José (Héctor Alterio) es un septuagenario que un día entra en un banco y exige a un empleado que le entregue los 15.344 dólares que, según él, le robaron, con la amenaza de pegarse un tiro allí mismo. El otro le entrega todo el dinero que, sorpresivamente, encuentra en un cajón de la mesa del vicepresidente, un dinero que no figura en la contabilidad del banco. Pedro (Leonardo Sbaraglia), el empleado, sabe que los de seguridad o la policía, disparará al anciano, así que le sirve de escudo humano y huyen en su propio automóvil. Fuera, un reportero de televisión está haciendo una encuesta callejera, testigo presencial de la fuga de los dos individuos, usará la noticia para ascender profesionalmente.
En el camino, la pareja de fugitivos se cruza con Ana (Cecilia Dopazo) que les roba la bolsa, pero al ver el contenido se asusta y se la devuelve, ofreciéndose para despistar a la policía y a unos sicarios pues están buscando a dos y no a tres, involucrándose en un viaje que prevemos no va a resultar demasiado plácido. En tanto, la prensa, al recibir un vídeo de los dos fugitivos los califica como los indomables y envían a Martín (Fernán Mirás), el reportero que fue testigo de la huida, y a su camarógrafo a obtener la primicia mientras García del Campo (Antonio Grimau), institución televisiva, narra y maneja la opinión pública desde su puesto de presentador estrella.
Marcelo Piñeyro aborda en su película la corrupción del sistema y de las instituciones que lo sostienen y de dos tipos que deciden enfrentarse a él. José, el viejo anarquista que lo único que quiere es que el banco le devuelva un dinero que, con artimañas, considera le fue robado 18 años atrás (el destino que quiere dar al dinero, lo conoceremos al final de la película) y Pedro (Peter el yuppie), cuyos sentimientos de nobleza e idealismo, que ya estaban ahí ocultos, salen a la superficie y decide no permitir el suicidio de alguien a quien no conoce, algo que sacudirá su propia vida, teniendo que dejar de lado la comodidad en que vive instalado.
El film cuestiona también a los medios de comunicación, que en su afán de conseguir noticias, cuanto más llamativas mejor, las trastocan en un espectáculo de masas y no interesa la verdad sino cuánto tiempo se pueda exprimir el asunto y subir los rankings. Mientras los dueños del dinero, que procede del blanqueo, han enviado matones para darles una lección a José y a Pedro, la gente del pueblo los considera héroes y mediante cadenas clandestinas se solidarizan y ayudan al particular trío para que puedan llegar a completar su huida.
Es cierto que la historia no resulta demasiado verosímil que digamos, pero Piñeyro lo que quiere es poner sobre el celuloide la idea que expone José al principio del film: "Se puede hacer algo para estar completamente vivo antes de estar definitivamente muerto", y los dos jóvenes, se contagian de una vitalidad que nunca antes han sentido, para emprender este viaje que es la pura esencia del idealismo en un mundo perverso y cínico.
La banda sonora incluye varios temas de Andrés Calamaro.




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