jueves, 27 de agosto de 2015

LA CHICA DEL TREN

Un best seller publicitado sin ambages como el libro del año, el vade retro para algunos lectores que ven este tipo de publicaciones como sospechosas de mucho ruido y pocas nueces.
Cuando lo vi en el escaparate de las librerías me llamó la atención y pensé que podía ser una buena alternativa lectora para el verano. Antes de nada he de señalar que no me arrepiento, al menos no tienes la sensación de haber echado tu tiempo a la basura.
Bien escrito, con buen manejo de los tiempos y de la tensión narrativa que requiere cualquier thriller que se precie, el relato gira en torno a la desaparición de uno de los tres personajes que juegan como narradores de la novela, tres mujeres, Rachel, Megan y Anna cuyos nombres encabezan los capítulos en los que nos van relatando partes del todo que conforma la obra.
Rachel, una vida inestable, pasando por un momento nefasto tras su separación de Tom, acude todos los días a trabajar a Londres, desde una de las ciudades perífericas. Su tren, siempre el mismo, el de las 8,04 h., se detiene casi a diario ante un semáforo en rojo desde el que Rachel ve el barrio donde vivía. Tres o cuatro casas más arriba de la que fue su hogar, vive una pareja a la que no conoce, pero para la que se inventa una historia de felicidad e incluso unos nombres: Jess y Jason. Un día Rachel ve a Jess en actitud cariñosa con otro hombre que no es Jason, sus esquemas de felicidad para la desconocida pareja se rompen, pero lo que más llama su atención es la desaparición de Jess tras aquel episodio. Rachel tiene sospechas de que algo raro ha ocurrido e incluso llega a hablar con la policía, pero hay un problema, Rachel se ha convertido en una alcohólica y no deja de acosar a su antigua pareja y a su actual esposa, su testimonio es poco fiable.
A la manera de otros libros de intriga, el relato nos va llevando por caminos que mantienen la tensión y siembran la duda en el lector sobre qué es lo que ocurre y quien o quienes son los culpables y las víctimas de la situación creada y qué ha ocurrido alrededor del asesinato de Megan (verdadero nombre de Jess).
El lector menos avisado sabe a ciencia cierta quién es el culpable cincuenta páginas antes del final, pero eso no influye en que, a esas alturas, se vea impelido a llegar hasta el final del libro, porque entonces ya estamos implicados en la historia y los personajes se han colado en nuestro imaginario.
No creo que sea el libro del año, pero es un buen libro, no está nada mal, su construcción narrativa, sin ser nueva, es bastante original, conformando una especie del puzzle que se irá completando poco a poco. Además la novela tiene un extra que es el retrato interior de los personajes, sobre todo de las relaciones de pareja y sus consecuencias en cada uno de los protagonistas, algo que forma parte sustancial de la trama, mujeres atrapadas por el amor hacia hombres manipuladores, que no perciben los defectos, incluso el peligro que suponen para ellas, personajes un tanto paranoicos, cuando no directamente inestables.
Desde luego, como lectura vacacional es perfecto, aunque si eres lector ávido, te durará poco, es más, puede que te enganche, sobre todo cuando te aclares un poco con los personajes y te lo leas de un tirón acuciado por resolver el enigma.




2 comentarios:

  1. La leí cuando salió en las librerías, siempre agotada la edición última, y no me ha gustado nada como novela de intriga, que es como la prensa la publicita.

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    1. En efecto no es una novela de intriga stricto sensu

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