miércoles, 8 de mayo de 2013

LA PASIÓN DE JUANA DE ARCO

El 21 de febrero de 1431, Juana de Arco comparece ante el tribunal que la juzga por hereje y bruja.
El proceso había comenzado el 9 de enero del mismo año, si bien a las sesiones preliminares no asistió la acusada.
Había sido puesta en manos de la Inquisición tras su apresamiento por las tropas inglesas y los miembros del tribunal tratan de hacer caer en contradicciones a la joven a través de preguntas tramposas y del lenguaje rebuscado de las mismas, en busca de una respuesta que pueda interpretarse como prueba de su culpabilidad.
Juana, a pesar de su origen humilde y de su juventud, deja en evidencia en más de una ocasión a sus doctos interrogadores que, a pesar de que alguno de ellos está plenamente convencido de su inocencia, acaban condenándola a morir en la hoguera.




El guión se basa en las actas del proceso, que se conservan y que recogen de manera casi literal las declaraciones.
La película respeta bastante bien los hechos históricos, incluso en detalles que al espectador se le pueden pasar, o le pueden parecer parte del imaginario de los guionistas y, sin embargo, reproducen hechos, situaciones, circunstancias o escenarios que están recogidos en los textos históricos.
Por ejemplo, en más de una ocasión, tenemos la sensación de estar en espacios circulares y sabemos que Juana estuvo custodiada en una torre (que ahora lleva su nombre) en Rouen, que tiene planta redonda; la cruz que un religioso inclina hacia la mártir en la escena final, que penetra hacia las llamas, parece un recurso visual, pero refleja algo que aparece en las crónicas: Juana reclamó que los sacerdotes alzasen una cruz delante de sus ojos hasta que ella muriese, el hermano Isambard de la Pierre fue a buscarla a San Salvador, la iglesia más cercana y volvió bajo las risas de los ingleses, de la Pierre subió a la plataforma y alzó la cruz, y ya entre las llamas, ella todavía le pidió que bajara para que no se llevara ningún disgusto, pero siempre con la cruz alzada, para que fuese lo último que ella viera. De estos detalles hay muchos más en la peli, pero no quiero ser prolijo.


Sin embargo, aún respetando hasta en lo pequeño la historia (o la leyenda, a veces), lo que Carl Theodor Dreyer pretende y, a mi juicio, consigue, es transmitirnos el drama de una muchacha de 19 años que se enfrenta a un juicio parcial, sin ninguna defensa, ante un tribunal de sádicos prepotentes que se creen el brazo ejecutor de un Dios vengativo y sometida a la vigilancia de carceleros crueles que la someten a vejaciones, incluidos intentos de violación y toda una serie de maltratos físicos y psicológicos.
Lo que vemos en la película es la tragedia de una chica sencilla y humilde, no a la heroína guerrera enfundada en su coraza y exhibiendo la espada y la lanza. Una chica que dentro de su fragilidad, demuestra una capacidad casi sobrehumana para sobreponerse a lo que se le ha venido encima, sin que acabe de comprender por qué le tiene que ocurrir eso a ella.


Dreyer fue un tipo incomprendido en su época, aquellos experimentos que tanto le gustaban y que contribuyeron a cambiar el cine como tal, eran demasiado arriesgados. De hecho los productores se cogieron un cabreo fenomenal porque después de gastarse una pasta en decorados, estos apenas se aprecian en unas pocas secuencias del film, ya que el realizador danés se decidió por montar el film a base de una sobreabundancia de primeros planos que casi se hace asfixiante y con los que nos mete hasta el mismo alma de los personajes.


Dreyer mismo decía: Nada es comparable al rostro humano. Es una tierra que uno nunca se cansa de explorar.
En sus primeros planos se revela el carácter de los personajes que actúan, se ven sus reacciones, se captan sus pensamientos. Consigue desnudarlos y para ello no duda en presentarlos ante nuestros ojos sin maquillaje e incluso resaltando sus imperfecciones físicas.
Y aquí hay que hacer especial referencia al trabajo protagonista de Renée Jeanne Falconetti, una Juana de Arco que es todo expresividad, impresionante, sin dejar de lado al resto del reparto, que lo hace de maravilla, lo de esta mujer, en manos de este director, es inolvidable.


La sinfonía de los primeros planos, como ha sido apellidada esta película, que yo no he tenido ocasión de ver en pantalla grande donde me imagino que el rostro de Renée Falconeti tiene que impactar llenando todo el encuadre.
Uno de los ultimos films de la época muda y una auténtica obra maestra que te deja una sensación entre la fascinación y la inquietud.




martes, 7 de mayo de 2013

UNA EN OTRA

Otra novela costumbrista de Cecilia Böhl de Faber, en la que bajo la forma de cartas que se intercambian Paul Valéry y Javier Barea, uno de los personajes de la novela, la autora nos va dejando sabrosas historias: Las aventuras amorosas de Casta y Barea; el devenir de los peculiares D. Pedro de Torres y D. Judas Tadeo Barbo; el curioso caso de Diego Mena, que conoce al matador de su padre, no habiéndole visto sino una vez, y veinte años antes, y cuando el tal Mena era todavía un niño... la venganza que se toma, dará lugar a una serie de enredos y casualidades que afectarán a la vida de varios de los personajes de la novelita; los sabrosos diálogos del tío Antonio y la tía Juana...
Novela, como casi todas las de la autora, de lectura amena, con cierto tono moralizante, salpicada de expresiones extraídas del lenguaje popular y precedida de un prólogo de Juan Eugenio Hartzenbusch.



lunes, 6 de mayo de 2013

OCTUBRE

La película narra los acontecimientos que se sucedieron desde febrero hasta octubre de 1917 en San Petersburgo, capital de la Rusia zarista, donde el gobierno provisional dirigido por Kerensky, que dirige la nación tras el derrocamiento de Alejandro III, se enfrenta al creciente poder de los revolucionarios soviéticos.
El gobierno provisional es capaz de hacer frente al intento de golpe de estado del comandante en jefe del ejército Lavr Kornílov, pero no al levantamiento definitivo del soviet de Petrogrado que, con el apoyo de los obreros, a quienes el gobierno provisional había armado meses atrás y se pasaron de bando, lograron hacerse con el poder.




El guión, del propio director, Sergei M. Eisenstein y de Grigori Aleksandrov, toma como base la conocida novela "Diez días que estremecieron al mundo", del norteamericano John Reed, testigo directo de los acontecimientos de la Revolución de Octubre y que, a su vez, inspiró el film "Rojos", dirigido en 1981 por Warren Beatty.
Fue encargada por las autoridades soviéticas para celebrar el 10º aniversario de los sucesos de Octubre y, aunque por un lado se pusieron a disposición del equipo de realización cuantos medios estaban a mano, por otra parte hubieron de sufrir de cerca la supervisión del férreo régimen comunista, hasta el punto de que el mismo Stalin censuró personalmente el montaje final.


El resultado se vio condicionado por estas vicisitudes, en primer lugar la fecha de estreno se demoró hasta el siguiente año (1928), pero además, muchos metros de película fueron cortados, personajes como Trotsky, Zinoviev o Kamenev, de gran relevancia en aquellos hechos y que aparecían en el original, fueron borrados literalmente. Quedan las apariciones de Lenin o de Antónov-Ovséyenko, que todavía no había sido víctima de la gran purga stalinista de 1930 y Trotsky sale brevemente y para quedar como un pusilánime, cuando todos sabemos del carácter de este hombre.
En este sentido, la película es un panfleto del comunismo triunfante en Rusia y un documento visual de la época en que fue rodada, ya que algunos de los escenarios son naturales.


Otra cuestión es la puramente cinematográfica, pues para muchos esta es la mejor película de Eisenstein, por encima de El acorazado Potenkim. Octubre es una película sumamente vanguardista para la época, pero todavía, en algunos aspectos, lo podría seguir siendo en la actualidad, sobre todo por el empleo recurrente del simbolismo. El realizador es capaz de sugerir una idea compleja en unos pocos fotogramas y hacerlo con brillantez y gran capacidad de síntesis.
Muchas de estas ideas no fueron bien comprendidas en su momento, y aún ahora, uno de los reproches que he leído reiteradamente es que para comprender algunas cosas hace falta conocer la historia de los hechos que narra. Eso, sin dejar de ser cierto, ocurre con otros muchos films, pero también con muchas obras de arte, pinturas, esculturas, obras musicales, etc., a las que sacas mucho más jugo cuando te explican los hechos que quieren reflejar a través de determinada simbología.
Y otro aspecto, que sólo voy a citar, sin entrar en mayores detalles, es el montaje. Sí ya sé que siempre que se habla del cine de Eisenstein se habla de ello, pero es que su trabajo en este apartado es impresionante.


A mí, si hay algo que me resulta bastante insoportable en la peli, es la misoginia latente a lo largo de la misma. Sé que es fruto de la época, pero es que se hace estomagante, y mira que el aspecto de panfleto que tiene la peli hace que otros pasajes del mismo puedan resultar un tanto chocantes en sentido negativo, pero en mi caso, ese el que peor llevo.


El rodaje tuvo pendiente a casi toda la población de San Petersburgo, muchos de ellos había vivido los hechos que se narran y como las autoridades habían dado toda clase de facilidades, se cortaban calles, sufrían cortes de luz para concentrar todo el potencial eléctrico en determinadas zonas de la ciudad que iban a aparecer en escenas nocturnas y, también asistieron boquiabiertos a la majestuosa entrada del crucero "Aurora" por las aguas del Neva tal y como lo había hecho 10 años atrás.
Por los múltiples condicionamientos sufridos durante su realización, Octubre ha sido siempre menospreciado cinematográficamente con relación a otros films de Eisenstein. No obstante, el análisis de este film, nos revela un producto de gran calidad, muy moderno y además, en la versión que ahora se puede encontrar en DVD, con el posterior añadido del acompañamiento musical del maestro Dimitri Shostakovich.




sábado, 4 de mayo de 2013

LÁGRIMAS

Publicada en 1853, lleva por subtítulo "Novela de costumbres contemporáneas".
En la línea de otras obras de la autora, los ambientes, costumbres y lenguajes populares, tienen gran importancia en la novela.
Lágrimas es una pobre muchacha, débil físicamente y sumisa a los dictados de sus mayores. Sus padecimientos comienzan durante la travesía en barco hacia España hacia donde viaja con su padre, D. Roque, un tipo ruín y avaro, que regresa a la patria tras haber hecho fortuna, en buena parte gracias al matrimonio con una criolla cubana, a la que, a pesar de ser fuente de su cambio de estatus, menosprecia y maltrata de palabra. La esposa muere en alta mar durante una tormenta y Lágrimas queda sola en la vida, pues el padre que tiene es peor que no tenerlo. 





viernes, 3 de mayo de 2013

NAPOLEÓN

La acción nos traslada a la Francia de 1780 y concretamente a los terrenos que circundan el edificio de la Escuela Militar de Briennes-le Château, donde los alumnos, enfrentados en dos bandos, llevan a cabo una reñida batalla de bolas de nieve. Uno de esos dos bandos está dirigido por un joven alumno, Napoleón Buonaparte, un joven procedente de Córcega, que lleva a sus compañeros a la victoria, impresionando a los profesores por su capacidad de liderazgo, sus dotes para la estrategia y su precoz inteligencia.
Es un niño marginado por sus compañeros, en parte por la envidia que sienten hacia él.
Unos cuantos años más tarde, cuando la Revolución Francesa está siendo engullida por sus propios excesos, Napoleón es un joven general que comienza a destacar y que está a punto de llevar a Francia a ser un imperio como nunca antes lo había sido.



Estamos ante un joya del cine universal que, gracias al empeño de mecenazgo de Francis Ford Coppola y al primoroso trabajo, más que una simple restauración, de Kevin Brownlow, llega hasta nosotros rescatado en todo su esplendor y completado por la partitura musical que acompaña al film restaurado, obra de Carmine Coppola (padre de Francis).


Abel Gance, considerado por muchos como el padre de la vanguardia cinematográfica francesa, concibió el film como parte de un proyecto de 6 películas que nunca llegó a realizarse por falta de fondos.
Esta primera entrega, se corresponde con los primeros años del joven Bonaparte y su ascenso al poder político y militar, más o menos hasta el comienzo de la campaña de Italia en 1796.


Zamparse una peli de 4 horas, como esta, requiere una buena dosis de paciencia y no menos entusiasmo por parte del espectador que confía en que lo que ha leído sea verdad y esté, realmente, ante un film que merece la pena tal ejercicio de entrega.
En buena media, el trepidante ritmo conseguido con el montaje, hace que la película no se haga excesivamente larga.


Estamos en la última etapa del cine mudo y uno de los mayores reconocimientos que se hacen al film por parte de los aficionados y críticos, es la gran cantidad de innovaciones técnicas que Gance aporta al panorama cinematográfico. Aparte de mencionado montaje, con el que consigue dar ritmo a la película; experimentó con trucajes de todo tipo; usó planos deformados; pantalla partida (lo que el llamó Polyvisión, tres décadas antes de la llegada del Cinerama); superposición de imágenes con las que busca expresar sentimientos, estados de ánimo o la imaginación del personaje, recursos muy importantes al carecer de sonido; movimientos de cámara innovadores para la época (cámara en mano, cámara subjetiva); travellings aéreos; espejos distorsionantes...


Algunas de las secuencias son realmente destacables, la inicial con la batalla de bolas de nieve; la pelea de almohadas en el dormitorio, con las plumas flotando en el aire; la maravillosa y larga escena de la tormenta, en la que Napoleón, huyendo de Córcega, se enfrenta a la tempestad marítima en un pequeño bote, mientras va alternando imágenes de la tormenta que se vive en la Asamblea Francesa filmadas con una cámara aérea; la escena del asesinato de Marat (Antonin Artaud), recreando el famoso cuadro de David.


Las actuaciones, todas muy notables, comenzando por la del propio protagonista, Albert Dieudonné, un magnífico Napoleón. El realizador transmite sensaciones a base de primeros planos de las manos, los labios y, sobre todo, las miradas de los actores.
El estilo de Gance es desmesurado, a veces barroco, a veces colosalista, siempre lírico y poético, muchas veces muy literario y a menudo cargado de símbolos (el águila, la bandera francesa que sirve de vela para la barquichuela...).


Film olvidado, incluso menospreciado, durante años, en parte por las numerosas versiones que se fueron haciendo (alguna del propio Gance), que fueron acortando y desvirtuando el original y que representa no sólo el tiempo que retrata, sino también la época en que fue rodada. Una oportunidad asimismo, para acercarse a los primeros años de Napoleón, olvidados en favor de la época del imperio, de la mano de un film en el que la simbología y los rostros, hablan a través del silencio.




jueves, 2 de mayo de 2013

COSA CUMPLIDA SÓLO EN LA OTRA VIDA

El título completo de esta obra de Fernán Caballero es "Cosa cumplida sólo en la otra vida. Diálogos entre la juventud y la edad madura".
En palabras de la autora: Recuerdos de un villorrio, de un sochantre de lugar, de un interior pacífico, de niños y de flores; en fin, nimiedades.
Fermín de la Puente y Apezechea, que escribe un prólogo a la novela en 1857, dice, entre otras cosas: Esta - que no es novela-, esta conferencia, estos Diálogos que creemos sin modelo o diferentes y superiores a todo modelo, puesto que en ellos no sólo hablan y juzgan los interlocutores, sino que a su vista vive la vida y obra la Providencia; este sencillo interior, estas nimiedades, que el autor decía, tienen, aún sin pretenderlo él, más altos alcances y son, no diremos un tratado moral, son la vida práctica, iluminada y consolada por la luz del Evangelio y dan lugar a más meditaciones que muchos libros ascéticos, ya sobre los hechos de la vida, ya sobre muchas de las verdades y de las virtudes católicas.
En forma de diálogos entre la joven, linda y alegre marquesa de Alora y su anciano amigo el conde de Viana, la autora nos va contando una serie de historias con mensaje moralizante que, al final, acaban determinados por el "fatum", ese destino inamovible por las acciones humanas. El determinismo y la predestinación toman forma en la frase con la que acaba cada relato y que da título al libro: Cosa cumplida, sólo en la otra vida.



miércoles, 1 de mayo de 2013

EL ACORAZADO POTEMKIN


El acorazado de la flota del zar "Príncipe Potemkin de Táurida", regresa de la guerra contra los japoneses y se encuentra en las proximidades del puerto de Odessa.
La tripulación está harta de la brutalidad de los oficiales y del desprecio con el que son tratados. Cuando pretenden hacerles comer carne podrida, los marineros se niegan y el capitán quiere dar un escarmiento fusilando a algunos de los decontentos a la vista del resto de la marinería.
Los marinos atacan a sus jefes y se hacen con el gobierno de la nave, a la que llevan hasta el puerto de Odessa, desembarcando el cadaver de uno de sus líderes muerto en la revuelta. El pueblo se solidariza con ellos y les envía víveres, sin embargo las autoridades, envían tropas para reprimir el levantamiento que ha surgido en la ciudad ante el ejemplo de los marinos.
 
 


 
Sobre un guión del propio realizador, Sergei M. Eisenstein y de Nina Agadzhanova, el film recrea hechos reales con otras partes aportadas por la imaginación de los guionistas.

 
Está concebida como una película eminentemente propagandista, pero también didáctica, ya que parte de la población de la Unión Soviética, no había vivido de cerca los acontecimientos de la revolución y el film pretende acercar aquellas jornadas a quienes las desconocen. Por supuesto lo hace de manera interesada, no olvidemos el entorno en que nos movemos.
Reconociendo toda esta realidad y la posible tendenciosidad de algunas de las secuencias, el film trasciende todo esto para convertirse en un documento de calidad artística y técnica que marcan una época en la evolución de la naciente cinematografía, la prueba es que cualquier escuela de cine tiene entre sus piezas de estudio este film sin tener en cuenta sus implicaciones políticas.
Y es que Eisenstein aporta al cine algo que todavía no se usa: el montaje. Utilizando muchos planos cortos y giros de cámara, planos picados y desde el suelo, nos hace creer que estamos viendo algo que no hay en realidad, una situación que alcanza su culmen en las conocidas secuencias de las Escalera de Odessa.

 
La llamada escalera Primorski (en la actualidad escalera Potemkin) a la que el realizador hace protagonista de una de las escenas más famosas del cine, que ha sido homenajeada en muchos films posteriores, incluyendo la magnífica evocación que hace Brian de Palma en Los intocables. Vemos unas escaleras que no existen tal y como nos las muestra la peli, con una escena que difícilmente duraría tanto en la realidad, con fallos que en cualquier otro film nos haría llevarnos las manos a la cabeza, como cuando la gente va corriendo en direcciones contrarias... Pero aquí todo queda perdonado por lo sublime de la escena global, la tensión, la rabia, el miedo, la impiedad de los soldados.

 
Ni en el guión, ni en ninguno de los escritos previos al film estaba incluída esta escena. Eisenstein mismo cuenta que se lo ocurrió al ver una cereza caer de un árbol y rodar escaleras abajo, le pareció que dar forma a aquella idea e incluirla en la película podría dar como resultado unas escenas de gran fuerza dramática.
 
 
Como en tantas pelis de la época anterior al sonoro, las expresiones y los gestos de los actores, cobran especial importancia. Aquí los puños crispados, las miradas aviesas de los oficiales, los gestos de terror de la gente, los abrazos entre los marineros, sustituyen el inexistente sonido, hasta el punto de que entre esto y los primeros planos con los que el realizador remarca algunos de estos episodios, la película se sigue perfectamente sin necesidad de sonido.

 
El motín de los marineros del Potemkin es histórico, más dudoso es que coincidiera en el tiempo con la represión de los ciudadanos de Odessa y, desde luego, no acabó en la forma feliz que nos muestra la película, pues fueron apresados y castigados poco después.

 
Un film que es historia del cine, que marca los inicios de nuevos caminos con sus innovaciones y que, aunque sea por motivos interesados, muestra valores que son universales: La injusticia, el abuso de poder, la revuelta de los oprimidos, la hermandad entre los desfavorecidos, la brutalidad de las fuerzas del orden... Eisenstein logra transmitirnos en imágenes las emociones, la impotencia del inferior ante las vejaciones de quienes están por encima, el miedo y la rabia contenidas. Todo eso lo vemos, lo palpamos y aunque todos sabemos en qué acabó aquella aventura en la que el pueblo ruso salió de un régimen de oprobio para meterse en otro que negaba la libertad del individuo, consigue que nos emocionemos cuando vemos los rostros alegres y los abrazos de los marineros del Potemkin.