En la China de principios del siglo XIX, en los últimos años de la dinastía Qing, Li Mu Bai (Chow Yun-Fat), un renombrado espadachín, decide entregar su legendaria espada de cuatrocientos años de antigüedad, para marcar el final de una carrera ensangrentada. Li confía a la excelente guerrera Yu Shu Lien (Michelle Yeoh) la preciosa arma para entregarla al duque; sin embargo, una audaz y ágil ladrona enmascarada consigue robarla. Mientras Shu Lien sigue su pista, se interponen en su camino amores no correspondidos, pasiones fervientes, un deseo inquebrantable de libertad y amargos cabos sueltos.
Basada en una novela de Wang Du Lu, la película comienza con la trama de venganza común en las historias wuxia que Ang Lee amaba de niño, para luego agregar un giro feminista. El famoso coreógrafo de acción Yuen Woo-Ping (Matrix) presenta peleas asombrosas en gravedad cero a través de azoteas, ríos y bambúes, mientras que Yo-Yo Ma acentúa las escenas más emotivas con dramáticos solos de violonchelo.
El realizador taiwanés sorprendió a todos con esta épica película de artes marciales, alejada de otros trabajos anteriores, que recuerda a las mejores películas de wuxia de la década de 1960, llevando el género hacia nuevas direcciones.
Nominada a 10 Oscar, de los que se llevó cuatro, está magníficamente ambientada y resultó todo un éxito de taquilla plagado de acción.




Me gustó esta película, el cine Chino en particular y el oriental en general, me resulta una alternativa muy interesante. El colorido que se le da a la composición del escenario, con los vestuarios me parece muy original. Los argumentos me parecen también originales un poco difíciles de seguir porque todos los nombres me parecen muy parecidos y los actores cada vez se olvidan más de esa gesticulación de cine mudo muy propia de su teatro. Los chinos, como sin quererlo van adelantando a los americanos.
ResponderEliminarUn saludo
Puede ser.
EliminarMuy espectacular, con esos saltos acrobáticos tan efectistas.
ResponderEliminarDesde luego, efectos no le faltan.
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