jueves, 12 de mayo de 2016

RETAHÍLAS

En 1974, publica la salmantina Carmen Martín Gaite (Premio Príncipe de Asturias 1988) su libro Retahílas, estructurado a base de monólogos alternativos, en los que Eulalia y Germán Orfila, tía y sobrino, mantienen un diálogo con largas retahílas en las que cada cual va evocando aspectos de su vida pasada, todo ello en el contexto del viejo pazo familiar en el que agoniza su madre y abuela, acompañada en su lecho de muerte por Juana Failde, la criada de la edad de Eulalia, por la que el padre de esta manifestó el deseo de que fuera tenida por una más de la familia, pero que nunca se sintió tratada como tal, a pesar de que en los últimos años ha sido la que ha vivido en el pazo, provista de un poder notarial que le da todo tipo de prerrogativas para hacer y deshacer, pero del que no hace uso.
Sin apenas puntos y aparte, los monólogos de Eulalia ocupan bastante más espacio que los de Germán y en ambos se nota la presencia de los recuerdos de la autora, que pasaba sus vacaciones veraniegas en una finca que tenían sus abuelos maternos en San Lorenzo de Piñor (Barbadás), a cinco kilómetros de Orense.
Pero no sólo eso, algunas de las ideas y postulados de Martín Gaite (primera mujer que ganó el Premio Nacional de Literatura, en 1978), también asoman en las líneas de la novela, esa sensación de estar de vuelta que expresa Eulalia cuando habla de lo independiente que siempre trató de ser y aparentar, y que ahora la hacen añorar si no le hubiera ido mejor siendo madre y una esposa más comprometida con su ex-marido. La escritora salmantina siempre expresó su desinterés por el feminismo extremo y para ella no tenían mucho sentido algunos de los postulados de sus congéneres más militantes.
La obra trae lejanos recuerdos de "Cinco horas con Mario", por lo que tiene de soliloquio y remembranza, aunque aquí esté dirigido a un ser vivo y que interactúa y no como en el caso de la novela de Delibes.
La obra representa una comedida renovación narrativa, adaptada a los tiempos y los temas que trata son los que más preocupan al hombre: la vida, la muerte, la decadencia, el paso del tiempo, el amor, la soledad, las relaciones personales y la familia... aunque quizá el más destacado sea la comunicación, la búsqueda de interlocutor.



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