jueves, 23 de abril de 2020

BUSCANDO A NEMO


El pececillo Nemo, que es hijo único, es muy querido y protegido por su padre. En su primer día de colegio, desoyendo las advertencias de su padre, Nemo se aventura a alejarse del arrecife de coral en que vive y sale a nadar a mar abierto. Tras ser capturado por un buceador que sube a un bote para alejarse y regresar a tierra, va a parar a la pecera de la consulta de un dentista de Sidney. Su tímido padre emprenderá una peligrosa aventura para rescatarlo. Pero Nemo y sus nuevos amigos tienen también un astuto plan para escapar de la pecera y volver al mar.


La historia de Nemo, el pequeño pez payaso protagonista del film, viene marcada por la muerte de su madre antes de que él nazca. De los cuatrocientos huevos que puso su mamá, sólo uno se salva, de él nacerá Nemo y su padre, al rescatarlo, le promete que nunca dejará que le pase nada, así que crece sobreprotegido y el día que va al colegio por primera vez, ante la insistencia de su papá para que no tome riesgos de ningún tipo, sale a relucir la rebeldía del jovencito que está en edad de experimentar y, como acto de insumisión, se adentra en el proceloso océano con las consecuencias conocidas.


La película tiene todos los ingredientes para que resulte un producto entretenido: aventura, humor, ternura y un espléndido retrato de los fondos marinos, con un gran trabajo de documentación y un enorme esfuerzo para reproducirlos de la manera más fiel y bella que se puede lograr a través de la animación.
Con algunos momentos muy "Disney", de esos que algunos tacharán de ñoños, pero que siguen teniendo su encanto y otros, sobre todo los giros humorísticos, en los que queda patente el sello "Pixar", ingeniosos e inteligentes, además de otros muchos, tiene el acierto del personaje de Dory, la pez cirujano azul que sufre pérdida de memoria a corto plazo, un ser optimista y de buen corazón que nos proporciona los momentos más divertidos del film.
Una película para disfrutar de toda una obra de arte que deja un recuerdo imperecedero en quien la contempla.




miércoles, 22 de abril de 2020

LA MUERTE CANSADA


Dos jóvenes enamorados viajan en diligencia y, de repente, se une a los viajeros un misterioso desconocido. El vehículo se detiene en una posada, y el desconocido desaparece con el joven. La muchacha busca desesperadamente a su novio y, cuando descubre que es la Muerte quien se lo ha llevado, le implora que se lo devuelva. La Muerte le muestra tres velas (vidas) a punto de extinguirse y le explica que sólo podrá recuperarlo si logra salvar alguna de ellas.
Esas tres historias se desarrollan en Persia, en Venecia y en China, y en todas las situaciones, la mujer no puede salvar a su amante respectivo. No obstante, la muerte le da una última oportunidad.


¿El amor puede con todo, incluso con la muerte?
La película nos habla de eso, del amor y de la muerte y lo hace a través de cuatro historias, tres de ellas son relatos dentro del relato principal, su acción tiene lugar en un país árabe, en Venecia y en la lejana China y el relato principal, se desarrolla en tiempo presente en una pequeña ciudad centroeuropea.
Tanto el relato veneciano, como el árabe, son historias convencionales de dramas románticos, con amores ocultos que acaban de manera trágica. También lo es el relato de China, pero este cuenta con el aliciente de los muchos efectos especiales que llaman la atención por la época del film (la película es de 1921): Ejércitos diminutos que salen del interior de una caja, caballos voladores... y todo ello sin ninguno de los medios de los después dispondrían los cineastas, se estaba levantando el edificio del cine una vez que los cimientos habían sido plantados y aquí vemos la obra de una las grandes figuras de aquella época, el austriaco Friedrich Christian Anton Lang, conocido como Fritz Lang.


Sobre un guión del propio Lang y de esposa de entonces, Thea von Harbou, la película reflexiona sobre la fuerza y la tragedia del amor y sobre lo efímero de la vida, representada aquí por velas de cera ¿hay algo más endeble que la llama de una vela?
La visión que nos presenta de los mundos orientales (Persia y China), es tópica, pero tiene algo de divertida y destaca la calidad del montaje, de una sensacional y conseguida ambientación y esos maravillosos efectos especiales para la época, los ya citados y las imágenes espectrales de los difuntos.
Hay una anécdota alrededor de este film que nos toca de cerca y es la que relataba Luis Buñuel que, en su época juvenil en París entró en un cine donde proyectaban esta película y, tras verla, quedó tan impresionado que decidió dedicarse a hacer cine.




lunes, 20 de abril de 2020

HISTORIA VERDADERA DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA ESPAÑA

En el año 1568, Bernal Díaz del Castillo cierra su narración y envía una copia al Consejo de Indias. La había empezado dieciséis años antes, cuando leyó, indignado, la crónica «oficial» de la conquista de México que, por encargo de Hernán Cortés y sin haber pisado la Nueva España, había redactado Francisco López de Gómara.
Quiso narrar con detalle la verdad de la historia de Cortés, pero también la cotidiana, la de los soldados, recopilando todo lo que vio y le habían contado, como un cronista de las aventuras vividas a lo largo de su dilatada vida.
Bernal Díaz del Castillo, además de soldado, era hidalgo y escribano, lo que le aleja del estereotipo de analfabeto en que son tenidas la mayor parte de las tropas que participaron en la aventura americana. Había embarcado este en la expedición que capitaneaba Cortés y que daría lugar a una de las mayores gestas militares y culturales de la historia.
Bernal, que escribe ya viejo, a los setenta y tres años de edad, los recuerdos de sus campañas, ofrece un tesoro inagotable de noticias y datos de primera mano, rectifica y completa lo que habían escrito otros, sobre todo Gómara, a quien corrige reiteradamente y, sin pretensión literaria alguna, narra con una viveza y una naturalidad admirables. Al fin y al cabo era un soldado, aunque no analfabeto, con pocas letras, y recoge sus recuerdos escribiéndolos como si estuviera hablando.



TODOS NOS LLAMAMOS ALI


Emmi Kurowski (Brigitte Mira), una viuda alemana de 60 años, conoce en un bar al que acuden trabajadores inmigrantes a Ali Salem (El Hedi ben Salem), un trabajador inmigrante marroquí, veinticinco años más joven que ella.
Inducido por una clienta del bar, Salem invita a Emmi a bailar, hablan, la acompaña a casa y, al día siguiente, se queda a vivir con ella.
Cuando de repente deciden casarse, su decisión provoca un gran escándalo en su entorno y para cuando la gente se calma un poco, la relación de Emmi y Ali se vuelve incierta.


Ali (en realidad su nombre es mucho más largo, pero como todos le llaman así, ha decido aceptarlo), ha aprendido que debe procurar ser lo más invisible posible para sobrevivir en una sociedad que le es hostil. Los alemanes son los amos y los árabes los perros, le dice a Emmi. Su vida se reduce a trabajar, estar en el bar con otros árabes e irse a dormir a una habitación que comparten seis personas.
Emmi está sola desde que falleció su marido, un polaco que deducimos llegó a Alemania durante la guerra como parte del contingente que los nazis reclutaron para trabajar mientras ellos estaban en otra cosa mucho más sangrienta, y se quedó. Ella lleva su apellido (Kurowski) y sus vecinas en alguna ocasión murmuran que ni siquiera es alemana, cuando ella incluso estuvo afiliada a las Hitlerjugend (todos los jóvenes lo estábamos, le comenta a Ali). Sus hijos, aunque viven en la misma ciudad, no la visitan y ella se gana la vida como empleada de limpieza en una empresa y haciendo trabajos ocasionales en sus horas libres relacionados con la misma actividad. De casa al trabajo y del trabajo a casa, esa es su vida.
Cuando las vidas de ambos se cruzan, encuentran refugio uno en el otro y, aunque no lo tienen previsto, deciden casarse, porque de lo contrario Ali no podrá quedarse en casa de ella, sería considerado un realquilado y el contrato lo prohíbe, así que se saltan todas las convenciones y se ponen el mundo por montera. Su matrimonio despierta la repulsa de todo su entorno y les crea una situación de ansiedad que repercute en su vida como pareja.


La película es una denuncia sobre tres situaciones de marginación que sufren ciertas personas, las derivadas de su raza, cultura o nacionalidad; las que tienen que ver con la edad y las derivadas del género.
Ali es árabe, no es alemán, despierta resquemor, incluso miedo entre el vecindario. Las compañeras de trabajo de Emmi, que le hacen el vacío tras su matrimonio, cuando retorna la tranquilidad, van a su casa y se sorprenden de lo limpio que está (se ducha todos los días, dice Emmi) y admiran su belleza corporal.
Emmi es mayor, para muchos incluso anciana y no tiene derecho a rehacer su vida, sus hijos la repudian cuando les convoca para darles la noticia de su matrimonio, la llaman puta y abandonan su hogar airados y asqueados. Volverán al redil cuando la necesiten, pidiendo un perdón cargado de hipocresía, el mismo que le manifiestan sus vecinas, molestas con que haya metido en casa a un hombre que, como dicen ellas, no es negro, pero es muy oscuro y que retoman la relación cuando Emmi y Ali las ayudan y se dan cuenta de que el árabe no es ningún delincuente.
Y por último, Emmi, vieja y mujer, ha de soportar la repulsa de todo su entorno y, en un momento dado, incluso el vacío que le deja Ali cuando atraviesan su crisis de pareja, está desamparada y no duda en luchar por recuperar lo que está perdiendo, lo que le devolvió la ilusión de vivir aunque su actitud sea equiparable a cierta humillación.
Rainer Werner Fassbinder nos acerca una obra de denuncia, es cierto que centrada en Alemania, en la que se dejan ver los rescoldos del nacionalsocialismo que han quedado en la sociedad germana de posguerra, pero que es extrapolable a cualquier país desarrollado, donde el diferente, el inmigrante, es visto con prevención, incluso con repulsa y los viejos se encuentran con la marginación de sus conciudadanos de menos edad que parece que les echan en cara que sigan viviendo.
No hay moralina, no se recurre a exprimir el melodrama, ni se idealiza el amor de la pareja, que también sufre sus vaivenes, simplemente se cuenta una historia, la de un extraño y hermoso amor entre una pareja que desafía todas las barreras, para acabar encontrando un lugar en esta desafiante sociedad nuestra.
Una película emotiva y emocionante que huye del sentimentalismo barato y del discurso ventajista para dibujar, con realismo, situaciones que cualquiera puede sentir cercanas.
Si odias el cine de Fassbinder y no has visto esta película, dale una oportunidad, quizá a partir de ese momento digas: odio el cine de Fassbinder, menos una película.




domingo, 19 de abril de 2020

LAS VACACIONES DEL SEÑOR HULOT


Es la temporada de vacaciones veraniegas en Europa y Monsieur Hulot (Jacques Tati), como tantos otros, ha decidido pasarlas en la costa francesa, concretamente en L'Hotel de la Plage, en la Bretaña.
Con su inseparable pipa en la boca, Hulot es un tipo tranquilo y pacífico, lo que no impide que se meta en muchos problemas mientras está allí. Aunque se lleva bien con muchos de los otros huéspedes, como la inglesa que está sorprendida por la efectividad de su estilo tenístico o la bella Martine (Nathalie Pascaud), la mayoría se ve obligada a lidiar con los inconvenientes derivados de sus involuntarios desaguisados, pues aunque bondadoso e inocente, Hulot es bastante torpe y va sembrando el caos allá por donde pasa, sin ser consciente de los problemas que está ocasionando, ya que vive el momento de aquello que le tiene ocupado.


El humor de Jacques Tati, realizador, coguionista y protagonista del film, sin ser novedoso, es algo particular. Tiene mucho de inspiración en el slapstick y como ocurre en este tipo de películas que se basan en lo físico, tiene pocos diálogos y cobran especial importancia los sonidos, incluidos los que provienen del fuera de campo.


Así como hay gente a la que le divierte, a otros les resulta poco o nada novedoso, quizá algo reiterativo, poco original e incluso un poco pesado y sus gags no logran arrancarles apenas sonrisas, sobre todo comparado con los grandes maestros del cine mudo y primeros años del sonoro, de los que se le considera heredero.
Otra vertiente, quizá oculta por el sentido humorístico del film, es su valor documental, pues plasma bastante bien cómo era el ambiente en los lugares vacacionales inmediatamente antes de que llegara el gran boom de los años 60.




sábado, 18 de abril de 2020

BAILANDO LA VIDA

Sandra (Imelda Staunton), descubre que su marido, Mike Abbott (John Sessions), recién jubilado, ha estado teniendo una aventura durante cinco años con Pamela Harper (Josie Lawrence), una de sus amigas más cercanas, así que cuando Mike pide el divorcio para casarse con Pamela, Sandra ve que se desmoronan todos las planes que tenía para vivir su retiro junto a su esposo.
En busca de apoyo emocional, sin poder refugiarse en sus actuales amistades, recurre a su hermana, Bif (Celia Imrie), de la que ha estado alejada desde hace diez años debido a sus diferencias. Mike acaba de ser nombrado caballero en recompensa a sus servicios en la policía y Sandra se ha convertido, por tanto, en Lady Abbott, haciendo cuanto sea necesario para aparentar una vida en lo más alto de la sociedad, mientras Bif es una persona despreocupada, que vive el momento, sin preocuparse siquiera de que su apartamento parezca casi una pocilga, siempre que pueda encontrar en él lo que necesita.
Bif acoge a su hermana en su casa y hace todo lo posible para que ella deje de sentirse fuera de lugar, lo que incluye clases de baile para persona mayores. Entre esas personas está Charlie Glover (Timothy Spall), quien, como Sandra, está atravesando un momento crucial en su matrimonio debido a que su esposa, Lilly (Sian Thomas), se está yendo poco a poco por culpa del Alzheimer.
Al dejar sus prejuicios gracias a la nueva energía que le da el baile, Sandra ha de replantearse su vida y pensar si está preparada para dejar su estatus de clase alta y compartirla con alguien que realmente se preocupe de ella.


Nunca es tarde para recuperar los sueños, ni siquiera la edad, los achaques o los golpes que te da la vida son obstáculo para buscar una segunda oportunidad.
Tras descubrir el engaño de su marido e irse a vivir con su hermana, Sandra es consciente de todo lo que se ha perdido y, con reticencia al principio, agarra la vida con ganas y, sobre todo, recupera la convivencia con su hermana y las ganas de disfrutar de las ocasiones grandes y pequeñas que ante ella se presentan.


La película está dirigida a un público muy específico, no creo que a los menores de 50 les llame mucho la atención, pero dentro de eso, cabe señalar que sabe mezclar con destreza drama y comedia, con algunos diálogos que nos traen la sonrisa, incluso la carcajada a los más complacientes. Es cierto que recurre a estereotipos y arriesga poco, pero cumple como entretenimiento y con su mensaje optimista que no renuncia a presentarnos algunas situaciones crudas de la vida. Y, sobre todo, es un placer ver actuar a Timothy Spall, Imelda Staunton, Celia Imrie o John Sessions, entre otros, actores con ese sello característico de la escuela británica que lo mismo valen para un roto que para un descosido, sea drama o comedia, siempre lo hacen bien.




viernes, 17 de abril de 2020

TÍO BOONMEE RECUERDA SUS VIDAS PASADAS


El Tío Boonmee (Thanapat Saisaymar) sufre una insuficiencia renal aguda y decide acabar sus días entre los suyos en el campo. Sorprendentemente, el fantasma de su mujer muerta se le aparece para cuidarle, igual que su hijo, desaparecido hace tiempo, reencarnado en un ser mezcla de animal y humano, su aspecto es el de una especie de yeti o simio con el cuerpo cubierto de espeso pelo negro. Mientras medita sobre los motivos de su enfermedad, Boonmee atraviesa la jungla con su familia hasta llegar a una misteriosa cueva en la cima de una colina, el lugar donde vino al mundo en su primera vida.


El guión se inspira en el libro "Un hombre que puede recordar vidas pasadas" de Phra Sripariyattiweti, un monje del monasterio del bosque Sang Arun, Khon Kaen, publicado el 23 de agosto de 1983.
Apichatpong Weerasethakul, realizador y guionista del film, cuenta que un hombre llamado Boonmee se acercó a Phra Sripariyattiweti, el abad de un templo budista en su ciudad natal, alegando que podía recordar claramente sus propias vidas anteriores mientras meditaba. El abad estaba tan impresionado con la habilidad de Boonmee que publicó un libro sobre el tema. Cuando Apichatpong leyó el libro, Boonmee había muerto. La idea original era adaptar el libro a una película biográfica sobre Boonmee, sin embargo, pronto decidió cambiar para hacer una película más personal, sin dejar de utilizar la estructura y el contenido del libro como inspiración.
A pesar del título de la película, el tío Boonmee no describe ninguna de sus vidas pasadas.
Ganador de la Palme d'Or 2010 en el Festival de Cine de Cannes. Sin embargo, hay que señalar que parte del público que asistió a la proyección en el festival, comenzó a abandonar la sala a los 6 minutos de comenzar la película.
Quizá a quien se fije, le llame la atención que esta entrada vaya etiquetada como "cine español", pero es que el film es una coproducción entre Tailandia, España, Alemania, Reino Unido y Francia. El productor catalán, especializado en cine indie, Luis Miñarro, fue la representación española a través de su lamentablemente desaparecida productora Eddie Saeta.


Laaaargos planos de naturaleza con gran profundidad de campo; historias que, en apariencia nada tienen que ver con el resto, como la de la doncella copulando con un pez; escenas en las que nada ocurre, como la del monje budista que va a ver su familia y al que contemplamos duchándose durante más de un minuto; la excursión, porque eso parece, a lo largo de la misteriosa gruta...
Puesta por las nubes por un sector de la crítica, si te pilla tras una noche de haber dormido poco, se te cierran los ojos seguro. Pero bueno es lo que tiene este tipo de cine que se parece más al arte abstracto que a otra cosa. Es cierto que el cine ha apostado más por su faceta comercial que por la artística en los últimos tiempos y quizá películas como esta nos pillen descolocados o poco entrenados para apreciar eso, el arte que tiene el cine y por el que apuesta el film, olvidándose de cualquier aspecto comercial.
Si la ven y consiguen no dormirse, tal vez disfruten con muchas de sus imágenes o con diálogos como este en el que el protagonista habla de su enfermedad:

- Esto es producto de mi karma.
- ¿A qué te refieres?
- A mi enfermedad. Tal vez he matado demasiados comunistas.
- No importa, lo que cuenta es la intención.
- También he matado infinidad de bichos en mis plantaciones.

Esta claro que es una película difícil y en la que se ofrecen al espectador multitud de interpretaciones, desde los que ven en ella una representación de la pérdida de identidad de los países orientales, Tailandia en este caso, en favor de una occidentalización de la sociedad, hasta quienes observan simplemente su carácter experimental.
De cualquier modo hay que estar bien predispuesto para verla y tratar de descifrar lo que, en muchos momentos, parece indescifrable en su mensaje, si es que lo tiene.