En 1943, el profesor Hyakken Uchida (Tatsuo Matsumura) abandona la docencia para dedicarse por completo a su carrera como escritor. Un bombardeo aéreo destruye su casa y desde entonces vive con su esposa en una chabola. Pero sus ex alumnos deciden construirle un nuevo hogar, al que se trasladará el matrimonio. También se comprometen a celebrar cada cumpleaños del venerado maestro. Durante esas fiestas, juegan como niños y le preguntan al profesor: "Mahda-kai" ("¿Estás listo para irte al otro mundo?"), a lo que él responde: "Madadayo" ("No, todavía no").
El guion se inspira en la vida del escritor japonés Hyakken Uchida que trabajó como profesor de alemán en la Academia del Ejército Imperial, y más tarde en la Universidad de Hōsei, hasta que el éxito de sus publicaciones hizo que abandonara la enseñanza y se dedicara exclusivamente a la escritura.
Fue el último film de su realizador y guionista Akira Kurosawa.
Con tramos —la desaparición y posterior búsqueda del gato Nora—, en que toma la senda de lo sentimental, sin embargo, para mí, lo mejor de la película es esa especie de humor filosófico que domina muchos otros momentos, sobre todo en base a los ingeniosos y sutiles diálogos del profesor.
La película es todo un homenaje a la labor docente, con este retrato de una comunidad estudiantil que, no sólo no olvida a quien para ellos fue algo más que un profesor, un hombre que supo tratarles como personas y amenizar sus clases con un humor cargado de ironía, sino que cuando surge la oportunidad le demuestran su cariño y respeto hasta límites insospechados y renuevan cada año esa especie de voto no escrito que han sellado con él.
El film tiene también otras cosas, como la historia de su matrimonio, con una mujer entregada al servicio de su marido al que procura, no solo una vida lo más agradable posible, sino que demuestra, aunque ni siquiera él parezca reconocérselo, que sin su sostén, no sería ni la mitad de lo que es. Con escenas entrañables, casi siempre silenciosas, que muestran la fidelidad de la pareja aún en los momentos en que la vida parece que les da la espalda.
Una película muy japonesa en el sentido de que refleja valores que quizá en occidente se habían perdido si es que alguna vez estuvieron presentes.
Por cierto, genial la idea del profesor para evitar que los cacos roben en su casa tras haberse mudado a un barrio en el que abundan lo robos en domicilios particulares, para partirse de risa.




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