El hijo único de Charles Thenier (Michel Duchaussoy) muere atropellado por un conductor que se da a la fuga. Decidido a encontrar al criminal, empieza a investigar por su cuenta. Poco después, conoce a una mujer que podría ser la cuñada del culpable y quien le acompañaba en el momento del accidente.
El guion adapta la novela La bestia debe morir, del británico Nicholas Blake (seudónimo de Cecil Day-Lewis), que ya había sido llevada a la pantalla en un film argentino dirigido por Román Viñoly Barreto y protagonizado por Narciso Ibáñez Menta.
Hay otra película llamada La bestia debe morir, protagonizada por Peter Cushing, que no tiene ninguna relación con el texto de Nicholas Blake, sino que está basada en el cuento No habrá oscuridad (There Shall Be no Darkness) de James Blish.
Se da la circunstancia de que la novela fue elegida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares para iniciar la famosa colección El Séptimo Círculo, de la Editorial Emecé.
Esta adaptación, además de trasladar la acción a Francia, omite por completo al protagonista de la novela, el excéntrico detective aficionado Nigel Strangeways, personaje principal de esta y otras novelas de Blake.
Hábil mezcla de thriller negro y sátira social tan característica del realizador francés, con una crítica a cierta burguesía provinciana, insertando momentos de tensión. Claude Chabrol, una vez más, se desinteresa un tanto de la trama detectivesca, en su lugar, enfrenta a dos hombres: el asesino y el padre de la víctima. Uno es una bestia salvaje, orgulloso de su éxito material y social, un fanfarrón; el otro, un fabulador frío, calculador y taciturno.
Buena película, con un giro final ingenioso y ambiguo.




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