miércoles, 5 de enero de 2011

EL OTRO EIFFEL

Todo el universo conoce al ingeniero Gustave Eiffel por la colosal torre metálica que lleva su nombre y desde cuyas alturas se tienen las más maravillosas vistas de París.
Lo que no todo el mundo sabe es que las obras de Eiffel están desperdigadas por todo el mundo, algunas de ellas en nuestro propio país (Gerona o Sevilla, por ejemplo) o en lugares tan cercanos como Oporto, aguas abajo de nuestro querido Duero.
Pero una de las obras más famosas, después de la mencionada Torre, es la Estatua de La Libertad, en Nueva York.
Esta obra colosal, el regalo más caro del mundo, ya que fue regalada por los franceses a los norteamericanos para conmemorar el centenario de su independencia y como a gradecimiento a su ayuda en la guerra franco-prusiana, es una creación del escultor francés Frédéric-Auguste Bartholdi, pero su interior, una monumental estructura metálica se debe a Gustave Eiffel, sobre un diseño de Maurice Koechlin.
La Liberté éclairant le Monde (más o menos, La Libertad iluminando al Mundo), primigenio nombre de la estatua, es el monumento más conocido de los EE.UU. y uno de los más famosos del mundo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984.




martes, 4 de enero de 2011

SABRINA

Hay ocasiones en las que se producen conjunciones planetarias auténticas y no esa de Obama y ZP que se ha quedado más bien en conjunción de canicas ante el abismo y si ha de caer alguna, ya sabemos cual es.
En fin, volviendo a lo nuestro, lo de las conjunciones planetarias verdaderas (siempre como símil, claro) y no inventadas, en este caso se produce con la reunión de un gran guión, un maravilloso cuadro de actores y una dirección que sabe definir los caracteres y aunar todos estos ases para ganarnos la partida incluso a los más reacios.
No porque dudemos de Wilder, ni de los actores, pero enfrentarse a una comedia romántica de lo más clásico entre los clásicos, con un argumento tan manido como es el de Cenicienta y donde la mayor novedad consiste en introducir un triángulo amoroso, convedréis conmigo en que es para tomar todas las prevenciones del mundo.


Y por eso mismo, porque parece mentira que de estos mimbres pueda salir tan maravillosa cesta, es por lo que al acabar la peli hacemos reverencias a todos estos genios que han sabido hacer de un montón de tópicos, una peli que sin ser una de las mejores de Wilder es, sin duda, una gran película.


Mira que no hay ni un sólo elemento de tensión, que todo es amable, sin sobresaltos, con un argumento que cuando se mete con alguien o con algo lo hace con ingenio, incluso con suavidad, no hay enfrentamientos graves, ni críticas ácidas y sin embargo todo ese almibar que rezuma no empalaga, la dulzura, en este caso, es todo un placer para nuestro paladar de espectadores.


Vaya tres actores que se reunen a la cabeza del reparto. El elegante y guapo William Holden; el frío y magnético Humphrey Bogart y la encantadora y glamourosa Audrey Hepburn. En lenguaje taurino, cartel de lujo, con todos los ingredientes para una tarde de apoteósis. Y los es, el duelo entre los dos protagonistas masculinos, es todo un lujo y la presencia de la Hepburn arrebatadora, cada sonrisa suya en pantalla, justifica por sí sóla la visión del film. Y si encima lo hace bien y nos canta "La vie en rose" sentada en el coche al lado de Bogart...


Aquí se descubieron mutuamente Audrey Hepburn y Hubert de Givenchy, pues aunque el vestuario (que ganó un óscar), estuvo bajo la supervisión de la mítica Edith Head, el de Audrey lo realizó Givenchy, quien al ser llamado para encargarse del vestuario de Miss Hepburn, creyó que se trataba de Katharine y al enterarse de que era Audrey, en un principio se negó rotundamente para después rectificar y comenzar una amistad que duraría el resto de sus vidas y para que Audrey se convirtiera en su musa durante cuarenta años llegando a crear una fragancia inspirada en ella, L’interdit de Givenchy.
Una lección de cómo se hace una comedia romántica a la que si hay que definir con una palabra, elegiría "Elegante".



lunes, 3 de enero de 2011

LOS RAYADILLOS

Ya se ha hablado aquí alguna vez de acontecimientos que tuvieron que ver con los últimos años de nuestro imperio colonial, lo que se conoce como el desastre del 98.
Una época convulsa para España, en la que la desidia, la mala gestión y el menosprecio de nuestros gobernantes por otra cosa que no fuera su beneficio propio, desembocó en aquella auténtica vergüenza.
No lo digo por la pérdida de las colonias, enfrente teníamos, sobre todo, a un enemigo potencialmente superior, los EE.UU. que estaban muy interesados en la emancipación de aquellos territorios para extender sobre ellos sus tentáculos.
Lo digo primordialmente por la cantidad de personas, compatriotas nuestros, que perdieron sus vidas o sufrieron graves heridas y todo tipo de penurias en la defensa de algo que estaba perdido por otras razones y que, como he dicho, muchas veces estaban dejados de la mano de Dios y eran considerados por los políticos como verdadera carne de cañón.
Habrá que volver de cuando en cuando sobre asuntos de estos para que, aunque sea a base de anécdotas, no se pierda en la noche de los tiempos la tragedia, pero también el heroísmo de aquellos valientes y de las familias que vieron como se llevaban de sus casas a lo mejor de nuestra juventud.
Pero hoy quería hablar del uniforme que llevaban, EL RAYADILLO, que tomaba el nombre de la tela utilizada para los uniformes de las tropas expedicionarias enviadas a Asia y América. Habia varios tipos: El rayadillo ultramarino, líneas azul celeste y blancas del mismo ancho 0,88mm.; hay otro que es líneas de azul prusia de 1,5mm. separadas por 2 hilos torcidos blancos de 0,8mm., por lo que en este último predominaba el azul; y después está el peninsular, el del ejército de Marruecos (utilizado en la llamada Campaña del Riff), aquí las líneas azules miden 2,8mm y la separación de color blanco 7mm., por lo tanto predomina el blanco. El rayadillo se utilizaba en climas cálidos, la ropa oscura atrae mas la luz y el calor que la clara, de ahí que en climas calurosos se emplee ropa clara y además era más barato, porque la tela era más liviana, lo que también contribuía a aminorar la sensación de calor. No quiero pensar mal, pero seguramente esto último (lo del precio) tuvo su peso a la hora de elegirlo.
Este tipo de uniforme, dio pie a que a estas tropas se las conociera vulgarmente como "Los rayadillos".
Para cerrar, una coplilla que retrata el sentir de la gente de a pie sobre el envío de tropas a Cuba, Puerto Rico y Filipinas:

Parece mentira que por unos mulatos,
estemos pasando en España tan malos ratos,
a Cuba se llevan a la flor de España
y aqui no queda mas que la morralla.







domingo, 2 de enero de 2011

TRAIDOR EN EL INFIERNO

"Odio las historias sobre la guerra llenas de aviadores, submarinistas, hombres rana y destrucción...Prefiero las que hablan de prisioneros de guerra".
Esta frase que oímos en la voz (en off) de uno de los protagonistas de la historia, sirve de resumen-presentación de lo que Wilder pretende con esta peli.
Es un film de guerra, o ambientado en periodo bélico y con soldados como protagonistas, pero no desea hacer una película de guerra al uso, sino contarnos otras historias, las que normalmente no trascienden, la de los soldados anónimos, la de las actuaciones cotidianas, la del día a día sin brillo y sin héroes, pero que forma parte de las glorias y las tragedias que conforman cualquier guerra.
Es algo que no debemos olvidar, que la acción se sitúa en un campo de prisioneros de guerra y no en un campo de exterminio, por desgracias las situaciones que se vivieron en unos y otros fueron bien distintas, no sólo en los resultados, sino en la vida diaria.


¿Por qué digo esto? Porque a Wilder se le ha afeado, desde algunos sectores, el retrato en tono humorístico que hace de la vida en el campo durante algunos pasajes de la peli.
Y es cierto que utiliza el humor, que nos retrata las chanzas de que son objeto los guardianes, pero también vemos que a los que intentan escapar, directamente les pegan un tiro, que como castigo, a los presos del barracón les retiran la única estufa en pleno invierno y que la comida es pura bazofia.


Lo que ocurre es que Wilder desdramatiza, sin quitar un ápice de dureza; dota de pasajes humorísticos al film, sin ocultar jamás la verdad de los hechos.
Y todo esto con la guerra recién acabada, que tenía su mérito. Claro, aún no había llegado Robert Altman con "M.A.S.H" o Roberto Benigni con "La vita e bella".


Sí es cierto, al menos para mi gusto que, junto a escenas realmente divertidas y casi antológicas, de vez en cuando nos mete pasajes de un humor casi infantil, por decirlo suavemente y que no están a la altura. Sin embargo el tono general del film se mantiene en ese aspecto.


Pero esta peli es algo más, porque su argumento es una especie de collage en el que no todo es comedia o drama. Hay también una historia de espionaje que está muy bien llevada, con el suspense presente durante todo el metraje y con algunos hallazgos visuales realmente meritorios: El tablero de ajedrez y sobre todo la bombilla que llega a tener su propio papel.
Y las historias de egoísmos y desconfianzas, también de solidaridad y camaradería, unas y otras fruto de las condiciones de vida tan especiales a las que están sometidos los prisioneros y que están muy bien retratadas.
Y, por fin, la gran actuación de William Holden, que le valió un Oscar y al que Wilder había impuesto en contra de los criterios de la productora que preferia a Charlton Heston.


El film tuvo consecuencias colaterales inesperadas para Wilder. Un tiempo después de estrenado en Norteamérica, se iba a estrenar en Alemania y la productora quería cambiar algunas cosas para no herir susceptibilidades en el público alemán.
Wilder, con algunos familiares muertos en Austwitch, se sintió ofendido y exigió disculpas por escrito a la Paramount. Disculpas que nunca llegaron y que ocasionaron que, una vez acabado su contrato, jamás volviese a trabajar con ellos.




sábado, 1 de enero de 2011

EL BANDONEÓN

Si existe un instrumento que se identifica con el tango, es el bandoneón.
Sin embargo no se incorporó a las orquestinas que interpretaban estos temas hasta 1900, décadas después del nacimiento del tango.
El nombre proviene del alemán bandonion y éste es un acrónimo de Heinrich Band, a quien se le adjudica su invención, con objeto de servir como órgano de iglesia portátil.
En lunfardo (el habla empleada originariamente en Buenos Aires y alrededores por la gente de clase baja y adoptada como argot en el mundo del tango), el bandoneón es conocido como fueye, reemplazando la "y" en lugar de la doble "l" y pronunciándola como una "sh"




viernes, 31 de diciembre de 2010

EL GRAN CARNAVAL

¿Hasta qué punto lo que hacemos está bien y a partir de dónde empieza a no estar tan bien?
Preguntas como estas acompañan a la humanidad desde el comienzo de los tiempos. Las llamadas guerras justas; el derecho de conquista; mi religión que trata de imponerse a la tuya; mis bienes que siguen siendo míos aún cuando tú te estés muriendo de hambre; nuestro derecho a comerciar con esto o aquello...
En sobradas ocasiones, las cosas están claras para la mayoría de la gente, en otras no tanto y basta con que preguntemos por ahí sobre cualquiera de los temas candentes o no, que rodean nuestra existencia. Habrá quien te diga que hay cosas inadmisibles, para otros depende cómo se miren y otros más comprenden esa manera de actuar e incluso la defienden.
Y es que los terrenos de la moralidad son resbaladizos y más cuando unos derechos chocan con otros. ¿A cuál damos preferencia? ¿El derecho a la vida o la investigación? ¿El derecho de huelga o el bien comun? ¿El derecho al trabajo o el del empresario a despedir a quien quiera porque el dinero y la empresa son suyos?


Planteado así, en términos absolutos, para la mayoría está medianamente claro, aunque no creáis, que ya así empezarían las discrepancias de algunos. Pero el verdadero problema surge cuando los términos no son tan absolutos, cuando la claridad de los acontecimientos se diluye. Por eso, quienes lo saben y quieren arrimar el ascua a su sardina, no dudan en acudir a la tergiversación, a la ocultación de parte de la información, eso que se llama decir la verdad a medias, o directamente en mentir, precísamente para que los hechos aparezcan de tal forma que la opinión pública no tenga dudas de que aquello que le están contando es así y no como en realidad es.


En esta peli, coinciden dos de los grandes del cine de todos los tiempos: Billy Wilder y Kirk Douglas, un genio del guión y de la dirección y un actor de los de raza, de los que, como ocurre en esta peli, llenan la pantalla, no necesita comparsas, él se basta y se sobra para dar vida a la peli entera. El resultado es una film que, a pesar del ritmo un tanto lento durante la parte central, te resulta fascinante.


En la presentación, el protagonista se nos retrata como un periodista sin escrúpulos que ha sido despedido de varios medios por alcohólico, ligarse a la mujer del jefe o publicar informaciones sin contrastar que han resultado ser falsas.
A partir de ahí, la crónica de un tipo que está dispuesto a que la verdad no le arruine una buena historia.


Un guión sin concesiones a la sonrisa, duro, pero a la vez, magistral, plagado de diálogos y frases brillantes y con una soberbia interpretación de Douglas.
Con planos espectaculares, casi todos ellos tomados desde la altura de la montaña en la que está sepultado Leo Minosa. En uno de ellos, la explanada llena con 400 automóviles, pero sobre todo, el plano final, con el padre de Minosa, en medio de la arena de la explanada que rodea su gasolinera, que ha quedado desierta, porque la gran mentira ha tocado a su fin y la noticia ha desaparecido.


"Primera plana" se llevó la fama, pero el varapalo auténtico al periodismo sensacionalista se lo da Wilder con esta película, en la que retrata la arrogancia, el cinismo, la manipulación, el desprecio por cualquier norma moral del que son capaces los medios que se dedican a este cometido, las personas que los dirigen y los periodistas-estrella que trabajan en ellos.
Pero Wilder va más allá, los políticos y funcionarios corruptos que facilitan el "trabajo" de estos personajillos, se llevan su buena tunda.
Y el público, todos nosotros, que consumimos este tipo de información, que estamos ávidos de desgracias ajenas y que justificamos esta barbaridad porque como dicen ellos: Hacemos lo que el público pide. ¿Nos manipulan o nos dejamos manipular? A veces uno piensa que hay gente a la que le encanta que le manipulen, con tal de que le cuenten una historia escabrosa o de que hurguen en las miserias de otros para poder cotillear.
Un tipo que sufre un accidente y queda sepultado, trabajos de rescate y fuera, en el exterior, en un lugar casi desierto, surge toda una ciudad, comerciantes, curiosos, artistas de medio pelo y hasta un circo. Y, por supuesto, la prensa, periódicos, emisoras de radio y televisión, todos están allí, dándose codazos por una exclusiva, dispuestos a contar lo que sea con tal de subir la audiencia ¿No os suena todo esto?


La película fue un fracaso comercial. Wilder lo justificaba diciendo que en 1951, la gente todavía creía que los periodistas eran gente honesta.
Él acudió a una caricatura, exageró el asunto, hasta el punto de que al protagonista le improta un comino jugar con la vida del accidentado con tal de alargar la noticia.
La desgracia es que el tiempo ha demostrado que, una vez más, la realidad supera a la ficción.




jueves, 30 de diciembre de 2010

MALVA MARINA

Neruda, gran poeta entre los poetas, era, en otros aspectos de su vida, una persona controvertida, con sus luces y sombras, como todo hijo de vecino, pero que, por ser quien es, por la relevancia alcanzada y, sobre todo, por su carácter, quedaban muy remarcadas. Sus luces refulgen y sus sombras son tenebrosas.
Tuvo una hija con su mujer jabanesa, Maria Antonieta Hagenaar, con un nombre tan precioso como el Malva Marina. Esta niña nació con un terrible estigma, padecía hidrocefalia y fue su madre la que se tuvo que hacer cargo de la criatura.
Desesperada por falta de recursos, por los constantes bombardeos de la Segunda Guerra Mundial (vivían en Holanda), buscó a alguien que pudiera hacerse cargo de Malva. A través de organizaciones religiosas dio con una caritativa familia, los holandeses Hendrik Julsing y Gerdina Sierks.
La situación era bastante difícil. No había comida y los Julsing pasaban hambre, pero aun así no titubearon en acoger a la pequeña.
Vicente Aleixandre en "Comprendí, pero no explico" (1935) hace una descripción mucho más desgarradora de la impresión que le causó la pequeña Malva Marina:

Él me llamaba con la mano y miraba con felicidad hacia el fondo de aquella cuna. Todo él sonrisa dichosa, ciega dulzura de su voz gruesa, embebimiento del ser en más ser. Llegué, él se irguió radiante, mientras me espiaba. ¡Mira, mira! Yo me acerqué del todo y entonces el hondón de los encajes ofreció lo que contenía. Una enorme cabeza, una implacable cabeza que hubiese devorado las facciones y fuese sólo eso: cabeza feroz, crecida sin piedad, sin interrupción, hasta perder su destino. Una criatura (¿lo era?) a la que no se podía mirar sin dolor. Un montón de materia en desorden. Blanco yo, levanté la vista, murmuré unos sonidos para quien los esperaba y conseguí una máscara de sonrisa. Pablo era luz, irradiaba irrealidad, sueño, y su ensoñación tenía la firmeza de la piedra, el orgullo de su alegría, el agradecimiento hacia un futuro celeste”.

En una carta inédita en España que pertenece a la Fundación Neruda, Maruca (como conocían a María Antonieta) le pide a Pablo de forma insistente el dinero que necesita para sobrevivir. Este es, sin duda, un valioso aporte para comprender cómo era la relación del matrimonio después de su separación:

Mi querido chancho (“Mi dear Pig” en el original):
Es realmente imperdonable tu negligencia hacia nosotras, especialmente para tu bebé. Hoy 18 del mes no he recibido tu dinero. El 1º de este mes tuve que pagar los gastos de alojamiento de Malva Marina por el mes de octubre. Con mi salario sólo pude pagar una parte de ello. Qué vergüenza realmente. Ellos son tan buenas personas... Nunca encontraré gente tan buena otra vez. Malva es muy apegada a ellos... ella ha progresado mucho mentalmente. Ahora ni siquiera puedo ir a verla porque no tengo un centavo. Mi último dinero será gastado en enviar esta carta.
[...] La última vez me mandaste sólo $68 en vez de $70. Espero que puedas agregar los 2 a los próximos $70 y me envíes $72. Por favor, envíame el dinero lo antes posible [...].
[...] Debemos estar muy agradecidos hacia estas personas donde ella está, así es que por favor cumple tus deberes de padre [...].
Bueno, chancho, querido, envíame pronto el dinero por favor [...].
Malvita envía muchos besos a su papi y yo también,
Tu chancha (“your Pig” en el original)
”.

Malva Marina murió finalmente a los ocho años de edad el 2 de marzo de 1943. A los pocos días, desde el consulado de Chile en Berna, la señora Neruda avisa de que su hija ha fallecido y que desea reunirse con su marido a la mayor brevedad posible. Ese encuentro no se hizo realidad. Neruda calló para siempre esta desgracia y nunca le rindió un homenaje a su hija.
Sí lo hizo un hombre al que yo, personalmente, admiro más por su sensibilidad que por su obra y eso que es uno de los grandes de la literatura española de todos los tiempos. Este poema de Federico García Lorca vió la luz por vez primera en las páginas de ABC en 1984:

¡Malva Marina, quién pudiera verte
delfín de amor sobre las viejas olas,
cuando el vals de tu América destila
veneno y sangre de mortal paloma!

Niñita de Madrid, Malva Marina,
no quiero darte flor ni caracola;
ramo de sal y amor, celeste lumbre,
pongo pensando en ti sobre tu boca.