miércoles, 4 de mayo de 2016

ÚLTIMAS TARDES CON TERESA

Manolo (Ángel Alcázar), un inmigrante andaluz que vive con el resto de su familia en una chabola del barcelonés barrio de El Carmel, se dedica a trapichear robando motos y haciendo "trabajitos" para El Cardenal (José Bódalo), un perista de la zona.
Manolo tiene aspiraciones, en el fondo es un soñador y piensa que puede salir de ese mundo sin consigue las relaciones oportunas entre los burgueses. Un día se presenta en una fiesta privada y coquetea con Maruja (Patricia Adriani), a quien confunde con una de esas hijas de familia que pululan por allí, hasta que más adelante se entera de que Maruja no es sino una criada de los Serrat y se siente traicionado porque piensa que Maruja le ha seguido la corriente engañándole. Maruja tiene un accidente y sufre una grave lesión cerebral, Manolo la visita en el hospital y coincide con Teresa (Maribel Martín) la heredera de los Serrat, ésta sí es una niña bien y Manolo no desmiente la historia que Teresa se ha montado con respecto a él, creyéndole un trabajador que ha sido despedido por su compromiso sindical y su participación en las luchas obreras.
La película se basa en la novela homónima de Juan Marsé, que participa en el guión, junto a Ramón de España y Gonzalo Herralde que es a su vez el realizador.
La adaptación se mantiene bastante fiel al relato original, pero lo cierto es que se pierde buen parte del lenguaje de Marsé, sus descripciones y muchas de las zonas, calles, plazas, barrios y otros lugares de Barcelona, perfectamente reconocibles en la novela y que aquí apenas aparecen.


Los protagonistas parecen un poco acartonados en sus actuaciones, algo que no ocurre cuando aparecen los secundarios, aunque sea en papeles breves, como si devolvieran la naturalidad a la narración (Closas, Bódalo...). Tiene una interesante banda sonora, que lleva la firma de José María Bardagi y se apoya mucho en melodías que sonaban en la radio a finales de los cincuenta, sobre todo música ligera italiana.
La impresión es que todo ocurre demasiado deprisa y no porque el film esté rodado a toda velocidad, que tiene sus pausas de cuando en cuando, pero es como si no hubiera encontrado el ritmo adecuado para trasmitir el mensaje de la novela.
Entretenida pero un poco decepcionante, quizá porque al adaptar un gran texto, quizá la mejor novela de su autor, uno tiene mayores expectativas.




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