miércoles, 7 de octubre de 2026

HERMANOS Y HERMANAS DE LA FAMILIA TODA

 


Tras la muerte del patriarca, los Toda, una familia de clase alta, al tiempo que lamentan la muerte del padre, se enteran de que éste les ha dejado como parte de la herencia, una deuda considerable.


La película, de 1941, es uno de los pocos dramas familiares de clase alta del maestro japonés Yasujiro Ozu. La ambientación doméstica y su composición contribuyen a que sea una de sus obras visualmente más deslumbrantes, con unas cuantas escenas memorables. Recuerdo ahora aquella en que la madre es reprendida duramente por su nuera por haber sido permisiva con su nieto. La abuela asume sumisa la reprimenda, pero mientras tanto, a su lado, su hija Setsuko (Mieko Takamine) contempla en silencio, con el rostro vuelto, cómo su madre es poco menos que ultrajada, en una escena que te parte el alma. 


Se dice de algunos directores que siempre hacen la misma película, seguramente a ningún otro realizador le venga tan bien el comentario como a Yasujiro Ozu, el aficionado en general y a su cinematografía en particular, enseguida reconoce sus películas, sus planos fijos, la cámara a media altura, las sugerentes transiciones, la sencillez de su discurso narrativo, los dramas familiares adobados de un fino sentido del humor rehuyendo en general el melodrama... Sí, Ozu siempre cuenta la misma historia, pero cada vez lo hace de una manera diferente y siempre deslumbrante, emotiva y con un sutil mensaje moral, de manera que casi cualquiera de sus films es de por sí una obra maestra.




No hay comentarios:

Publicar un comentario