viernes, 21 de enero de 2011

LOS MOSUO

Los Mosuo son un pueblo que vive en el interior de China, se trata de la última comunidad matriarcal del mundo (o una de las últimas), las mujeres administran los bienes y la economía de toda la comunidad y mantienen un sistema de relaciones en el que los hombres no compiten, es la mujer la que a partir de los 13 años elige a los hombres con los que desea relacionarse y estos frecuentan uno por uno, en diferentes noches, el lecho de la mujer. Los niños que nacen de esos encuentros nocturnos son criados por las familias de las madres y no existe el estigma de un niño que no conoce quién es su padre, nadie es insultado por eso.
Lo curioso de esta forma de vivir es que no se considera que el hombre sea inferior que la mujer o viceversa, simplemente que la mujer tiene un poco más de peso a la hora de decidir y organizar algunos temas.
Sin embargo, la forma de vida de esta tribu está amenazada, ya que los "espabilados" de siempre han visto en lo exótico de mostrar cómo estas personas viven, una forma de obtener dinero unida al turismo. Hay agencias que ofrecen viajes para visitar los poblados, pero lo peor es que alguna de ellas anuncia que en la tribu hay mujeres dispuestas a ofrecer sexo gratis, corrompiendo así su dinámica y convirtiendo la elección de la mujer en prostitución.

jueves, 20 de enero de 2011

UNO, DOS, TRES

A mí, en algunos instantes me resultó tan histriónica que me parecía que se pasaba de revoluciones. Como si fuera un panfleto, pero eso sí, un panfleto de ida y vuelta, porque reparte a diestro y siniestro sus ácidas puyas.
Hecha la salvedad, no queda sino reconocer que esto es comedia en estado puro, de esa que lo que pretende es hacer reír.
Claro que aquí tenemos ante nosotros al maestro y no se va a contentar con cumplir el trámite. Tiene que dejar su sello, en primer lugar en el guión, donde una vez más, Diamond demuestra todo su talento.
La peli es un continúo carrusel de frases ingeniosas, te estás riendo con una de sus ocurrencias y ésta enlaza con la siguiente.
Y en el plano visual, otro tanto de lo mismo, gags sin solución de continuidad. De tal modo que si algo caracteriza al film es precísamente su ritmo frenético, no hay descanso, continuamente tienes que estar atento, porque de lo contrario, te pierdes alguna de sus gracias.


La actuación de James Cagney es genial, en el que sería uno de sus últimos papeles, el tipo tiene una plenitud como sólo el bagaje que llevaba a sus espaldas te da.
El que no está a la altura, en mi opinión claro, es Horst Bucholz, en su papel de joven idealista, convencido de que el comunismo salvará al mundo. No sé qué es exactamente, pero no acaba de transmitir con su personaje.


Esta particular visión de la "Guerra fría", sin acritudes, sin ponerse melodramático, pero enseñándonos todas las vergüenzas de unos y otros y haciendo constante mofa de esos valores de los que imbuyen a la gente (a nosotros, a todos) hasta hacernos como borregos mientras ellos (los que mandan) se pegan la gran vida.
Ese paraíso en la tierra que prometen los socialistas y que nunca llega y acaba siendo como el paraíso de las religiones, que parece de otro mundo, porque siempre queda para mañana.
Ese afán por el dinero de los occidentales, que parece el sumun de la felicidad, pero que hace a la gente infeliz por la pérdida de otros valores.
Eso es lo que nos retrata Wilder en este film, a su manera, con brillantez, con inteligencia y, sobre todo, con humor, a veces con ese humor que ya estaba empezando a olvidarse entonces. Porque a base de sus idas y venidas de un Berlín al otro, de las situaciones equívocas, del ritmo creciente de la peli, de las persecuciones alocadas, del subir y bajar escaleras del chofer para abrir la puerta al jefe, nos trae cierto regusto a aquellas películas del cine mudo en el que esto mismo pero a cámara rápida, tantas carcajadas consiguió en el público de la época.


Con momentos realmente brillantes, como el del striptease de la secretaria a ritmo de la Danza del Sable de Khachaturian y que, por efecto del creciente tono musical, hace que caiga el retrato de Kruschev y aparezca debajo el de Stalin; el diálogo con el secretario alemán: "-Yo durante la Guerra estaba en el subsuelo, no me enteraba de lo que estaba ocurriendo arriba.
-Claro, y ahora me dirá que estubo en la resistencia"
Por no salvarse, no se salva ni la familia américana, de la que hace una cáustica crítica.
Es cierto que en medio de todo, de vez en cuando mezcla situaciones que vistas hoy nos parecen de un humor un tanto infantil, pero en conjunto el resultado es una gran comedia, de las de ver para disfrutar, para reír y para olvidar malos momentos.




miércoles, 19 de enero de 2011

EL JEFE

El Jefe me llamó a su despacho y me dijo que llevara conmigo el nuevo ordenador portátil que la empesa me ha comprado.
Lo puso al lado de su ordenador y empezó a comparar ambos. Al fin me dijo: ¿Por qué han comprado los ordenadores con teclado americano?
Miro alucinado, con cara de no saber de qué me está hablando.
Sí hombre, mira cómo están distribuídas las letras. Deberían empezar por la A y no por la Q.
En ese instante me doy cuenta de que durante todos los años que llevo en la empresa, mi jefe jamás ha tenido encendido el ordenador.
En mi cabeza se abre un apresurado debate. Si no le doy la razón y le corrijo, le dejo en evidencia y demuestro:
A) Que mi jefe es idiota.
B) Que a partir de ahora no le voy a respetar.
C) Que puesto que le acabo de dejar en evidencia, paso a ser alguien "peligroso", pues podría compartir esa información con otros campañeros.
¿Pero si miento y le doy la razón?
Comienzo a urdir una historia del tipo: Ah, ya sé a lo que se refiere. Ahora los hacen todos así. Antes, con los modelos SI de Compaq y con todos los modelos HP anteriores a la serie MC, podías elegir. Pero claro, los han dejado de fabricar.
(SI quiere decir: ¿Serás idiota?; MC significa: Manda Coj**es.
He de tomar una decisión rápida y no sé qué hacer.
¿Por qué me pasan a mí estas cosas? MC.

(Si te gusta, no me aplaudas, este articulillo circula por la red, pero no sé de quién es)

martes, 18 de enero de 2011

LA CUADRILLA DE LOS ONCE

Es una frase recurrente esa de que nunca segundas partes fueron buenas.
Y otra, así hoy va de refranes: La excepción confirma la regla.
Lo mejor de este film es que dio pie a ese remake de Steven Soderbergh y sus secuelas que están actualmente en cartelera, con Clooney, Pitt, Roberts y compañía y que además de tener poco que ver con esta en cuanto al argumento y desarrollo del mismo, la supera ampliamente, no soportando comparación alguna en cualquiera de las facetas en las que se puede diseccionar un film.
Así que vaya por delante mi recomendación de que no traten de comparar la una con la otra y de que no se dejen engañar por la coincidencia del título en inglés.


En realidad, creo que se trata de una cinta hecha más para aprovechar el tirón que pudieran tener en aquellos días los nombres de sus protagonistas.


Claro que esta es otra de las cosas que nos pueden llevar a confusión, ya que al igual que la cinta de Soderbergh echa mano de nombres que tienen gancho. En aquellos momentos, las figuras de Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford, Angie Dickinson; o secundarios como César Romero o Akim Tamiroff; tenían su puesto entre los que estaban en el candelero.


Por lo que respecta a la peli en sí, nada del otro mundo.
Casi una hora perdida en la presentación de los integrantes de la banda, antiguos compañeros de armas en la II Guerra Mundial, con situaciones poco interesantes y unas chispas de humor de ese que no hace mucha gracia.
Cuando se nos cuenta el golpe, es decir cuando supuestamente empieza la acción, más de lo mismo, mucha indefinición, situaciones poco trabajadas, nulo intento de implicar al espectador en la preparación del atraco...


Los números musicales que pueden esperarse ante la comparecencia en el cartel de Sinatra, Martín o Sammy Davis, tampoco son gran cosa, aunque la película no hace especial hincapié en esta faceta.
Quizá lo más destacable sea la puesta en escena, con un encantador ambiente años 60, una delicia, de verdad. Y los títulos de crédito, que llevan la firma de Saul Bass, todo un mito en esta faceta. Como es habitual en él, originales y llamativos.


Un film para nostálgicos de estos cantantes/actores, pero no esperen gran cosa, una peli entretenida a ratos, que te queda un poco perplejo por el poco rendimiento sacado a la historia y poco más.




lunes, 17 de enero de 2011

EL CABALLERO DE HARMENTAL

En el año 1718, se produjo el primer intento de derrocar al duque Felipe de Orleáns, regente de Francia a la muerte de Luis XIV. Este intento se conocería como “La Conspiración de Cellamare”.
Un hombre, Raoul de Harmental, a quien han despojado de su regimiento, olvidándose de los servicios prestados al difunto monarca, acepta tomar parte en la conspiración.
Novela en la que se entremezclan intriga y amor y que, sin alcanzar el nivel de las obras más conocidas de Dumas, resulta bastante entretenida.
Esta obra fue llevada al teatro, en un drama en cinco actos que se estreno en el “Theatre Historique” el 26 de Julio de 1849.

domingo, 16 de enero de 2011

EL APARTAMENTO

¿Cómo transformar la historia de un don nadie en una obra de arte?
Tengo una receta para ello. Verás, sólamente tienes que llamar a Billy Wilder para dirigir la película; encargar el guión a I.A.L. Diamond, poner al propio Wilder para que le secunde al escribirlo y, por último, darles los papeles protagonistas a Jack Lemmon y Shirley MacLaine.
Es sencillo, los genios convierten en geniales las cosas que no lo son.
Hasta esta historia, que es como una especie de homenaje a los que nos son nada, a los que no somos nada. Aquí no hay héroes, ni situaciones que requieren arrojo y valor, ni peligros acechando. Sólo personas corrientes, de las que todos los días nos cruzamos por la calle, nuestros propios compañeros de trabajo, nuestros jefes y subordinados, que nunca figurarán en ninguna relación de hombre célebres.
Tipos del montón, que es lo que somos la mayoría, la inmensa mayoría.


Qué es "El apartamento". Mucha gente os dirá que es una comedia, seguramente le pondrán un apellido, quizá una comedia dramática. Pero yo creo que es una peli difícil de encasillar, porque a nada que escarbes en su superficie y dependiendo de los ojos y la sensibilidad de quien la ve, es otras muchas cosas.


Por ejemplo, un retrato de la soledad del ser humano.
La presentación es demoledora, una instantánea de esta soledad, una foto aérea de la ciudad de Nueva York, precísamente el paradigma de las ciudades donde uno está sólo y rodeado de gente a la vez. Mientras, la voz en off del protagonista nos dice: "El 1 de Noviembre de 1.959, la población de Nueva York era de 8.042.743 personas. Tendidos en el suelo uno tras otro, suponiendo una estatura media de 1,70, llegarían desde Times Square a las afueras de Karachi, Pakistán."
Y para acabar de redondearlo, no menos demoledora la imagen panorámica de la inmensa oficina, donde los empleados paracen gallinas ponedoras en una nave.


Y él, quién es el tipo que nos habla, este C.C. Buxter que interpreta magistralmente Jack Lemmon y que le tira los tejos de una manera bastante desafortunada a la ascensorista del edificio donde trabaja (guapísima y angelical Shirley MacLaine).
Para algunos es un trepa, que utiliza su apartamento (cuyo sentido en la película, sería lo que aquí llamamos piso de soltero y que no queda bien captado en el título al traducir la expresión al castellano) para subir puestos en su trabajo de forma poco ortodoxa.
Volvamos a escarbar, en lugar de quedarnos ahí. Shirley se lo dice: Vd. es una víctima.
Y lo es, un tipo que pierde toda su dignidad, que debe arrodillarse ante sus superiores y entregarles lo que sería el símbolo de su independencia: La llave de su casa.
Y ahí estamos retratados, de nuevo, la mayoría silenciosa. Ellos, los que mandan, se meten en nuestras propias casas, dirigen nuestras vidas. Hoy nos dicen que hay que consumir, que eso es bueno para todos y mañana nos convencen de que la culpa de la crisis es nuestra porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. ¿Os suena? Pues eso, si quieres lograr un buen empleo, a callar y a tragar.


Dos almas perdidas que se encuentran en ese maremágnum de gente y cuya soledad queda magistralmente reflejada en otro de los párrafos del portentoso guión: "...vivo como Robinson Crusoe, náufrago entre 8 millones de personas. Entonces, un día vi una huella en la arena, y allí estabas..."
Al fin y al cabo, él sólo es uno de los 31.259 empleados de la Consolidated Life, el que trabaja en el piso 19, Departamento de Pólizas Comunes, División de Contabilidad de Primas, Sección W, mesa número 861. Un número, al fin y al cabo.


En medio de todo esto, tanto la relación entre ambos, como el vecino médico y su esposa, dispuestos a echar una mano cuando hace falta, son todo un canto de esperanza.
Magníficos gags y maravillosas interpretaciones para un film que discurre de forma desenfadada, pero que, sin dejar de ser graciosa, es muy triste a la vez, quizá porque cuenta la verdad, una de las mejores películas de la historia del cine.


Me quedo con el todo, no podía ser menos, pero no quiero dejar de hablar de ese gusto por el detalle, que también nos mostraba Hitchcock en sus films, ese saber convertir a los objetos en personajes de la peli: La raqueta de tenis para escurrir spaghetti, la calculadora que usa en el trabajo, el mando a distancia... y, sobre todo, la llave del apartamento, jamás una llave tuvo tanto protagonismo y creó tal grado de incertidumbre, como en esta película.




sábado, 15 de enero de 2011

PEDRO PAULET MOSTAJO

Este ingeniero peruano está considerado como un pionero en la investigación astronáutica y fue reconocido por científicos de todo el mundo como el padre de los cohetes de propulsores líquidos, que hoy en día es uno de los tipos de combustible usado en naves espaciales. Paulet nació en 1874 en Arequipa y con sólo 19 años, gracias a una beca del gobierno peruano, pudo viajar a Paris a estudiar ingenieria en La Sorbona.
Siempre tuvo curiosidad por los calamares y su forma de desplazarse en el agua. Ese sistema de propulsión a chorro, diseñado y probado por Paulet, es lo que hoy se utiliza en todo tipo de vehículos de lanzamiento vertical. Tuvo la fortuna de poder estudiar y experimentar entre las dos grandes guerras, una época en la que muchos empresarios buscaban ingenieros para financiar nuevos proyectos armamentísticos. "Lamentablemente", Paulet era una persona con unos principios e idealismo férreos, por lo que rechazó dos millonarias ofertas por parte de Henry Ford y del ejército alemán para fabricar misiles.
Este comportamiento pacífico provocó que incluso en su país fuera dejado en el anonimato. Durante la primera década del siglo XX, científicos rusos, alemanes y estadounidenses comenzaron a diseñar los primeros cohetes y propulsores para naves tripuladas basados en los conceptos y desarrollos del “autobólido”, el primer concepto de nave espacial de Paulet. Casi 25 años después de su muerte, fue el ingeniero alemán Wernher von Braun, diseñador de las V-2 nazis y del cohete Saturno V que llevó al primer hombre a la luna, el que afirma en su libro “Historia Mundial de la Astronáutica”, que nada de lo logrado hasta ese momento habría sido posible sin los descubrimientos y diseños de Pedro Paulet.
En su honor, el 2 de julio se festeja en Perú el Día Nacional de la Aeronáutica.