martes, 18 de diciembre de 2012

EL HUNDIMIENTO DEL VASA

La Historia está llena de naufragios, pero pocos tan traumáticos, desastrosos y vergonzantes como este al que hoy nos referimos.
En el contexto de la Guerra de los 30 años, que implicó a la mayoría de los paises europeos, había algunos enfrentamientos particulares, como era el que mantenían Polonia y Suecia por el control del Báltico. Para reforzar ese control, el rey sueco Gustavo Adolfo II, mandó construir una serie de cuatro barcos, el primero de los cuales sería este, el "Vasa", en honor a la dinastía reinante. El barco tardó dos años en construirse y el 10 de agosto de 1628, el capitán de la nave, Söfring Hansson, dio la orden para que iniciara su viaje inaugural desde el astillero de Älvsnabben. Era día de brisa suave y la mar estaba calma. Todo parecía querer presagiar un buen viaje. En los alrededores del puerto de Estocolmo, se había congregado un numeroso público encabezado por el Rey y toda su corte que deseaba asistir a tan fausto acontecimiento.
Cuentan las crónicas que en el momento de la botadura, se apreció que el barco se tambaleaba de forma extraña, y cuando su capitán largó velas en la primera maniobra, el barco se ladeó empezando a hacer agua por las troneras inferiores de la artillería, llevándose al fondo del puerto de Estocolmo al barco más poderoso jamás visto. Toda una comedia si no fuera porque la catástrofe costó la vida a algunos de los marineros. No quiero ni imaginar la cara que se le quedaría al rey, que había invitado a los embajadores extranjeros al acontecimiento, cuando viera que el barco se iba hundiendo como a cámara lenta ante los ojos de todos los presentes. Tanto el capitán como como la tripulación y los constructores fueron llevados a juicio. Después de una paciente investigación, no pudieron determinarse responsabilidades, y por lo tanto no hubo condenas. Esta investigación, descubrió un informe que alertaba sobre el peligro de que el centro de gravedad se elevara demasiado, debido a la gran altura del barco y al peso de los cañones que iban en los laterales, por lo que aconsejaban lastrar el barco con más peso del que estaba previsto, algo que al parecer no si hizo y cuando el barco perdió la vertical, no hubo manera de enderezarlo. Pero como el proyecto había sido cosa del propio rey, y además era el responsable último del mismo, no se tomaron medidas contra nadie por haber desoído la advertencia.
La historia del Vasa permaneció bajo las aguas bálticas hasta 1958 cuando se encontró uno de sus cañones y las inmersiones posteriores corroboran el buen estado del barco por lo que se empieza con el proyecto de recuperación y reflote. A principios de los sesenta del pasado siglo y tras impresionantes trabajos, el barco fue reflotado para gozo y alegría de los arqueólogos marinos. Actualmente puede visitarse totalmente recuperado en el Museo Vasa de Estocolmo.

Vídeo del rescate del Vasa


10 comentarios:

  1. Como dice jaal algo falló y las cuentas no salieron como esperaban. Otra gran repaso a la historia.

    Saludos Trecce.

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    1. La cara que se le debió al Rey, debió ser todo un poema y no de amor precisamente.

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  2. Me ha recordado la botadura de aquella nave de la Expo de Sevilla y el cuasi ahogamiento de la mascota, menos mal que no somos los únicos en el arte de las pifias...

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    1. Algo así pensé yo, porque con lo dados que somos a recrearnos en nuestras propias miserias y mira por donde en todos los sitios cuecen habas.

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  3. La catástrofe como metáfora de la estupidez.
    Hay que continuar buscando el buen cine, los buenos libros, que los buenos amigos blogueros, es el caso, es cuestión de conservarlos. Un abrazo Trecce desde el crujir de diente actual.

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    1. Otro abrazo para ti y a seguir aquí hasta que nos dejen.

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  4. El metacentro por debajo del centro de gravedad y ya está liada la cosa.

    Felices Fiestas!!

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