jueves, 10 de junio de 2010

UN CURIOSO GESTO DE PATRIOTISMO

En 1940, tropas las tropas alemanas invaden Noruega y la familia real escapa a Gran Bretaña. Los nazis prohiben el uso de botones grabados con las iniciales del rey Hakon VII y algunos noruegos se colocan clips en cuellos y puños, motivo suficiente para ser arrestados por considerarlo como un símbolo de patriotismo.
¿Por qué todo esto que parece una auténtica majadería sin pies ni cabeza?
Aunque el invento del clip, según qué fuentes, se atribuye a distintas personas, una de ellas es el noruego Johann Valer, un joven inventor que en 1899 creo clips con diez formas diferentes, como en Noruega no había oficina de patentes, registró su invento en Alemania.
Fue la compañía inglesa Gem Manufacturing quien lanzó el clip ovalado con bordes redondeados que hoy conocemos.
Un monumento con un clip gigante, recuerda en Oslo no sólo a su inventor, sino a las personas anónimas que con el gesto que se ha relatado, desafiaron a los invasores.




miércoles, 9 de junio de 2010

LA ESTRATEGIA DEL CARACOL

Para llegar al público, en este caso al espectador, a veces las obras de arte (literatura, teatro, etc.), en este caso una película, el artista ha de recurrir a esos "trucos", que no son sino recursos y además de estar establecidos son, no solamente legítimos, sino difíciles de llevar a la práctica, hasta el punto de que cuando dan resultado marcan la diferencia entre un magnífico trabajo y una cosa mediocre.
Es el caso de esta peli, que se disfraza de comedia para relatarnos un auténtico drama que toma como punto de partida situaciones reales. En los años 80 algunos barrios pobres de grandes ciudades, en este caso Bogotá, fueron literalmente barridos del mapa, con familias enteras "lanzadas" (desalojadas) de sus viviendas y puestas de patitas en la calle, para construír en su lugar modernos edificios.
Ese, como digo, es el punto de partida de este relato, en el que un edificio habitado por un conjunto de variopintos personajes, va a ser desalojado para beneficio de un propietario especulador que ni siquiera les conoce, pero que está dispuesto a todo para cumplir sus planes, eso sí, a través de intermediarios que le permitan conservar sus manos "limpias". Este tipo de personas, no puede "perder el tiempo" con semejantes pequeñeces.


Don Jacinto, un viejo anarquista español, diseña una estrategia totalmente surrealista e imposible, para enfrentarse a jueces, policías, matones, especuladores y otras gentes poco escrupulosas, siempre dispuestas a corromperse ante los poderosos.
Todos los vecinos del inmueble, independientemente de su situación personal y de sus creencias, se unen para salvar su casa, sus pobres pertenencias. En realidad, no es más que una alegoría, pues en realidad, lo que ellos defienden es su propia dignidad como personas.
Por el tono de comedia de la película, no he podido por menos que recordar aquellas películas españolas de posguerra en las que uno se reía con Pepe Isbert de las privaciones y amarguras que pasaba la gente. A pesar de ello, el dramatismo del guión sigue presente en todo el film.


La película es un canto al honor y la dignidad. La fe en lo que se hace, puede conseguir imposibles y los pequeños pasos, como los del caracol, también sirven para avanzar.
El guión guarda alguna similitud con el proceso de elaboración de la propia película, que tardó cuatro años en ser completada por los ingentes problemas económicos.
Tiene un montón de situaciones graciosas, pero también enternecedoras y sugerentes, lanzando numerosos mensajes al espectador "iniciado". Recuerdo, por ejemplo, la vivienda del viejo anarquista, donde además de guardar una apolillada bandera de la C.N.T., puede verse en la pared un retrato de Durruti.
Podría citar una retahíla de frases que salpican la película, pero voy a repetir la que le sueltan al testaferro del dueño del predio (como dice el abogado de los inquilinos e inquilino él a su vez, que ni siquiera acabó la carrera de derecho). Le está hablando sobre el derecho a la propiedad privada y le replica el abogado: "Su madre nunca fue propiedad privada"
Y otro par de ellas que el narrador de la historia, antiguo inquilino de la casa desalojada, le dice al periodista, interpretado por un joven Carlos Vives, antes de llegar a ser el famoso cantante que es ahora. Al principio de la película, el entrevistado dice que una de las causas de que se produzcan situaciones así es "La injusticia de la Justicia". Y ya al final de la peli, cuando el periodista le pregunta que para qué vale toda aquella lucha, le replica: "¿Cómo que para qué? ¿Y es que la palabra dignidad no existe o qué?... Preguntas tan pendejas las de este güevón"




martes, 8 de junio de 2010

UN CASTELLANO LEAL

Carlos de Borbón-Montpensier, se vio en disputas por el Ducado de Borbón, con Luisa de Saboya, que era madre del Rey de Francia Francisco I. Debido a estos asuntos, llegó a un acuerdo secreto con Carlos I de España y V de Alemania. Carlos de Borbón era, además, Condestable de Francia (el Jefe de los ejércitos, después del Rey). Gracias a la traición del Condestable, Carlos I (o Carlos V, como prefieran), pudo expulsar a los franceses del Milanesado y lo que hasta ese momento habían sido tensiones y competencia entre el Rey de Francia y el Emperador de Alemania y Rey de España, se convirtió en guerra abierta.
Cuando Francisco I se enteró de la traición del Borbón, cercó el Ducado y Carlos III (el Condestable) hubo de salir disfrazado , huyendo de Francia y poniéndose abiertamente a las órdenes de Carlos V.
En 1525, Francisco I asedió Pavía, acudiendo en su defensa las tropas del Duque de Borbón, junto a las del Archiduque Fernando de Austria y las del Virrey de Nápoles. Como es sabido, la Batalla de Pavía supuso una estrepitosa derrota para los franceses y Francisco I fue hecho prisionero.
En 1526, el Duque de Borbón visitó Toledo para ver a Carlos V y esta visita dio pie al Duque de Rivas para componer su famoso romance "Un castellano leal", en el que el Conde de Benavente, Alonso Pimentel y Pacheco, se encuentra en la tesitura de cumplir lo que le ordenaba su monarca, de dar alojamiento al Duque y tratarlo conforme a la dignidad de su puesto y a los servicios que había prestado a España y, por otro lado, las reservas morales que tenía, por cuanto le consideraba un traídor a su señor natural.
El Romance, relata esta situación y lo que el V Conde de Benavente hizo. Es todo una canto a esa nobleza antigua y ahora pasada de moda, que obedece a su monarca, pero queda intacta su escala de valores, su honor y su orgullo, tan del gusto de los románticos y que tan bien ha sabido retratar el Duque de Rivas.
Me gustó siempre este poema, sobre todo esa parte de "Pues si él es de reyes primo,/ primo de Reyes soy yo / y Conde Benavente/si él es duque de Borbón"
Debe saberse que, en realidad el Borbón se alojó en el palacio del Conde de Cifuentes y, que se sepa, el Conde de Benavente, nunca tuvo palacio en Toledo.
El Romance, aunque puede parecer largo, se lee enseguida y es muy curioso:


UN CASTELLANO LEAL

Romance I

"Hola, hidalgos y escuderos
de mi alcurnia y mi blasón,
mirad, como bien nacidos,
de mi sangre y casa en pro.

"Esas puertas se defiendan
que no ha de entrar ¡vive Dios!
por ellas, quien no estuviere
más limpio que lo está el sol,

"No profane mi palacio
un fementido traidor
que contra su rey combate
y que a su patria vendió.

Pues si él es de reyes primo,
primo de reyes soy yo,
y conde de Benavente
si él es duque de Borbón.

"Llevándole de ventaja,
que nunca jamás manchó
la traición mi noble sangre,
y haber nacido español."

Así atronaba la calle
una ya cascada voz,
que de un palacio salía
cuya puerta se cerró;

Y a la que estaba a caballo
sobre un negro pisador,
siendo en su escudo las lises
más bien que timbre, baldón;

Y de pajes y escuderos
llevando un tropel en pos
cubiertos de ricas galas,
el gran duque de Borbón.

El que lidiando en Pavía
más que valiente, feroz,
gozóse en ver prisionero
a su natural señor;

Y que a Toledo ha venido
ufano de su traición,
para recibir mercedes,
y ver al Emperador.


Romance II

En una anchurosa cuadra
del alcázar de Toledo,
cuyas paredes adornan
ricos tapices flamencos,

Al lado de una gran mesa
que cubre de terciopelo
napolitano tapete
con borlones de oro y flecos;

Ante un sillón de respaldo
que entre bordado arabesco
los timbres de España ostenta
y el águila del Imperio.

De pie estaba Carlos Quinto
que en España era Primero,
con gallardo y noble talle,
con noble y tranquilo aspecto.

De brocado de oro y blanco
viste tabardo tudesco,
de rubias martas orlado,
y desabrochado y suelto;

Dejando ver un justillo
de raso jalde, cubierto
con primorosos bordados
y costosos sobrepuestos;

Y la excelsa y noble insignia
del Toisón de Oro, pendiendo
de una preciosa cadena
en la mitad de su pecho.

Un birrete de velludo
con un blanco airón, sujeto
por un joyel de diamantes
y un antiguo camafeo;

Descubre por ambos lados,
tanta majestad cubriendo,
rubio, cual barba y bigote
bien atusado el cabello.

Apoyada en la cadera
la potente diestra ha puesto,
que aprieta dos guantes de ámbar
y un primoroso mosquero.

Y con la siniestra halaga,
de un mastín muy corpulento,
blanco, y las orejas rubias,
el ancho y carnoso cuello.

Con el Condestable insigne,
apaciguador del reino,
de los pasados disturbios
acaso está discurriendo;

O del trato que dispone
con el rey de Francia, preso,
o de asuntos de Alemania,
agitada por Lutero.

Cuando un tropel de caballos
oye venir, a lo lejos,
y ante el alcázar pararse,
quedando todo en silencio.

En la antecámara suena
rumor impensado luego,
ábrese al fin la mampara
y entra el de Borbón soberbio;

Con el semblante de azufre,
y con los ojos de fuego,
bramando de ira y de rabia
que enfrena mal el respeto.

Y con balbuciente lengua
y con mal borrado ceño,
acusa al de Benavente,
un desagravio pidiendo.

Del español Condestable
latió con orgullo el pecho,
ufano de la entereza
de su esclarecido deudo.

Y, aunque advertido procura
disimular cual discreto,
a su noble rostro asoman
la aprobación y el contento.

El Emperador un punto
quedó indeciso y suspenso,
sin saber qué responderle
al francés, de enojo ciego.

Y aunque en su interior se goza
con el proceder violento
del conde de Benavente,
de altas esperanzas lleno;

Por tener tales vasallos,
de noble lealtad modelos,
y con los que el ancho mundo
será a sus glorias estrecho;

Mucho al de Borbón le debe
y es fuerza satisfacerlo,
le ofrece para calmarlo
un desagravio completo;

Y llamando a un gentilhombre,
con el semblante severo
manda que el de Benavente
venga a su presencia presto.


Romance III

Sostenido por sus pajes
desciende de su litera
el conde de Benavente
del alcázar a la puerta.

Era un viejo respetable,
cuerpo enjuto, cara seca,
con dos ojos como chispas,
cargados de largas cejas;

Y con semblante muy noble,
mas de gravedad tan seria,
que veneración de lejos
y miedo causa de cerca.

Eran su traje unas calzas
de púrpura de Valencia,
y de recamado ante
un coleto a la leonesa.

De fino lienzo gallego
los puños y la gorguera,
unos y otra guarnecidos
con randas barcelonesas.

Un birretón de velludo
con su cintillo de perlas,
y el gabán de paño verde
con alamares de seda.

Tan sólo de Calatrava
la insignia española lleva,
que el Toisón ha despreciado
por ser orden extranjera.

Con paso tardo, aunque firme,
sube por las escaleras,
y al verle, las alabardas
un golpe dan en la tierra.

Golpe de honor, y de aviso
de que en el alcázar entra
un grande, a quien se le debe
todo honor y reverencia.

Al llegar a la antesala,
los pajes que están en ella
con respeto le saludan
abriendo las anchas puertas.

Con grave paso entra el conde
sin que otro aviso preceda,
salones atravesando
hasta la cámara regia.

Pensativo está el monarca,
discurriendo cómo pueda
componer aquel disturbio
sin hacer a nadie ofensa.

Mucho al de Borbón le debe
aún mucho más de él espera,
y al de Benavente mucho
considerar le interesa.

Dilación no admite el caso,
no hay quien dar consejo pueda,
y Villalar y Pavía
a un tiempo se le recuerdan.

En el sillón asentado,
y el codo sobre la mesa,
al personaje recibe
que comedido se acerca.

Grave el Conde le saluda
con una rodilla en tierra,
mas como Grande del reino
sin descubrir la cabeza.

El Emperador, benigno,
que alce del suelo le ordena,
y la plática difícil
con sagacidad empieza.

Y entre severo y afable,
al cabo le manifiesta,
que es el que a Borbón aloje
voluntad suya resuelta.

Con respeto muy profundo,
pero con la voz entera,
respóndele Benavente
destocando la cabeza:

"Soy, señor, vuestro vasallo,
vos sois mi rey en la tierra,
a vos ordenar os cumple
de mi vida y de mi hacienda.

"Vuestro soy, vuestra mi casa,
de mí disponed y de ella,
pero no toquéis mi honra
y respetad mi conciencia.

"Mi casa Borbón ocupe
puesto que es voluntad vuestra,
contamine sus paredes,
sus blasones envilezca,

"Que a mí me sobra en Toledo
donde vivir, sin que tenga
que rozarme con traidores
cuyo solo aliento infesta,

"Y en cuanto él deje mi casa,
antes de tornar yo a ella,
purificaré con fuego
sus paredes y sus puertas."

Dijo el Conde, la real mano
besó, cubrió su cabeza,
y retiróse bajando
a do estaba su litera.

Y a casa de un su pariente
mandó que le condujeran,
abandonando la suya
con cuanto dentro se encierra.

Quedó absorto Carlos Quinto
de ver tan noble firmeza,
estimando la de España
más que la imperial diadema.


Romance IV

Muy pocos días el Duque
hizo mansión en Toledo,
del noble Conde ocupando
los honrados aposentos.

Y la noche en que el palacio
dejó vacío, partiendo
con su séquito y sus pajes
orgulloso y satisfecho;

Turbó la apacible luna
un vapor blanco y espeso,
que de las altas techumbres
se iba elevando y creciendo:

A poco rato tornóse
en humo confuso y denso,
que en nubarrones oscuros
ofuscaba el claro cielo;

Después en ardientes chispas,
y en un resplandor horrendo
que iluminaba los valles,
dando en el Tajo reflejos;

Y al fin su furor mostrando
en embravecido incendio,
que devoraba altas torres
y derrumbaba altos techos.

Resonaron las campanas,
conmovióse todo el pueblo
de Benavente el palacio
presa de las llamas viendo.

El Emperador confuso
corre a procurar remedio,
en atajar tanto daño
mostrando tenaz empeño.

En vano todo; tragóse
tantas riquezas el fuego,
a la lealtad castellana
levantando un monumento.

Aun hoy unos viejos muros
del humo y las llamas negros,
recuerdan acción tan grande
en la famosa Toledo.

viernes, 4 de junio de 2010

M.A.S.H.

Si algo caracteriza a esta película es la irreverencia, el romper con los esquemas establecidos hasta ese momento. No debemos olvidar que se rodó en 1969 y aunque la Guerra de Vietnam estaba en un punto álgido de impopularidad, los viejos corsés aún apretaban. Robert Altman es un director que no goza de unanimidad, ni mucho menos, a la hora de juzgar sus trabajos, podemos encontrar críticas de todo tipo y en el caso concreto de M.A.S.H., no me extraña en absoluto, porque es de esas pelis que o te cae en gracia o te resulta un pestiño, no hay término medio. ¿Qué cómo es posible esto?, pues sencillamente por el planteamiento, Altman se decide a hacer una crítica de la guerra llenando la película de gags, de chistes, algunas veces de humor negro, de situaciones un tanto surrealistas, mezclándolo con el dolor y la desesperación de los muertos y heridos que llegan "de aquella manera" a este Mobile Army Surgical Hospital. Hay un fondo de verdad en todo esto, y es que ante el dolor, uno ha de defenderse, aunque sea a base de indisciplina y de montar juergas con sexo y alcohol en las horas libres, para así cuando lleguen los heridos, tener algo de moral para sumergirse en ese maremagnum de vísceras, miembros desgarrados y otros sinsentidos que tiene todo conflicto, claro que todo ello está caricaturizado y llevado al extremo.

Pero, sobre todo me quedo con su crítica a la guerra. Y no a cualquier guerra, Altman hace una crítica a una guerra en concreto, la del Vietnam. Pero claro, estamos en 1970, no se pueden hacer las cosas así como así. En realidad, la novela en la que está basada narra las experiencias personales de Richard Hooker como médico militar en la guerra de Corea. Altman borra toda referencia a Corea y situa la acción en un territorio neutro que puede valer para cualquier conflicto. La FOX, que producía la peli, no había puesto mucho interés en ella, estaban embarcados en proyectos como Tora!, Tora!, Tora! o Patton y por si fuera poco, se cree que más de 15 directores (nada menos), habían rechazado el proyecto con anterioridad. Con ello Altman, de manera un tanto subrepticia, cambió el guión a su antojo. Con la peli acabada, los respetables directivos de la productora, se encontraron con algo totalmente iconoclasta, escenas de sexo, palabras malsonantes, críticas a la beatería de alguno, indisciplina en un puesto avanzado en plena guerra, planteamiento de los problemas de readaptación a la vida civil de los combatientes, pero sobre todo esa crítica a una guerra a la que no se menciona nunca, pero en la que todo el mundo piensa. Para alejar un poco el "cante" que daba aquello, consiguieron que Altman hiciera una mención expresa a Corea en la introducción a la peli, pero con ello, yo creo que lo que se consigue es que el espectador piense que le están diciendo: Aunque te diga que es Corea, esto es Vietnam. Hay una buena colección de anécdotas alrededor del film, comentaré sólo alguna de ellas. Como digo, Altman alteró el guion, casi de tapadillo y el guionista se cogió un buen rebote, hasta el punto que se planteó quitar su nombre de los títulos de crédito. Resultado: El único Oscar que consiguió, es el de Mejor Guión Adaptado. Pero vamos a ver, estos de la Academia se fuman de vez en cuando, se lo toman a cachondeo o lo hacen a propósito. Donald Sutherland (el único actor de cierto "nombre", junto a Robert Duwall y qizá Tom Skerritt), al parecer aceptó el papel porque andaba un poco corto de efectivo. El caso es que Altman, tuvo algunos problemas con él y con algún otro que reclamaban más protagonismo y es que entre que el director confiaba más en el equipo, en el conjunto digamos y su particular forma de rodar, los traía un poco desesperados, les daba la impresión de que todo andaba descontrolado. Ya sabemos cómo son algunas estrellas y es que, por ejemplo en las escenas de quirófano, dejaba que todos hablaran a la vez, sin saber a quién se estaba enfocando. Esto en realidad es un truco, pero claro te la juegas a que te salga mal. En este caso salió bien, pues le daba mayor sensación de realidad y espontaneidad, de hecho tanto la crítica como el público quedaron encantados con este "efecto".

Una peli que superó las expectativas, que inauguró una nueva manera de hacer antibelicismo, rodada con un presupuesto bastante ajustado y bajo la batuta de un director recién llegado de la tele, que asustó a los productores por su humor, a veces incluso chabacano, por su crítica al sistema y por el lenguaje y que a pesar de todos los pesares, da pie a una serie de TV que tuvo gran éxito y se lleva, nada menos que la Palma de Oro en Cannes, no está nada mal.

jueves, 3 de junio de 2010

20 AÑOS DEL ASALTO AL CUARTEL VIRIATO

A veces a uno le recuerdan, aunque sea sin querer, que es más viejo que Cascorro. Me preguntaba mi hijo qué era eso de la toma del Cuartel Viriato y yo me di cuenta de que cuando aquella historia, para mí relativamente reciente, ocurrió, él aún no había nacido. Uno no quiere pasar por pesado (aunque a veces lo sea) contando historias del abuelo cebolleta, pero quizá sea bueno dejar memoria de ciertas cosas que, en esta ciudad que es modesta y humilde, adquieren, por esas mismas características, tintes de hecho extraordinario y único.
Para que la imagen en colorines que encabeza esta entrada, con amplios jardines abiertos al público en general haya sido posible, fue necesario que un 30 de mayo de hace 20 años, el pueblo de Zamora ocupara el recinto del todavía (aunque estaba en desuso) Cuartel Viriato.

Durante un tiempo, se habían mantenido contactos con el Ministerio de Defensa para la reversión al Ayuntamiento de la capital de los terrenos donde se asentaba la antigua instalación militar, ya que el Regimiento DCC Toledo 35, que había ocupado la misma, las había abandonado fruto de la restructuración del Ejército que contemplaba una significativa reducción de unidades.
Y ocurrió lo que ocurre tantas veces, el Ministerio quería vender unos terrenos que habían sido cedidos en su día para la instalación cuartelera, a pesar de que en los documentos de cesión se contemplaba la reversión al municipio cuando dejaran de utilizarse para el fin para el que fueron cedidos.
Comenzaron las controversias y los "vuelva Vd. mañana" por parte del Ministerio, alegando, entre otras cosas que casi la mitad de los terrenos habían sido comprados por el Ejército. Algo de eso había, ya que la zona donde estaban los campos de deporte y la pista de entrenamiento militar (los terrenos más cercanos al Hospital "Virgen de la Concha"), habían sido comprados para ampliar las instalaciones edificadas en terrenos cedidos. Total que pasaba el tiempo y ni lo cedido, ni lo comprado, el Ministerio "erre que erre" en su pretensión de vender.

Se había creado una plataforma para la reclamación, que deseaba convertir el antiguo cuartel en dependencias docentes, y que había convocado a los ciudadanos a realizar una gran cadena humana que rodeara los muros del cuartel. La cadena rodeó de sobra la instalación militar y con la lectura de un comunicado se dieron por acabadas las negociaciones que "por las buenas" se mantenían con el gobierno. Parece ser que la Plataforma deliberaba sobre la actitud a tomar, cuando el alcalde, Antolín Martín, decidió saltar la verja (supongo que la decisión estaría tomada de antemano con sus asesores) y fue seguido por algunos ciudadanos, el candado de la puerta fue roto y una riada humana se apoderó del cuartel.
La vivida aquellos días, fue la movilización ciudadana más masiva que recuerda esta ciudad y la imagen de Antolín Martín duchándose con el camión de bomberos al lado, se hizo famosa. Hubo actos culturales, reuniones asamblearias, actos festivos, en fin una ocupación pacífica y lúdica. Yo, personalmente, recuerdo la transmisión en directo y para toda España, desde el recinto del Viriato, de algunos programas de Radio 3, cuando no era solamente una emisora musical, pero sí era ya esa radio alternativa que la hacía diferente.
La ocupación acabó el 28 de junio, la víspera de San Pedro, la principal festividad de la ciudad, en una decisión tomada en asamblea, una vez que el Ministerio de Defensa se avino a negociar la devolución.
Negociación bastante chapucera, por cierto, al final el Ministerio de Educación pagó una buena pila de millones a Defensa y el Ayuntamiento permutó una parte de los terrenos por otros de titularidad municipal que más tarde Defensa vendió para construír viviendas en plena fiebre del ladrillo.

En algún artículo publicado estos días he leído que de haber estado en la Moncloa el PP, en lugar del Sr. González, el asalto no se habría producido, hay que tener en cuenta que el hecho de que a la cabeza fuera el alcalde, frenaba cualquier intervención de la fuerza pública, al menos los responsables de dar la orden se lo pensarían, no es lo mismo que salten una verja unos cuantos ciudadanos de a pie (con ellos se atreven, claro), a que lo haga un cargo público y más, como es el caso, de un partido grande.
Pero eso es historia-ficción, podemos suponer lo que queramos, aunque yo esté de acuerdo en que no creo que un cargo electo se hubiera enfrentado a su propio partido, claro que, por suponer, no podemos dar por hecho que el Ministerio de Defensa hubiera obrado lo mismo de estar los populares en la Presidencia del Gobierno. Eso, además de tener en cuenta que Antolín Martín no siempre se doblegó al partido en otros asuntos, al menos no lo hizo por las buenas y no le dolieron prendas a la hora de llevarle la contraria, prueba de ello fue su salida vergonzante de las listas del Partido Popular. Pero repito, todo eso son "suponeres", lo cierto es que es uno de los pocos políticos de peso (ser alcalde de una capital de provincia, aunque sea pequeña, lo es) que ahora trabaja en lo que trabajaba antes de ser Alcalde.

Y lo cierto también, es que cuando a un pueblo se le llama para cosas serías y sus regidores se ponen al frente, éste responde, aún siendo Zamora, una ciudad de la que siempre se dice que estamos esperando a que otros nos resuelvan los problemas. Y que del pueblo de Zamora se puede decir aquello que se dijo del Cid: "¡Dios, qué buen vassallo, si oviese buen señor!".
20 Años después, la Universidad de Salamanca tiene instalado allí el Campus Viriato, con la Escuela de Magisterio y la Politécnica Superior y el muro que rodeaba el cuartel, desapareció, o fue rebajado de tal manera que queda a buena altura para sentarse sobre él. Las instalaciones que hay en los 35.000 metros cuadrados del Campus, repartidos en ocho edificios, bien de nueva planta o aprovechando, una vez remodeladas, antiguas instalaciones del cuartel, son fruto de los más de cuatro mil millones de pesetas de fondos europeos, que esta vez sí, fueron bien invertidos. Pero también queda el recuerdo imborrable de aquellas jornadas en las que Zamora se movilizó para reclamar lo suyo.




miércoles, 2 de junio de 2010

MUERTE EN EL NILO

Comienzo con alguna cosa que se me puede olvidar más tarde, aunque a alguien le resulten comentarios menores. Toda una lección de como manejar el zoom, del que tanto se ha abusado en algunos periodos de la historia audiovisual, con mesura y logrando el efecto que se pretende, sin más.
Una banda sonora bastante aceptable, debida al gran maestro Nino Rota. La fotografía espléndida de Jack Cardiff, que sabe manejar estupendamente la iluminación natural, pero también darle los oportunos tonos (lila, azul...), que subrayan las escenas, pero que, a la vez, la convierten en una especie de documental turístico. La ambientación, muy lograda, con el toque de glamour oportuno al que contribuye, sin duda, el vestuario por el que se le daría el único Oscar que tiene el film. Una más que digna dirección de actores, nunca fácil en películas como esta, donde hay tantos nombres de peso.
La película es larga (casi 140 minutos) y, con esto, entramos en el tan debatido tema, cuando de adaptaciones literarias se trata, de si recortar lo que se dice en el libro, o respetarlo. En este caso, yo creo que la elección ha sido acertada, se cuenta prácticamente todo lo que sucede en la novela de Agatha Christie, eso hace que en algún momento pueda uno empezar a removerse un poco en la butaca (en el sofá, en mi caso) y no precisamente por la emoción, ya me entendéis.
Pero cuando acaba la peli, uno agradece que se le haya presentado todo, con todos los matices, los juegos de palabras y las truculencias propias de este tipo de filmes de intriga, en los que se juega con el espectador a base de decir, no decir, dejar suponer, dar falsas pistas, etc., a fin de mantener el interés por el desenlace. Por cierto que este (el desenlace), se presenta al más típico estilo del género y de las novelas de Poirot en particular, con los sospechosos reunidos en una habitación y el detective explicando pormenorizadamente, no sólo quién, cómo y por qué ha cometido el crimen, sino lo que hicieron o dejaron de hacer los demás, a base de los típicos flashbacks dramatizados por los protagonistas de la descripción oral que va haciendo el detective.

Albert Finney, que había encarnado a Poirot en Asesinato en el Orient Express, de Lumet, tan sólo 4 años antes, fue llamado para dar vida al detective belga en esta nueva adaptación de una obra de Agatha Christie, pero parece ser que se negó por su fobia al calor, claro se iban a Egipto nada menos. Y ahí apareció la figura de Peter Ustinov, que bordó el personaje, qué gran interpretación hace del, para mí, mejor Poirot de la historia del cine, a la cabeza de un reparto de lujo, tan del gusto de los años 70: David Niven (que se interpreta a sí mismo, haciendo de elegante dandy), Bette Davis, Maggie Smith, Jane Birkin, Jack Warden, George Kennedy, Jon Finch, Olivia Hussey y Ángela Lansbury, entre otros.
Quiero mencionar los hirientes, a veces hilarantes y siempre ingeniosos diálogos entre Bette Davis y Maggie Smith (señora y dama de compañía, respectivamente) y la escena del baile, antes y durante el baile del tango, en el hotel, antes de comenzar el crucero, es magnífica, llena de humor y una ingeniosa forma de presentarnos a casi todos los protagonistas de la intriga. Sólo por dejar al realizador explayarse en escenas como esa, que son una delicia y por dejarle fotografiar a su antojo (o al de su director de fotografía) todo lo que se le ofrecía en tan incomparable marco, vale la pena que la peli dure lo que dura.
Correcta película, bien llevada la intriga, aunque con alguno de los lastres propios del género, entretenida y, a ratos, hasta ingeniosa. Peter Ustinov, genial.



martes, 1 de junio de 2010

LAS CURIOSIDADES DE ALATRISTE

Si hay algún libro, en este caso una serie de novelas, plagado de curiosidades y guiños, son las Aventuras del Capitán Diego Alatriste, una obra que, como todo el mundo conoce se debe a la pluma de Arturo Pérez-Reverte.
El autor siempre ha comentado que comenzó la primera novela de la serie, porque quería enseñarle a su hija Carlota esa historia de España que no viene en los libros que nos enseñan en el colegio y, a la vez, como un divertimento. No esperaba que fuera a tener el éxito que tuvo y que le ha ido dando pie a sucesivas entregas en las que (según él mismo) ha tratado de no perder ese carácter lúdico, a pesar del lógico replanteamiento que ha debido hacer sobre la idea original.
El lector no iniciado, no sólo en la literatura y la historia que podíamos llamar clásicas, sino en la actualidad literaria y general de España, puede perderse alguno de esos guiños que D. Arturo hace, en forma de personajes que va metiendo en sus novelas. Porque ahí aparecen, no sólo Quevedo, a quien no hace falta presentar, sino otros muchos personajes del momento y algunos amigos (y enemigos) del autor.
José Saramago, en forma de un soldado portugués llamado en "El oro del Rey" Saramago el Portugués. Y es que según cuenta Pérez-Reverte, el Nobel le dijo un día en tono de broma: "¿Por qué no me metes un día de personaje en la novela?". En la misma novela describe al Galán de la Alameda como "un jienense rubicundo, barbudo, sonriente, de cráneo afeitado y fuertes brazos", el caso es que sus amigos dicen que ese es Juan Eslava Galán autor, entre otras de "En busca del unicornio", vamos, no es que lo digan sólo sus amigos, es que el nombre de dicho Galán en la novela, es Juan Eslava y como el escritor, es de Jaen; Eslava Galán, le devuelve el favor de meterle en su novela, al comienzo de su libro Lujuria , en el que se nos presenta paseando con el académico Pérez Reverte por el Retiro madrileño. En "Corsarios de Levante", Alatriste dedica un poema a sor Amaya Elezcano, abadesa del convento de las Adoratrices Benitas. En realidad, Amaya Elezcano es la Directora Editorial de Alfaguara, el sello que publica las novelas de Alatriste. Pérez-Reverte va más allá y nos ha contado cómo surgió el nombre de Alatriste: "Recuerdo que hace unos años visitaba en México, con mi editor y amigo Sealtiel Alatriste, librerías en las que ambos buscábamos libros de aventuras. En eso le dije a Seatiel:
-Un día inventaré un personaje de novela y le pondré tu nombre. Y ahí está
".
Pero, como digo, el lector avisado, podrá encontrar algunos otros personajes tomados de ese mundo personal de Pérez-Reverte y, como también he dicho, no siempre amigos. En "El sol de Breda", cita a varios soldados que están en los Paises Bajos. Por ejemplo a un valenciano, García de Candau, fanfarrón, bastante chulo y prepotente que acaba trágicamente a manos del propio Alatriste. Jordi García Candau, nacido en Valencia, era Director General de Radiotelevisión Española, cuando Pérez -Reverte dejó su trabajo como reportero en este organismo.
Bueno, podría contar más cosillas de estas y otras parecidas, quizá otro día.