lunes, 4 de abril de 2016

DUNE

La Cofradía, envía a un tripulante de tercer nivel al planeta Kaitain para advertir al emperador del Universo Conocido, Shaddam IV (José Ferrer), sobre algunos peligros que se ciernen sobre la producción de "la especia", un producto vital y que, según ellos, hará dueño del mundo a quien controle su producción. Este producto, se cultiva únicamente en el planeta Arrakis, un lugar inhóspito donde jamás cae una sola gota de lluvia.
El emperador hace partícipe al enviado de la cofradía de sus planes para deshacerse de una de las familias nobles, los Atreides, que últimamente se han hecho muy populares y que se comenta preparan un gran ejército. El emperador tiene pensado enviar a los Atreides a Arrakis, con el fin de que se hagan cargo de la producción de la especia y cuando estén allí, enviará a sus grandes enemigos, la casa Harkonnen, para que por medio de un inesperado ataque, que contará con el refuerzo de las tropas de élite del emperador, derrote a los Atreides y acabe definitivamente con ellos.
Con lo que no cuentan es con que el primogénito de la casa, Paul Atreides (Kyle MacLachlan), va a encontrar unos inesperados aliados, los Fremen, el pueblo que habita Arrakis desde tiempo inmemorial, unos hombres tenidos por nómadas y despreciados por los invasores, pero que en realidad son muy inteligentes y dispuestos para la lucha contra quien pretende sojuzgarlos. Serán entrenados por Paul y ellos le ayudarán a derrotar a los Harkonnen y poder negociar en igualdad de condiciones con el emperador y la cofradía.


La acción se sitúa en 10191, en medio del mundo fantástico que Frank Herbert imaginó para su magna novela "Dune", un tomo de más de 600 páginas que, además, forma parte de una saga.
David Lynch fue puesto al frente de la realización del film y rodó un montón de horas de película que redujo a cinco, para al final, mediante un montaje que deja bastante que desear y, por imposición de los productores, dejar el film en las poco más de las dos horas que se vieron en las salas comerciales.
Lynch siempre abominó del resultado final y declaró en más de una ocasión que aquella era su peor película.


Es complicado meter en dos horas todo el mundo que Herbert imaginó en sus novelas, sin embargo y a pesar de los pesares, pienso que Lynch no hace un mal trabajo, se respeta bastante el espíritu de la obra de Herbert, lo que ocurre es que al pretender esa fidelidad, se renuncia a hacer una adaptación a la pantalla que pueda caber mejor en el metraje que se tenía pensado para el film. De este modo, todo queda un tanto embarullado y algunos de los cortes de la película están mal hechos, como si se hubiera metido la tijera durante el montaje, sin más criterio que aligerarla de minutos.
Los efectos especiales producen cierta sonrisa vistos hoy en día, pero en ese aire naif reside parte de su encanto.
Con el tiempo, la película se ha convertido en un film de culto para los aficionados a la ciencia ficción y la verdad es que sin ser nada del otro mundo, resulta un film entretenido, con una historia simple, pero efectiva en la que se hace hincapié sobre todo en el enfrentamiento entre buenos y malos.
Fue de las primeras películas que, aunque de la manera en que se entendía entonces, planteo algunos problemas que hoy están muy de actualidad, empezando por el ecologismo.




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