lunes, 3 de agosto de 2026

LAS DOS AMIGAS Y EL ENVENENAMIENTO

 

La joven asesina, llamada Elli Link en la novela, es descrita como "una rubia guapa" y "de aspecto inocente". Alfred Döblin introduce una sensación inicial de desarreglo al mencionar su "placer" al "atraer hombres", para dejarlos de lado a continuación. Uno de estos hombres se casará con ella, revelándose rápidamente como un borracho violento con una fuerte inclinación al sadismo sexual, y que finalmente será envenenado. Si bien Elli Link inicialmente encuentra cierto placer masoquista en la sexualidad violenta de su marido, tal como lo describe Döblin, muy pronto siente solo asco. Esto no pasa desapercibido para él; al contrario, alimenta aún más su violencia sexual. Con el objetivo de someterla definitivamente, recurre a todo tipo de humillaciones, "burlándose" de ella, por ejemplo, "como de un insecto" o arrojándole la comida en la cama. Sin embargo, su agresión también se dirige hacia sí mismo, e intenta suicidarse varias veces. Pero ella lo salva cada vez, liberándolo de la soga. Para entonces, ya ha decidido divorciarse. Finalmente, huye de él y se esconde. Su padre, sin embargo, con su mentalidad patriarcal tradicional, se pone del lado de su marido, lleva al verdugo hasta su hija y la convence de que regrese con él. 
Poco después de la boda, la atormentada Elli conoció a otra mujer, solo un poco mayor que ella, quien en la novela se llama Margarete Bender. Las dos mujeres se hacen amigas rápidamente, desarrollan confianza mutua y, finalmente, se enamoran. Mientras que Elli es descrita como muy femenina, Grete prácticamente se despoja de su feminidad; la "extraña criatura" es descrita como una "figura alta y huesuda" y "rasgos marcados, casi severos". Inicialmente, parece que a Margarete Bender se le asigna el rol "masculino" en la relación amorosa de las mujeres. Sin embargo, pronto queda claro que, por el contrario, es Elli Link quien asumirá este rol. El marco heterosexual, no obstante, permanece intacto, como si un amor entre mujeres "femeninas" fuera inconcebible. Igualmente sorprendente es el hecho de que ambas mujeres alimentan su amor mutuo a través de un odio constante hacia los hombres. En última instancia, incluso el amor lésbico gira en torno al hombre. Él es su centro y su motor. Al parecer, la imaginación masculina no permite otra cosa. 
En cuanto al asesinato en sí, no se comete a la ligera ni a sangre fría, sino con gran escrúpulo, pues la asesina y su cómplice dudan repetidamente y se muestran inseguras sobre si realmente desean llevar a cabo el crimen. El veneno mezclado con la comida provoca que el hombre se consuma lentamente durante varias semanas. Resulta algo chocante el paralelismo que se establece entre las violaciones que Elli sufrió a manos de su marido y su intención de matarlo. Además, si bien esto exonera al perpetrador, también la despoja de sus derechos. 
Aunque parece un caso claro, más después de la confesión de la principal acusada, la comparecencia de  Elli, complica el asunto, pues ya hay que mirarlo desde otros parámetros que van más allá del simple asesinato. Döblin explica en el epílogo del libro que, con su adaptación literaria de los hechos reales, que en su momento causaron gran revuelo en la opinión pública alemana, quiso mostrar las dificultades del caso y disipar la idea de que se comprende todo, o casi todo, de una situación tan compleja.



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