jueves, 17 de marzo de 2016

MOTA Y MARÍN

En una entrada pasada, hablábamos de los voluntarios portugueses en la Guerra Civil Española, hay una caso, más anecdótico que otra cosa, que fue la intervención en el bando franquista de voluntarios rumanos, pertenecientes a la Guardia de Hierro, una organización que se definía como socialista con el campesinado, nacionalista y patriota, cristiano ortodoxa, republicana, anticomunista, anticapitalista y antisemita.
Cuando se produjo el levantamiento contra la República en 1936, desde Rumanía la Guardia de Hierro no tardó en pedir voluntarios para la Guerra de España a favor de los rebeldes, en pro de la defensa de los valores tradicionales, el cristianismo y el antibolchevismo. Un total de siete voluntarios rumanos partieron hacia España (más tarde cifra incrementada a los 16), entre ellos el lugarteniente del líder de la formación Corneliu Zelea Codreanu, Ion Mota, como legionarios del movimiento que se integraron en la Legión Española, concretamente en la Sexta Bandera del Tercio. El 13 de Enero de 1937, los voluntarios rumanos se estacionaron en el Asedio de Madrid sobre el Frente de Majadahonda, donde recibieron un contraataque republicano con artillería e infantería. En los duros combates que tuvieron lugar murieron dos de los legionarios, Ion Mota y Vasile Marin. Los cuerpos de ambos voluntarios fueron trasladados a Rumanía. La muerte de Mota, el favorito y segundo de Codreanu, causó una profunda y solidaria tristeza en los seguidores de la Guardia de Hierro, especialmente en su jefe. El funeral fue espectacular, más de 300.000 personas marcharon tras los féretros de Mota y Marin por las calles de Bucarest, Bukovina y Transilvania.
Al final de la guerra, las autoridades franquistas levantaron un monumento en el lugar en el que habían caído Mota y Marin, alrededor del cual, durante muchos años (ignoro si en la actualidad sigue siendo así), se celebraba un acto en su honor, organizado por Falange Española, al que acudía un grupo de rumanos y al final del cual, como en el ritual falangista, se pronunciaban los nombre de los dos legionarios Ion Mota, Vasile Marin, respondiendo los asistentes con el grito de ¡¡¡PRESENTES!!!
Por cierto que el ayuntamiento de Majadahonda, quiere derribar el monumento amparándose en la Ley de Memoria Histórica, por estar vinculado a grupos fascistas. Un pleno de la corporación municipal, con los votos de Ciudadanos, PSOE, Somos Majadahonda e IU, y la abstención de PP y Centristas, aprobó una moción en la que se insta al derribo. Con lo que no contaban es con que el monumento, al parecer, se encuentra en terreno privado, propiedad de la Asociación para la Custodia del Monumento a los Legionarios Rumanos caídos en Majadahonda, que está al corriente de pago de los correspondientes tributos. La cosa se enreda porque, al parecer, los votantes de la moción eran conscientes de que el terreno no era público, según indican los concejales populares que argumentan que por eso se abstuvieron en la votación.



4 comentarios:

  1. Parecen egipcios que siempre estaban borrando las inscripciones de los nombres de los reyes cuando caían en desgracia. Hay que ser burro para no darse cuenta que lo mejor para tener memoria histórica es mantener los monumentos, para que nos recuerden lo que hay que imitar y lo que no se debe repetir. Un buen ejemplo de ello está en Berlín donde se guardan restos del muro.... y ese si que fue un monumento de la vergüenza.

    Estos idiotas son como las avestruces que esconden la cabeza para no ver a los depredadores pensando que así desaparecen.

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  2. Muy bonita y rara historia, Don Trecce, que merece ser conocida.
    Como dice Don CSC tenemos un país lleno de MONUMENTICIDAS o como se diga en romanche, porque a esos de Majadahonda el recuerdo en piedra de los rumanos no les afecta ni en las alpargatas.
    Además esté o no el monumento ninguno de ellos saben quienes eran los inmortalizados, como tampoco saben a quien recuerdan las variadas termas romanas que pueblan la vieja Hispania.

    Para ampliar su campo de acción podrían los zurdosos declarar fascistas a los romanos ya que portaban "FASCIOS" en su Senado.

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