miércoles, 7 de agosto de 2013

ESPARTACO

Espartaco (Kirk Douglas) es un esclavo tracio que antes de cumplir los trece años fue separado de su madre y vendido para trabajar en las canteras.
Debido a sus constantes episodios de indisciplina frente a sus guardianes, es condenado a morir a latigazos, pero quiere el destino que Léntulo Batiato (Peter Ustinov), haya aparecido por allí en busca de nuevos candidatos a convertirse en gladiadores en la escuela que posee en Capua. Batiato compra a Espartaco y le traslada a la que será su nueva morada, donde será entrenado para llegar a ser un luchador distinguido.
Un día en el que Marco Licinio Craso (Laurence Olivier) visita la escuela para asistir a una demostración en la que, entre otros, combatirán a muerte Espartaco y un gladiador negro llamado Draba (Woody Strode), éste último, cuando tiene a su contrincante a su merced, se vuelve hacia el palco, lanza su tridente y trata de escalar hasta allí para matar a alguno de los nobles romanos que presencia el espectáculo, pero es herido por la guardia y rematado por Craso.
A los pocos días y con el sentimiento de lo que le ha ocurrido a Draba aún fresco, Espartaco átaca al instructor de los gladiadores, que se mofa de que Varinia (Jean Simmons), la esclava a quien ama el tracio ha sido vendida. Es secundado por sus compañeros y logran escapar. Cientos de esclavos se les van uniendo hasta formar un gran ejército que desafía a las autoridades romanas. Su objetivo es alcanzar el puerto de Brindisi para salir de Roma y volver a sus lugares de origen.


El guión se basa en una novela del mismo título escrita por Howard Fast (que, al principio, hasta que fue apartado, colaboró en el guión -véase también-). Es cierto que el rigor histórico queda relegado en algunos puntos para conseguir mayor fuerza dramática, pero eso es algo que ya estaba en la novela que es seguida con bastante fidelidad. Se trata, sobre todo, de un manifiesto contra la esclavitud y una loa a la lucha por la libertad llevada a sus últimas consecuencias.
El tema de la esclavitud es un asunto sensible para la sociedad norteamericana, pensemos que cuando Fast escribió su novela, muchos de los afroamericanos estadounidenses contaban con parientes relativamente cercanos (padres, abuelos...) que habían sido esclavos y que la lucha por los derechos civiles de los negros apenas estaba comenzando.


Espartaco se nos presenta como un hombre rudo, sin formación intelectual, un tipo hecho para trabajar duramente, pero de una nobleza y una integridad moral sin tacha. Una persona con sentimientos, dispuesto a entregarlo todo por un sueño, el de la libertad, en cuya consecución está dispuesto a entregar lo único que tiene: su vida.


La película contaba con todos los ingredientes para convertirse en algo memorable y me estoy refiriendo a nombres contrastados (algunos aún no lo eran entonces) en el mundo de la creación artística. Desde el guionista, el escritor Dalton Trumbo; los títulos de crédito, obra de Saul Bass; el productor, alma mater y protagonista del film, Kirk Douglas o el realizador, Stanley Kubrick, hasta el autor de la partitura, uno de los mejores músicos de Hollywood, Alex North y, por supuesto, el casi abrumador plantel de actores (el mencionado Douglas, Laurence Olivier, Jean Simmons, Charles Laughton, Peter Ustinov, Tony Curtis, John Gavin, Nina Foch, John Ireland, John Dall, Woody Strode...), todos ellos, unos más que otros, nombres míticos en el panorama de la escena.
Esto no siempre es sinónimo de éxito, de hecho, las tensiones en algunos momentos del rodaje, hicieron saltar chispas y alguno de los integrantes de este maravilloso plantel salió peleado con algún otro de por vida. Pero al final, tanto talento junto dio como resultado esta auténtica joya del séptimo arte.


Aunque se incorporó al rodaje con el film ya comenzado sustituyendo al también mítico Anthony Mann, la película se considera un producto íntegro de Kubrick, con todas las intromisiones que se quiera del productor, pero su mano, sobre todo en las escenas más intimistas del film, está presente en todo él. Algunos de los planos, sobre todo los encuentros entre Espartaco y Varinia, están cargados de un lirismo difícil de igualar.


La película contiene muchas secuencias inolvidables, el emocionante momento en el que los derrotados esclavos se autoinculpan ("I am Spartacus"); esas miradas y los gestos de ternura entre Simmons (bellísima) y Douglas; el combate de Draba y Espartaco; la batalla en la que son derrotados los esclavos, con el despliegue majestuoso de las legiones y los dircursos previos, que se alternan, de Espartaco y Craso a sus hombres (muy bien montado)... Pero yo, ¿qué quereis?, soy así, lo cambio todo por las dos escenas en las que Ustinov y Laughton dialogan, una maravilla de dos grandes monstruos de la interpretación llenas de ingenio, muy divertidas y tan profundas como naturales.
La famosa escena de Antonino (Tony Curtis) y Craso (¿Ostras o caracoles?), que ha pasado a la historia por su ingenio y sus connotaciones me parece más una cuestión de gustos que de moralidad.


Una película que lo tiene todo, auténtica delicia, de gran factura técnica e interpretativa, con el ritmo apropiado, sabiendo intercalar las escenas de acción para que cobre el vigor narrativo que nunca pierde y muchas de cuyas secuencias quedan en nuestra memoria para siempre jamás.





20 comentarios:

  1. IMPRESCINDIBLE. Todas sus escenas valen la pena y el guión es extraordinario. Me encanta la relación de Espartaco y Varinia. Te la crees, gracias a la estupenda interpretación de los actores. La BSO es espectacular y las escenas de masas como las más íntimas están rodadas con gran maestría. Sobre todo me llama la atención como utilizan el traveling de la cámara en escenas largas y en campo abierto, sobre todo la que nos enseña el campamento de Espartaco en lo alto de una loma. Se nota que es una de mis favoritas, ¿verdad?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alguna de esas escenas, las que se desarrollan en una especie de desierto que los esclavos recorren de aquí para allá y que aparecen en dos momentos del film, fueron rodadas por Anthony Mann, y Kubrick, no sé si por celos o por qué razón, las quería suprimir.
      Fue prácticamente lo único que rodó Mann para el film.

      Eliminar
  2. Espartaco es todo un ejemplo de luchador para conseguir la libertad. Estando en una escuela de gladiadores, encabezó una rebelión en busca de su libertad. Y trajo en jaque a las legiones romanas destacadas en Roma, a las que derrotaron en varias ocasiones.
    Al margen de la vida real de Espartaco, la película es impactante.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Básicamente lo que pretende la novela y, por ende, la película es resaltar esos valores de libertad.

      Eliminar
  3. Una gran explicación para una gran película.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un gran agradecimiento por mi parte hacia ti.

      Eliminar
  4. Eso le pasó a los romanos por indultar a quien no debían, como le ha pasado a uno que yo me sé no hace mucho.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En realidad, Espartaco no fue indultado, que yo sepa.

      Eliminar
  5. La he visto como cinco o seis veces, y no me canso de verla. Es una grandiosa película. Tal y como está el mundo, eso es lo que nos hacía falta en la sociedad: "Muchos espartacos con muchos cojones".

    Saludos Trecce

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo creo que es toda una lección para muchas de las cosas que nos están ocurriendo hoy día.
      El levantamiento de Espartaco no acabó con la esclavitud en Roma, pero algo cambió a partir de entonces, los grandes propietarios de tierras prefirieron, a partir de entonces que sus fundos fueran cultivados por colonos en lugar de por esclavos, se dieron cuenta de que pagar a un hombre por su trabajo no siempre salía más caro que la simple explotación y tratarlos como bestias de carga.

      Eliminar
  6. Pero los terratenientes no lo hicieron por piedad sino por miedo a posteriores levantamientos. Preferían pagar a colonos que volver a perder sus posesiones en el campo, no solo por los ataques, sino más bien porque los esclavos huyen y no queda nadie para recoger los cultivos. Igual a ruina.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los motivos fueron puramente prácticos, como suele ser en todos estos casos.
      Cuando Ford subió los salarios a los empleados de sus fábricas de automóviles, tampoco lo hizo por piedad.
      Sin embargo, es cierto que la preferencia por los colonos de manera mayoritaria, se produjo a raíz de la revuelta, que fue cuando vieron las orejas al lobo, es decir que los esclavos huían en cuanto podían y que su rendimiento era el que era, lógicamente, pues no ganaban nada en el empeño.
      Algo que aquí va a conseguir nuestra gloriosa clase empresarial (y me refiero a los grandes empresarios, pero también a algunos espabilados entre los pequeños), pues el argumento sempiterno del sr. Rosell (sustituto de un delincuente, no lo olvidemos), es volver a la esclavitud y trabajar gratis.

      Eliminar
  7. Respecto a tu último comentario no estoy de acuerdo. Los empresarios saben que si el trabajador no gana dinero, luego no consume, así que el empresario no vendería, y tendría que cerrar. No hay que llevar las cosas al extremo, opino.
    Aparte de corroborar, por supuesto, que es una grandísima película. ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De hecho, alguno ha cerrado y ha dejado a miles de trabajadores sin cobrar después de llevarse el dinero y, ¡qué casualidad!, era presidente de la patronal.
      Creo que no hablamos de los mismos empresarios.
      En cuanto a lo de llevar las cosas al extremo, no sé qué pensarías si te hubieran quedado cientos de facturas por cobrar por el choriceo de un "empresario". Yo sí lo sé y a quien le ha ocurrido esto también es empresario, pero claro, paga sus impuestos, paga los salarios de los trabajadores (porque se lo ganan) y, si no tiene más remedio, como le ha ocurrido, cierra y no pasa nada, no le hecha la culpa a lo que ganan sus obreros, que tampoco es tanto.
      Y sí, la peli es muy buena, Íñigo, de todas maneras no querría entrar aquí en un debate para el que no tengo el tiempo que me gustaría, por más que me resulte agradable hacerlo con personas inteligentes, como es el caso.
      Ah, y no estoy contra los empresarios, sino contra "esos" empresarios choricetes. Como contra los curritos que no dan palo al agua, que haberlos ahilos.

      Eliminar
  8. Bueno, no sería indultado, pero fue salvado de morir a latigazos, y al final le salió caro a los romanos (al menos en la película)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así lo plantea la peli, Espartaco se salva de morir porque Batiato lo compra para convertirlo en gladiador.

      Eliminar
  9. Pues si no generalizamos estamos totalmente de acuerdo. Golfos hay en todas partes y también entre los empresarios. En eso estamos de acuerdo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En efecto, amigo, generalizar nos puede llevar a malos entendidos, no es bueno hacerlo.
      De cualquier modo, creo que partimos de un concepto distinto de empresa.

      Eliminar
  10. No debemos olvidar a los "Espartacos" que se dejaron la piel y algunos la vida por conseguir los derechos laborales adquirido; jornada de ocho horas,descanso dominical, vacaciones,baja por enfermedad y que un despotismo salvaje-liberal intenta aniquilar. Tras las vacaciones, seguimos, amigo Trecce.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí hay cosas que, por más que algunos intenten defenderlas, o verlas de otra manera, me siguen sublevando.

      Eliminar