jueves, 30 de diciembre de 2010

MALVA MARINA

Neruda, gran poeta entre los poetas, era, en otros aspectos de su vida, una persona controvertida, con sus luces y sombras, como todo hijo de vecino, pero que, por ser quien es, por la relevancia alcanzada y, sobre todo, por su carácter, quedaban muy remarcadas. Sus luces refulgen y sus sombras son tenebrosas.
Tuvo una hija con su mujer jabanesa, Maria Antonieta Hagenaar, con un nombre tan precioso como el Malva Marina. Esta niña nació con un terrible estigma, padecía hidrocefalia y fue su madre la que se tuvo que hacer cargo de la criatura.
Desesperada por falta de recursos, por los constantes bombardeos de la Segunda Guerra Mundial (vivían en Holanda), buscó a alguien que pudiera hacerse cargo de Malva. A través de organizaciones religiosas dio con una caritativa familia, los holandeses Hendrik Julsing y Gerdina Sierks.
La situación era bastante difícil. No había comida y los Julsing pasaban hambre, pero aun así no titubearon en acoger a la pequeña.
Vicente Aleixandre en "Comprendí, pero no explico" (1935) hace una descripción mucho más desgarradora de la impresión que le causó la pequeña Malva Marina:

Él me llamaba con la mano y miraba con felicidad hacia el fondo de aquella cuna. Todo él sonrisa dichosa, ciega dulzura de su voz gruesa, embebimiento del ser en más ser. Llegué, él se irguió radiante, mientras me espiaba. ¡Mira, mira! Yo me acerqué del todo y entonces el hondón de los encajes ofreció lo que contenía. Una enorme cabeza, una implacable cabeza que hubiese devorado las facciones y fuese sólo eso: cabeza feroz, crecida sin piedad, sin interrupción, hasta perder su destino. Una criatura (¿lo era?) a la que no se podía mirar sin dolor. Un montón de materia en desorden. Blanco yo, levanté la vista, murmuré unos sonidos para quien los esperaba y conseguí una máscara de sonrisa. Pablo era luz, irradiaba irrealidad, sueño, y su ensoñación tenía la firmeza de la piedra, el orgullo de su alegría, el agradecimiento hacia un futuro celeste”.

En una carta inédita en España que pertenece a la Fundación Neruda, Maruca (como conocían a María Antonieta) le pide a Pablo de forma insistente el dinero que necesita para sobrevivir. Este es, sin duda, un valioso aporte para comprender cómo era la relación del matrimonio después de su separación:

Mi querido chancho (“Mi dear Pig” en el original):
Es realmente imperdonable tu negligencia hacia nosotras, especialmente para tu bebé. Hoy 18 del mes no he recibido tu dinero. El 1º de este mes tuve que pagar los gastos de alojamiento de Malva Marina por el mes de octubre. Con mi salario sólo pude pagar una parte de ello. Qué vergüenza realmente. Ellos son tan buenas personas... Nunca encontraré gente tan buena otra vez. Malva es muy apegada a ellos... ella ha progresado mucho mentalmente. Ahora ni siquiera puedo ir a verla porque no tengo un centavo. Mi último dinero será gastado en enviar esta carta.
[...] La última vez me mandaste sólo $68 en vez de $70. Espero que puedas agregar los 2 a los próximos $70 y me envíes $72. Por favor, envíame el dinero lo antes posible [...].
[...] Debemos estar muy agradecidos hacia estas personas donde ella está, así es que por favor cumple tus deberes de padre [...].
Bueno, chancho, querido, envíame pronto el dinero por favor [...].
Malvita envía muchos besos a su papi y yo también,
Tu chancha (“your Pig” en el original)
”.

Malva Marina murió finalmente a los ocho años de edad el 2 de marzo de 1943. A los pocos días, desde el consulado de Chile en Berna, la señora Neruda avisa de que su hija ha fallecido y que desea reunirse con su marido a la mayor brevedad posible. Ese encuentro no se hizo realidad. Neruda calló para siempre esta desgracia y nunca le rindió un homenaje a su hija.
Sí lo hizo un hombre al que yo, personalmente, admiro más por su sensibilidad que por su obra y eso que es uno de los grandes de la literatura española de todos los tiempos. Este poema de Federico García Lorca vió la luz por vez primera en las páginas de ABC en 1984:

¡Malva Marina, quién pudiera verte
delfín de amor sobre las viejas olas,
cuando el vals de tu América destila
veneno y sangre de mortal paloma!

Niñita de Madrid, Malva Marina,
no quiero darte flor ni caracola;
ramo de sal y amor, celeste lumbre,
pongo pensando en ti sobre tu boca.




2 comentarios:

  1. Pablo Neruda, amigo Trece, fue un gran poeta, un literato universal. Como persona, creo que ya no era tan grande. A mi modo de ver, dejaba mucho que desear.

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  2. Cierto, José Luis. Su literatura es maravillosa, "Confieso que he vivido", en prosa y "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" o "Canto General", en verso, están entre mis preferidas de las letras universales.
    Como persona...

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