miércoles, 15 de febrero de 2017

TU NOMBRE ENVENENA MIS SUEÑOS

Ángel Barciela (Carmelo Gómez), Catedrático de Matemáticas de Instituto, y Francisco Valduque (Ángel de Andrés López), inspector de policía, se reencuentran tras varios años, en el entierro del ingeniero Buendía (Miguel Palenzuela). Allí ambos esperan volver a ver a Julia (Emma Suárez), la hija del fallecido y una de las implicadas en la investigación.
La historia está narrada desde un presente, ubicado en los años cincuenta, que mira al pasado en forma de un largo flash-back hasta el momento en que ocurrieron los luctuosos hechos que en él se relatan. Se trata de una intriga situada en los tiempos de la Guerra Civil española, y de su relación con Julia, una joven perteneciente a una adinerada familia madrileña con sus miembros divididos por causa del conflicto bélico.
Estamos ante una historia no demasiado creíble y que falla desde la misma novela, de Joaquín Leguina, en que se basa el guión.
Está bien ambientada y es claro que los actores tienen suficiente solvencia para sacar adelante la narración, pero quizá todo resulta un poco artificioso, tanto la parte de intriga, que desde el comienzo nos hurta prácticamente todo suspense posible, hasta la historia romántica que mantienen los dos protagonistas que carece de originalidad. Si a ello añadimos que parece que cuando no saben resolver bien una situación, sencillamente saltan a otra cosa, el resultado queda bastante deslucido.


A mi me parece que el relato de los hechos acontecidos en el Madrid de la Guerra Civil, es algo sectario, nos encontramos a unos comunistas que se matan entre ellos, a unos falangistas que actúan como terroristas y, sin embargo, se cita a D. Indalecio Prieto (socialista, por supuesto), como un ministro que protege a la gente que está en peligro. En fin, ya sabe el lector avisado a qué partido pertenece Joaquín Leguina, al mismo al que pertenecía Pilar Miró.
Pero cuestiones de este tipo aparte, el film, cuya idea es interesante, se pierde por momentos, se recrea en escenas que, plásticamente resultan muy bonitas (los bailes), otras no tanto (los escarceos amorosos, que dan a entender que la protagonista se acuesta con todo bicho viviente), que se alargan y hacen perder toda la tensión de la posible intriga.
Entretenida por momentos, pesada en otros y un tanto embarullada en todos, está muy bien ambientada y cuenta con una llamativa banda sonora que incluye canciones y temas musicales de la época.




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