lunes, 11 de mayo de 2015

UN TRANVÍA LLAMADO DESEO

Blanche (Vivien Leigh), procede de una familia de antiguos propietarios de Laurel (Mississippi). Ha perdido su casa y lo que quedaba de la plantación debido a los gastos ocasionados por la enfermedad y fallecimiento de su madre y a los créditos que sobre la propiedad de Belle Rêve (Bello Sueño), han ido pidiendo las sucesivas generaciones de propietarios.
Blanche marcha a Nueva Orleans, donde vive su hermana Stella (Kim Hunter), casada con un trabajador de origen polaco, Stanley Kowalski (Marlon Brando). Blanche les explica que su jefe le ha sugerido unas vacaciones para calmar sus nervios, cuando en realidad había sido despedida al haberse descubierto que tuvo una aventura sexual con uno de sus alumnos de apenas 17 años. Este hecho, añadido a otros similares, habían arruinado su reputación, por lo que había decidido escapar de Laurel.
A Stanley no le sienta bien que se haya perdido la propiedad de la plantación por lo que considera una mala gestión (definida por Stanley con un intencionado y ambiguo epic fornications en el original inglés).
La situación entre los cuñados es tensa desde el principio, algo en lo que intenta mediar Stella, pero la actitud violenta de su marido, del que ella está perdidamente enamorada, el desequilibrio emocional de su hermana, y la inevitable convivencia en la casa que ocupan, que solamente tiene una pieza, no facilitan la tarea de resolver una situación que se va volviendo más complicada y dramática a medida que afloran los rencores.


Basada en la magnífica obra de Tennessee Williams, calificada por muchos como la más importante pieza teatral de la escena norteamericana, en el film participan muchos de quienes la representaron en Broadway, desde el propio autor, que firma el guión junto a Oscar Saul, hasta el director, Elia Kazan, pasando por algunos de los actores, hasta nada menos que nueve de ellos repiten sus papeles teatrales (Marlon Brando, Kim Hunter, Karl Malden, Rudy Bond, Nick Dennis, Peg Hillias, Richard Garrick, Ann Dere y Edna Thomas) y en el papel protagonista femenino, Jessica Tandy fue reemplazada por Vivien Leigh (que a su vez lo había representado en Londres) más que nada por añadir un nombre estelar que arrastrara al público, ya que Brando en aquel entonces, estaba comenzando su carrera.


El guión sigue, prácticamente al pie de la letra la obra teatral, incluso se desarrolla, salvo tres o cuatro escenas puntuales, en un espacio único que abarca la habitación en la que conviven Blanche, Stella y Stanley y el patio de vecindad por el que se accede a ella.
Sin embargo si que hay algún detalle del guión en el que se aprecian variaciones sustanciales, todas ellas introducidas por Williams de manera obligada por mor de la censura del estricto Código de Producción.
Estos cambios se refieren a la homosexualidad del marido de Blanche, en la obra teatral se nos dice que lo encontró en la cama con otro hombre y se lo reprochó en público, lo que le llevó al suicidio; en la película, Blanche dice que se suicidó porque era débil de carácter.
Además, la escena de la violación de Blanche por Stanley, se elude en el film, hay gente que no entiende las imágenes y los diálogos posteriores que dan por supuesto lo que ha ocurrido, algo que, a su vez, es indispensable para comprender el porqué de la ruptura de Stella y Stanley, ruptura que sólo se da en la película, por imposición del dichoso código de decencia que exige un castigo para la actitud de Stanley, castigo que no se da en el teatro, pues allí, Stanley se arroja a los pies de Stella suplicándole el perdón que ella le otorga.


Si la obra teatral de Williams ocasionó gran controversia, no menos puede decirse del film que, aunque suavizado en algún tramo, como queda apuntado, no dejaba de suponer una ruptura con las concepciones anteriores. Al galán caballeroso de traje y corbata, pulcro y aseado, sucede este tipo de desbordante sensualidad, con esa camiseta sudada que se convertiría en una imagen icónica de Marlon Brando.
La película, como su homónima teatral, plantea unas cuantas reflexiones al espectador y supone un paso adelante a la hora de reflejar algunos aspectos de la condición humana, como las dificultades en la convivencia, pero también ciertos asuntos considerados hasta entonces prohibidos, como lo que hoy llamaríamos violencia de género, la virilidad masculina y también la femenina, cuando Blanche expone sus necesidades e inquietudes que la han llevado a una actitud desinhibida.


El film es una obra que se sustenta en un texto brillante y en unas espléndidas actuaciones, no sólo de los dos protagonistas (que también), sino de los secundarios en que se apoyan, Kim Hunter y Karl Malden se llevaron el Oscar por sus interpretaciones, creo que merecidamente.
No deseo acabar sin hacer una mención a la música de Alex North, porque también este apartado marcó tendencia para films posteriores por su inspiración jazzística para la mayoría de las piezas que conforman la banda sonora.
Un gran trabajo en general, que en su momento despertó admiración y repulsa casi a partes iguales y que, en cualquier caso, no deja indiferente al espectador.




2 comentarios:

  1. Creo que una película muy buena; la he visto varias veces.

    Saludos Trecce.

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