martes, 14 de febrero de 2017

LOS OJOS AMARILLOS DE LOS COCODRILOS

La historia se construye alrededor de una mentira. Iris, de cuarenta años, lleva una vida lujosa, pero aburrida. Durante una cena donde se encuentra con un famoso editor, según ella, para impresionarle e impresionar a los demás, le dice que está escribiendo un libro. Cae en su propia trampa, pues no ha escrito una línea jamás, pero el editor la anima a que acabe el libro diciéndole que será todo un éxito. Iris le pide a su hermana Josephine, brillante investigadora, especialista en la Edad Media, que salve su vida del desastre escribiendo para ella. Para cada una, el resultado será el que esperaban, el reconocimiento para Iris y el éxito financiero y emocional para su hermana.
Sensaciones contradictorias las que me ha producido esta novela de buenos y malos o más bien de gente que nos cae bien y otra que nos cae mal, en la que los malos reciben su castigo y los buenos triunfan, así que adelanto que a quienes les agradan las historias complacientes les gustará.
El planteamiento es interesante, con una mujer que se queda sola y ha de luchar contra viento y marea para sacar adelante a sus hijas. Creo es sobre todo una novela de mujeres, ambiciosas casi todas, dispuestas a abrirse camino con sus armas de seducción en un mundo de hombres y, por otro lado, Josephine, que es distinta, dispuesta a todo por educar a sus hijas, luchando constantemente contra las dificultades que le plantea Hortense (la mayor de ellas) y con un pasado en el que hay algo que la atormenta y que tiene que ver con su astuta y despiadada madre. Josephine es un dechado de virtudes, carente de malicia y que aguanta todo lo que la vida le echa encima.
Algunos pasajes resultan un tanto forzados, creo que por momentos la autora peca de exagerada a la hora de ofrecer argumentos que hagan atractivo el libro que, por mor de algunas de estas cosas, toma carácter de culebrón televisivo. Sin embargo, otras de las subtramas, están bastante bien conseguidas, como la del padrastro de Iris y Josephine, Marcel, que es incluso divertida.
He de confesar que el libro atrapa, aunque uno intuye lo que va a ocurrir, esperando siempre algún giro que nos sorprenda, pero al final la autora toma el camino de lo amable y complaciente. Escrita con buen ritmo, sin muchas sorpresas, se lee muy bien, aunque queda esa sensación de literatura efectiva y ligera.



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