miércoles, 1 de junio de 2016

CAPULLITO DE ALHELÍ

El film relata la historia de Moisés (José Luis López Vázquez), un homosexual correcto, que nunca se ha metido con nadie y que vive en compañía de unas prostitutas. Ha iniciado unas relaciones amorosas con Hilario (Jesús Puente), por medio de correspondencia. Con él se cartea amorosamente pues vive en otra ciudad y acaba de quedarse viudo.
La pareja decide reunirse en Madrid por primera vez, con el proyecto de vivir una vida juntos, de manera discreta, sin llamar demasiado la atención, en medio de una sociedad que actualmente no censura este tipo de relaciones. Pero el dia elegido para su encuentro es el 23 de febrero de 1981. El conato de golpe de Estado dará el traste con su proyecto y comienzan para ambos unas horas de angustia que se resolverán de la manera mas inesperada.
Pasado el meridiano de la década de los 80, con una situación por parte de las administraciones públicas en contra del cine de género y la comedia popular (no la comedia “moderna”) que casi acabaría con ambas, Mariano Ozores empezó a tener problemas para rodar tan a menudo. Probaría fortuna en el formato teleserie con nulo éxito y sangrientas críticas, y comenzaría a rodar para el vídeo y en vídeo. Antes de estos años de vacas flacas legó un par de extrañas cintas, muy a reivindicar, y que dejan ver a un autor maduro y más amargo de lo que imaginábamos. Una de ellas es esta.


Basada en la obra de teatro homónima (estrenada en octubre de 1984) de Juan José Alonso Millán que es también autor del guión de la película, cuenta con un reparto de cierto renombre para el tipo de película de que se trata (José Luis López Vázquez, Jesús Puente, Gracita Morales, María Isbert, Antonio Vico, Alfonso del Real, Antonio Ozores, Florinda Chico...)


Es una película sin más pretensiones, con un planteamiento sencillo y que trata el tema de la homosexualidad con humor y respeto (pienso yo).
Divertida a ratos, aunque ni mucho menos brillante, es un acierto que no hayan abusado del metraje (poco más de una hora), con lo cual se evita uno el cansancio del humor rancio y facilón del que echa mano por momentos, al menos tuvieron el buen tino de no estirarla más de la cuenta.
Impagables las actuaciones de López Vázquez y Puente que dan toda una lección de cómo sacar partido de unos diálogos muy pobres, a tipos como estos les dabas un folio en blanco y eran capaces de convertilo en un guión con sus interpretaciones.




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