lunes, 19 de diciembre de 2016

LA PASIÓN TURCA

Desideria Oliván (Ana Belén) es una mujer que lleva una vida convencional. Su reciente matrimonio con Ramiro (Ramon Madaula), un hombre bueno y agradable, es aceptable. Tiene cerca a su familia y cuenta además con un grupo de buenos amigos. Desideria goza de una cómoda (aunque anodina) existencia.
Sin embargo, algo despierta con fuerza en su interior durante un viaje que realiza a Turquía acompañada de su marido y varios amigos. Desde el momento en que conoce a Yamam (Georges Corraface), el guía turístico de origen turco que acompaña al grupo, siente una atracción irresistible por él que la lleva a abandonarlo todo por estar a su lado.
Así, Desi se deja arrastrar por su pasión hasta las últimas consecuencias; deja atrás su antigua vida y se queda en Estambul con Yamam. A través de la lectura de los cuadernos íntimos de Desideria, que escribe desde casa de su amante, el lector es testigo de la pasión turca que la domina.
Esta mujer se va convirtiendo poco a poco en una esclava por decisión propia. En un país ajeno a ella y a su cultura, totalmente ciega por el amor que siente por Yamam, se va recluyendo cada vez más hasta centrar su vida en la llegada de su amado, permaneciendo en una continua y ansiosa espera. Incapaz de tomar las riendas de su persona, es víctima de la pasión turca que gobierna su voluntad, y que la va degradando cada vez más como persona.


El guión, del propio realizador, Vicente Aranda, se basa en una novela homónima de Antonio Gala, que mostró siempre su desacuerdo con la adaptación, pues, según él, desvirtuaba lo que había querido transmitir con su novela, que contiene escenas de contenido erótico, puesto que el tema lo requiere; pero el auténtico eje de la historia no es la atracción sexual, sino el poder de una pasión incontrolable, que por su misma sustancia se convierte en un arma de autodestrucción, que anula al ser que la sufre y le conduce a un sórdido pozo interior. Encima, Aranda cambia también el final de la historia y con él, desvirtúa aún más el mensaje de la novela.


Controversias aparte, que siempre las habrá cuando de adaptaciones literarias al cine hablamos, la película técnicamente está bien, incluso muy bien, con una fotografía en tonos vivaces, dorados y luminosos y una buena partitura de José Nieto.
En cuanto a las actuaciones, a mí me han parecido un tanto justitas, vamos que están bien y punto, aunque en el caso de Ana Belén, encontraréis por ahí opiniones de todo tipo, desde que da pena, hasta que lo hace muy bien. En fin, ya se sabe que en esto de opinar, cada cual tiene su criterio.
Una película que levantó polvaredas en su momento, que en algunos sectores produjo cierto escándalo y que vista hoy, te provoca una sonrisa al recordar ese tumulto, pues el paso del tiempo ha dejado lo que en aquel momento serían imágenes y planos muy atrevidos, en escenas bastante comedidas.




4 comentarios:

  1. Como bien dices, en su día levantó bastante revuelo, porque hay escenas de la película, que para aquella época, aunque no hace tantos años, eran fuertes. Yo creo que hasta Víctor Manuel se puso celoso, jajaja. Ana Belén creo que ha sido una de las actrices españoles, que menos le ha costado despelotarse y grabar escenas calientes; será por aquello de que es, o era comunista, jajaja.

    Abrazo Trecce.

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    1. ¡Cómo ha cambiado todo! Ahora la gente ve un par de tetas (que es todo lo que se ve en el film) y lo más que piensan es si estará operada o no.

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  2. Para los años que tenía Ana Belén hay que reconocer que se mantenía bien. Y los celos de Víctor Manuel estaban más que justificados. No tenía más que pensar en el argumento de la película.

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    1. Pues sí, porque el maromo (Georges Corraface), la pone mirando a La Meca y ella tan feliz que estaba.

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