sábado, 14 de diciembre de 2013

LAS AFINIDADES ELECTIVAS

Charlotte está casada en segundas nupcias con Eduard, su amor de juventud. El matrimonio es feliz arreglando la amplia extensión de terreno que poseen y disfrutando de poder estar por fin juntos, tras sus respectivos matrimonios de conveniencia de los que han enviudado.
Eduard, hombre infantil y caprichoso, se empeña en invitar a su amigo, el capitán Otto, que está desocupado en ese momento, para que les ayude, con sus amplios conocimientos, en las obras que están haciendo  y, al tiempo, hacerle menos pesarosa la espera hasta que encuentre algún trabajo acorde con sus capacidades.
Charlotte, mucho más reflexiva que su esposo, le hace ver los peligros de introducir una persona ajena en la convivencia diaria de la pareja, por más amiga que esta sea, pero Eduard insiste y el capitán queda alojado en el castillo en el que viven Charlotte y Eduard.
Por su parte, Charlotte, como compensación a sus cesiones, se trae a su sobrina e hija adoptiva Ottilie a casa. La chica está un internado junto a la hija natural de Charlotte, pero lo está pasando mal por su caracter frágil.
Eduard se enamora apasionadamente de Ottilie y desea el divorcio amistoso. Por su parte, el capitán y Charlotte también se sienten atraídos el uno por el otro, pero ellos saben sacrificarse y no se dejan llevar por las circunstancias de cada momento, sino que piensan más en el futuro y en sus deberes para con los demás.
Goethe plantea algunos de los problemas morales de la época, los conflictos matrimoniales y las pasiones que determinan nuestros actos, basándose en las leyes químicas que, según él, afectan a las personas como si estas fueran elementos.
Novela romántica, con muchos elementos simbólicos, en la que el devenir de los acontecimientos acaba en tragedia de manera inexorable, como si nada pudieran hacer los protagonistas por evitar el destino escrito. El drama entre el deber y el deseo está servido y los personajes se debaten entre la pasión y la renuncia, la melancolía por no poseer al amado plenamente da a la obra un carácter trágico y angustioso al mismo tiempo.
 
 
 

viernes, 13 de diciembre de 2013

EL IMPERIO DEL SOL

Jim Graham (Christian Bale) es un niño inglés que vive con sus padres en Shanghai aislado de la realidad del resto de la ciudad, en su elegante barrio, con construcciones a imitación de cualquier zona residencial de clase alta de Inglaterra. Jim es un niño mimado, caprichoso y desconsiderado con el personal de servicio de la mansión.
Ajenos a todo el conflicto que se está viviendo en Europa y a los evidentes síntomas de tensión en la propia China, cuando el ejército japonés toma las calles de la populosa ciudad, se produce una desbandada en la que todo los extranjeros quieren salir de cualquier de manera. En la riada humana que llena las calles, Jim se ve aislado de sus padres y, tras diversas peripecias, acaba en el campo de concentración de Soo Chow, situado junto a un aerodromo militar.
De la vida privilegiada y el ambiente elitista, el niño pasa a un ambiente de miseria y dolor que le obligará a madurar precipitadamente. Sin embargo, su pasión por los aviones sigue viva y le ayudará a abstraerse de la triste realidad en la que se desarrolla su vida.


El guionista Tom Stoppard, adapta la emotiva novela autobiográfica de J.G. Ballard, sintetizándola muy bien y sin traicionar el mensaje de la narración.
Buen trabajo fotográfico y una banda sonora de John Williams muy bonita que incluye algunos pasajes de inspiración oriental y el emotivo momento de la ceremonia de despedida a los kamikazes, cuando Jim canta la canción gaélica Suo Gon.


La película narra, desde la óptica subjetiva de un niño, el sufrimiento de la población civil durante un conflicto bélico, en este caso la II Gran Guerra y concretamente la invasión de China por los japoneses.
El protagonista se ve atrapado en la vorágine de descontrol y pánico que envuelve estas situaciones hasta ir a parar al campo de concentración.
Spielberg retrata muy bien la "nueva vida" del joven, el paso de un entorno en el que su vida está solucionada y es tratado como un pequeño príncipe, a la dureza cotidiana de su "nueva casa", donde se ve obligado a madurar a marchar forzadas.
Vamos viendo, narrado con eficaz lenguaje visual, la evolución del crío, desde el reparo, incluso la repulsión por las situaciones que se le presentan, hasta aprender a convivir, casi con naturalidad, con la miseria, el dolor, la injusticia y la muerte.
El realizador adopta con la cámara, por encima del afán de realismo, que no traiciona, un lenguaje casi lírico que se pone de manifiesto, sobre todo, en la fascinación del niño por los aviones y un extraño fervor por los pilotos japoneses, con algunas escenas realmente poéticas, como la mencionada de la ceremonia de despedida a los kamikaces, o el saludo militar a los pilotos, que estos le devuelven, cuando descubre maravillado que el campo de concetración está junto a un aerodromo.


No toma partido, sino que trata de contar el sufrimiento de los débiles, de los desprotegidos y si alguien sale malparado es el personaje de Basie (John Malkovich), uno de esos espabilados supervivientes que sacan partido hasta del dolor ajeno, al que Jim admira como el padre del que se ha visto separado y hasta el final del film, su mente infantil no logra desvelar cómo es en realidad esta persona.


Magníficas interpretaciones tanto de Malkovich como de Bale, que ya deja ver el gran actor que llegará a ser.
Rodada con sobriedad, ni siquiera en la escena final del reencuentro, que se prestaba a ello, Spielberg se deja llevar por el efectismo, Jim no habla, no llora, y cuando abraza a su madre, lo hace sin efusividad.
Magnífica la manera de cerrar el círculo narrativo en imágenes, la peli se abre con unos ataúdes flotando en el agua, y acaba con la maleta de madera de Jim, flotando en el Yang Tsé, el reflejo de una infancia aniquilada.
Por cierto, las escenas de exteriores del campo de concentración están rodadas en Trebujena (Cádiz). Mientras se estaban buscando localizaciones en Kenia e Israel, no se sabe cómo, un vídeo sobre aceites rodado por el productor cinematográfico Antonio Pérez en las marismas de Trebujena fue visto por el genio de Cincinnati. Spielberg buscaba un atardecer maravilloso, quería algo especial y en la finca "Alvantus", sobre las marismas a orillas del Guadalquivir, el realizador norteamericano encontró el atardecer que le cautivó.




jueves, 12 de diciembre de 2013

EL PROBLEMA DE SPINOZA

Irvin D. Yalom, doctor en medicina, psicólogo, profesor de psiquiatría en la prestigiosa universidad de Stanford y escritor de éxito, acariciaba desde hace años el deseo de escribir una novela sobre el filósofo holandés de origen sefardí-portugués, Baruch Spinoza.
El problema más grave que se le planteaba es que Spinoza había llevado una vida casi contemplativa y había sido extremadamente reservado, casi invisible. No contaba, pues, con el material que suele servir para construir este tipo de narraciones, no había dramas familiares, ni relaciones amorosas, anécdotas curiosas, reuniones sociales…
Sin embargo, durante su estancia en Holanda hace pocos años, para dar clases, visitó la casa museo de Spinoza en Rijnsburg, y se enteró de que en 1941, soldados del Einsatzesitab Reichsleiter Rosenberg, un comando dirigido por Alfred Rosenberg, el principal ideólogo antisemita nazi, saquearon la biblioteca de Spinoza, incautándose de todos los volúmenes allí depositados. Aquello, como confiesa el autor de la novela, fue una epifanía, la inspiración que estaba buscando para construir su novela sobre el filósofo judío.
¿Qué interés tenía Rosenberg en la figura y la obra de Spinoza? Este alemán de origen báltico, que ingresó en el Partido de los Trabajadores Alemanes poco después de que lo hiciera Hitler, que proporcionó a los nazis con sus ideas y sus escritos, la justificación para aniquilar a los judíos.
La novela alterna capítulos sobre Spinoza, con los dedicados a Rosenberg y a lo largo de ellos, nos aproxima a la controvertida personalidad del ideólogo nazi, uno de los sentenciados a muerte en el proceso de Nuremberg y a lo que pudo ser el devenir vital de Spinoza, el judío contra el que la comunidad de Amsterdam dictó un hérem (el equivalente de la excomunión), tremendamente duro: “Ordenamos que nadie se acerque a Baruch Spinoza, ni de palabra ni por escrito ni le haga ningún favor ni esté con él bajo el mismo techo ni a menos de cuatro codos de él, ni lea ningún tratado compuesto o escrito por él”. No había en el hérem mención alguna a arrepentimiento o rehabilitación, aquel hérem era para siempre y obligaba a todos los judíos, incluida la propia familia del expulsado, que lo cumplió.
Spinoza, llamado a ser uno de los miembros destacados de la comunidad sefardí de Amsterdam, se convirtió en un personaje molesto para los rabinos, su mayor pecado era que hacía preguntas, que ponía en tela de juicio, a través de la razón, el contenido de la Torá. Él prefirió seguir fiel a su idea de libertad de pensamiento a cambio de verse expulsado de su comunidad, pero sus libros también estaban en el Índice, pues sus ideas eran igualmente molestas para los jerarcas de las diversas confesiones cristianas, así que sobrevivió puliendo cristales para lentes y siguió dedicándose a lo que más le interesaba: Desarrollar su pensamiento, leer y escribir. Un personaje valiente, que consideraba la Biblia como una especie de cuento, lleno de contradicciones, y lo hacía sólo dos generaciones después de que Giordano Bruno fuera quemado por herejía y cuando sólo una generación antes había tenido lugar en el Vaticano el juicio a Galileo. El hombre que vivió en la Holanda de Rembrandt o de Johannes Vermeer, admirado por Goethe o Einstein.
El autor dice que deseaba escribir una novela de ideas y en ella despliega los recursos del análisis psicológico y de la intriga para hablar de la fe, del miedo y de la conquista de la libertad individual. Rosenberg y su peripecia alrededor del filósofo neerlandés, son una excusa, un recurso para darle cierto aire de misterio a la novela, cuyo principal valor es, sin duda ninguna, la relevante figura de Spinoza. Yalom novela muy bien lo que pudo haber sido su vida, consiguiendo un relato fluido y atractivo.

Esta reseña fue publicada, en su día, en HISLIBRIS






miércoles, 11 de diciembre de 2013

GRITA LIBERTAD

La doctora Mamphela Ramphele (Josette Simon) que trabaja en un hospital para negros en Sudáfrica, se muestra decepcionada cuando lee en el Daily Dispatch un artículo del editor del periódico, Donald Woods (Kevin Kline), en el que acusa de fomentar el odio hacia los blancos al líder del Movimiento de Conciencia Negro, Steve Biko (Denzel Washington).
La médico tiene a Woods por un liberal que está en contra de la política de apartheid del gobierno, de hecho, ella ha acabado la carrera gracias a una de las becas del periódico para estudiantes negros, por eso se siente dolida e invita a Woods a que tenga una entrevista con Biko antes de seguir vertiendo opiniones sobre él sin conocerle.
Woods acepta, Biko le recibe en el centro comunitario en el que colabora y uno de cuyos objetivos es que los negros aprendan a estar orgullosos de su propia cultura.
A partir de ese momento, la semilla de la amistad quedará sembrada entre los dos hombres.


El guión de la película se basa en un par de libros escritos por Donald Woods sobre el tema.
A pesar de las apariencias, el asunto central del film no es la figura de Biko, por más que lógicamente juegue un papel muy importante, la historia que se nos narra es la del periodista, algo que a más de uno le puede resultar un tanto decepcionante.


En realidad la persona de Biko está rediseñada, solamente quienes conozcan la biografía de este hombre podrán apreciar la cantidad de sugerencias que se dejan caer en la película sobre aspectos de su vida sentimental, por ejemplo.


No son las únicas sugerencias que muestra Richard Attenborough en su film, está salpicado de ellas: La playa, casi desierta, en la que sólo hay bañistas blancos; el policía de color que va a dar el relevo a sus compañeros blancos cuando vigilan la casa de Woods y se tiende en la hierba, al lado de la parada del autobús que está reservada para los blancos...; muchos detalles que el espectador poco avispado puede perderse, pero que son una gozada para quien los va captando, puro lenguaje visual.


En estos días en los que la despedida a Mandela copa las portadas de los noticieros de todo el mundo, no está mal recordar que hubo muchas otras personas, hombres y mujeres, que quedaron en el camino de la larga lucha por la libertad y la igualdad. La memoria de muchos de ellos ha ido diluyéndose, Steve Biko fue uno de ellos y Donald Woods un periodista que quedó tan impresionado por la labor de su amigo y la mentira con la que el régimen de Pretoria trató de tapar su muerte, que sacrificó su cómoda existencia y la de su familia para que el legado de Biko no quedara en el olvido.
Película de correcta factura, con buenas actuaciones y el valor de documento de una época no tan lejana que conviene tener presente, aunque sólo sea como homenaje a todos los que empeñaron su existencia por acabar con la vergüenza del apartheid.




martes, 10 de diciembre de 2013

PARADORES

Al parecer, una de las soluciones que baraja el gobierno para librarse del déficit de los Paradores de Turismo (se prevé que en 2014 cerrarán el ejercicio con pérdidas de 8 millones de euros), es franquiciar algunos de ellos.
Los paradores nacieron para ofrecer un servicio hotelero de calidad allí donde la iniciativa privada no llegaba, aunque ahora algunas voces se plantean si con la que está cayendo es de recibo tener una cadena de hoteles de lujo subvencionada para disfrute de los que pueden pagarlo.
Por otro lado, están los puestos de trabajo que mantiene, de hecho la parte del león del presupuesto viene de los gastos de personal, y tampoco es cuestión de dar la espalda por las buenas a la gente que vive de ello.
Aunque se mantienen las inversiones (al menos parte de ellas) para mejora y mantenimiento,  aquellos cuyas obras de construcción iban a comenzar en un plazo de dos años, a saber los de Corias (Asturias), Ibiza, Morella (Castellón), Muxía (Coruña) y Veruela (Zaragoza), han quedado aplazados hasta que la situación económica mejore.
Lo mismo ocurre con los proyectos, que aun no había sido adjudicados, para construir paradores en Alcalá la Real (Jaén), Badajoz, Béjar (Salamanca), Estella (Navarra), Lérida, Molina de Aragón (Guadalajara) y Villablino (León).
De todos modos, la gran pregunta sobre la idea de la franquicia es ¿Cuántos estarán dispuestos a gestionar un castillo o un monasterio?



lunes, 9 de diciembre de 2013

EL ÚLTIMO EMPERADOR

Cuando es poco más que un bebé, Pu Yi es separado de su madre y conducido a la Ciudad Prohibida, la emperatriz le reclama, puesto que él va a ser el próximo ocupante del trono de dragón.
Cuando tan sólo cuenta tres años, es entronizado y se convierte en emperador de China, vivirá en la Ciudad Prohibida, sin poder traspasar los límites que señalan sus muros, su vida estará completamente reglada y prácticamente no podrá tomar decisiones propias, contando con un verdadera ejército de sirvientes que atenderán a todas y cada una de sus necesidades.
Siendo todavía un niño se ve obligado a abdicar, China se ha convertido en una república y el ámbito de poder del emperador se limitará a la Ciudad Prohibida, de donde continúa sin poder salir, viéndose apartado de cualquier contacto con la realidad exterior.
Con el paso del tiempo, y tras sus esponsales, Pu Yi vive un periodo de cierta autonomía, siempre restringido a la corte y su entorno, hasta que es expulsado de palacio.
En 1932, los japoneses le promueven como emperador del Manchukuo, aunque todo es una añagaza nipona para distraer a la Sociedad de Naciones del conflicto de Manchuria, pues son ellos quienes toman las decisiones.

 
Una figura que tuvo cierta importancia en la educación del joven emperador, fue la del británico Reginald Johnston (Peter O'Toole), que dejó escritas algunas de sus impresiones sobre el muchacho, su educación, el entorno en el que le tocaba desenvolverse, los peligros que le rodeaban y el incierto futuro que le esperaba.

 
La película mezcla episodios relatados en presente, en los que el emperador está detenido por los comunistas de Mao acusado de traidor y de haber colaborado con los japoneses, con largos flashback en los que recuerda su vida anterior, desde su llegada a la Ciudad Prohibida hasta su detención por las nuevas autoridades chinas cuando pretendía huir en avión para entregarse a los norteamericanos.

 
Concebida como una superproducción, tras ser aprobado su proyecto por el gobierno chino, Bertolucci contó con toda la colaboración que solicitaba, grandes cantidades de extras fueron puestos a su disposición y pudo rodar, por primera vez, al menos para un occidental, en la Ciudad Prohibida. También hay escenas rodadas en la residencia que fue del emperador en su etapa al frente del gobierno títere de Manchukuo.

 
El film refleja todo el exotismo y el lujo de la corte imperial, con su rígido protocolo, sus excesos y su inquietante sensualidad. Con una maravillosa fotografía, cuyo director, el gran Vittorio Storaro, sabe componer cuadros de gran belleza, jugando con los cromatismos con los que compone un guión de colores que señalan las diversas etapas de la vida del último emperador (el verde del conocimiento, el amarillo del poder, el rojo de la sangre...).
La banda sonora, en la que intervinieron Ryuichi Sakamoto, David Byrne y Cong Su, muy bonita, incluye pasajes inspirados en música tradicional y ya desde los títulos de crédito logra concitar nuestra atención.

 
Con buenas actuaciones y una maravillosa ambientación, el conjunto, algo irregular, se convierte en un film más que digno, de una factura técnica impecable y con muchos momentos realmente brillantes, reuniendo escenas que debieron suponer un arduo trabajo para planificarlas y componerlas, pues algunas son verdaderos cuadros coreográficos.

 
Una manera de aproximarnos a una cultura bastante desconocida en occidente, en una etapa de convulsión social y política, con cambios que marcaron el devenir del inmenso país asiático a través de la historia de este personaje que a los tres años ocupó el trono del dragón y murió como un ciudadano cualquiera.
El film fue premiado con los 9 Oscar a que estaba nominado, incluyendo el de mejor película, mejor director, mejor fotografía o mejor banda sonora, entre otros.

 
 
 

sábado, 7 de diciembre de 2013

MARATÓN

¿Y si las tropas griegas vencedoras en Maratón enviaron a más de un heraldo para anunciar la victoria a sus conciudadanos atenienses?
Este es el punto de partida que toma el exitoso autor italiano (“Jerusalén”, “300 guerreros”) para desarrollar en forma de novela los acontecimientos vividos en torno a la famosa batalla. Un proyecto arriesgado el de escribir sobre un tema tan recurrente, bien en forma de novelas, cual es el caso, o de estudios, digamos, más serios.
Y sin embargo, bien pudo haberse dado tal cual plantea Frediani, el miedo a que el portador de la noticia fuera interceptado o sufriera algún tipo de percance, pudo haber sido solventado enviando a más de un corredor para asegurarse de que la noticia llegaba a su destino, evitando que cundiera el desánimo en los atenienses y dándoles fuerzas para resistir un potencial cerco de las tropas persas, en tanto llegaba el ejército vencedor en Maratón para ayudarles frente al enemigo.
Como señala el autor, se da por hecho que la guerra de Troya fue contada de forma legendaria, pero el lector actual, muchas veces no sospecha que el mismo tratamiento se le pudo dar a la batalla de Maratón, el primer gran enfrentamiento entre griegos y persas. La propia campaña, sus tiempos y estrategias son más bien confusas en los informes de los historiadores.
Así que el autor, recrea lo que pudo ser, sin salirse de una cierta lógica y sin estridencias que resulten desconsideradas con nuestros conocimientos, bien como simples aficionados o como entendidos en la materia.
Las fuentes antiguas no están de acuerdo sobre quién fue el hombre que corrió aquellos casi cuarenta kilómetros. Hay quien le da el nombre de Eucles, quien de Tersipo y otros atribuyen la empresa a Filípides, a quien la tradición ya reconocía como autor de la hazaña de haber recorrido el camino mucho más largo hasta Esparta, antes de la batalla. Frediani, lo que hace es tomar estos nombres como si fueran tres personajes distintos, tres jóvenes guerreros, amigos entre sí, que se disputan el amor de una mujer: Ismene.
En realidad, a lo largo del relato, iremos viendo que, más que estar enamorados, ven a Ismene como un trofeo, y aquí ya se nos plantea una de las características de la sociedad helena: El espíritu de competición. Algo que vemos reflejado durante toda la obra y que los tres protagonistas trasladan a todos los ámbitos de su vida, desde su entrenamiento militar durante el efebato, a las competiciones deportivas o a la misma batalla y, como queda dicho, a la propia misión que se les encomienda, convirtiendo aquello en una prueba, al final de la cual, el vencedor se llevará el premio, en vez de una corona de olivo, la mujer que desean.
Los capítulos están divididos en dos partes, primero se nos narra la batalla, sus prolegómenos, desarrollo, alternativas y desenlace. En la segunda mitad, la carrera, que sirve, al tiempo, para adentrarnos en los pensamientos del narrador (habitualmente Eucles) que nos traslada sus recuerdos de cómo fue la vida pasada de los protagonistas, sus desencuentros y afinidades. Hacia el tercio final de la novela, cada capítulo añade una especie de tercera parte y es, en esta ocasión, el famoso dramaturgo Esquilo (que como se sabe participó en la batalla), el que nos narra sus recuerdos de la misma, proporcionando al autor el recurso de mostrarnos lo que ocurre en una de las alas del frente griego, donde combate Esquilo, mientras los otros tres lo hacen en el centro. Esquilo es la persona a la que Ismene está narrando todo lo que leemos cuando ha ido a su encuentro, mientras espera, junto a otros compatriotas noticias de lo que está ocurriendo en las Termópilas, diez años después de la batalla de Maratón.
Apenas transcurridas las primeras páginas, el autor consigue que dejemos de lado la prevención y un cierto escepticismo con el que uno puede tomarse la lectura de este tipo de novelas y consigue irte atrapando poco a poco. Brillantes descripciones, tanto de los enfrentamientos armados, como de la preparación militar de los jóvenes. La carrera nos sumerge en el esfuerzo que debió suponer para quien lo llevó a cabo, pero ya antes, cuando nos está relatando una de las competiciones deportivas en las que se enfrentan los jóvenes, asistimos a una de las más sugestivas narraciones de lo que supone el esfuerzo físico llevado al límite.
Está muy bien desarrollado el cambio que estaban sufriendo, tanto la sociedad como el propio ejército griegos, pasando de esa concepción homérica que buscaba la gloria a través de enfrentamientos y desafíos individuales, ese concepto representado en héroes como Aquiles o Teseo, hacia ese otro concepto en el que la fuerza de la colectividad está por encima de lo individual, representado por los ejércitos hoplitas en los que el factor importante era proteger al compañero y no romper la línea jamás.
La novela está bien escrita, bien documentada, con un dinámico ritmo narrativo, pero lamentablemente la traducción es penosa. Expresiones como “A tres estadios para la final, se dio cuenta de que probablemente sería correcto esforzarse en el espasmo” o “Esquilo, a quien había conocido después del efebato por trámite de su hermano mayor Cinégiro”, abundan hasta hacerse ofensivas.
Salvando este inconveniente, el libro es atractivo, quien domine el tema, encontrará muchas referencias y situaciones que le harán rememorar sus conocimientos y el lector que se acerque a ella sin demasiados conocimientos sobre los hechos y la época en la que se enmarca, hallará una forma amena y entretenida de tomar contacto con un entorno que se remonta 2.500 años atrás pero que sigue despertando toda la curiosidad de quienes estamos apasionados por la Historia y sus circunstancias. Y quien busque simplemente entretenimiento, tendrá en sus manos una historia de amistades, envidias, desengaños, héroes y traidores, muy bien llevada, con una cierta dosis de intriga y cierto suspense.
 
 
(Esta reseña fue publicada en su día en HISLIBRIS)