Gracias a una iniciativa del Estado de Israel y de los Estados Unidos, desde el 20 de noviembre de 1984, hasta el 4 de enero de 1985 se lleva a cabo la «Operación Moisés» para trasladar a miles de judíos etíopes (los Falashas) a Israel huyendo del régimen pro-soviético de Mengistu Haile Mariam, que les prohibía salir del país, en una operación diseñada por el Mossad, pasando previamente a su traslado en avión, por los campos de refugiados sudaneses en los que se apiñan desplazados de 26 países. Una mujer etíope cristiana, convence a su hijo de nueve años para que se declare judío a fin de que pueda huir de la miseria. Cuando el niño llega a Israel, dada su condición de huérfano, lo adopta una familia judía francesa que vive en Tel-Aviv. Pasa la infancia atemorizado ante la posibilidad de que se descubra su doble secreto, su doble mentira: no es ni judío ni huérfano, sólo es negro. Con el tiempo, irá descubriendo el amor, la idiosincrasia judía y la cultura occidental. Pero también el racismo y la guerra en los territorios ocupados, sin olvidar nunca a su verdadera madre y su verdadera naturaleza: un etíope salvado de la muerte.
Partiendo de unos hechos reales de la historia reciente del continente africano, Radu Mihaileanu sitúa inmediatamente su película en el ámbito del testimonio y la memoria, pero también en la búsqueda de la identidad a través de la historia de este niño cristiano al que su madre confía a una mujer falasha, cuyo hijo acaba de morir, para que le salve la vida, pero esta mujer, también muere y, en teoría, el joven se convierte en huérfano.
La narración recorre tres etapas en la vida del protagonista: la infancia, la adolescencia y la juventud.
El film oscila constantemente entre una novela épica y un documental histórico. De una sobriedad formal y un control impecable, la película transmite la poderosa convicción de su director. Su principal fortaleza reside en su capacidad para conseguir que empaticemos con los personajes, claramente favorecida por las decisiones narrativas. Explora las múltiples posibilidades que ofrece su tema, impregnado de un mensaje de vida, humanidad, esperanza y amor. Y refuerza su mensaje con un vibrante homenaje a la figura materna, representada a través de los cuatro personajes femeninos principales: la madre africana, la madre falasha, la madre adoptiva y la amada Sarah, futura madre del fruto de su amor.




Bonita película. Un beso
ResponderEliminarProfunda y conmovedora.
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