viernes, 14 de agosto de 2026

ROMA

 


Joaquín Góñez (José Sacristán), un escritor exiliado en España desde principios de los setenta, vive aislado mientras se enfrenta a su último trabajo, un libro autobiográfico. La entrada en su vida del periodista Manuel Cueto (Juan Diego Botto) hará que afloren las emociones y los recuerdos: los amigos, los años más salvajes vividos en Buenos Aires en los años 60 y 70, su amor por Renée (Marcela Kloosterboer) y la curiosa relación con Roma (Susú Pecoraro), su madre, una mujer fuerte e inteligente, que apoyó sus ideales de juventud.


Dirigida por Adolfo Aristarain, con guion del propio realizador y de su esposa Katy Saavedra con la colaboración de Mario Camus y con una excelente fotografía de José Luis Alcaine. La película nos habla sobre la lealtad, la amistad, el amor filial y el de pareja, las convicciones religiosas, la familia, el compromiso y la falta del mismo.


El film, además de un homenaje a la madre, seguramente a su propia madre, también llamada Roma, es un recorrido por la historia reciente de Argentina, narrado con clasicismo, con emociones contenidas que aparecen en el momento preciso, adornadas por esos diálogos discursivos y cargados de intención (quizá para algunos de pedantería intelectual), que tan bien domina el maestro argentino, en una película que tiene algunos altibajos y algunos momentos no demasiado conseguidos, para rematar con un final, no digo decepcionante, pero que deja un regusto un tanto insípido, porque ya la película viene un poco en declive en su última fase.




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