lunes, 6 de febrero de 2017

ROMEO Y JULIETA

Montesco y Capuleto, dos familias de Verona que viven enfrentadas, protagonizan una pelea callejera, ante la que el Príncipe (Vondie Curtis-Hall) reacciona anunciando que cualquier disputa que se produzca en parecidos términos, será castigada de manera contundente.
El conde Paris (Paul Rudd) anuncia su intención de casarse con Julieta (Claire Danes), de la familia de los Capuleto, que tan solo cuenta trece años, el anunció se hará en el fastuoso baile que todos los años organizan los Capuleto. Al baile asistirá, entre otros, Romeo (Leonardo DiCaprio), de la familia de los Montesco. Allí las miradas de Julieta y Romeo se cruzan y ambos quedarán perdidamente enamorados.
Ambos jóvenes buscan el apoyo de de fray Laurence (Pete Postlethwaite), que anhela una reconciliación entre las dos familias y accede a casarles en secreto.
Tybalt (John Leguizamo), primo de Julieta, desafía a Romeo al descubrir que este se coló en la fiesta sin estar invitado, pero Romeo no acepta el reto, aunque al no poder aclarar que es por su nueva situación respecto a los Capuleto, pasa por cobarde y será Mercutio (Harold Perrineau), avergonzado por la actitud de Romeo, quien pelee en su lugar hasta caer mal herido en la disputa. Ante la tragedia, Romeo se obceca y mata a Tybalt.
El dolor por la muerte de su primo, se agrava en Julieta cuando su padre hace planes para casarla con el conde Paris. Fray Laurence aconseja a Julieta que tome una droga que la dejará en estado cataléptico durante un par de días, pero para que no se sobresalte, Romeo, que ha huido a Mantua, deberá ser informado del plan por un mensajero que no consigue entregarle la carta que le ha escrito el fraile.


Peculiar adaptación del inmortal clásico de William Shakespeare. La acción se traslada a la época actual en una Verona mitad onírica y mitad fantástica.


Arriesgada y original apuesta la de Baz Luhrmann que consigue uno de esos films en los que no hay medias tintas, o lo admiras o te parece un sacrilegio.
Envuelto en un ambiente de bandas rivales (al estilo de West side story), con lejanos tintes musicales que vienen más de la estética y una especie de puesta en escena coreografiada, que de la propia música en sí, sin embargo los diálogos respetan en buena medida el texto de Shakespeare y, en la versión original, los actores declaman siguiendo el ritmo del pentámetro yámbico.


Buenas actuaciones de los dos protagonistas principales, bien secundados por el coro de actores que les rodea en una película que tiene algo de rompedor y mucho de arriesgado y que consigue, con una estética deliberadamente recargada y tras un arranque que, a mi modo de ver, repele un poco por lo excesivo, acabar arrastrando al espectador a medida que la película se va sosegando, sin perder por ello el ritmo vivo general que se ralentiza hábilmente para remarcar los momentos cruciales.
Entiendo a aquellos que no les guste, pero a mí me convenció.




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