Aunque la película tiene un leve hilo argumental (para algunos quizá sea más que leve), en realidad son un conjunto de ideas que Luis Buñuel plasma en lenguaje cinematográfico, para poner en solfa a la Iglesia, los valores morales, la clase alta, la hipocresía en el amor y el sexo y alguna otra cosa.
Tras el éxito de "Un perro andaluz", aclamado por los surrealistas parisinos de la época, Marie-Laurie y Charles de Noailles (Vizcondes de Noailles), que deseaban producir una de las primera películas sonoras del cine francés, encargaron a Luis Buñuel y Salvador Dalí otro film experimental. Se esperaba que hiciera un uso extensivo de la música clásica y de imágenes enigmáticas. El resultado fue una inquietante reflexión sobre cómo perturbar a la mayoría y de hecho, más de uno se sintió ofendido... y protestó, pues, en el fondo, parece como si Buñuel y Dalí se hubieran burlado con descaro de todas las normas y valores sociales.
Es sobre todo y al margen de otras consideraciones, una producción surrealista, difícil de comparar con films que se hagan en la actualidad, pues parece increíble que esta película se rodara hace nada menos que cien años.
El estreno tuvo lugar el 28 de noviembre de 1930. Cinco días más tarde, grupos de extrema derecha atacaron el cine donde se proyectaba, y la familia Noailles, amenazada con la excomunión por parte del clero francés, retiró la película de la distribución durante casi 50 años, comenzando una larga censura que duraría medio siglo, pues no sería exhibida hasta 1980 en Nueva York y un año después en París.




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