miércoles, 29 de abril de 2020

UNA MUJER Y TRES HOMBRES


Gianni Perego (Vittorio Gassman), Nicola Palumbo (Stefano Satta Flores) y Antonio (Nino Manfredi), tres jóvenes partisanos que se hacen amigos cuando luchan contra los nazis en 1944, seguirán diferentes caminos tras el final de la guerra. Los jóvenes idealistas, chocarán con la realidad y habrán de lidiar con las inevitables desilusiones de la vida, mientras se acomodan a una existencia burguesa.
Dos de ellos, Gianni y Antonio, se enamoran de la misma mujer, Luciana Zanon (Stefania Sandrelli).


Crónica de la Italia de postguerra hasta los años setenta bajo la particular mirada de Ettore Scola que, sin tener nada que ver ni en la forma artística, ni en la narrativa, algunos tienen por una especie de Novecento de tiempos históricamente más cercanos.
Los tres idealistas amigos, se ven absorbidos por la cruda realidad en una nación en la que el largo brazo de la democracia cristiana abarca todos los ámbitos y cada uno de ellos se adapta a su manera para concluír en una sensación de fracaso vital, algunas veces real, otras disfrazado de la realización de ambiciones más prosaicas.


Nos habíamos amado tanto, que sería la traducción literal del título original, es también un homenaje al cine y a aquella generación que llevó al cine italiano al Olimpo (Antonioni, Rosselini, Fellini, Visconti...), explícito en el caso de Vittorio de Sica, al que está dedicado el film, y que aparece explicando una anécdota de Ladrón de bicicletas, película por otra parte, que aparece varias veces a lo largo de este film; y también visible en el caso de Fellini y Marcello Mastroianni, que recrean, en una emotiva escena, el rodaje de "La dolce vita" y su icónica escena del baño de Anita Ekberg en la Fontana de Trevi.
Por otro lado está la peculiar historia de amor que vertebra los encuentros y desencuentros entre los tres amigos, que sirve también para acentuar el toque romántico que se desprende de este film que se ha convertido en una de las mejores películas de cine italiano y en una magnífica crónica de una época.




2 comentarios:

  1. Una película muy entrañable. Me encanta Nicola Palumbo, el personaje que interpreta el malogrado Stefano Satta Flores (1937–1985): cinéfilo irredento con aires de intelectual, eterno aspirante a director, pero que al final tiene que conformarse con participar en un concurso televisivo de preguntas y respuestas.

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