sábado, 26 de marzo de 2016

FORTUNATA Y JACINTA

Juanito Santa Cruz (François-Eric Gendron), hijo de una acomodada familia, inicia sus estudios universitarios en Madrid. Por decisión familiar, se prepara para casarse con Jacinta (Maribel Martín), pero a la vuelta de un viaje a París, conoce a Fortunata (Ana Belén), una huérfana de extracción humilde con la que inicia una relación secreta.
Al regresar del viaje de novios, Jacinta comienza a colaborar en obras benéficas, se inquieta ante la falta de síntomas de embarazo y sufre al enterarse que Juan tuvo un hijo con Fortunata y piensa que puede hacer suyo a ese niño.
Fortunata conoce a Maximiliano Rubín (Mario Pardo), un estudiante de farmacia de carácter apocado y físicamente débil y enfermizo, que se enamora de ella y le paga una casa. Maximiliano quiere casarse con Fortunata, pero la familia le convence de que antes de dar tal paso, Fortunata ha de ingresar en el convento de las Micaelas durante un tiempo para demostrar que está arrepentida de su pasado. Juan la requiere y alquila un piso para ella, hasta que pasado un tiempo, sus relaciones se enfrían. Fortunata, sola de nuevo, conoce a un hombre mayor, el coronel retirado Evaristo Feijoo (Fernando Fernán Gómez).
Fortunata y Juan vuelven a reencontrarse y retoman su clandestina relación.
Para muchos, Fortunata y Jacinta es la novela cumbre de Benito Pérez Galdós y la colocan en esa élite en la que se codea con títulos como El Quijote o La Regenta.
La novela de Galdós, que nada entre el melodrama y el folletín, nos habla sobre la diferencia de clases, socialmente aceptada en la época y también sobre la maternidad. Además, como en casi toda la obra de Galdós, está ese otro personaje que es la ciudad de Madrid, un mosaico de mercados, barrios, calles, casas, corralas y los tipos vairopintos que la pueblan y que tan bien retrata el canario.
Junto a los personajes principales, hay una pléyade de secundarios que toman protagonismo en momentos concretos, algo que recoge muy bien la serie dirigida por Mario Camus, autor también del guión en el que contó con la ayuda de Ricardo López Aranda.
Con una estupenda ambientación y música del maestro Antón García Abril, en ella se dan cita un ramillete de lo más escogido de la escena española: Ana Belén, Maribel Martín, Fernando Fernán Gómez, Mario Pardo, Charo López, Francisco Rabal, Berta Riaza, Francisco Algora, Luis Ciges, Mauel Zarzo, Manuel Alexandre, Mary Carrillo, Maria Luisa Ponte y muchos otros, a los que acompañan François Eric Gendron y Jean Marc Thibault. Camus, un magnífico director de actores, saca partido de estos grandes intérpretes de los que poco se puede decir como no sea para alabar su trabajo y animar a quien se decida a verles, que disfrute de unas interpretaciones que son verdaderas lecciones de arte escénico.
Hace poco escuchaba en la radio a todo un clásico de la realización televisiva, Fernando Navarrete, reflexionar sobre aquella televisión de los 70 y 80 y la actual, lo hacía de manera ecuánime, sin entrar en el tema manido de si era mejor o peor y decía que entonces, lo que se trataba de conseguir con un programa era calidad y entretenimiento, hoy ambos conceptos han sido sustituidos por uno nuevo: el "share".
Este es un producto de calidad, una auténtica obra de arte, una adaptación fiel de la obra galdosiana y una verdadera joya que seguramente hoy sería impensable realizar.




2 comentarios:

  1. Al artista le pasa como al gobernante, cuando no está condicionado por la opinión pública funciona mejor.

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