viernes, 7 de enero de 2011

ÁGUILAS Y CUERVOS

Una buena novela que, por esos misterios (o no tanto) del mundo editorial, ha estado mucho tiempo descatalogada.
La acción de "Águilas y cuervos", se situa entre los años 32 y 59 de nuestra era, cuando tras los intentos fracasados de Julio César, la provincia de Albión es incorporada al Imperio Romano.
La novela se basa en hechos históricos, pero los recrea y no siempre los respeta, en aras de darle a la obra un cierto tono poético, que no hace tanto hincapié en las batallas y enfrentamiento propiamente dichos, sino en el sentir de los personajes que la pueblan.
Por un lado los pueblos celtas que habitan la isla y que ven amenazada su libertad, Roma desea imponerles su cultura y su religión, que desaparezcan sus bárbaras costumbres y sus antiquísimas creencias y abracen a los dioses del pueblo que domina el orbe conocido.
Por otro los romanos, enfrentándose a un territorio desconocido, a una población con unas costumbres muy diferentes y que les ve con recelo y los siente como una amenaza.
Asistimos a los diversos enfrentamientos que tuvieron lugar, primero a la derrota de los catuvelaunos, que llevaban comerciando con Roma muchos años y algunos de ellos se expresaban más que correctamente en el idioma de sus futuros señores, pero que en tiempos del emperador Claudio, ven como esas gentes con la que habían estado comerciando en plano de igualdad, llegan con la ambición de conquista.
Su jefe, Caradoc, será elegido Arvirago y logrará unir a algunas de las tribus que se oponen a someterse, con la ayuda de los druidas, a quienes los romanos desean borrar de la faz de la tierra por representar las costumbres antiguas y porque se oponen a la nueva cultura y a sus dioses.
A pesar de ello, el caracter independiente de los pueblos que llevan años guerreando entre ellos, hará fracasar la aventura de Caradoc.
Algunos años más tarde, con Nerón en el poder, será una mujer, Boudica, la que se ponga al frente de las tribus rebeldes, después de haber sido engañada y deshonrada por los romanos, a los que se había sometido a instancias de Venutio, su esposo.
La novela nos habla de personas, no de héroes, con sus problemas cotidianos, sus sufrimientos, sus amores, engaños, traiciones, lealtades, esperanzas e inquietudes.
Los romanos ven en aquellas gentes a unos pueblos rudos e iletrados, pero algunos de ellos se casan con gentes de la tierra y comienzan a apreciar lo que de verdad hay debajo de esa primera impresión: Personas como ellos, con otra cultura y otra forma de pensar.
Los nativos ven en los romanos a un pueblo sin piedad, soberbio y orgulloso que pretende arrebatarles su cultura y sus creencias por la fuerza, aunque algunos de ellos deciden someterse en busca de la paz y a cambio de pagar sus tributos, esperan obtener progreso y riquezas.
En definitiva, la eterna lucha por la libertad, sin buenos ni malos, sino que en ambos bandos hay de todo, lejos de la épica y en la que vemos retratada una aproximación de lo que debía ser el cada día de aquellas gentes tan lejanas en el tiempo.

jueves, 6 de enero de 2011

LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA

Casi sin querer, uno no puede por menos que acordarse, cuando ve esta peli, de aquellas pelis españolas de la época del destape, casi todas ellas bastantes rentables en la taquilla, pero sensiblemente mejorables en el resto.
Alguna concomitancia existe, no en vano en el momento del rodaje de "La tentación vive arriba", la censura norteamericana estaba levantando la mano y eso se notó en las pelis de la época que empezaron a enseñar carne y a dotar a sus diálogos de frases más atrevidas.
Pero comparar este film con los de Pajares y Esteso, o con otros muchos que se rodaron en la España de las postrimerías del franquismo y primeros años de la democracia y pretender que el nivel es parecido y que si se hubiera rodado aquí estaría olvidada como lo están las pelis del "landismo", me parece un tanto exagerado.


Sin ser, ni mucho menos, una de las mejores pelis de Wilder, creo que está algún peldaño por encima que todas esas, aunque sólo sea por medios, pero también por otras cosas, pues hay algunos diálogos realmente originales y divertidos.
Y pretender que ha alcanzado la fama que tiene únicamente por ser norteamericana, también me parece excesivo. En una industria como aquella, en la que cada año se rodaban cientos de películas, hay muchas, pero muchísimas, que han quedado totalmente sepultadas, así que algo habrá cuando sigue siendo recordada, bien es verdad que, muchas veces como film de culto para los admiradores del director y guionista.


La historia es bastante endeble y hay muchos momentos en los que el tipo de humor que se nos hace llegar es un tanto chusco, con pasajes, como aquellos en los que nos cuenta los sueños e imaginaciones del protagonista, que dejan bastante que desear.
A mí la actuación de Tom Ewell, que era también el protagonista de la obra de teatro en la que está basada, no me parece mal, aunque por ahí he leído y oido opiniones para todos los gustos, algunas bastante duras. Yo creo que lo hace bien y que da el tipo. Sólo me queda la curiosidad de lo que habría conseguido con ese papel la persona en la que Wilder había pensado, un por entonces desconocido Walter Matthau.


En fin, una peli entretenida y, por momentos, divertida, nada del otro mundo, pero que pasará a la historia como el film que encumbró a Marilyn Monroe como icono del cine con sus faldas levantadas sobre el respiradero del metro. Una verdadera tentación, sin duda.




miércoles, 5 de enero de 2011

EL OTRO EIFFEL

Todo el universo conoce al ingeniero Gustave Eiffel por la colosal torre metálica que lleva su nombre y desde cuyas alturas se tienen las más maravillosas vistas de París.
Lo que no todo el mundo sabe es que las obras de Eiffel están desperdigadas por todo el mundo, algunas de ellas en nuestro propio país (Gerona o Sevilla, por ejemplo) o en lugares tan cercanos como Oporto, aguas abajo de nuestro querido Duero.
Pero una de las obras más famosas, después de la mencionada Torre, es la Estatua de La Libertad, en Nueva York.
Esta obra colosal, el regalo más caro del mundo, ya que fue regalada por los franceses a los norteamericanos para conmemorar el centenario de su independencia y como a gradecimiento a su ayuda en la guerra franco-prusiana, es una creación del escultor francés Frédéric-Auguste Bartholdi, pero su interior, una monumental estructura metálica se debe a Gustave Eiffel, sobre un diseño de Maurice Koechlin.
La Liberté éclairant le Monde (más o menos, La Libertad iluminando al Mundo), primigenio nombre de la estatua, es el monumento más conocido de los EE.UU. y uno de los más famosos del mundo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984.




martes, 4 de enero de 2011

SABRINA

Hay ocasiones en las que se producen conjunciones planetarias auténticas y no esa de Obama y ZP que se ha quedado más bien en conjunción de canicas ante el abismo y si ha de caer alguna, ya sabemos cual es.
En fin, volviendo a lo nuestro, lo de las conjunciones planetarias verdaderas (siempre como símil, claro) y no inventadas, en este caso se produce con la reunión de un gran guión, un maravilloso cuadro de actores y una dirección que sabe definir los caracteres y aunar todos estos ases para ganarnos la partida incluso a los más reacios.
No porque dudemos de Wilder, ni de los actores, pero enfrentarse a una comedia romántica de lo más clásico entre los clásicos, con un argumento tan manido como es el de Cenicienta y donde la mayor novedad consiste en introducir un triángulo amoroso, convedréis conmigo en que es para tomar todas las prevenciones del mundo.


Y por eso mismo, porque parece mentira que de estos mimbres pueda salir tan maravillosa cesta, es por lo que al acabar la peli hacemos reverencias a todos estos genios que han sabido hacer de un montón de tópicos, una peli que sin ser una de las mejores de Wilder es, sin duda, una gran película.


Mira que no hay ni un sólo elemento de tensión, que todo es amable, sin sobresaltos, con un argumento que cuando se mete con alguien o con algo lo hace con ingenio, incluso con suavidad, no hay enfrentamientos graves, ni críticas ácidas y sin embargo todo ese almibar que rezuma no empalaga, la dulzura, en este caso, es todo un placer para nuestro paladar de espectadores.


Vaya tres actores que se reunen a la cabeza del reparto. El elegante y guapo William Holden; el frío y magnético Humphrey Bogart y la encantadora y glamourosa Audrey Hepburn. En lenguaje taurino, cartel de lujo, con todos los ingredientes para una tarde de apoteósis. Y los es, el duelo entre los dos protagonistas masculinos, es todo un lujo y la presencia de la Hepburn arrebatadora, cada sonrisa suya en pantalla, justifica por sí sóla la visión del film. Y si encima lo hace bien y nos canta "La vie en rose" sentada en el coche al lado de Bogart...


Aquí se descubieron mutuamente Audrey Hepburn y Hubert de Givenchy, pues aunque el vestuario (que ganó un óscar), estuvo bajo la supervisión de la mítica Edith Head, el de Audrey lo realizó Givenchy, quien al ser llamado para encargarse del vestuario de Miss Hepburn, creyó que se trataba de Katharine y al enterarse de que era Audrey, en un principio se negó rotundamente para después rectificar y comenzar una amistad que duraría el resto de sus vidas y para que Audrey se convirtiera en su musa durante cuarenta años llegando a crear una fragancia inspirada en ella, L’interdit de Givenchy.
Una lección de cómo se hace una comedia romántica a la que si hay que definir con una palabra, elegiría "Elegante".



lunes, 3 de enero de 2011

LOS RAYADILLOS

Ya se ha hablado aquí alguna vez de acontecimientos que tuvieron que ver con los últimos años de nuestro imperio colonial, lo que se conoce como el desastre del 98.
Una época convulsa para España, en la que la desidia, la mala gestión y el menosprecio de nuestros gobernantes por otra cosa que no fuera su beneficio propio, desembocó en aquella auténtica vergüenza.
No lo digo por la pérdida de las colonias, enfrente teníamos, sobre todo, a un enemigo potencialmente superior, los EE.UU. que estaban muy interesados en la emancipación de aquellos territorios para extender sobre ellos sus tentáculos.
Lo digo primordialmente por la cantidad de personas, compatriotas nuestros, que perdieron sus vidas o sufrieron graves heridas y todo tipo de penurias en la defensa de algo que estaba perdido por otras razones y que, como he dicho, muchas veces estaban dejados de la mano de Dios y eran considerados por los políticos como verdadera carne de cañón.
Habrá que volver de cuando en cuando sobre asuntos de estos para que, aunque sea a base de anécdotas, no se pierda en la noche de los tiempos la tragedia, pero también el heroísmo de aquellos valientes y de las familias que vieron como se llevaban de sus casas a lo mejor de nuestra juventud.
Pero hoy quería hablar del uniforme que llevaban, EL RAYADILLO, que tomaba el nombre de la tela utilizada para los uniformes de las tropas expedicionarias enviadas a Asia y América. Habia varios tipos: El rayadillo ultramarino, líneas azul celeste y blancas del mismo ancho 0,88mm.; hay otro que es líneas de azul prusia de 1,5mm. separadas por 2 hilos torcidos blancos de 0,8mm., por lo que en este último predominaba el azul; y después está el peninsular, el del ejército de Marruecos (utilizado en la llamada Campaña del Riff), aquí las líneas azules miden 2,8mm y la separación de color blanco 7mm., por lo tanto predomina el blanco. El rayadillo se utilizaba en climas cálidos, la ropa oscura atrae mas la luz y el calor que la clara, de ahí que en climas calurosos se emplee ropa clara y además era más barato, porque la tela era más liviana, lo que también contribuía a aminorar la sensación de calor. No quiero pensar mal, pero seguramente esto último (lo del precio) tuvo su peso a la hora de elegirlo.
Este tipo de uniforme, dio pie a que a estas tropas se las conociera vulgarmente como "Los rayadillos".
Para cerrar, una coplilla que retrata el sentir de la gente de a pie sobre el envío de tropas a Cuba, Puerto Rico y Filipinas:

Parece mentira que por unos mulatos,
estemos pasando en España tan malos ratos,
a Cuba se llevan a la flor de España
y aqui no queda mas que la morralla.







domingo, 2 de enero de 2011

TRAIDOR EN EL INFIERNO

"Odio las historias sobre la guerra llenas de aviadores, submarinistas, hombres rana y destrucción...Prefiero las que hablan de prisioneros de guerra".
Esta frase que oímos en la voz (en off) de uno de los protagonistas de la historia, sirve de resumen-presentación de lo que Wilder pretende con esta peli.
Es un film de guerra, o ambientado en periodo bélico y con soldados como protagonistas, pero no desea hacer una película de guerra al uso, sino contarnos otras historias, las que normalmente no trascienden, la de los soldados anónimos, la de las actuaciones cotidianas, la del día a día sin brillo y sin héroes, pero que forma parte de las glorias y las tragedias que conforman cualquier guerra.
Es algo que no debemos olvidar, que la acción se sitúa en un campo de prisioneros de guerra y no en un campo de exterminio, por desgracias las situaciones que se vivieron en unos y otros fueron bien distintas, no sólo en los resultados, sino en la vida diaria.


¿Por qué digo esto? Porque a Wilder se le ha afeado, desde algunos sectores, el retrato en tono humorístico que hace de la vida en el campo durante algunos pasajes de la peli.
Y es cierto que utiliza el humor, que nos retrata las chanzas de que son objeto los guardianes, pero también vemos que a los que intentan escapar, directamente les pegan un tiro, que como castigo, a los presos del barracón les retiran la única estufa en pleno invierno y que la comida es pura bazofia.


Lo que ocurre es que Wilder desdramatiza, sin quitar un ápice de dureza; dota de pasajes humorísticos al film, sin ocultar jamás la verdad de los hechos.
Y todo esto con la guerra recién acabada, que tenía su mérito. Claro, aún no había llegado Robert Altman con "M.A.S.H" o Roberto Benigni con "La vita e bella".


Sí es cierto, al menos para mi gusto que, junto a escenas realmente divertidas y casi antológicas, de vez en cuando nos mete pasajes de un humor casi infantil, por decirlo suavemente y que no están a la altura. Sin embargo el tono general del film se mantiene en ese aspecto.


Pero esta peli es algo más, porque su argumento es una especie de collage en el que no todo es comedia o drama. Hay también una historia de espionaje que está muy bien llevada, con el suspense presente durante todo el metraje y con algunos hallazgos visuales realmente meritorios: El tablero de ajedrez y sobre todo la bombilla que llega a tener su propio papel.
Y las historias de egoísmos y desconfianzas, también de solidaridad y camaradería, unas y otras fruto de las condiciones de vida tan especiales a las que están sometidos los prisioneros y que están muy bien retratadas.
Y, por fin, la gran actuación de William Holden, que le valió un Oscar y al que Wilder había impuesto en contra de los criterios de la productora que preferia a Charlton Heston.


El film tuvo consecuencias colaterales inesperadas para Wilder. Un tiempo después de estrenado en Norteamérica, se iba a estrenar en Alemania y la productora quería cambiar algunas cosas para no herir susceptibilidades en el público alemán.
Wilder, con algunos familiares muertos en Austwitch, se sintió ofendido y exigió disculpas por escrito a la Paramount. Disculpas que nunca llegaron y que ocasionaron que, una vez acabado su contrato, jamás volviese a trabajar con ellos.




sábado, 1 de enero de 2011

EL BANDONEÓN

Si existe un instrumento que se identifica con el tango, es el bandoneón.
Sin embargo no se incorporó a las orquestinas que interpretaban estos temas hasta 1900, décadas después del nacimiento del tango.
El nombre proviene del alemán bandonion y éste es un acrónimo de Heinrich Band, a quien se le adjudica su invención, con objeto de servir como órgano de iglesia portátil.
En lunfardo (el habla empleada originariamente en Buenos Aires y alrededores por la gente de clase baja y adoptada como argot en el mundo del tango), el bandoneón es conocido como fueye, reemplazando la "y" en lugar de la doble "l" y pronunciándola como una "sh"