lunes, 25 de mayo de 2015

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD

El soldado Robert E. Lee Prewit (Montgomery Clift), acaba de llegar trasladado a la base militar de Pearl Harbor (Hawai). El comandante de la compañía G, capitán Dana Holmes (Philip Ober), le ha reclamado para su unidad porque Prewit ha sido un destacado campeón de boxeo y desea integrarle en el equipo pugilístico de la unidad para obtener la victoria en los campeonatos militares, en la seguridad de que esto le proporcionará un ascenso. Sin embargo, Prewit tiene en su pasado algo que le hace no querer volver a pelear, lo que le traerá serios problemas con el capitán Holmes y el equipo de boxeo, que le someterán a lo que ellos llaman "el tratamiento" a fin de socavar su voluntad mediante continuas humillaciones.
Prew, sólo encontrará cierto apoyo en el sargento primero Milton Warden (Burt Lancaster), un hombre íntegro y con un claro sentido de la justicia; y en su amigo Angelo Maggio (Frank Sinatra), un soldado de su compañía, al que conoce de anteriores destinos.
Tanto Warden como Prewit mantienen inusuales relaciones sentimentales, el primero con Karen Holmes (Deborah Kerr), esposa del jefe de su unidad; y el segundo con Lorene (Donna Reed), una explosiva belleza que trabaja en un club de Honolulú.
La II Guerra Mundial asola Europa, y aunque no ha llegado allí, en las Hawaii, se respira cierto ambiente prebélico, pronto la base de Pearl Harbor sufrirá el conocido ataque japonés y la vida de todos dará un vuelco.


Basada en la novela del mismo título de James Jones, el puritanismo americano hizo de la película una sombra de lo que es la novela en cuanto a la crudeza con que la misma retrata la vida en el ejército por aquellos años y las relaciones entre los personajes, sobre todo las de las dos parejas protagonistas. El prostíbulo de Honolulú donde Prew conoce a Lorene, pasa a convertirse en el New Congress Club y ella de prostituta se convierte en chica de alterne que entretiene a los miembros del club bailando con ellos y tomando copas.
A Karen no la ha dejado estéril la operación a que se tuvo que someter por culpa de que su esposo la contagió una enfermedad venérea, sino como consecuencia del parto de su primer hijo que no sobrevivió.
De esas cosas que la censura obligó a cambiar, la peli tiene bastantes, algunas anecdóticas, como la faldita que obligaron a poner al bañador de Karen Holmes y la desaparición de escenas más explícitas en la relación de esta con el sargento Warden.


La película hace un retrato del comportamiento del Ejército de los EE.UU. en ese momento, la manera de pensar y las actitudes sobre todo de los soldados y los mandos intermedios, lo que sirve, en cierto modo, como reflejo de la sociedad norteamericana del momento, sin olvidarse de los problemas de las mujeres, vistas en aquellos años como un objeto decorativo en la vida de un hombre o como un simple objeto con el que descargar los apetitos sexuales.


Por el film desfilan una serie de estereotipos que lo mismo que sirven para la pequeña sociedad endogámica que es el ejército, los podemos encontrar en la vida civil: el sádico, el acomodaticio, el amigo incondicional, el personaje íntegro...
Pero aunque uno se deje seducir por las emotivas historias paralelas, sobre todo las de las dos parejas cuyo amor está condenado al fracaso, el verdadero protagonista del film es el ejército. La novela de Jones en que se basa el film, forma parte de una trilogía sobre la guerra que escribió este autor, junto a “La delgada línea roja” (1962) y la inacabada “Silbido” (1978), en ellas y en esta en particular, se nos traslada una visión realista de las fuerzas armadas, lejos de la épica y más fiel a lo que de verdad es su día a día, pero a pesar de que haya quien se quede sólo con lo negativo, al final, ese final que en este film a algunos no les gusta, seguramente porque no entienden el mensaje, se impone la atracción de estos hombres hacia el ejército, algo que puede parecer un contrasentido, pero que resume el diálogo de Lorene y Prewitt, cuando ella le pregunta por qué vuelve al cuartel con lo mal que le está tratando su capitán y el responde: "¿Por qué?, porque soy un soldado".
El ejército es la vida de estos hombres, sienten una lealtad hacia lo que representa que está por encima de situaciones por desagradables que estas sean, o de superiores incompetentes o sádicos, están casados con él, como le dice la señora Holmes al sargento Warden.
En la película está tratado casi de pasada, cuando vemos los castigos a que es sometido Prewitt, pero en la novela, Jones retrata de maravilla todos esos trabajos desagradables que constituyen el día a día de la vida cuartelera (las limpiezas, incluídas letrinas; las guardias; los servicios de cocina...), todo ello muy poco marcial, pero esa es la verdadera vida de milicia, sobre todo en tiempo de paz, entrenamiento, rutina y trabajos de limpieza.


Con unas actuaciones de gran nivel, incluídos los secundarios con el gran Ernest Borgnine interpretando al sargento James R. “Fatso” Judson y entre los protagonistas, Monty Clift en su mejor momento y brillando con luz propia, sin desmerecer al resto de figuras de renombre que le acompañan.
Aunque lo de los premios es relativo, estuvo nominada a los premios Oscar en 13 apartados, llevándose nada menos que 8, entre ellos los de mejor película y mejor director y los dos a mejor actor y actriz secundarios (Frank Sinatra y Donna Reed) y para algunos entendidos, la competencia entre Lancaster y Clift por el de mejor actor principal, dividió los votos que le hubieran dado (seguramente a Montgomery Clift) otro premio.


Esta ha sido siempre una de mis películas favoritas, con muchas secuencias de esas que quedan para la posteridad por lo conseguidas que están, quizá la más famosa sea la del revolcón (con perdón) en la playa de Lancaster y Kerr, pero yo recuerdo otras muchas: A Donna Reed en el sofá del club, o el emotivo toque de oración de Clift en homenaje a su amigo fallecido, que le pone a uno los pelos de punta.




8 comentarios:

  1. Sí señor, una de las grande pelis de siempre, de las preferidas mías también, con tantas aristas como uno quiera ver, compleja como ella sola y desde luego, como el título anticipa: eterna.

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  2. Genial esa errata de Peral Harbor, porque evidentemente los yankees cuando atacaron los japoneses estaban a por uvas.

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    1. Ja, ja... ¿me habrá traicionado el subconsciente?

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  3. Gran película, con un gran reparto de estrellas.

    Saludos Trecce.

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