Ayer comentaba una peli, "La mujer del obispo", uno de los pasajes más emotivos del film, está al final, cuando el obispo Brougham (David Niven) se dirige a sus feligreses en Navidad. Toda una una invitación a la reflexión:Hoy voy a contarles la historia de un calcetín vacío...
Una noche llena de estrellas se oyó el llanto de un niño. Una estrella colgaba sobre un establo y los Reyes Magos llegaron con regalos de cumpleaños.
No hemos olvidado esa noche a través de los siglos.
La celebramos con estrellas sobre los arboles de navidad, con sonidos de campanas y con regalos. Especialmente con regalos.
No olvidamos a nadie, adulto o niño. Todos los calcetines están llenos. Todos excepto uno. E incluso hemos olvidado colgarlo. Un calcetín para el niño nacido en un establo. Es su cumpleaños el que estamos celebrando. No lo olvidemos.
Preguntémonos qué desearía Él más que nada. Y luego que cada cual haga su contribución.
Bondad, corazones cálidos y la mano extendida de la tolerancia. Todos los dones relucientes que traen la paz a la Tierra.

















