miércoles, 9 de abril de 2014

SOLDADOS DE SALAMINA

Lola (Ariadna Gil), es profesora universitaria y colaboradora de una publicación periodística a la que envía sus artículos.
Lola escribió una novela en el pasado, pero ahora se siente incapaz de volver a escribir un libro, es una de sus frustraciones. En el periódico le han pedido que escriba algo relacionado con la Guerra Civil española, ella, por medio de un conocido, tiene acceso a la increíble historia del fusilamiento de Rafael Sánchez Mazas (Ramon Fontserè), escritor y político falangista, cautivo de los republicanos durante la guerra y que el 30 de enero de 1939, con la guerra casi acabada, fue conducido, junto a otros prisioneros, a un bosque en los alrededores del monasterio de Santa María de Collell para ser fusilado, pero aprovechando la confusión del momento, salió huyendo. Cuando salen en su persecución y en la de otro fugado, uno de los soldados da con Sánchez Mazas que se ha refugiado en un hoyo, después de mirarse ambos y ante las preguntas de otros compañeros de si hay alguien ahí, el soldado responde: Aquí no hay nadie, y se da la vuelta sin disparar al prisionero fugado.


El guión se basa en la novela del mismo título del escritor Javier Cercas editada por Tusquets.
Con respecto al eterno dilema de si una película que se basa en un texto literario debe respetarlo o no, apuntar que Fernando Trueba, apuesta por un camino intermedio. Él mismo ha señalado que para ser fiel al espíritu de la novela, la película debe alterar el texto y respetar la esencia. En fin, ya digo que esa es la eterna cuestión.


El trabajo de documentación se ve que no ha sido demasiado exhaustivo, por poner un ejemplo, se atribuye a José Antonio Primo de Rivera la famosa frase del filósofo alemán Oswald Spengler "al final es siempre un pelotón de soldados quien salva la civilización". Una cosa es que José Antonio la utilizara como cita en alguno de sus discursos y otra cosa es que fuera de él. Como esta, hay más cosas a lo largo del film que denotan, a mi modo ver, lo superficial del trabajo previo.
Aparte de esas cuestiones, que ya le previenen a uno, la intención del film no está mal: destacar a los héroes anónimos por encima de aquellos a quienes les serán dedicados calles y monumentos en pueblos y ciudades, aunque al final, resulta un tanto sesgada, parece señalar que los buenos eran unos y los malos, ya sabemos quiénes, ensalzando como heroicidad el hecho de no matar a alguien. Creo, en ese sentido, que el argumento se va inclinando del lado que le interesa. 
Una de las mayores tragedias de la Guerra Civil, fue el ensañamiento con la población no combatiente, en ambos bandos se cometieron verdaderas purgas por motivos políticos, pasando por las armas a cientos de personas por el delito de pensar diferente, incluso sólo por ayudarles o por ser familiares de un personaje destacado. Las atrocidades del bando vencedor las hemos conocido con el paso de los años, aunque en el sentir popular estaban presentes, las del bando republicano son conocidas de sobra por haber sido aireadas por la propaganda del régimen. Al final, lejos del respeto a las convenciones internacionales para con los prisioneros de guerra, estos civiles eran tratados como mercancía y su vida y destino estaban sometidos al albur del cacique de turno, muchas veces auténticos psicópatas sanguinarios.
Como dice uno de los personajes del film: Las guerras siempre las pierden los mismos.


Para mi gusto, lo mejor de todo es la interpretación de Ariadna Gil, que sabe transmitirnos el complicado mundo interior de la escritora protagonista y su evolución con respecto al tema de la Guerra Civil, la misma que vamos teniendo nosotros, pasando del interés por los grandes acontecimientos a dar importancia a las pequeñas historias de los seres anónimos que sufrieron en sus carnes lo peor del conflicto y para quienes no habrá reconocimiento, sólo olvido.




2 comentarios:

  1. Como te he comentado en alguna otra ocasión el cine españolo me gusta casi todo: será que soy muy patriota. En todas las guerras se comenten atrocidades por ambos bandos, y nuestra guerra no fue una excepción, ya que tanto unos como otros hicieron de la suyas. Lo que me parece repugnante son las muertes que el franquismo llevo a cabo una vez finalizada la contienda, y de las miles de personas que murieron en las cárceles. Y lo que me parece asqueroso es que los "fachas" sigan sin reconocer esa barbarie, y lo que me parece vomitivo es que el PP siga sin condenar esas fechorías y que todavía haya mucha gente de esta que hasta se resiste a quitar de las ciudades símbolos de la dictadura. Estos me repatean y mucho, ya que luego se les llena la boca de democracia, libertad e igualdad. "Tararí que te vi".

    Saludos Trecce.

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    1. Muchas veces se ha dicho que Franco ganó la guerra de las armas, pero perdió la de la cultura. Yo creo que perdió otra desde el momento en que no acometió la posguerra con altura de miras y desató la terrible represión que quedará su huella de dolor, impotencia y rabia en muchas familias durante generaciones, porque eso no se borra tan fácil.
      Como dice un personaje de la película, las guerras hay que saber ganarlas.

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