gran trabajo de vestuario de la diseñadora Sandy Powell, se acompaña de música de la época y de bonitas melodías de Carter Burwell.
Elegantes movimientos de cámara, muchas imágenes de sugerente simbolismo (espacios diferentes separados por puertas que vemos en la misma escena, miradas tras cristales empañados a través de ventanas y ventanillas de automóviles...) y dos actrices que nos cautivan con sus interpretaciones.


Un relato delicado, de exquisitas escenas eróticas que sugieren más que muestran y se alargan lo justo, huyendo del sexo explícito y entregando la mayoría de las expresiones de amor a las miradas y los gestos, escapando de cualquier atisbo de morbo.
Es también la lucha de una mujer, casada, con una hija, con un esposo enamorado de ella, pero que la quiere para él solo. Ella quiere huir de una condición que no es la suya y trata de buscar su propio acomodo en la vida. Esto en un entorno hostil a este tipo de personas que eran tratadas como enfermas, cual queda de manifiesto en la película.
Es una película en la que reconocemos a personas reales y cuya historia se centra, sobre todo en las dos protagonistas, dos lesbianas que ni hacen locuras, ni van dando la nota, son personas normales y corrientes, con las mismas aspiraciones que cualquiera de nosotros, sin escenas tórridas y que plantea el sufrimiento, sobre todo de Carol, pero sin recrearse en el y, además, con un final que se nos anuncia feliz.




jueves, 5 de julio de 2018

DON PANCHO (LIGHTNIN')

Lightin' Bill Jones (Jay Hunt) y su mujer son dueños de un modesto hotel cuyo edificio está asentado justo encima de la frontera que separa Nevada de California.
Jones, es un viejo bebedor aficionado a contar historias, hace tareas domésticas y trabajos ocasionales en el Hotel Calivada, que es administrado por su esposa y su hija adoptiva, Millie (Madge Bellamy). El hotel se había hecho famoso de la noche a la mañana, cuando las damas infelices que querían divorciarse, descubrieron que podían camuflar su residencia, recibiendo correo -y varones- en la parte californiana del hotel, mientras sus habitaciones del lado de Reno, las clasificaban como residentes en Nevada. Un par de estafadores, al enterarse de que el hotel se encuentra en un lugar por el que va a pasar el ferrocarril, invitan a la Sra. Jones (Edythe Chapman) a vender la tierra, pero, siguiendo el consejo de John Marvin (Wallace MacDonald), un joven abogado enamorado de Millie, Bill se niega a firmar la venta. La Sra, Jones lo toma como una afrenta y Bill abandona la casa y se va a vivir a un albergue para soldados veteranos. Los intrigantes persuaden a la Sra. Jones para que se divorcie de Bill, y ella lo lleva al juzgado. Sin embargo, la Sra. Jones cambia de opinión y se reconcilia con Bill. Los estafadores son arrestados y John y Millie se comprometen.
Un argumento sencillo para una comedia con algunas gotas melodramáticas.


La película trata de ser graciosa y, por momentos, lo es, aunque son contadas las ocasiones en que el humor alcanza cierta categoría y además, pierde mucho debido a su duración, no porque sea larga (poco más de hora y media), sino porque el argumento no da para tanto y en algunos pasajes pierde bastante ritmo.
La verdad es que tiene algunos momentos en que la gracia gana cierta altura, comenzando por el nombre del protagonista, al que alguien apodó "Lightnin", mote con el que se ha quedado. Lightnin es relámpago y no deja de ser una broma este apelativo cuando estamos hablando de un tipo que no da palo al agua y que se mueve como a cámara lenta. Como dice su esposa al contemplar el retrato de su boda, en que se le ve sentado y a ella de pie: "hasta para la foto tuviste que sentarte".
Voy a citar un breve diálogo que se produce en el juicio para el divorcio de una actriz, llamada Margaret Davis (Ethel Clayton) que se hospeda en el hotel:

Juez: - ¿Cuándo comenzó su marido a dar señales de que no la quería?

Margaret: - Un año antes de casarnos.




miércoles, 4 de julio de 2018

50 SOMBRAS DE GREY

Anastasia "Ana" Steele (Dakota Johnson), una joven estudiante de 21 años que cursa la carrera de Literatura en la Universidad de Washington, vive con su mejor amiga Kate Kavanagh (Eloise Mumford), que escribe para el periódico estudiantil de la Universidad.
Debido a un resfriado, Katherine convence a Ana para que haga una entrevista por ella a Christian Grey (Jamie Dornan), un apuesto y exitoso empresario, que antes de ser adoptado fue David James. Ana se ve atraída inmediatamente por el, pero también lo encuentra intimidante. La entrevista no sale del todo bien y Ana está convencida de que Grey se ha llevado una mala impresión, hasta que este aparece por la ferretería donde ella trabaja para comprar cuerdas y bridas. Ana aprovecha la ocasión para decirle que Katherine quiere una sesión de fotos para el artículo y Gray le da su número de teléfono.
Katherine convence a Ana para que organice ella la sesión con su amigo fotógrafo José Rodríguez (Victor Rasuk). La sesión de fotos se lleva a cabo y tras los exámenes finales, Kate recibe de Gray un paquete con una primera edición de Tess, la de los d'Urberville.
A partir de ese momento, se establece una relación entre ambos, aunque algo tormentosa, pues los gustos de Grey son un tanto especiales, de hecho él la regaña por no cuidarse lo suficiente y trata de convencerla para que firme un contrato en el que se especifica que su relación no será romántica, sino puramente sexual y que incluirá prácticas BDSM.


El guión se basa en la primera entrega de la saga escrita por la británica Erika Leonard Mitchell, más conocida por el seudónimo de E. L. James, cuyas ediciones se han vendido por millones en todo el mundo.
La cinta, dirigida por Sam Taylor-Johnson, se convirtió en el estreno más taquillero de una directora en la historia, con una recaudación de 210 millones de dólares, de los que 7,1 se corresponden con la recaudación conseguida en España.


A pesar del éxito de público, ni la novela original ni la adaptación cinematográfica de Cincuenta sombras de Grey van a pasar a la historia por su calidad literaria o por sus grandes interpretaciones. Tras su estreno, el sector de la crítica cinematográfica coincidió a la hora de valorar negativamente la cinta, aunque hubo quienes apuntaron que Dakota Johnson sería un gran descubrimiento para el cine. Calificativos como poco inteligente, humeante, cursi, obligada a complacer o aburrido calabozo sexual denigrante, son algunos de los adjetivos con los que los críticos estadounidenses calificaron a 50 sombras de Grey en su estreno.
Lo llamativo del asunto es que mucha de la gente que ha ido a verla, opina cosas iguales, parecidas o aún peores, pero ahí están los datos de recaudación del film y no digamos el éxito de las novelas.
Así es el público de contradictorio.




martes, 3 de julio de 2018

EL WOLFRAMIO DE LOS ALEMANES

Durante la Segunda Guerra Muldial, como compensación por la ayuda prestada a las tropas de Franco, los alemanes exigieron que les fuera concedida la explotación de las minas de wolframio del territorio español. Para disimular el asunto se crearon empresas mixtas, aunque en realidad, eran totalmente alemanas, a las que se concedió la explotación de las minas, entre ellas, la de Valborraz, en el término de Santa María de Casaio, al este de Carballeda de Valdeorras, en los limites de León y Zamora, famosa ahora por encontrarse en su enclave, la mayores canteras de pizarra a nivel mundial, principal recurso y base fundamental de su riqueza. Pero en el pasado tuvieron cierta importancia las minas de wolframio, llamadas también minas de los nazis o minas de los alemanes, en clara alusión a lo que indicábamos al principio.
El Wolframio, es un mineral que utilizado en ciertas aleaciones, las dota de una gran resistencia. Esta propiedad fue utilizada por los alemanes para desarrollar material bélico como blindajes mas efectivos para sus carros de combate y cañones que resistiesen mayor explosión y que conseguían que los proyectiles llegaran mas lejos.
Anteriormente a la explotación por parte de los alemanes (entre 1937 y 1945), estas minas fueron regentadas por una compañía belga, hasta el año 1928 y la producción se reactivó en los años 50 por la guerra de Corea. Empresas privadas siguieron su explotación hasta 1963, en que fueron abandonadas.
En ellas llegaron a trabajar mil personas y entre 1942 y 1944, redimieron allí sus penas trabajando 463 presos republicanos de toda España. Cobraban ocho pesetas al día, aunque la comida les costaba dos. En el coto de Valborraz se movían en libertad pero, tras una fuga, la experiencia fue cortada en seco por las autoridades.
Había también gente que iba por libre, que buscaba por su cuenta en calicatas y cobraba diez duros por cada kilo de mineral que vendía a la sociedad Montes de Galicia, integrada en el consorcio Sofindus, participado en un 60% por alemanes. En sus inmediaciones se instalaron dos distribuidores gallegos, Leoncio Fernández y Cachafeiro. Estos exportadores pagaban el doble a los mineros por la misma cantidad, pero sacar el wolframio de España, para los estraperlistas, era casi imposible.
Se cree que en realidad estos hombres trabajaban para los ingleses y que el dinero provenía de los servicios secretos británicos y como para ellos lo importante no era enviarlo a EE.UU. o Inglaterra, sino evitar que llegase a manos nazis el mayor volumen posible de wolframio, lograban transportarlo hasta el puerto de Vigo pero si de allí no pasaban, tenían orden de tirarlo al mar. La ría es uno de los mayores yacimientos de wolframio que existen.



lunes, 2 de julio de 2018

LOS JUEGOS DEL HAMBRE: SINSAJO. PARTE 2

La historia continúa con Katniss (Jennifer Lawrence) de vuelta en los búnkeres del Distrito 13, incapaz aún de llegar emocionalmente a un Peeta con el cerebro lavado, mientras observa cómo la nación de Panem se sume en una guerra apocalíptica a gran escala. Aunque Katniss ha aceptado con cautela su papel como el símbolo del Sinsajo de la rebelión, se da cuenta de que ya no sólo está en juego su supervivencia, sino también el futuro de todos y además empieza a creer realmente en el impacto que puede tener su actuación en el desenlace final. Con Panem sumida en una guerra a gran escala, Katniss tendrá que plantar cara al presidente Snow (Donald Sutherland) en el enfrentamiento final. Katniss, acompañada por un grupo de sus mejores amigos, que incluye a Gale (Liam Hemsworth), Finnick (Sam Claflin) y Peeta (Josh Hutcherson), y el denominado "Pelotón 451", emprende camino hacia el antaño rutilante Capitolio, convertido ahora en una ciudad sumida en el caos, bajo el ataque tanto de los rebeldes como de los pacificadores, con la secreta misión de asesinar al presidente Snow.
Snow todavía cree estar jugando un juego obsesivo para demostrar que es más listo que Katniss y destruirla, pero Katniss ya no es el peón de nadie y, para ella, no se trata de un juego. Es una lucha por todo aquello en lo que ha llegado a creer y por sus seres queridos. Es una lucha por la última esperanza de llevar una vida de paz.


Cuarta y última entrega de las películas que llevan a la pantalla la exitosa trilogía de Suzanne Collins.
El tercer libro fue divido en dos partes a la hora de llevarlo a la pantalla, con una primera entrega (Sinsajo 1) que alarga de manera interesada la serie y con esta segunda, queda claro que podrían haber hecho una sola película y aún así, les sobrarían minutos.


Aparte de esa especie de triángulo amoroso entre los tres protagonistas y las luchas entre resistencia y pacificadores, con todo el despliegue de efectos y demás, el mensaje que quiere transmitir el film es el del peligro de las dictaduras y sus consecuencias, por un lado y, por otro, los valores de la lucha por la libertad.
Con toda la serie de discursos y largos diálogos que se establecen cada poco en el film, este mensaje queda un tanto desvirtuado porque la película pierde ritmo y se vuelve repetitiva. La película juega con una especie de falsos finales, para llegar a un desenlace que a más de uno le resultará un poco decepcionante.




viernes, 29 de junio de 2018

KINGSMAN: SERVICIO SECRETO

Un agente en prácticas de una agencia de espionaje ultrasecreta muere cuando desempeña una misión en Oriente Medio.
El suceso se produce cuando están interrogando a un prisionero y descubren que este ha activado una granada que llevaba oculta y el agente, para evitar la muerte de sus compañeros se abalanza sobre el interrogado recibiendo sobre su cuerpo la mayor parte del impacto explosivo.
Cuando el jefe de la misión visita a la viuda, le comunica que el gobierno no va a reconocer ningún nexo con el fallecido y que no recibirá ninguna compensación. Le entrega una medalla en cuyo reverso hay un número. Si un día se encuentra en un apuro, solo tendrá que marcarlo y decir una contraseña .
Diecisiete años después, el hijo del agente fallecido, Gary "Eggsy" Unwin (Taron Egerton), es detenido tras una pelea con una banda de delincuentes de barrio, cuyo jefe es el actual amante de su madre, a la que maltrata constantemente.
Gary, que lleva al cuello la medalla que le dieron a su madre, recuerda lo que esta le ha dicho sobre la llamada en caso de necesidad y marca desde la comisaría el número grabado en ella.
Sin saber cómo ni por qué es puesto en libertad y en la calle encuentra al elegante agente Harry Hart (Colin Firth), a quien un lejano día, el padre de Gary salvó la vida. Harry reconoce el potencial del muchacho y le recluta como aprendiz en el servicio secreto, además considera que tiene contraída una deuda con él por el sacrificio de su padre y, de este modo, busca pagar en parte lo que recibió en su día.
Harry deberá pulir al tosco Gary que hace gala de una falta absoluta de refinamiento. La vida de Gary pasa, de un momento a otro, de estar en una clase social baja a tener que subir escalones a marchas forzadas, sin estar en absoluto preparado para este viaje.
Sin embargo, gracias al programa de entrenamiento a que será sometido, Harry está seguro de que logrará convertir al muchacho en un agente de lo más competente.
Al mismo tiempo, una amenza global emergente, procedente de un retorcido genio tecnológico, amenaza al planeta con una matanza mundial.


Basado en las novelas gráficas del mismo título, una serie de doce cómics publicados en 2012 por sus creadores Mark Millar y Dave Gibbons.
El film nos adentra en una organización ultrasecreta que se dedica a defender a la humanidad de los peligros que la acechan, allí donde los gobiernos tienen dificultades para hacerlo. Organizada al modo de una moderna Mesa Redonda, como la del rey Arturo, los agentes que la componen, llevan los nombre de los míticos caballeros del Grial y por ellos son conocidos dentro del organigrama de la agencia.


Con una primera parte en la que se nos presenta a los personajes y asistimos al entrenamiento y a las pruebas a que son sometidos los jóvenes aspirantes a ocupar un puesto vacante por la muerte de uno de los agentes, en la segunda mitad, a partir de la escena de la iglesia en que se desencadena una tumultuosa pelea, la película da un giro hacia adelante y toma un ritmo frenético al estilo de las películas de Bond (salvando las distancias) a quien homenajea sin reparo.
Es una especie de puesta al día del género de espías, con un villano muy original, representado en el personaje de Samuel L. Jackson, con muchos toques de humor y que, cuando estamos seguros de que nos está contando una historia mil veces vista, sabe dar un salto a la trama que involucra al espectador en una historia que, de repente, se nos antoja original y, por momentos, muy divertida.
Acción trepidante, peleas muy bien rodadas y con unas coreografías que no dejan de sorprender, además de una banda sonora llamativa, estamos ante un film muy entretenido, perfecto para quien busque diversión y cierta originalidad.